El cese de las descargas, ¿principio del fin de los derechos civiles?

Este texto es una tribuna publicada por El Mundo Economía y Negocios y puede leerse en pdf aqui

Varios países han decidido aprobar normativas a través de las cuales cada región podrá decidir,  libremente, si corta o no la línea de internet a los usuarios que descarguen contenido protegido por derechos de autor. A partir de ahí, hemos visto cómo los legisladores, presionados por las industrias discográfica y cinematográfica, han incluido modificaciones en sus leyes que afectan el libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de internet.

Desde el momento en que han salido a la luz, nos hemos levantado los empresarios, los bloggers, las asociaciones y los usuarios de internet alarmados ante el posible pero injustificable corte de las líneas y cierre de páginas, todo ello sin contar con autorización judicial. Y no es para menos. Este corte de líneas y cierre de webs no es culpa de los ministros sino de la industrias discográfica y cinematográfica, mal llamadas industria cultural,que a lamparo de artistas y pseudo-creadores saludan una  iniciativa que ha venido orquestada de su mano y que no les será suficiente para salvar un modelo de industria que a todas luces se muestra insostenible y que necesita del amparo de las leyes para  poder mantener su nivel de vida.

En varios países se han redactado anexos en sus leyes que permitirán el bloqueo de las páginas o la retirada de contenidos ilícitos por la vía judicial. Así, se velará y salvaguardará los derechos de propiedad intelectual de la atrasada industria discográfica y cinematográfica, frente a las hordas de usuarios dispuestas a arruinar a los artistas nacionales.

Es cierto que la propiedad intelectual y muy especialmente el software y los contenidos multimedia, cine, televisión y música, han sido los grandes perjudicados del avance y la implantación masiva de internet; pero no es menos cierto que esta situación se ha intentado paliar con golpes bajos a los derechos civiles, a todas luces injustos e ininteligibles, en lugar de buscar una salida consensuada entre todos los actores que  intervenimos en este mundo que está dejando de ser off-line para ser on-line.

Este escenario complejo deja varias incertidumbres para con los internautas y tememos que dentro de poco, con la ley en la mano, los gobiernos, la industria discográfica o cinematográfica, las operadoras o cualquier entidad relacionada con los derechos de propiedad intelectual, podrán controlar, espiar y utilizar estas normativas para extender ilegalmente su control sobre las comunicaciones digitales de los ciudadanos, sin más opción por parte de éstos que acudir una y otra vez a las instituciones judiciales en  busca de amparo. Es ahí donde está el quid de la cuestión: el problema no es la propiedad intelectual, el problema llegará cuando alguien tenga patente de corso para mirar por sistema tus comunicaciones privadas y empresariales a la primera de cambio. Ese caballo de Troya navegará en nuestros ordenadores y hará que nos preocupemospor quién controla al controlador,
y mucho me temo que ya sabemos la respuesta.

¿Principio del fin de los derechos civiles?

Tenía pendiente publicar esta tribuna que salió el 29 de Enero en el Diario de Navarra

Puedes bajarla aquí en pdf

El fin de las descargas, ¿principio del fin de los derechos civiles?
El debate sobre las descargas en Internet y la gestión de los derechos de autor está sobre la mesa. Sectores enfrentados, Internet y la industria de los contenidos. ¿Qué derecho prevalece, la libertad de expresión o los derechos de autor?
Este es un asunto espinoso, del que me temo que sólo estamos afrontando una solución parcial, una primera batalla y unos resultados ampliamente mejorables con la redacción de la Ley de Economía Sostenible.
Entiendo perfectamente la preocupación por preservar los derechos de autores y editores, pero me resulta intolerable que para salvaguardarlos se ponga en duda el comportamiento de 25 millones de internautas, entre los que me encuentro, y se pisoteen los derechos civiles fundamentales de este colectivo. Además, me parece simplemente  inaudito y a todas luces difícil de digerir que la ejecutora de estas medidas sea la ministra Gónzalez-Sinde, actuando como juez y parte influenciada por su relación con la industria audiovisual, recién llegada hace pocas fechas al Ministerio de Cultura con una clara misión: la de atajar las descargas.
Resulta preocupante la piratería. Es cierto y no debemos negarlo. Pero también lo es la actitud prepotente de los organismos de gestión de derechos de autor, de la industria discográfica y cinematográfica, autoproclamadas como industria cultural por antonomasia (¡cuando solamente son una pequeña parte de ella!), que al amparo de artistas y creadores, en más de una ocasión subvencionados, saludan una iniciativa partidista poniendo en duda derechos fundamentales de las personas.
La mala noticia para la industria es que el problema no es únicamente la piratería, ni mucho menos se centra en las páginas de Internet que ofrecen enlaces a descargas p2p. Una vez desaparecidas éstas, el escenario seguirá siendo el mismo: el usuario que quiera descargar lo hará utilizando la búsqueda de programas p2p en vez de buscar vía web. No cambia en nada el panorama. El problema es mucho más grave y enquistado. Tenemos una industria audiovisual, -especialmente la discográfica- anclada en el pasado, con un sistema de distribución y soporte ya obsoleto, el CD. Tal vez la preocupación principal de la industria debería centrarse en adaptarse a los nuevos tiempos; en encontrar nuevas vías de distribución y abrazar de forma definitiva el modelo digital, apostando con firmeza por modelos alternativos a la tradicional venta de un CD en tienda, que cada vez tiene menos recorrido y sentido. La industria debe reinventarse. La solución no está en enfrentarse a los propios consumidores, sino en ofrecer una alternativa lógica y real, ajustada en precio y coherente en soporte con los tiempos que estamos viviendo.
La propiedad intelectual, el software y los contenidos multimedia, cine, televisión y música, han sido los grandes perjudicados del avance y la implantación masiva de Internet. Pero no es menos cierto que en nuestro país esta situación se ha intentado paliar con golpes bajos a la población y medidas que posicionan a millones de ciudadanos como piratas y delincuentes preventivos por medio de instrumentos que abusan del ciudadano e insultan a la inteligencia, como el mal llamado “canon digital”, a todas luces injusto e ininteligible. Hay que educar al usuario, hay que ofrecerle alternativas validas, un nuevo modelo de consumo. La solución de enfrentarse a millones de usuarios como ha hecho la industria en todo el mundo con multas y denuncias en los juzgados simplemente es alargar una agonía de un modelo que necesita una reconversión. Es el momento de mirar al futuro buscando una solución consensuada, razonable, que escuche, que permita al creador hacer su trabajo, que permita al usuario mantener sus derechos y que no venga de la mano de alguien que pueda ser considerado parcial y contaminado con intereses en la industria audiovisual como la actual ministra.
Este escenario complejo deja tras la Ley de Economía Sostenible pocas soluciones y varias incertidumbres para los usuarios de Internet (que no olvidemos son más del 50% de la población de nuestro país) y me temo que dentro de poco tengamos que preocuparnos que con la ley en la mano, el Gobierno, la industria discográfica o cinematográfica, las operadoras o cualquier entidad relacionada con los derechos de propiedad intelectual (y la SGAE tiene todas las papeletas para ser la ganadora), podrán controlar, espiar y utilizar estas normas para extender ilegalmente su control sobre las comunicaciones digitales de los ciudadanos. Sin más opción por parte de éstos que acudir una y otra vez a las instituciones judiciales en busca de amparo.
Es ahí donde está el quid de la cuestión: el problema no es sólo la propiedad intelectual, el problema llegará cuando alguien tenga patente de corso para mirar por sistema tus comunicaciones privadas y empresariales. Ese caballo de Troya navegará en nuestros ordenadores y hará que nos preocupemos por quién controla al controlador, y mucho me temo que visto lo visto no nos gustará la respuesta.

La SGAE supera a Hacienda como la entidad más odiada por los españoles

Casi me da hasta un poco de pereza hablar de la SGAE; me parece fácil y hasta un recurso de manual de conferenciante de tres al cuarto:Si algo falla, métete con la SGAE, te meterás el auditorio en el bolsillo, … y ellos ya están más que acostumbrados“.

Acostumbrados o no, la verdad es que son tremendos y voraces. A la gente le rebota su prepotencia, el canon digital, su chulería legal y como actúan como John Wayne en el Salvaje Oeste, el resto de las personas del mundo son los indios, y eso si, los hombres de Teddy van acompañados de una enorme corte de abogados.

(Me encantaría saber que costo tiene para estos chicos los servicios jurídicos propios y externos, deberían dejar parte de ese presupuesto para comunicación, para intentar mejorar su imagen, pero parece que este punto para ellos no tiene interés).

A mi, entendiendo las diferentes sensibilidades, lo que más me molesta es que se crean, y lo peor, que de facto en ocasiones sean, la “ley y el orden”, eso me parece de verdad intolerable y en muchas personas en España ha calado la percepción de esta organización como una parte del sistema, no como una organización privada sino como parte de la administración. Vamos, que si llaman al timbre de casa y son la SGAE que quieren ver tu cuarto, hay gente que puede pensar que debe dejarles entrar, como si se tratará de la misma policía con una orden judicial en sus manos.

Pese a todo esto, entiendo que hay un problema de derechos de autor, y entiendo que el Gobierno esta intentando solucionarlo con modificaciones en la ley de Derechos de Autor existente.

Es un tema complejo del que una parte del problema es la SGAE. Su voracidad hace que el cruzar ciertas lineas tenga un aliciente más, un aliciente de rebelión y confrontación contra lo injusto y un pensar “que se jodan”. Lo malo es que al final, también pagan justos por pecadores y es tremendamente difícil encontrar el punto medio entre los abusos de la SGAE y cuando los usuarios ya que nos dan la mano nos tomamos el brazo.

Sea como fuere, en el Estudio de Hábitos de Internet de Ocio Networks hemos querido preguntar sobre la SGAE, sobre los derechos de autor y de propiedad intelectual, sobre los contenidos audiovisuales, cine, música, tv…

En primer lugar, la percepción de la SGAE como garante de los derechos de autor hasta lo extremo les coloca en una posición histórica en la democracia en España. Generalmente siempre la organización de peor percepción por parte de la gente ha sido la dolorosa; la Agencia Tributaria. Esto ha quedado atrás y la SGAE se convierte para un 59,9% de los encuestados en la marca más odiada de España, seguida muy de lejos por Hacienda (14%) y Telefonica (12,8%)

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Lo que me parece muy interesante es analizar el resultado de la percepción de la SGAE en 2 grupos diferentes de internautas. Los que descargan música, y no están dispuestos a abandonar este hábito, o los que además de descargar música declaran comprar (en CD o en formato digital) música de sus artistas favoritos. Es ahí, donde vemos que la imagen de la SGAE es peor en el grupo de usuarios que si está dispuesto a pagar por el consumo de música, y es ahi donde se ve claramente el daño que algunas actitudes están haciendo al sector. De los internautas que están dispuestos a pagar por el consumo de música, la percepción negativa de la SGAE sube hasta casi un 70%

2-percepción

Sobre el canon digital, un 86,1% de los internautas considera que el canon digital es injusto, sin embargo, sólo un 56% lo suprimiría, una idea más extendida entre los encuestados de 21 a 40 años. Son los menores de 16 años (con un 33,2%) los que en mayor medida consideran que el canon digital es justo. Porcentaje que también es superior a la media española entre los jóvenes de 16 a 20 años (con un 22,3%). A partir de los 21 años, la opinión sobre la justicia del canon es más homogénea, pues sólo alrededor del 10% de los encuestados considera que se trata de una medida justa.

Por Comunidades Autónomas, llama la atención el caso de La Rioja, donde sólo un 58,8% de los encuestados lo considera injusto, muy por debajo de la media del resto de España.

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Y aquí el detalle de lo que antes hablaba, casi un 22% de la población cree que la SGAE es un organismo público y no una entidad privada. Entiendo que eso es una deducción hasta casi lógica si se sigue en los medios de comunicación como en ocasiones actúan con los derechos de la sociedad civil.

Llega incluso a existir una opinión mayoritaria (85,9%) a favor de medidas para limitar el poder de la entidad. Ya que, además, la gran mayoría de los internautas (90,3%) considera que la SGAE ha llegado a abusar de ciudadanos y entidades.

En cuanto a las descargas de música y películas a través de Internet, un 47,8% reconoce bajarse música pero también la adquiere de forma reglamentaria, mientras que un 56% de los encuestados se descarga películas de la Red al mismo tiempo que va al cine habitualmente.
Por otro lado, un 42,9% de los encuestados estaría a favor de la creación de una entidad pública de defensa de los derechos de autor. A pesar de que los internautas de 21 a 40 años son los más críticos con la SGAE y el canon digital, son los que más apoyarían, junto al colectivo de 41 a 50 años, la creación de una entidad pública de defensa de los derechos de autor. Mientras que apenas un 35% de los más jóvenes crearía una entidad de este tipo si estuviera en su mano.
Puedes ver el estudio completo del Canon Digital aqui:
Pagar por consumo de música:

En cuanto a la disposición de los usuarios por el consumo de música en Internet, un 62,8% de los encuestados se muestra en contra. Por segmentos de edad, se observan grandes diferencias entre los mayores y menores de 21 años. Entre los internautas de 20 años o menos, ni siquiera uno de cada cuatro estaría dispuesto a pagar por el consumo de música, mientras que dicho porcentaje llega casi al 50% entre los 31 y 40 años.
Los internautas que sólo descargan están menos dispuestos al pago por su consumo a través de la Red. Mientras que entre los usuarios que acceden a la música con descargas y streaming están mucho más dispuestos al pago a través de Internet.
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Pagar por consumo de cine:
El cine historícamente se defiende mejor de las descargas y aguanta mejor el tipo que el sector discográfico.
Un 56% de los encuestados descarga peliculas y ademñas va al cine, un 29% sólo va al cine y un 14% sólo descarga películas sin acudir a los cines.
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Pagar por consumo de Tv en línea:

El rechazo al pago por el consumo de televisión a través de la Red es aún mayor que en el caso de la música, pues un 77% no estaría dispuesto a pagar.
Otra diferencia adicional respecto al caso de la música es que las diferencias por edad son mucho menores. En ningún tramo de edad se llega al 30% de disposición de pago, lo que refleja un rechazo mucho más unánime de los internautas al pago por el consumo de televisión que al de música.
Por otro lado, los no usuarios de redes sociales son los menos dispuestos a pagar en Internet por el consumo de TV (sólo el 17% estaría dispuesto a ello). Mientras que entre los usuarios de redes sociales la disposición se sitúa en torno al 25%.
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El estudio sobre cine, música y tv lo puedes ver aqui:
Un 86,1% de los internautas considera que el canon digital es injusto, sin embargo, sólo un 56% lo suprimiría, una idea más extendida entre los encuestados de 21 a 40 años. Son los menores de 16 años (con un 33,2%) los que en mayor medida consideran que el canon digital es justo. Porcentaje que también es superior a la media española entre los jóvenes de 16 a 20 años (con un 22,3%). A partir de los 21 años, la opinión sobre la justicia del canon es más homogénea, pues sólo alrededor del 10% de los encuestados considera que se trata de una medida justa.
Por Comunidades Autónomas, llama la atención el caso de La Rioja, donde sólo un 58,8% de los encuestados lo considera injusto, muy por debajo de la media del resto de España.

Declaraciones de SONY y el canon digital

Me ha llamado mucho la atención la entrevista que Pedro Navarrete, director general de Sony España, ha concedido una entrevista al diario El Correo en la que manifiesta claramente su oposición al nuevo canon digital.

Según Navarrete “Eso de que por comprarte un CD se supone que tú vas a llenarlo de copias piratas hace que seamos la única la industria sin presunción de inocencia” y añade que la tasa compensatoria “distorsiona el mercado” y “fomentará la piratería empresarial”.

El canon digital, como muchos sabéis se aplica desde principio de mes en todos los CD, DVD, discos duros, móviles con capacidades multimedia.

Las empresas han estado muy calladas al respecto, y es muy destacable que empresas como SONY con intereses en la industria discográfica se posicionen como Navarrete, y alcen la voz.
El canon digital es un traje a medida del Gobierno a la SGAE para compensar la piratería pero también muy posiblemente para pagar ciertos favores. Es algo a todas luces injusto y que sin lugar a dudas más tarde o más temprano tendrá que ser revisado.

Pero aun siendo el canon algo injusto si creo que es importante reseñar que tenemos también un problema con la concepción de piratería, no quiero ser moralista y se que lo que voy a decir sonará impopular, pero es tan injusto en mi opinión el canon, como descargarse disco tras disco, película tras película de forma libre y habitual. Esa “barra libre” de la que todos, en mayor o menor medida hemos hecho uso en alguna ocasión, tampoco es la solución ni el punto más justo.

En Francia el modelo Sarkozy obliga a ISP y operadoras a controlar y arbitrar el contenido que se descarga el usuario, llegando a  cortar la línea ADSL si tras 2 warnings este sigue descargando contenido ilegal por P2P. Parece que en España ese modelo se implantará en el primer semestre de 2010 donde Los ministerios de Cultura e Industria fijan el periodo de presidencia española de la UE como límite para tener un nuevo marco jurídico que frene el intercambio gratuito de contenidos.

Paralelamente el Ministerio de Cultura destinará 2,26 millones de euros a una campaña de sensibilización en los medios entre noviembre de este año y marzo de 2009. Veremos en que queda ello.