Pídete la luna (y encuentra a tu inversor)

Estoy convencido de que es necesario tener altas expectativas para alcanzar grandes objetivos. A lo largo de los años en los que he tenido contacto con emprendedores me he topado con dos tipos de personas: las que plantean un proyecto que les proporcione una vida holgada a fin de mes, y las que quieren convertirse en Napoleón y conquistar Europa. Continuar leyendo “Pídete la luna (y encuentra a tu inversor)“.

Un plan financiero para hacer más sólido tu negocio

Planificar con rigor la previsión de ventas y de costes,las vías de financiación, la situación de tesorería y
cuándo llegarán los beneficios son aspectos fundamentales para que tu nueva empresa salga adelante. Leer PDF.

Que no te vendan motos: el fraude del “si quieres puedes”

Tengo un buen amigo, de profesión -para su desgracia- político, que dice entre risas que cuando me escucha decir que “no todo el mundo sirve para emprender” suena un poco nazi. Su discurso es totalmente el contrario. Continuar leyendo Que no te vendan motos: el fraude del “si quieres puedes”

El emprendedor que se engañaba a sí mismo

Hace algunas semanas, en un encuentro con estudiantes de un MBA en Madrid, se me ocurrió preguntar cuántos de ellos querrían montar su propia empresa. Ésta es una pregunta que realizo desde hace años con cierta frecuencia, y con resultado dispar. Me he encontrado de todo: desde curiosos casos en auditorios donde cientos de personas se levantan y vociferan declarando su vocación por convertirse antes en funcionarios, hasta auditorios mixtos. Continuar leyendo “El emprendedor que se engañaba a sí mismo”

10 ideas para estimular tu espíritu emprendedor

Ser una empresa emprendedora es un activo. Puedes estar jubilado, ser estudiante, funcionario, empleado por cuenta ajena o por cuenta propia, y ser al mismo tiempo una persona emprendedora en cualquiera de esos campos. Ser emprendedor es un valor fundamental y todos podemos -y debemos- tender a serlo tanto en nuestras facetas personales como profesionales. Continuar leyendo “10 ideas para estimular tu espíritu emprendedor”

Dignificando el autoempleo

Ahora que parece estar de moda el concepto ‘emprendedor‘ -posiblemente por su necesidad social y por las pocas alternativas que nos ofrece el momento que vivimos-, me gustaría destacar la importancia de las personas que, simple y llanamente, sin mayores pretensiones, generan su propio autoempleo. Continuar leyendo “Dignificando el autoempleo

Las ideas son como las pulgas: saltan de unos a otros, pero no pican a cualquiera

Con cierta frecuencia recibo emails de emprendedores que buscan inversión – bueno, hoy en día emails e incluso mensajes de Facebook y Tuits – en los que me hablan de una idea de negocio “única”. Incluso algunos, más atrevidos, me cuentan que podría ser la “gran oportunidad de tu vida”.  Continuar leyendo “Las ideas son como las pulgas: saltan de unos a otros, pero no pican a cualquiera”

 

Emprender ‘low cost’

Os dejo nueva tribuna en Cinco Días publicada el 13 de febrero. Puedes leerla completa a continuación o descargarla en PDF.

Emprender ‘low cost’

A la hora de invertir en una empresa, una de las cosas más difíciles para un inversor privado es lograr distinguir, desde un momento temprano, entre un negocio viable y otro en el que no merece la pena invertir.

Parece obvio, pero no lo es en absoluto. Muchas empresas pueden ser viables y muy rentables para el emprendedor y, al mismo tiempo, no ser atractivas como operación financiera para un inversor privado o business angel. En cierto modo, podríamos decir que, desde este lado de la mesa, se trata de separar el polvo de la paja; de acertar, en definitiva, la magnitud del proyecto que los emprendedores se traen entre manos. En un estadio inicial, con apenas una presentación repleta de ideas e ilusiones, no hay mucho margen para encontrar algo tangible que permita una mínima seguridad de acierto.

Si a todo ello le sumamos esta especial coyuntura socioeconómica, crítica en cuanto a la financiación de las empresas y de los autónomos, en la que el emprendedor debe agudizar su ingenio al máximo para lograr los fondos que necesita, podemos fácilmente concluir que es hora de poner en valor una opción a menudo desechada: la de emprender con un planteamiento de guerrilla o de low cost.

Lejos de ser un inconveniente, poner en marcha una estructura empresarial básica, o un prototipo inicial, incluso con muy pocos medios, y conseguir unas primeras ventas –aunque parezcan testimoniales– demuestra, por un lado, que la empresa es viable y, por el otro, la tenacidad y capacidad del equipo emprendedor para poner en marcha su negocio.

Tengo la impresión de que muchos emprendedores prestan más atención a utilizar la fuerza bruta –es decir, la financiación– para así desatascar el embudo actual, que a agudizar el ingenio y sortear el problema para no quedarse encorsetados en la necesidad de inversión. En mi opinión, resulta más acertado poner en marcha la empresa desde una estructura de guerrilla para luego, con algo tangible entre las manos, poder volver
atrás a la caza del inversor.

Curiosamente, pocos promotores lo hacen. Y eso supone un tremendo error en la situación que vivimos actualmente. Hay decenas de empresas en fase start-up o en fase de expansión que bucean en el mercado de capitales en busca del dinero necesario para desarrollar su proyecto. Hoy en día la situación es similar a un baile de máscaras desigual en el que, debido al alto número de partícipes de un mismo sexo, resulta difícil encontrar una pareja de baile. Los bancos no están ni se les espera. Los escasos business angels de nuestro país están desbordados por la cantidad de proyectos que reciben, lo que origina un problema de atención y de gestión adecuadas.

El elemento diferenciador es tener un prototipo, haber conseguido un hito inicial de primeras ventas, haberse lanzado, aunque sea de forma modesta, a validar el modelo de negocio, abandonando así la confortable calidez que parece encontrarse tras un power point. Dar un paso al frente invita a que el inversor valore con una especial sensibilidad ese proyecto y a añadir un valor diferenciado a ese equipo promotor. Ante un escenario de escasez hay que tratar de destacar, y nada mejor que empezar poniéndose manos a la obra.

Hoy, más que nunca, emprender low cost es una opción válida y diferencial para poder financiarse posteriormente con más facilidad.

“La universidad era una fábrica de mil euristas y ahora lo es de parados”

Os dejo un artículo del Diario de Sevilla publicada hace pocos días atrás en donde hablo sobre el presente y el futuro de España, de los universitarios y de los parados que actualmente tiene nuestro país. Para leer el artículo completo hacer click aqui: Parte 1.

Regreso al garaje

Este texto es una tribuna publicada en El Mundo Economia & Negócios de Venezuela y puede leerse en pdf aqui

Anoche meditaba sobre los añorados proyectos de garaje… ¡qué tiempos aquellos! y quería compartir unas reflexiones sobre ello. Los que como yo llevamos más de 10 años en Internet nos acordamos bien, y al menos yo con nostalgia, de los proyectos de garaje. El concepto, como siempre importado de Estados Unidos, nos llegaba a transmitir que el talento, la idea -cada día más en desuso- y su ejecución podrían hacer que desde un pueblecito de Arkansas, dos amiguetes en sus ratos libres, después del colegio, hicieran algo importante en Internet y construyeran un proyecto que traspasara las fronteras y pudiera llegar al mundo entero. Era tan real como utópico: en Internet  “tú puedes ser el Corte Inglés”.

En España, mi país, no hubo realmente muchos proyectos así, pero sí existieron en EEUU. Muchas de las compañías de referencia en el ciber espacio de finales de los años 90 nacieron literalmente en un garaje.

Personajes como Bill Gates o Steve Jobs empezaron así, en un garaje. Pero hace años que el concepto romántico de estos espacios ha caído en desgracia. Imagino que era previsible y que seguramente sea hasta sano, pero esos “proyectos de garaje” no han desaparecido, se han transformado. Lo que en el año 1998 era una idea, un equipo, un reducido espacio físico y unas horas muertas de programación, creatividad, probaturas y trabajo con ilusión, hoy en día se ha convertido en un Power Point o a lo sumo en un pdf, además de un rosario de visitas a Business Angels, Family Offices, Capital Riesgo y eventos varios.

No quiero prejuzgar ni posicionarme claramente, pero sí hacer una pequeña reflexión en voz alta que haga generar opinión: ¿No gastamos hoy en día el tiempo “buscando el dinero”, literalmente, al contrario que hace 10 años cuando la generación anterior ni se planteaba realizar un Business Plan inicialmente? Ellos sólo querían empezar demostrando su concepto, su ejecución -con sus medios, rudimentarios muchas veces-, y su capacidad.

A finales de los años 90 eran chicos jóvenes, muchas veces preuniversitarios, los que ponían en marcha su proyecto. Hoy en día rara vez se ven emprendedores menores de 24-25 años. Casi siempre se dores que han acabado o están próximos a terminar la carrera; es decir, cuando “tienen que salir” a buscarse la vida, pero no antes. ¿Con el cambio generacional no habremos retrasado el timming? ¿Se trataría de un cambio total; de la inquietud de antaño a la necesidad?

Aquellos chicos de instituto, menores de 20 años de edad, que tenían y creaban su proyecto con ilusión, ¿ya no existen? Y finalmente, si la crisis cierra el grifo del dinero, ¿qué sentido tendrán esos Pdfs y Power Points que circulan como locos de mesa en mesa? ¿Agudizará el ingenio esa falta de liquidez? Es decir, ¿volveremos al garaje? No sé si seremos capaces de volver a ese punto, pero creo que si así fuera, en cierto modo, tendría todo mucho más encanto.

El mérito de crear negocios

Este texto es una tribuna publicada por El Mundo Economía y Negocios y puede leerse en pdf aqui

Emprender hoy en día tiene cierto mérito. El emprendedor actual es una mezcla de un iluso, un Don Quijote surrealista y un loco moderno, que siente que va en contra de la corriente general de la sociedad que le rodea y que muchas veces consigue confundirle para desistir en su épica batalla. El mundo necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu. En estos duros momentos económicos, la crisis se está llevando por delante a los primeros: a los arriesgados e innovadores. Son tiempos duros en todos los países, pero es necesario tener gente capaz de asumir riesgos y lanzarse al vacío, una opción de alto complicada, que contrasta salvajemente con otras opciones muy controladas y seguras a nivel laboral. Es algo así como saltar con red o lanzarse al vacío como estamos viendo en el caso de muchos autónomos. Un emprendedor no es más ni menos que un funcionario o un asalariado.

En una sociedad como la nuestra, todas las sensibilidades son necesarias y es comprensible que haya un alto número de personas que quieran asegurarse un trabajo para toda la vida, pero la economía global también necesita personas arriesgadas. ¡Dignifiquemos el término emprendedor! Son muy necesarios.

En primer lugar, porque todos, con mayor o menor éxito, aportan iniciativa dentro de un “momentum” mayoritariamente mediocre e inmovilista. En segundo lugar, porque el emprendedor es el embrión del empresario que crea riqueza y valor. ¿Hay pocos emprendedores? Muy pocos. Sí, es cierto, pero no es menos cierto que muchos de ellos son sensacionales. Las instituciones, el sistema financiero y el capital riesgo, en muy contadas ocasiones apoyan las iniciativas de nuevos emprendedores, y cuando las apoyan, lo hacen en ocasiones de una forma tan agresiva con el mentor del proyecto, que acaban estrangulándolo.

Tienes que salir adelante por ti mismo, sin esperar ningún tipo de ayuda y, sobre todo, sin creer que tendrás opción a las ayudas anunciadas constantemente en televisión si te encuentras finalmente en el momento crítico empresarial, que todos tememos. Por otro lado, a todos los que nos gusta emprender nos llega también un momento en el que nos vemos reflejados con unos años menos, pero esta vez en la piel de otro nuevo emprendedor, inquietoyllenodeideas.Apostar y apoyar por una nueva generación de emprendedores y actuar como “Business Ángel” es para algunos de nosotros tan vocacional como crear un nuevo proyecto en primera persona.

Es una ilusión tan especial como la que todos hemos vivido al generar nuestro primer proyecto y crear aquella primera empresa. Muchas veces es tan difícil emprender como ayudar a un tercero a que emprenda. Es por eso que se echa en falta un apoyo específico al sector de los soñadores, a los constructores de ilusiones y, más aún, a los mentores de éstos, que son incluso más difíciles de encontrar que los primeros. Los gobiernos de los diferentes países deben sacar adelante leyes que se conviertan en un estímulo más para los emprendedores y sus mentores.   

Pero… ¿se pueden hacer negocios en España?

Esta es una columna publicada en 5 Días ayer miércoles 21 de Abril.

Puedes verla online aqui o bien descargarla en pdf

¿Se pueden hacer negocios en España?

La respuesta parece obvia. Sí, en España claro que se pueden hacer negocios, pero si analizamos un poco más en profundidad la cuestión, veremos que no.
No de una manera tan sencilla como se debería de poder hacer.
En el momento en el que el dato del paro alcanza proporciones históricas, y vuelve a ser la principal preocupación de millones de familias españolas, el fomento de las oportunidades de negocio, y la actitud emprendedora deberían ser la base fundamental sobre la que cimentar la recuperación económica para que esta sea estable y sostenible.

 

 

El Índice Doing Business, dependiente del Banco Mundial, mide detalladamente desde hace años el grado de facilidad para hacer negocios en 183 países. En este informe los datos de España no son nada halagüeños, ni por la evolución de nuestro país, ni por su posición actual respecto a países de nuestro entorno.
A nivel global, España está clasificada en el número 62 en facilidad para hacer negocio en 2010, habiendo perdido 11 posiciones respecto a la edición anterior (en la que ya teníamos una clasificación más que discreta), muy lejos de la posición que nos correspondería, siendo nuestro país una de las principales economías del mundo.
Esto quiere decir que para los analistas del Banco Mundial es preferible durante 2010 emprender un negocio en países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, o Japón. Hasta aquí nada reseñable, pero también otros países como Corea, Suráfrica, Chipre, Tonga o Mongolia están por delante de nuestro país en la clasificación de la facilidad para emprender y hacer negocio.

Este índice de comparación mide la facilidad para empezar a emprender, para contratar, la facilidad a la hora de afrontar los trámites administrativos, registrar propiedades, obtener créditos, pago de impuestos o índice de protección y cumplimiento de contratos.
Uno de los principales frenos a la actividad económica en España son las pesadas trabas burocráticas que tienen los emprendedores para poder poner en marcha cualquier iniciativa. En un escenario en el que se intenta desde la administración incentivar que surjan proyectos innovadores y fomentar la aparición de emprendedores que generen empleo, es absurdo que luego ese esfuerzo público en fomentar la figura del emprendedor caiga en saco roto ante las enormes trabas burocráticas que limitan la actividad económica y empresarial, y que lastran a muchos sectores no sólo en la generación de demanda interna, sino también en la competitividad para la instalación de empresas extranjeras en nuestro país, que cada vez elijen mercados emergentes en Europa, como Irlanda, Rumania o Polonia.

No es de recibo que en España los trámites para abrir una empresa nos lleven a una media de 10 procedimientos administrativos y 47 días de media, mientras que en los países de la OCDE la media se encuentra en 5 procesos y 13 días. Seguimos en los tiempos del “vuelva usted mañana”.
Es el momento de exigir que se agilicen y faciliten todos estos procesos, el gobierno y las comunidades autónomas tienen una asignatura pendiente, y aunque todos los años se anuncian medidas para simplificar los trámites administrativos en la apertura de empresas aun estamos años luz de los países más avanzados, de hecho, estamos en el furgón de cola por detrás de casi todos los países de nuestro entorno.