Busco una patente

En los inicios de internet quien registraba un buen dominio podía decir que se estaba asegurando la jubilación. Muchos recordamos cómo en 2009 se pagaron cerca de 16 millones de dólares por www.Insure.com, o cómo otros más evidentes, como www.sex.com, se vendieron en 2006 por 14 millones de dólares. Y así hubo muchos más ejemplos en una etapa dorada que difícilmente volveremos a vivir. Seguir leyendo “Busco una patente

¿Estamos ante una nueva burbuja tecnológica?

En España somos pocos los que vivimos la burbuja tecnológica del 2000 al 2003 y seguimos trabajando en este sector. Eran tiempos donde todo lo que apuntara a Internet parecía que iba a convertirse en oro de la noche a la mañana. Pero los inversores reclamábamos que el dinero invertido en las start-ups se recuperase en un plazo razonable y eso no pasaba. Al final, se cumplieron las advertencias que venían realizándose desde el año 1998: Internet era una burbuja y tenía que explotar. Continuar leyendo “¿Estamos ante una nueva burbuja tecnológica?

20 grandes recursos para emprendedores

La tecnología ha facilitado mucho la actividad emprendedora. Hay decenas de recursos interesantes, así como información a la que se puede acceder desde internet, que suponen una interesante ayuda para los emprendedoresContinuar leyendo “20 grandes recursos para emprendedores”

Tu nombre en Google

Este texto es una tribuna publicada en el periodico Cinco Días y puede leerse en pdf aqui

Cada vez son más los internautas que teclean su nombre en Google o se googlean. Así lo refleja un estudio desarrollado en Alemania por el Instituto de Investigación de Mercados Innofact, según el cual 8 de cada 10 internautas confiesan haberse buscado a sí mismos en alguna ocasión en Google y 2 tercios de los que así lo han hecho han encontrado información sobre sí mismos en el buscador. Esta práctica tan extendida ha llevado incluso a crear un grupo en Facebook denominado Yo también he googleado mi nombre.

Pero cabe preguntarse si el acto de googlearse es fruto de la vanidad o de la necesidad. Muchas veces el internauta desea conocer qué se dice acerca él en la red y en qué lugares se dice, por mera curiosidad o por una cuestión de ego. El ego de algunos artistas les lleva incluso a la necesidad de contemplarse detenidamente en cualquier sitio que puedan aparecer. Artista o no, ¿quién de nosotros no se ha tecleado en Google por pura curiosidad?

Independientemente de que googlearse sea una cuestión de ego, necesitamos saber qué tipo de datos sobre nosotros mismos se pueden obtener a través de la red, teniendo en cuenta que, según el estudio desarrollado en Alemania, el 21% de los consultados halló datos en la red con detalles sobre su vida laboral y otro 17% de ellos se topó en la red con información sobre su formación académica.

De aquí se desprende que los datos que se recogen en el buscador pueden ser decisivos en muchos casos, por ejemplo para buscar empleo. A la hora de elegir candidato, muchas empresas realizan una búsqueda del mismo en internet, lo que puede ocasionar alguna sorpresa inesperada. De hecho, hace poco tiempo Google fue condenado a indemnizar a un internauta que descubrió que, al teclear su nombre en el motor de búsqueda, éste devolvía términos como violación, violador y prisión. Anteriormente el demandante había estado condenado por corrupción de menores, aún así el tribunal consideró que el buscador vulneraba su derecho a la privacidad y fue condenado a indemnizarle con 5.000 euros.

Google es la página web más visitada del mundo, por lo tanto, el hecho de googlearse puede ser un mero acto de inercia porque ¿cuántas búsquedas realizamos al día y qué cantidad de información podemos extraer de ellas? No es de extrañar que hagamos uso del buscador para ver qué aparece sobre nosotros mismos. Y es que la información en internet no tiene límites o en este caso los establece, acertadamente o no, Google.

 

Internet, conexiones y precios

Este texto es una tribuna publicada por El Periodico y puede leerse en pdf aqui

Lo que parecía ser una pesadilla está camino de acabar bien. El Senado aprobó la semana pasada por unanimidad una moción que insta al Gobierno a trabajar para conseguir una mejor calidad del servicio de conexión a internet, tanto fijo como móvil, mejorando además los precios actuales. Tras el escandaloso globo sonda que nos hacía temer que las operadoras acabarían con las tarifas planas de acceso a internet, la Cámara alta ha dado un tirón de orejas a esas compañías de telefonía de nuestro país. Hace un par de semanas, Julio Linares, consejero delegado de Movistar, insinuaba abiertamente que la tarifa plana podía tener los días contados.

Para la operadora, no sería nada nuevo. En el Reino Unido, su filial O2 ya aplica diferentes tarifas según el consumo del cliente, eliminando de una tacada la tarifa plana de datos. Vodafone y ATT hicieron lo propio en sus líneas móviles en Estados Unidos. Los que somos usuarios de smartphones sabíamos lo que esto implicaría: una caída importante de la rapidez de la conexión en el caso de que nos hayamos excedido en el consumo asignado para ese mes, y una facturación más elevada, de difícil control y de imposible gestión por parte del usuario. Tras poner al descubierto sus intenciones, a Telefónica le interesa que todo vaya muy deprisa; que todo se acelere.

Todo… menos la velocidad.

 

 

Es preocupante que se esgrima la saturación de las redes, lo que cuestiona el uso de la banda ancha

Se trataría de un cambio muy importante de las reglas del juego, también a debate a nivel internacional. En Estados Unidos, los reguladores han pospuesto su controvertida decisión sobre la neutralidad de la red hasta el mes de noviembre, pasadas las elecciones legislativas, no vaya a ser que a los electores no les guste la idea del intento de controlar y regular internet. El debate suscitado entre las operadoras acerca de la creciente demanda de tráfico en internet y la necesidad de volcar sobre el usuario una tarifa según el consumo tiene su origen en las inversiones realizadas principalmente en las redes fijas. Pero, según se expuso en el Senado, desde el Gobierno debe existir un mayor apoyo para la inversión en infraestructura en telecomunicaciones en beneficio del ciudadano.

Todos conocemos la existencia de redes propias, como puede ser el caso de Ono, que, pese a no tener cobertura en todo el país, ha realizado grandes inversiones para poder tener una estructura sólida y así afrontar la demanda actual dando un servicio de conexión de calidad. De hecho, está apostando por dar capacidad al usuario y extender su oferta de 50 megas reales a toda su red.

En Japón, desde hace casi cinco años es habitual encontrar conexiones a internet de 100 megabytes por poco más de 20 euros de tarifa plana, y los operadores que las ofrecen no están precisamente en quiebra. En nuestro país hay una falta de voluntad por parte del principal operador para sustituir las viejas líneas de par de cobre por las de fibra óptica Futura, tal como la bautizó en el 2008, con velocidades de navegación de hasta 30 megabytes, funcionalidades avanzadas devisión, mantenimiento integral y tarifa plana de voz, pero que todavía se encuentran muy lejos de lo que demanda actualmente la sociedad.

No es infrecuente que Telefónica se queje del uso de la red por parte de los usuarios antes de realizar las inversiones necesarias para dar un servicio acorde con los tiempos que vivimos y, generalmente, en los temas trascendentes, los ejecutivos de César Alierta acaban llevando a telela Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones a su terreno. Se escudan en que el tráfico móvil satura las redes y crece exponencialmente, algo muy discutible, por cierto. Desde el Senado se ha calificado de «preocupante» esta afirmación, ya que no debería cuestionarse el servicio de banda ancha por meros objetivos comerciales de las grandes compañías. Con este panorama se nos ha pasado por alto una de las pretensiones colaterales del operador español. Se trata de su vieja reivindicación de que los grandes emisores de contenidos paguen parte de la fiesta.

Desde Telefónica se propone que los proveedores de tráfico y contenidos, como Google o Microsoft, se involucren en el mantenimiento de los costes de infraestructura de la red. Vamos, que les paguen un canon por el uso de las redes ya que son necesarias para su actividad, al margen de lo que ya pague cada usuario. Telefónica quiere cobrar más, tanto a emisores como a receptores de información en internet. Pero debe asumir de verdad su papel como principal operador de telecomunicaciones en España. Hay que confiar en que propuestas desde la Administración ayuden a evitar que acabemos en breve con distintos niveles de acceso a los servicios de internet en función de lo que el cliente pague. Esto no solo supondría el fin de la neutralidad de la red, sino que además sería un golpe en la línea de flotación del viejo objetivo de minimizar hasta hacer desaparecer la brecha digital existente en España.

El cese de las descargas, ¿principio del fin de los derechos civiles?

Este texto es una tribuna publicada por El Mundo Economía y Negocios y puede leerse en pdf aqui

Varios países han decidido aprobar normativas a través de las cuales cada región podrá decidir,  libremente, si corta o no la línea de internet a los usuarios que descarguen contenido protegido por derechos de autor. A partir de ahí, hemos visto cómo los legisladores, presionados por las industrias discográfica y cinematográfica, han incluido modificaciones en sus leyes que afectan el libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de internet.

Desde el momento en que han salido a la luz, nos hemos levantado los empresarios, los bloggers, las asociaciones y los usuarios de internet alarmados ante el posible pero injustificable corte de las líneas y cierre de páginas, todo ello sin contar con autorización judicial. Y no es para menos. Este corte de líneas y cierre de webs no es culpa de los ministros sino de la industrias discográfica y cinematográfica, mal llamadas industria cultural,que a lamparo de artistas y pseudo-creadores saludan una  iniciativa que ha venido orquestada de su mano y que no les será suficiente para salvar un modelo de industria que a todas luces se muestra insostenible y que necesita del amparo de las leyes para  poder mantener su nivel de vida.

En varios países se han redactado anexos en sus leyes que permitirán el bloqueo de las páginas o la retirada de contenidos ilícitos por la vía judicial. Así, se velará y salvaguardará los derechos de propiedad intelectual de la atrasada industria discográfica y cinematográfica, frente a las hordas de usuarios dispuestas a arruinar a los artistas nacionales.

Es cierto que la propiedad intelectual y muy especialmente el software y los contenidos multimedia, cine, televisión y música, han sido los grandes perjudicados del avance y la implantación masiva de internet; pero no es menos cierto que esta situación se ha intentado paliar con golpes bajos a los derechos civiles, a todas luces injustos e ininteligibles, en lugar de buscar una salida consensuada entre todos los actores que  intervenimos en este mundo que está dejando de ser off-line para ser on-line.

Este escenario complejo deja varias incertidumbres para con los internautas y tememos que dentro de poco, con la ley en la mano, los gobiernos, la industria discográfica o cinematográfica, las operadoras o cualquier entidad relacionada con los derechos de propiedad intelectual, podrán controlar, espiar y utilizar estas normativas para extender ilegalmente su control sobre las comunicaciones digitales de los ciudadanos, sin más opción por parte de éstos que acudir una y otra vez a las instituciones judiciales en  busca de amparo. Es ahí donde está el quid de la cuestión: el problema no es la propiedad intelectual, el problema llegará cuando alguien tenga patente de corso para mirar por sistema tus comunicaciones privadas y empresariales a la primera de cambio. Ese caballo de Troya navegará en nuestros ordenadores y hará que nos preocupemospor quién controla al controlador,
y mucho me temo que ya sabemos la respuesta.

Preparándonos para la ciberguerra

Este texto es una tribuna publicada por El Mundo de Venezuela y puede leerse en pdf aqui.

La administración americana ha revolucionado sus cuerpos militares con una nueva fuerza de intervención: los “cibercomandos”. Dependientes de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y con un presupuesto de 2.000 millones de dólares en su primer año de operaciones, garantizan la protección de los sistemas militares americanos en Internet y responden a los recientes descubrimientos que aportan la certeza de que, durante años, hackers vinculados a países como China y Rusia han campado a sus anchas en ordenadores de la Nasa  y de diversas organizaciones militares, robando información militar clasificada y datos de satélites, cohetes e incluso de los transbordadores espaciales.

Quizás puede parecernos una necesidad futura para los ejércitos de los  principales estados incorporar cuerpos de élite informática para llevar a cabo acciones de ataque y defensa a través de Internet, pero la realidad es que, para nuestra intranquilidad, algunos países nos llevan mucha delantera. Corría el año 1996 cuando en Beijing se creó el primer ejército de guerra informática que, desde entonces, se encuentra al servicio del Gobierno chino para todo tipo de operaciones. Muchas son operaciones internas, como la censura,  la propaganda o el control de opinión y de la disidencia, pero preparándonos para la ciberguerra.

El control de Internet debe entenderse como el control sobre la información y las telecomunicaciones. Por un lado, está la capacidad de defensa de los sistemas de un país ante un ataque, pero también el control sobre los ciudadanos de un país otras muchas son externas, como el ataque y robo de información clasificada de empresas y gobiernos extranjeros. La República de Estonia sufrió, entre abril y mayo de 2007, la mayor ofensiva cibernética conocida hasta la fecha. Empresas, medios de comunicación, instituciones gubernamentales, comunicaciones y bancos dejaron de funcionar. El resultado fue el total colapso informático del país. Las sospechas sobre la autoría de estos ataques recayeron sobre Rusia.

Un arma demasiado poderosa como para dejar pasar por alto la peligrosidad que podría desprender un mal uso de tanto poder. La ciberguerra, e incluso el ciberterrorismo, abren nuevos e inesperados camposde batallaen la seguridad y sufoco se traslada a Internet. La creciente dependencia de la red para las comunicaciones y las actividades de millones de personas y organizaciones hacen que deba ser un campo protegido y seguro, lejos de los intereses propios de cada país. 

Escenarios cinematográficos y apocalípticos como los narrados en la película “La red” (1995),donde Sandra Bullock descubre una  misteriosa red de espionaje en Internet que le envolverá posteriormente en una peligrosa trama internacional, ya no son tan lejanos y técnicamente imposibles. Gobiernos de todos los países deben prepararse para estos escenarios. Y cuanto antes, mejor.

 

Llegan los Nativos Digitales

Esta es una tribuna publicada en el Mercantil Valenciano el pasado Domingo 21 de febrero.

Si lo deseas la puedes descargar desde aqui

Llegan los Nativos Digitales

2.015 no es un horizonte lejano y, sin embargo, la evolución tecnológica hará que tan sólo dentro de unos cinco años la forma en la que educamos y aprendemos haya cambiado radicalmente. Dentro de pocos años, los alumnos de educación infantil de cualquier centro de nuestro país se especializarán en trabajos que todavía no existen y utilizarán a diario una tecnología que todavía hoy no ha sido inventada.
Diariamente, un profesional español de perfil medio recibe unos 150 mensajes e impactos originados por otras personas, mediante las diferentes plataformas tecnológicas actuales. En 2.015 serán más de 350 impactos diarios los que recibirá nuestro querido profesor y un alto porcentaje de ellos serán estímulos generados por la propia tecnología, sin intervención de un ser humano, de una forma totalmente autónoma. Todos coincidimos en compartir que muy posiblemente hoy no podríamos asumir tal cantidad de estímulos e información, nuestros hijos lo harán.
Decía el prestigioso gurú y conferenciante, experto en e-learning, Marc Prensky que “los alumnos han cambiado de forma radical; ya no son las personas para las cuales ha sido diseñado nuestro sistema educativo”.  Pronto, los nativos digitales, nacidos a partir de 1.985, vertebrarán una nueva sociedad en la que se creará una ruptura generacional como jamás antes en la historia de la humanidad había ocurrido -nunca  en un espacio de tiempo tan breve- y vamos a ver como durante muchos años convivirán dos  generaciones: los hijos del Baby Boom y los nativos digitales site. Sólo nos separarán treinta años y seremos tan cercanos pero tan distantes a la vez.
La revolución del e-learning 2.0 llegará a los colegios de nuestros hijos, que vivirán una reestructuración similar a la que Internet ha vivido con las nuevas tecnologías y la aparición de la web 2.0. El alumno no será un receptor pasivo del mensaje, sino que interactuará con él, cambiando el rol del educador, y haciéndole partícipe de la comunicación, que dejará de ser un canal unidireccional para convertirse en un nuevo medio, que incentiva y estimula el alto rendimiento intelectual y revoluciona el mensaje del aprendizaje.
El lugar natural de un profesor pasará a ser el de un inmigrante frente a sus alumnos, que ya desde muy temprana edad, serán expertos en tecnologías y podrán manifestar un rol de relativa superioridad en el uso de las herramientas técnicas más comunes en el entorno escolar y que para ellos serán tan sencillas y accesibles, como complicadas para nuestros maestros. La escuela va a pasar a ser una comunidad colaborativa, que potencia y modera el aprendizaje, dentro de un ecosistema de información que aprende y comparte elementos, interactúa y mantiene en un mismo rol al alumno y profesor.
Se acerca un tiempo fascinante, donde las graves deficiencias educativas actuales habrán desaparecido. Intentemos no desaparecer con ellas por no querer entender esta nueva especie: los nativos digitales.

¿Principio del fin de los derechos civiles?

Tenía pendiente publicar esta tribuna que salió el 29 de Enero en el Diario de Navarra

Puedes bajarla aquí en pdf

El fin de las descargas, ¿principio del fin de los derechos civiles?
El debate sobre las descargas en Internet y la gestión de los derechos de autor está sobre la mesa. Sectores enfrentados, Internet y la industria de los contenidos. ¿Qué derecho prevalece, la libertad de expresión o los derechos de autor?
Este es un asunto espinoso, del que me temo que sólo estamos afrontando una solución parcial, una primera batalla y unos resultados ampliamente mejorables con la redacción de la Ley de Economía Sostenible.
Entiendo perfectamente la preocupación por preservar los derechos de autores y editores, pero me resulta intolerable que para salvaguardarlos se ponga en duda el comportamiento de 25 millones de internautas, entre los que me encuentro, y se pisoteen los derechos civiles fundamentales de este colectivo. Además, me parece simplemente  inaudito y a todas luces difícil de digerir que la ejecutora de estas medidas sea la ministra Gónzalez-Sinde, actuando como juez y parte influenciada por su relación con la industria audiovisual, recién llegada hace pocas fechas al Ministerio de Cultura con una clara misión: la de atajar las descargas.
Resulta preocupante la piratería. Es cierto y no debemos negarlo. Pero también lo es la actitud prepotente de los organismos de gestión de derechos de autor, de la industria discográfica y cinematográfica, autoproclamadas como industria cultural por antonomasia (¡cuando solamente son una pequeña parte de ella!), que al amparo de artistas y creadores, en más de una ocasión subvencionados, saludan una iniciativa partidista poniendo en duda derechos fundamentales de las personas.
La mala noticia para la industria es que el problema no es únicamente la piratería, ni mucho menos se centra en las páginas de Internet que ofrecen enlaces a descargas p2p. Una vez desaparecidas éstas, el escenario seguirá siendo el mismo: el usuario que quiera descargar lo hará utilizando la búsqueda de programas p2p en vez de buscar vía web. No cambia en nada el panorama. El problema es mucho más grave y enquistado. Tenemos una industria audiovisual, -especialmente la discográfica- anclada en el pasado, con un sistema de distribución y soporte ya obsoleto, el CD. Tal vez la preocupación principal de la industria debería centrarse en adaptarse a los nuevos tiempos; en encontrar nuevas vías de distribución y abrazar de forma definitiva el modelo digital, apostando con firmeza por modelos alternativos a la tradicional venta de un CD en tienda, que cada vez tiene menos recorrido y sentido. La industria debe reinventarse. La solución no está en enfrentarse a los propios consumidores, sino en ofrecer una alternativa lógica y real, ajustada en precio y coherente en soporte con los tiempos que estamos viviendo.
La propiedad intelectual, el software y los contenidos multimedia, cine, televisión y música, han sido los grandes perjudicados del avance y la implantación masiva de Internet. Pero no es menos cierto que en nuestro país esta situación se ha intentado paliar con golpes bajos a la población y medidas que posicionan a millones de ciudadanos como piratas y delincuentes preventivos por medio de instrumentos que abusan del ciudadano e insultan a la inteligencia, como el mal llamado “canon digital”, a todas luces injusto e ininteligible. Hay que educar al usuario, hay que ofrecerle alternativas validas, un nuevo modelo de consumo. La solución de enfrentarse a millones de usuarios como ha hecho la industria en todo el mundo con multas y denuncias en los juzgados simplemente es alargar una agonía de un modelo que necesita una reconversión. Es el momento de mirar al futuro buscando una solución consensuada, razonable, que escuche, que permita al creador hacer su trabajo, que permita al usuario mantener sus derechos y que no venga de la mano de alguien que pueda ser considerado parcial y contaminado con intereses en la industria audiovisual como la actual ministra.
Este escenario complejo deja tras la Ley de Economía Sostenible pocas soluciones y varias incertidumbres para los usuarios de Internet (que no olvidemos son más del 50% de la población de nuestro país) y me temo que dentro de poco tengamos que preocuparnos que con la ley en la mano, el Gobierno, la industria discográfica o cinematográfica, las operadoras o cualquier entidad relacionada con los derechos de propiedad intelectual (y la SGAE tiene todas las papeletas para ser la ganadora), podrán controlar, espiar y utilizar estas normas para extender ilegalmente su control sobre las comunicaciones digitales de los ciudadanos. Sin más opción por parte de éstos que acudir una y otra vez a las instituciones judiciales en busca de amparo.
Es ahí donde está el quid de la cuestión: el problema no es sólo la propiedad intelectual, el problema llegará cuando alguien tenga patente de corso para mirar por sistema tus comunicaciones privadas y empresariales. Ese caballo de Troya navegará en nuestros ordenadores y hará que nos preocupemos por quién controla al controlador, y mucho me temo que visto lo visto no nos gustará la respuesta.

El último Mohicano

He leído con mucho interés la Tribuna publicada el 8 de Enero en El País por Don José María Álvarez Monzoncillo bajo el título “Incertidumbres de la Web 2.0”. En ella, sorprendentemente, se alude a que nos encontramos ante una segunda burbuja de Internet. En mi opinión, nada más lejos de la realidad.
En primer lugar querría puntualizar que temo que se confunden algunos conceptos. La llegada de la web 2.0 en la que el usuario toma el poder de la gestión de la red y sus contenidos, tiene un claro componente social pero no se circunscribe sólo a la aparición de las redes sociales, sino muy especialmente a que tras la aparición de las mismas se reorientan todos los contenidos –buena prueba de ello son los diarios digitales-, para incorporar elementos sociales y poner en el centro del foco al usuario que pasa a ser el eje central desplazando lateralmente al contenido.
La web 2.0 es la democracia y la madurez de internet, es el gran cambio generacional que ha supuesto una verdadera revolución y que no tiene sólo que ver con la cultura de lo gratis, ni con las descargas como se alude en la citada tribuna, sino que tiene que ver con la gente, con la participación y con el compartir igualando los roles: emisor y receptor, empresas y consumidores, en definitiva; personas y personas.
No creo que los modelos de “lo gratis” a los que se aluden como inviables deban definir los conceptos 2.0, de hecho, la evolución de los acontecimientos de las principales startup nos lleva a ver claramente dibujados modelos fremium, en los que los usuarios reciben un servicio gratuito sobre el que se van desarrollando poco a poco opciones Premium de pago por suscripción. Son claro ejemplos de ello Spotify, o la startup de moda, Twitter, que desarrolla e implementará en corto espacio de tiempo opciones Premium bajo suscripción. Medios de comunicación en todo el mundo debaten lo mismo, no sobre las dudas del modelo de lo gratis, sino sobre su evolución a un modelo mixto que permita que ciertas opciones sean bajo suscripción.
Temo explotar la “burbuja sobre la burbuja” que argumentalmente construye en el aire el Catedrático Sr. Álvarez Monzoncillo, al citar entre otros a Facebook como ejemplo del fracaso de las startups basadas en conceptos 2.0 y de las redes sociales, de las que indica que no han conseguido ser rentables. Ningún ejemplo más apropiado que el suyo, ya que para su tranquilidad interior, puedo informarle que hace pocas fechas Facebook anunciaba que ya ingresa más lo que gasta, es decir, que este gigante con 300 millones de potenciales clientes ha alcanzado su punto de break even y desarrollado sus primeros beneficios antes de lo previsto, cerrando según declaraban sus fundadores a The Wall Street Journal el ejercicio 2009 por encima de las previsiones más optimistas, con una facturación cercana a los 500 millones de dólares y un crecimiento interanual del 70% en el marco de una crisis económica mundial.

La semana pasada publicaba ElPais una curiosa tribuna bajo el título “Incertidumbres de la web 2.0” firmada por el catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos, José María Álvarez Monzoncillo

La verdad es que el texto no puede dejar indiferente a nadie y aunque muchos ya estamos curaos de espantos porque generalmente “maltratan” y hablan sin demasiada información en medios de comunicación sobre Internet, en esta ocasión he querido responder

Con su defensa del cine y la televisión en otras ocasiones y su vinculación a estas industrias, no creo que le importe al bueno de Alvarez de Monzoncillo que le haya -cariñosamente- bautizado como el “último Mohicano”; personas que desinforman y crean ruido tienden a desaparecer,  pese a los canales de comunicación existentes él puede vivir aislado del mundo, pero ni en sueños podrá hablar ex catedra como pretende e influir, es más, lo que provocan generalmente este tipo de análisis son sonoras carcajadas.

mohicano

Si no quieres leer completo el texto publicado por El País, al menos aquí hay algunas perlas de lo publicado, que en mi opinión no son más que una mezcla del caos mental, una total falta de información y unas ganas de reforzar ciertas opiniones aun usando información errónea y sacándola al extremo:

la web evolucionó de forma natural, optimizando las búsquedas. Ya no sólo indexaban páginas web, sino que tenían en cuenta el contexto y el significado (web 3.0 o web semántica). Esta lógica evolución de la web obedece a su diseño y a su arquitectura iniciales: compartir (su origen universitario) y desubicar y superponer (su origen militar).

De esta manera, las dos formas de hacer se contraponen: comunidades virtuales frente a personas, blogs versus home pages, directories versus tagging, portals versus RSS, pages views versus cost per click, adversiting versus word of mouth, etcétera. Es Netscape frente a Google, y, como consecuencia de la lógica del negocio, y en la actualidad, de todos contra Google.

Pero la actual crisis económica (global, financiera y de confianza) ha puesto en entredicho la rentabilidad de las redes sociales de manera que, probablemente, nos encontramos ante la segunda burbuja o segundo cybercrash de la era Internet

Los más de 1.200 millones de personas conectadas en redes sociales no han conseguido aún que YouTube, Facebook o Tuenti sean rentables. Solamente My Space cuenta con un modelo de beneficios porque está ligado al tráfico en el teléfono móvil

Los anuncios en redes sociales no son atractivos para las grandes compañías, pues no es una publicidad contextual al aparecer con otros vídeos, fotos o links con mensajes contradictorios, y en algunos casos negativos para su estrategia de marca

Los internautas tampoco parece que sean tan participativos y activos en Internet

Los millones de blogs son verdaderos monólogos, sin capacidad de influencia y sin que sus opiniones lleguen a nadie.

La verdadera revolución no viene de la mano de las redes sociales, sino de la aplicación asesina de mayor éxito en Internet: los portales P2P

La sociedad amateur, la free culture de Lessing o la free economics de Andersson son un sueño imposible, que se está convirtiendo en una nueva religión con excesiva ideología. Los contenidos financiados solamente por publicidad y los autogenerados por los usuarios sin lucro no pueden sustituir al conjunto de los medios de comunicación y a las industrias del entretenimiento al mermar drásticamente sus recursos.

No voy a comentar cada parrafo, creo que cada uno debe sacar sus propias conclusiones. A mi me sorprende  la mezcla de conceptos y el cacao mental del personaje, aprendiz de gurú-agorero-cenizo de la segunda burbuja de internet.

En el mundo del arte es relativamente frecuente que para hacerse un sitio algunos artistas jóvenes pretendan “matar al padre”. Es decir, llegar y decir barbaridades de lo anterior ya establecido y aceptado por todos dándolo por superado -claro, superado por él-. Parece que, salvando las distancias es lo que pretende esta tribuna siempre con 2 mensajes subliminales de fondo: “Amiguete; lo gratis se ha terminado, no tiene futuro, vas a pagar en breve por consumir información“, y “Mentalizate: el P2P mató a Manolete“. En conclusión seguidismo y refuerzo de conceptos de ciertas lineas editoriales.

Tan sorprendentes manifestaciones el Oráculo de la Universidad Rey Juan Carlos me han hecho responder en el mismo medio, El País, con una carta al director muy breve -por motivos de espacio- publicada hoy, que reproduzco (de una forma más extensa) a continuación:

He leído con mucho interés la Tribuna publicada el 8 de Enero en El País por Don José María Álvarez Monzoncillo bajo el título “Incertidumbres de la Web 2.0”. En ella, sorprendentemente, se alude a que nos encontramos ante una segunda burbuja de Internet. En mi opinión, nada más lejos de la realidad.

En primer lugar querría puntualizar que temo que se confunden algunos conceptos. La llegada de la web 2.0 en la que el usuario toma el poder de la gestión de la red y sus contenidos, tiene un claro componente social pero no se circunscribe sólo a la aparición de las redes sociales, sino muy especialmente a que tras la aparición de las mismas se reorientan todos los contenidos –buena prueba de ello son los diarios digitales-, para incorporar elementos sociales y poner en el centro del foco al usuario que pasa a ser el eje central desplazando lateralmente al contenido.

La web 2.0 es la democracia y la madurez de internet, es el gran cambio generacional que ha supuesto una verdadera revolución y que no tiene sólo que ver con la cultura de lo gratis, ni con las descargas como se alude en la citada tribuna, sino que tiene que ver con la gente, con la participación y con el compartir igualando los roles: emisor y receptor, empresas y consumidores, en definitiva; personas y personas.

No creo que los modelos de “lo gratis” a los que se aluden como inviables deban definir los conceptos 2.0, de hecho, la evolución de los acontecimientos de las principales startup nos lleva a ver claramente dibujados modelos fremium, en los que los usuarios reciben un servicio gratuito sobre el que se van desarrollando poco a poco opciones Premium de pago por suscripción. Son claro ejemplos de ello Spotify, o la startup de moda, Twitter, que desarrolla e implementará en corto espacio de tiempo opciones Premium bajo suscripción. Medios de comunicación en todo el mundo debaten lo mismo, no sobre las dudas del modelo de lo gratis, sino sobre su evolución a un modelo mixto que permita que ciertas opciones sean bajo suscripción.

Temo explotar la “burbuja sobre la burbuja” que argumentalmente construye en el aire el Catedrático Sr. Álvarez Monzoncillo, al citar entre otros a Facebook como ejemplo del fracaso de las startups basadas en conceptos 2.0 y de las redes sociales, de las que indica que no han conseguido ser rentables. Ningún ejemplo más apropiado que el suyo, ya que para su tranquilidad interior, puedo informarle que hace pocas fechas Facebook anunciaba que ya ingresa más lo que gasta, es decir, que este gigante con 300 millones de potenciales clientes ha alcanzado su punto de break even y desarrollado sus primeros beneficios antes de lo previsto, cerrando según declaraban sus fundadores a The Wall Street Journal el ejercicio 2009 por encima de las previsiones más optimistas, con una facturación cercana a los 500 millones de dólares y un crecimiento interanual del 70% en el marco de una crisis económica mundial.

No puedo dejar de calificar como pintoresca, Sr. Álvarez Monzoncillo su opinión sobre los blogs como “monólogos faltos de influencia”. Si hay algo que se puede decir de los blogs es justamente lo contrario, son claramente elementos participativos e influyentes como demuestran las miles de personas que participan activamente en ellos y las inversión publicitaria y el ratio de crecimiento de la misma. ¿No será que ha abierto uno y al ver que ni sus alumnos participan en el ha creído que así funciona el tema para todo el mundo?. Y si no lo ha intentado, ¿no cree que a lo mejor hay que dejar el sillón y ponerse manos a la obra para la próxima vez poder opinar con sensatez, información veraz y sin ánimo de intoxicar sobre temas que o bien desconoce completamente o simplemente eso es lo que deja entrever?

No quiero entrar a rebatir todo lo que menciona -demasiado fácil- , francamente llego a dudar si hay un trasfondo de maldad, de desinformación o simplemente de llamar la atención, de romper un plato en medio de la pista de baile para llamar la atención de la fiesta. En este último caso, yo, dedicándole este espacio y estos minutos de mi tiempo, tal vez le estoy colaborando dando el juego que quería y no merece.

Lo que me parece grave es que gente tan desinformada, tan distanciada de una realidad sea la que “trasmita conocimiento” e imparta clases desde una Universidad. Si realmente fuera el “último Mohicano” sería una anecdota, lo tremendo es que mi percepción personal es que en el mundo universitario español estos personajes no son rara avis como -y perdón por la autocita- he comentado alguna vez sobre el mundo universitario.

Los inversores son de Marte, los emprendedores de Venus

Parafraseando al genial John Gray (“los hombres son de Marte las mujeres son de Venus”), me permito está breve parodia para dejar una minúscula reflexión en el fondo, las personas somos muy diferentes, pero los roles contrapuestos nos distancian aun más.

Pensamientos previos del día antes:

Inversor:

Joder, me reúno con otro crío friki de estos mañana. Espero que valga la pena a ver si acabo de pegar un pelotazo como estos de Google… ojeando las primeras páginas del Business Plan hasta es posible que salga algo interesante: esta muy bien presentado, no tiene muchas faltas de ortografía e incluso me atrevería a decir que los números sonaban consistentes. Aun así, como siempre prepararé alguna buena excusa para cortar la conversación si el tema se desmadra, no vaya a ser uno de estos iluminados pertenecientes a la Iglesia de “mi idea” que me haga perder la mañana.

Emprendedor :

La verdad es que no se muy bien que hace este tío que veo mañana, pero he leído en Loogic y en varios foros de internet que tiene pasta. Tengo que ensayar mis argumentos sobre los 60 slides que le he preparado, parecen muy profesionales ¡va a flipar!, total, el tío este no se enterará de la mitad de lo que le cuento así que debo sobre todo parecerle muy seguro en todo… ¡a ver si le saco pasta …!

Impresiones en el primer instante de la Reunión:

Inversor:

Este chico no se ha puesto un traje en la vida. Se le nota. Desde luego no es el tipo que me gustaría de novio de mi hija… Bueno, a ver que coño me cuenta y si no es más de lo mismo… tengo una comida a las 14 hrs, con 30 minutillos tiene más que de sobra…

Emprendedor:

Joe, me lo iba a comer con patatas y ahora me intimida un poco el escenario. Bueno, suerte y al toro, total, este hortera no tiene ni puta idea, osea que no se atreverá a discutirme nada.

Pensamientos durante la presentación:

Inversor:

Bonitos gráficos, bonito logo, bonito Mac,  joder cada día estos chavales montan mejor estos power point…  espero que no sea otro de estos profesionales de las presentaciones y luego no haya más donde rascar. A ver si acaba de una vez de contarme el rollo y vamos a los números.

Emprendedor:

Juas! El tipo esta como flipao escuchándome, ¿no tiene dudas o es que está todo clarísimo?.  A ver si es un pirata y hablo de más y el muy cabrón me intenta copiar mi idea. Nahhh no hay narices … nunca encontrará alguien como yo para ponerlo en marcha.

Tras la presentación, llegan las preguntas:

Inversor:

–          Hombre suena interesante, pero, ¿no te parece que una valoración de 2 millones de Euro,  por una compañía que aun no existe, es pelín… como diría yo… agresiva?

Emprendedor:

(¡Menudo gitano!, ¿pero que le pasa a este tío, no ve el potencial de MI idea?)

–          Hombre, me parece un precio justo de mercado. La valoración de proyectos con este potencial en otro países de Europa es muy superior. Además pensamos facturar  20 millones de Euros en 2014

–          Si si… bueno, y me podrías decir en base a que podemos llegar a pensar que esa facturación es posible –pregunta el inversor-. De hecho, creo que no hay apenas compañías de internet que facturen cifras como esas en España…

–          Hombre, ¡sólo hay que mirar el mercado americano!. En este sector es una evolución casi lógica en España.

–          Ahhh, claro, ¡los americanos!…pero no te parece que el mercado americano es, digamos, ¿algo más grande y poblado, con mayor potencial económico que el español?

–          Pero es que nosotros además de ser los lideres del sector, pensamos en 2011 expandirnos por toda Europa.

–          Entiendo, pero, ¿eso no requiere fuertes inversiones que no veo contempladas en el Business Plan actual?

–          Eso lo contemplaremos en una segunda ronda en 2010. Ahora te ofrecemos un 10% de la compañía por 200.000 Euros. Es el dinero necesario para arrancar.

–          Lo único que mi rango de inversión es hasta 100.000 Euros, esa cifra es demasiado alta para mi…

–          No importa, podemos modificar el Plan de Negocio y arrancar con 100.000 Euros también gastando menos en publicidad.

–          Y esa merma en publicidad, ¿como la supliríais?. ¿Como vamos a popularizar el producto?

–          ¡Utilizando las redes sociales!. ¡Gracias a la viralidad de las redes sociales!

–          (Cara de póker) Y que perspectivas de futuro tiene la empresa. ¿A quién se le podrá vender en el futuro?

–          (vender ¿? Pero este tío es idiota ¿? Si vamos a facturar 20 millones en 2014 y le ofrezco ser el Rey del mundo, ¿cómo que vender?. Buah, saldré del paso y le diré lo de siempre…). Seguro que en 1 o 2 años Telefónica y nuestros competidores internacionales estarán interesados y será una gran oportunidad de hacer caja.

–          Hombre, yo es que no veo a Telefónica comprando esto… de hecho en internet no compran nada…

–          Bueno, pues entonces nuestra competencia internacional … o algún banco.

–          Ya… bueno, el hecho es que la idea me gusta y parece que hay un buen equipo… tendría que valorarlo un poco… tengo mis dudas… Los ingresos basados en publicidad me dan algo de miedo, no se yo si esta aplicación será realmente disruptiva como para lograr estos hitos de facturación…

–          Pues es una oportunidad… Ya he hablado con Juan y Gregorio y están interesadísimos… quien llevarlo ya a su comité de inversión y quieren cerrarlo y entrar cuanto antes…

–          (¿Juan y Gregorio? Vamos no me jodas, ¡menudo farol!, esos no entran ni pá Dios en estas valoraciones, seguro que le ofrecen pagarle “en especies”). Bueno, bueno -sentencia el inversor- pues hagamos una cosa, que me tengo que ir a una comida… ve avanzándolo con ellos, a mi me gustaría volverte a ver en unos meses, cuando lo tengas un poco más maduro…

–         (pues tu te lo pierdes; capullo!).  Sin problemas, espero que no sea demasiado tarde y te quedes fuera, porque el precio será más alto y me lo están quitando de las manos. Hasta luego.

–         (a este no le da un euro ni Dios).  Ciao

Cualquier parecido con la realidad no es simple coincidencia, es más este podría ser el resumen de uno de los muchos encuentros-tipo entre inversores y emprendedores, dos colectivos tan complementarios y necesarios.

Y es que, en el fondo, todos somos muy diferentes, pero el inversor y el emprendedor, lo son mucho más aun.

La SGAE supera a Hacienda como la entidad más odiada por los españoles

Casi me da hasta un poco de pereza hablar de la SGAE; me parece fácil y hasta un recurso de manual de conferenciante de tres al cuarto:Si algo falla, métete con la SGAE, te meterás el auditorio en el bolsillo, … y ellos ya están más que acostumbrados“.

Acostumbrados o no, la verdad es que son tremendos y voraces. A la gente le rebota su prepotencia, el canon digital, su chulería legal y como actúan como John Wayne en el Salvaje Oeste, el resto de las personas del mundo son los indios, y eso si, los hombres de Teddy van acompañados de una enorme corte de abogados.

(Me encantaría saber que costo tiene para estos chicos los servicios jurídicos propios y externos, deberían dejar parte de ese presupuesto para comunicación, para intentar mejorar su imagen, pero parece que este punto para ellos no tiene interés).

A mi, entendiendo las diferentes sensibilidades, lo que más me molesta es que se crean, y lo peor, que de facto en ocasiones sean, la “ley y el orden”, eso me parece de verdad intolerable y en muchas personas en España ha calado la percepción de esta organización como una parte del sistema, no como una organización privada sino como parte de la administración. Vamos, que si llaman al timbre de casa y son la SGAE que quieren ver tu cuarto, hay gente que puede pensar que debe dejarles entrar, como si se tratará de la misma policía con una orden judicial en sus manos.

Pese a todo esto, entiendo que hay un problema de derechos de autor, y entiendo que el Gobierno esta intentando solucionarlo con modificaciones en la ley de Derechos de Autor existente.

Es un tema complejo del que una parte del problema es la SGAE. Su voracidad hace que el cruzar ciertas lineas tenga un aliciente más, un aliciente de rebelión y confrontación contra lo injusto y un pensar “que se jodan”. Lo malo es que al final, también pagan justos por pecadores y es tremendamente difícil encontrar el punto medio entre los abusos de la SGAE y cuando los usuarios ya que nos dan la mano nos tomamos el brazo.

Sea como fuere, en el Estudio de Hábitos de Internet de Ocio Networks hemos querido preguntar sobre la SGAE, sobre los derechos de autor y de propiedad intelectual, sobre los contenidos audiovisuales, cine, música, tv…

En primer lugar, la percepción de la SGAE como garante de los derechos de autor hasta lo extremo les coloca en una posición histórica en la democracia en España. Generalmente siempre la organización de peor percepción por parte de la gente ha sido la dolorosa; la Agencia Tributaria. Esto ha quedado atrás y la SGAE se convierte para un 59,9% de los encuestados en la marca más odiada de España, seguida muy de lejos por Hacienda (14%) y Telefonica (12,8%)

1odiada

Lo que me parece muy interesante es analizar el resultado de la percepción de la SGAE en 2 grupos diferentes de internautas. Los que descargan música, y no están dispuestos a abandonar este hábito, o los que además de descargar música declaran comprar (en CD o en formato digital) música de sus artistas favoritos. Es ahí, donde vemos que la imagen de la SGAE es peor en el grupo de usuarios que si está dispuesto a pagar por el consumo de música, y es ahi donde se ve claramente el daño que algunas actitudes están haciendo al sector. De los internautas que están dispuestos a pagar por el consumo de música, la percepción negativa de la SGAE sube hasta casi un 70%

2-percepción

Sobre el canon digital, un 86,1% de los internautas considera que el canon digital es injusto, sin embargo, sólo un 56% lo suprimiría, una idea más extendida entre los encuestados de 21 a 40 años. Son los menores de 16 años (con un 33,2%) los que en mayor medida consideran que el canon digital es justo. Porcentaje que también es superior a la media española entre los jóvenes de 16 a 20 años (con un 22,3%). A partir de los 21 años, la opinión sobre la justicia del canon es más homogénea, pues sólo alrededor del 10% de los encuestados considera que se trata de una medida justa.

Por Comunidades Autónomas, llama la atención el caso de La Rioja, donde sólo un 58,8% de los encuestados lo considera injusto, muy por debajo de la media del resto de España.

3

Y aquí el detalle de lo que antes hablaba, casi un 22% de la población cree que la SGAE es un organismo público y no una entidad privada. Entiendo que eso es una deducción hasta casi lógica si se sigue en los medios de comunicación como en ocasiones actúan con los derechos de la sociedad civil.

Llega incluso a existir una opinión mayoritaria (85,9%) a favor de medidas para limitar el poder de la entidad. Ya que, además, la gran mayoría de los internautas (90,3%) considera que la SGAE ha llegado a abusar de ciudadanos y entidades.

En cuanto a las descargas de música y películas a través de Internet, un 47,8% reconoce bajarse música pero también la adquiere de forma reglamentaria, mientras que un 56% de los encuestados se descarga películas de la Red al mismo tiempo que va al cine habitualmente.
Por otro lado, un 42,9% de los encuestados estaría a favor de la creación de una entidad pública de defensa de los derechos de autor. A pesar de que los internautas de 21 a 40 años son los más críticos con la SGAE y el canon digital, son los que más apoyarían, junto al colectivo de 41 a 50 años, la creación de una entidad pública de defensa de los derechos de autor. Mientras que apenas un 35% de los más jóvenes crearía una entidad de este tipo si estuviera en su mano.
Puedes ver el estudio completo del Canon Digital aqui:
Pagar por consumo de música:

En cuanto a la disposición de los usuarios por el consumo de música en Internet, un 62,8% de los encuestados se muestra en contra. Por segmentos de edad, se observan grandes diferencias entre los mayores y menores de 21 años. Entre los internautas de 20 años o menos, ni siquiera uno de cada cuatro estaría dispuesto a pagar por el consumo de música, mientras que dicho porcentaje llega casi al 50% entre los 31 y 40 años.
Los internautas que sólo descargan están menos dispuestos al pago por su consumo a través de la Red. Mientras que entre los usuarios que acceden a la música con descargas y streaming están mucho más dispuestos al pago a través de Internet.
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Pagar por consumo de cine:
El cine historícamente se defiende mejor de las descargas y aguanta mejor el tipo que el sector discográfico.
Un 56% de los encuestados descarga peliculas y ademñas va al cine, un 29% sólo va al cine y un 14% sólo descarga películas sin acudir a los cines.
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Pagar por consumo de Tv en línea:

El rechazo al pago por el consumo de televisión a través de la Red es aún mayor que en el caso de la música, pues un 77% no estaría dispuesto a pagar.
Otra diferencia adicional respecto al caso de la música es que las diferencias por edad son mucho menores. En ningún tramo de edad se llega al 30% de disposición de pago, lo que refleja un rechazo mucho más unánime de los internautas al pago por el consumo de televisión que al de música.
Por otro lado, los no usuarios de redes sociales son los menos dispuestos a pagar en Internet por el consumo de TV (sólo el 17% estaría dispuesto a ello). Mientras que entre los usuarios de redes sociales la disposición se sitúa en torno al 25%.
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El estudio sobre cine, música y tv lo puedes ver aqui:
Un 86,1% de los internautas considera que el canon digital es injusto, sin embargo, sólo un 56% lo suprimiría, una idea más extendida entre los encuestados de 21 a 40 años. Son los menores de 16 años (con un 33,2%) los que en mayor medida consideran que el canon digital es justo. Porcentaje que también es superior a la media española entre los jóvenes de 16 a 20 años (con un 22,3%). A partir de los 21 años, la opinión sobre la justicia del canon es más homogénea, pues sólo alrededor del 10% de los encuestados considera que se trata de una medida justa.
Por Comunidades Autónomas, llama la atención el caso de La Rioja, donde sólo un 58,8% de los encuestados lo considera injusto, muy por debajo de la media del resto de España.