Regreso al patriotismo empresarial

La crisis económica y la necesidad de proteger el empleo en casi todos los países están haciendo resurgir el patriotismo empresarial, una figura que parecía haber sido enterrada unos años antes tras el surgimiento y consolidación de la globalización.

 

Continuar leyendo “Regreso al patriotismo empresarial”

Llegan los Nativos Digitales

Esta es una tribuna publicada en el Mercantil Valenciano el pasado Domingo 21 de febrero.

Si lo deseas la puedes descargar desde aqui

Llegan los Nativos Digitales

2.015 no es un horizonte lejano y, sin embargo, la evolución tecnológica hará que tan sólo dentro de unos cinco años la forma en la que educamos y aprendemos haya cambiado radicalmente. Dentro de pocos años, los alumnos de educación infantil de cualquier centro de nuestro país se especializarán en trabajos que todavía no existen y utilizarán a diario una tecnología que todavía hoy no ha sido inventada.
Diariamente, un profesional español de perfil medio recibe unos 150 mensajes e impactos originados por otras personas, mediante las diferentes plataformas tecnológicas actuales. En 2.015 serán más de 350 impactos diarios los que recibirá nuestro querido profesor y un alto porcentaje de ellos serán estímulos generados por la propia tecnología, sin intervención de un ser humano, de una forma totalmente autónoma. Todos coincidimos en compartir que muy posiblemente hoy no podríamos asumir tal cantidad de estímulos e información, nuestros hijos lo harán.
Decía el prestigioso gurú y conferenciante, experto en e-learning, Marc Prensky que “los alumnos han cambiado de forma radical; ya no son las personas para las cuales ha sido diseñado nuestro sistema educativo”.  Pronto, los nativos digitales, nacidos a partir de 1.985, vertebrarán una nueva sociedad en la que se creará una ruptura generacional como jamás antes en la historia de la humanidad había ocurrido -nunca  en un espacio de tiempo tan breve- y vamos a ver como durante muchos años convivirán dos  generaciones: los hijos del Baby Boom y los nativos digitales site. Sólo nos separarán treinta años y seremos tan cercanos pero tan distantes a la vez.
La revolución del e-learning 2.0 llegará a los colegios de nuestros hijos, que vivirán una reestructuración similar a la que Internet ha vivido con las nuevas tecnologías y la aparición de la web 2.0. El alumno no será un receptor pasivo del mensaje, sino que interactuará con él, cambiando el rol del educador, y haciéndole partícipe de la comunicación, que dejará de ser un canal unidireccional para convertirse en un nuevo medio, que incentiva y estimula el alto rendimiento intelectual y revoluciona el mensaje del aprendizaje.
El lugar natural de un profesor pasará a ser el de un inmigrante frente a sus alumnos, que ya desde muy temprana edad, serán expertos en tecnologías y podrán manifestar un rol de relativa superioridad en el uso de las herramientas técnicas más comunes en el entorno escolar y que para ellos serán tan sencillas y accesibles, como complicadas para nuestros maestros. La escuela va a pasar a ser una comunidad colaborativa, que potencia y modera el aprendizaje, dentro de un ecosistema de información que aprende y comparte elementos, interactúa y mantiene en un mismo rol al alumno y profesor.
Se acerca un tiempo fascinante, donde las graves deficiencias educativas actuales habrán desaparecido. Intentemos no desaparecer con ellas por no querer entender esta nueva especie: los nativos digitales.

El momento de dar el salto

El pasado jueves salía publicada en el Diario 5 Días en papel e Internet esta tribuna, bajo el título “La Hora de Saltar“, puedes leerla en la web del citado diario , descargarla en pdf o aquí mismo:

La Hora de Saltar

Hace menos de una semana que hemos despedido el terrible 2009 y empezamos un año que entre todos debemos de conseguir que sea mejor de lo que nos dicen, 2010 es el año de ser decidido. De no dudarlo. Mirar por la ventana y pese a que no hay red, ver claro que ha llegado el momento de dar el salto.
La Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2009, nos deja con el triste panorama de 3.923.603 parados, 794.640 personas más que en 2008 y se sitúa en el peor dato desde 1996, aumentando el mes de diciembre en casi 1,5% respecto al mes anterior, un drama real para las familias y un enorme hándicap en el balance económico de un país que necesita cambiar su estructura económica y modelo productivo.
2009 se queda como un amargo recuerdo y entra en primer plano 2010, un nuevo año que ha de traernos todo lo que hemos perdido en ese fatídico 2009; Ha llegado el momento de convertir desempleados en emprendedores. España, país de los 3 millones de funcionarios, tan sólo tiene 3,2 millones de autónomos. Un país donde hay  casi el mismo número de funcionarios que autónomos, es un país donde algo falla.
Tenemos que ayudar a un porcentaje de esos desempleados a emprender, transformar una parte de esos cerca de 4 millones de desempleados en emprendedores, en germen de futuros empresarios que en los próximos años puedan crear valor y ofrecer a terceros puestos de trabajo. Revertir esta situación es crítico para ponernos en un escenario de crecimiento sostenible en el futuro.
Emprender en España no es sencillo y las generaciones jóvenes tienen un hándicap añadido, la falta de claros referentes en generaciones anteriores, espejos en los que mirarse, éxitos personales a querer emular. Hablamos de dar la vuelta a lo que se está conociendo como “generación pérdida” una generación donde la falta de emprendedores va a ser un lastre para toda la sociedad en un futuro muy cercano. Que esta “generación pérdida” no sea tal, es clave en esta coyuntura económica y es un imperativo para la administración estimularles, formarles y empujarles a dar el salto, ahora no hay mejor receta contra la crisis.
España, según el informe Doing Business 2010 que elabora el Banco Mundial, y mide la facilidad para hacer negocios en 168 países,  se encuentra en el número 62 del ranking mundial, siendo el país desarrollado de mayor retroceso el último año. El Banco Mundial sitúa a nuestro país con la capacidad de hacer negocios por detrás de países como Botswana, Armenia, o Mongolia. Triste panorama.
Como no podría ser de otra manera en el top10 de esta clasificación mundial países como EEUU, Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, Canadá, Australia y Noruega. Es ahí donde tenemos que posicionarnos, y es obligación de la administración estimular a la “generación pérdida” y transformar el drama del alto número de desempleados una oportunidad para esa esperanza de cambio de ciclo productivo en nuestro país.

Hace menos de una semana que hemos despedido el terrible 2009 y empezamos un año que entre todos debemos de conseguir que sea mejor de lo que nos dicen, 2010 es el año de ser decidido. De no dudarlo. Mirar por la ventana y pese a que no hay red, ver claro que ha llegado el momento de dar el salto.

La Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2009, nos deja con el triste panorama de 3.923.603 parados, 794.640 personas más que en 2008 y se sitúa en el peor dato desde 1996, aumentando el mes de diciembre en casi 1,5% respecto al mes anterior, un drama real para las familias y un enorme hándicap en el balance económico de un país que necesita cambiar su estructura económica y modelo productivo.

2009 se queda como un amargo recuerdo y entra en primer plano 2010, un nuevo año que ha de traernos todo lo que hemos perdido en ese fatídico 2009; Ha llegado el momento de convertir desempleados en emprendedores. España, país de los 3 millones de funcionarios, tan sólo tiene 3,2 millones de autónomos. Un país donde hay  casi el mismo número de funcionarios que autónomos, es un país donde algo falla.

jump

Tenemos que ayudar a un porcentaje de esos desempleados a emprender, transformar una parte de esos cerca de 4 millones de desempleados en emprendedores, en germen de futuros empresarios que en los próximos años puedan crear valor y ofrecer a terceros puestos de trabajo. Revertir esta situación es crítico para ponernos en un escenario de crecimiento sostenible en el futuro.

Emprender en España no es sencillo y las generaciones jóvenes tienen un hándicap añadido, la falta de claros referentes en generaciones anteriores, espejos en los que mirarse, éxitos personales a querer emular. Hablamos de dar la vuelta a lo que se está conociendo como “generación pérdida” una generación donde la falta de emprendedores va a ser un lastre para toda la sociedad en un futuro muy cercano. Que esta “generación pérdida” no sea tal, es clave en esta coyuntura económica y es un imperativo para la administración estimularles, formarles y empujarles a dar el salto, ahora no hay mejor receta contra la crisis.

España, según el informe Doing Business 2010 que elabora el Banco Mundial, y mide la facilidad para hacer negocios en 168 países,  se encuentra en el número 62 del ranking mundial, siendo el país desarrollado de mayor retroceso el último año. El Banco Mundial sitúa a nuestro país con la capacidad de hacer negocios por detrás de países como Botswana, Armenia, o Mongolia. Triste panorama.

Como no podría ser de otra manera en el top10 de esta clasificación mundial países como EEUU, Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, Canadá, Australia y Noruega. Es ahí donde tenemos que posicionarnos, y es obligación de la administración estimular a la “generación pérdida” y transformar el drama del alto número de desempleados una oportunidad para esa esperanza de cambio de ciclo productivo en nuestro país.

Crecer en el trabajo

Hace tiempo comenté que quería escribir sobre 20 palabras y conceptos este es uno de ellos.
Tal vez uno que tiene una cierta lectura en interno, y que a la vez que lo escribo me sirve para ordenar algunas ideas y que, de manera especial, para que este blog sea también un elemento de comunicación interna y de este modo personas que trabajan conmigo puedan saber, lo que muchas veces pienso de temas relacionados con el trabajo en general, no con el suyo particular, y que posiblemente no haya tenido ocasión de tratar con ellos.
Es posible que esté errado, pero siento que el concepto “trabajo” no resiste una foto fija, ha ido variando de significado a lo largo de los últimos años, creo que en general para toda la sociedad.
En 2007 y 2008 todos teníamos trabajo, había de sobra, era un mal necesario. La movilidad laboral era alta, desde mi posición el peso del concepto fidelizar se hacía crítico para mantener una estructura operativa. Creo que mucha gente, y en mi propia familia he visto varios ejemplos, no valoraba un activo en sí mismo en “tener trabajo”, en un país en el que históricamente este ha sido uno de los principales talones de Aquiles.
En cierto modo, el trabajo es como las angulas, sabe especialmente bien cuando eres consciente de que cuesta un enorme esfuerzo y apenas hay; esa escasez es la que te hace valorarlo de manera especial y trascendente. Por cierto, sería una comparación más divertida si el trabajo no fuera necesario, hoy comprar un kilo de angulas es una frivolidad, y se llegan este año a pagar más de 2.000 Euros/kilo https://www.berenguela.com/el-primer-kilo-de-angulas-de-la-temporada-fue-vendido-en-asturias-por-2-001-euros/2009-11-10 y francamente este fin de año, no se si cuesta más encontrar trabajo o comprar un kilo de angulas
La crisis ha enseñado a mucha gente de forma cruel, algo que desconocían, que el trabajo puede  llegar a escasear, y para muestra los más de 4 millones de parados que hay en España y los miles de inmigrantes que están regresando a sus países de origen. Es un drama, pero también un toque de atención hacia algunas personas que pensaban que podrían cambiar de trabajo de forma constante ante la mínima dificultad, no valoraban el esfuerzo de las empresas y de sus empleadores y en ocasiones tomaban la decisión de cambiar de empleo trivialmente, total, “si en unas semanas encontraré algo”… Pues bien, esas semanas se han vuelto meses y esos meses han hecho que acabe el paro que tenías asignado, y decenas de miles, cientos de miles, millones de personas no han encontrado nada. Imagino  que en los próximos 2-3 años, cuando todo esto vaya pasando, lograrán colocarse, pero lo que de verdad deseo, es que además de colocarse hayan aprendido que esto es cíclico y puede volver a suceder.
Los sindicaticos mayoritarios, ridículamente anacrónicos en una España moderna,  viven al calor de las subvenciones del Estado (pocos sindicatos quedarían, y dudo que fueran los grandes, si se tuvieran que mantener con las cuotas de los trabajadores), insisten en trazar una línea que no comparto la que separa al trabajador  y el empresario. Para mi eso no existe y es algo del pasado… o si existe es algo mucho más tenue que hace 10 o 20 años.
El concepto de trabajador se empieza a diluir en la actualidad en conceptos aparentemente tan lejanos con el de “inversor” y “empresario”:
¿Qué he ganado en este puesto de trabajo?, ¿Cuál es mi valor de mercado?, ¿He mejorado mi CV este año?, ¿He aprendido y descubierto nuevas perspectivas?
Son preguntas igualmente válidas para una empresa, una inversión y un trabajador.
Para mi somos todos empresarios, hay empresarios que emplean gente y empresarios que capitalizan su propio trabajo dentro de una compañía, es decir, son empresarios de si mismos, pero todos somos en definitiva de una u otra manera empresarios, y si no nos sentimos así nosotros mismos igual es que estamos capitalizando mal nuestro esfuerzo.

Hace tiempo comenté que quería escribir sobre 20 palabras y conceptos este es uno de ellos.

Tal vez uno que tiene una cierta lectura en interno, y que a la vez que lo escribo me sirve para ordenar algunas ideas y que, de manera especial, para que este blog sea también un elemento de comunicación interna y de este modo personas que trabajan conmigo puedan saber, lo que muchas veces pienso de temas relacionados con el trabajo en general, no con el suyo particular, y que posiblemente no haya tenido ocasión de tratar con ellos.

Es posible que esté errado, pero siento que el concepto “trabajo” no resiste una foto fija, ha ido variando de significado a lo largo de los últimos años, creo que en general para toda la sociedad.

capital-humano

En 2006, 2007 y 2008 todos teníamos trabajo, había de sobra, era un mal necesario. La movilidad laboral era alta, desde mi posición el peso del concepto fidelizar se hacía crítico para mantener una estructura operativa. Creo que mucha gente, y en mi propia familia he visto varios ejemplos, no valoraba un activo en sí mismo en “tener trabajo”, en un país en el que históricamente este ha sido uno de los principales talones de Aquiles.

En cierto modo, el trabajo es como las angulas, sabe especialmente bien cuando eres consciente de que cuesta un enorme esfuerzo y apenas hay; esa escasez es la que te hace valorarlo de manera especial y trascendente y cuando abunda, lo valoras en menor medida. Por cierto, sería una comparación más divertida si el trabajo no fuera necesario, hoy comprar un kilo de angulas es una frivolidad, y se llegan este año a pagar más de 2.000 Euros/kilo francamente este fin de año, no se si cuesta más encontrar trabajo o comprar un kilo de angulas.

La crisis ha enseñado a mucha gente de forma cruel, algo que desconocían, que el trabajo puede  llegar a escasear, y para muestra los más de 4 millones de parados que hay en España y los miles de inmigrantes que están regresando a sus países de origen. Es un drama, pero también un toque de atención hacia algunas personas que pensaban que podrían cambiar de trabajo de forma constante ante la mínima dificultad, no valoraban el esfuerzo de las empresas y de sus empleadores y en ocasiones tomaban la decisión de cambiar de empleo trivialmente, total, “si en unas semanas encontraré algo”… Pues bien, esas semanas se han vuelto meses y esos meses han hecho que acabe el paro que tenías asignado, y decenas de miles, cientos de miles, millones de personas no han encontrado nada. Imagino  que en los próximos 2-3 años, cuando todo esto vaya pasando, lograrán colocarse, pero lo que de verdad deseo, es que además de colocarse hayan aprendido que esto es cíclico y puede volver a suceder.

Los sindicatos mayoritarios, ridículamente anacrónicos en una España moderna,  viven al calor de las subvenciones del Estado (pocos sindicatos quedarían, y dudo que fueran los grandes, si se tuvieran que mantener con las cuotas de los trabajadores), insisten en trazar una línea que no comparto la que separa al trabajador  y el empresario. Para mi eso no existe y es algo del pasado… o si existe es algo mucho más tenue que hace 10 o 20 años.

El concepto de trabajador se empieza a diluir en la actualidad en conceptos aparentemente tan lejanos con el de “inversor” y “empresario”:

¿Qué he ganado en este puesto de trabajo?, ¿Cuál es mi valor de mercado?, ¿He mejorado mi CV este año?, ¿He aprendido y descubierto nuevas perspectivas?

Son preguntas igualmente válidas para una empresa, una inversión y un trabajador.

Para mi somos todos empresarios, hay empresarios que emplean gente y empresarios que capitalizan su propio trabajo dentro de una compañía, es decir, son empresarios de si mismos, pero todos somos en definitiva de una u otra manera empresarios, y si no nos sentimos así nosotros mismos igual es que estamos capitalizando mal nuestro esfuerzo.