Desde China con amor

Ese texto es una tribuna publicada en El Diario Levante y puede leerse en pdf aquí

 

En más de una ocasión hemos visto, y sobre todo en los ultimos dos años, cómo cerraba algún pequeño comercio próximo a nosotros, el de toda la vida, y no hemos podido evitar sentir cierta desazón por la situación económica que nuestro país está atravesando en la actualidad. Pero lo cierto es que igual de usual es ver cómo al día siguiente, en ese mismo lugar, aparece otro nuevo comercio, y esta vez regentado por ciudadanos de origen chino.

Según datos aportados por la Organizacion de Profesionales y Autónomos (OPA) el número de emprendedores chinos, entre diciembre del 2009 y agosto del 2010, ha aumentado un 11.9%. Teniendo en cuenta que durante el primer trimestre del año se registro un descenso del 0,9% de empleo autónomo entre los ciudadanos de nuestro país, según un informe elaborado por la Federacion Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), cabe preguntarse cómo este colectivo ha conseguido alcanzar este crecimiento tan sorprendente.

China posee un crecimiento económico sostenido fortísimo en el que las condiciones tanto laborales como sociales son muy precarias, lo que ha provocado un aumento en la emigracion hacia otros países, entre ellos el nuestro. Sin embargo, no son los únicos inmigrantes que buscan otras oportunidades en nuestro territorio, pero el resto ante una situación económica difícil han regresado a sus países o han buscado otros territorios alternativos con economías más prósperas.

Lo que diferencia a los ciudadanos chinos del resto de inmigrantes es que han sabido aprovechar la oportunidad de negocio a partir de una crisis económica mundial como la de hoy en día. Su sector de negocio más habitual es el comercio, con un horario de apertura diferente al de un establecimiento habitual, en ocasiones hasta altas horas de la noche, sin importarles el esfuerzo que ello conlleva y siempre sonriendo.

Obviamente, les proporciona grandes beneficios, pero a costa de no tener prácticamente tiempo para el ocio. Otra de las oportunidades que aprovechan bajo estas circunstancias es el abaratamiento de los locales, lo que les ha facilitado la oportunidad de ampliar sus redes comerciales; este colectivo sabe cómo reinvertir los beneficios en nuevos proyectos comerciales. Son además muy pocos los ciudadanos chinos de nuestro país que acuden a las fuentes de financiacion habituales, como lo puedan hacer los españoles.

Los fuertes lazos familiares y comunitarios, fruto de sus costumbres y su cultura, les permiten acceder fácilmente a la autofinanciación, estableciendo acuerdos financieros entre ellos, que les permite continuar su expansión y seguir creciendo. Dejando a un lado el hecho de que las causas de esta capacidad de emprendimiento sean culturales, lo cierto es que las circunstancias son igual de difíciles tanto para los inmigrantes como para españoles y debieramos aprender de la constancia y el tesón que caracteriza a los inmigrantes chinos. En manos del español medio esta el poder cambiar la situación.

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