El Negocio del ADN

 

Este es un especial de 5 paginas que se puede descargar en pdf, publicado hace unos días en el Diario El Mundo bajo el titulo "El Negocio del ADN". Creo que es interesante leerlo, incluye unas declaraciones mías como adelanto sobre Genolab que se presentara a medios a finales de Septiembre

Es un reportaje de María Sánchez Monje

Ver AQUI en pdf (5 Mbs)

Creo en Dios (y en Steve Jobs)

Esta es una tribuna que sepublicó la semana pasada en Dossier Empresarial. Puede verse online aqui y desde aqui la puedes descargar

Creo en Dios (… y en Steve Jobs)

No soy sospechoso de ser un fanboy de Apple, de hecho reconozco guardar mi iMac en una caja sin usar desde hace años (si lo lee mi mujer me mata), sólo el iPod, y el iPhone han logrado captar mi atención y fidelizarme. Pero, pese a no ser acérrimo seguidor y generalmente oponerme a estas experiencias de marketing muy medido, reconozco que mis primeras sensaciones viendo la demo del nuevo ‘gadget’ son las de estar ante algo grande y revolucionario.
Todos hemos visto como el iPhone ha provocado que sus principales competidores como Nokia o Samsung taparan su derrota copiando el concepto y la estética sin piedad, con objeto de incrementar sus ventas pareciéndose ‘un poco’ al preciado Smartphone de la manzana. Pienso que en el hasta ahora inexistente mercado de los TabletPc va a pasar algo mucho más drástico. Los existentes TabletPc no han tenido hasta el momento ventas significativas, es el precio de llegar demasiado pronto y sin un producto ambicioso y deseado… y eso va a cambiar.
El iPad va a servir para muchas cosas, desde navegar por internet, consumir video o llevar la gestión de nuestra empresa, gracias a las más de 140.000 aplicaciones que están disponibles antes de salir el producto a la venta, pero mi sensación es que va a revolucionar el mundo editorial y la prensa.
El mercado editorial y los medios online tienen delante un reto con nuevas posibilidades de integración. Steve Wozniak, uno de los co-fundadores de Apple, ha pronosticado un futuro muy cercano en el que habrá suscripciones a periódicos y revistas en el iPad a través del iTunes. Leer en el metro nuestra selección de noticias o como soporte de aprendizaje en la universidad o el colegio, serán vías de entrada, los generadores de contenido esperaban este cambio y de la mano de Apple, los micropagos por contenidos son como coser y cantar, con un modelo ya validado con millones de ventas y descargas.
En España, el móvil de Apple (y también las BlackBerrys) han disparado el consumo de internet desde smartphones hasta el punto de situarnos como el país europeo con mayor tasa de penetración de internet en el móvil. Un iPad con conexión 3G complementa el actual consumo de internet móvil, superando sin precedentes la experiencia de ver o navegar con cualquier otro dispositivo móvil.
Decía Steve Jobs, orgulloso, que 75 millones de consumidores, usuarios del iPod y el iPhone ya saben usar su nuevo invento. La tecnología y la filosofía es la misma, fácil e intuitiva. Una parte importante de esos usuarios adquirirán su iPad en los próximos años, pero mucho más trascendente será el número de personas que adquirirán su primer dispositivo Apple con el iPad.
Apple no inventa la rueda con este nuevo dispositivo, se limita a usarla de manera inteligente y respondiendo a nuevas necesidades del consumidor. Lo útil se puede reinventar y no está reñido con lo estético; la idea no es la clave (¡esta idea estaba hace años en el mercado!), la clave es la ejecución, y Jobs lo acaba de demostrar.
Es el triunfo del marketing y del glamour que sólo Jobs sabe vender. Es el ganar y posicionarse, el crear deseo y que antes de salir a la venta la expectación sea máxima, de filtrar hábilmente precios mucho más elevados para provocar un ‘ohhh’ del público al descubrir los tuyos. Nunca antes una presentación comercial de un objeto de consumo había copado en tal medida las portadas e informaciones de medios de comunicación del mundo entero. Pocos pueden revolucionar el mundo con sus ideas. Jobs lo ha vuelto a hacer, e increíblemente esto se está convirtiendo en una sana costumbre.