Hincándole el diente a Google

Este texto es una tribuna publicada en el Diario de Navarra y puede leerse en pdf aqui.

El pasado mes de septiembre, Pablo Hernández, subdirector de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), manifestó su opinión acerca del modelo de negocio de Google, calificándolo de “opaco”. Pablo Hernández además criticó la posición dominante del gigante de Internet, que acapara más el 96% de las búsquedas que se realizan en la red en nuestro país. No es la primera vez que se producen este tipo de declaraciones desde la SGAE, que se suman a la de editoriales, grupos de comunicación o gobiernos de países extranjeros que abren sus frentes en torno a Google.

Estas empresas y gobiernos temen al imperio que se ha forjado alrededor de la compañía:supoder, su gran capacidad económica y sus ambiciosos intereses, los cuales son vistos con recelo. A principios de año, Teddy Bautista, presidente del Consejode Direcciónde la SGAE, ya se pronunció al respecto del conflicto que mantienen Telefónica y Google, cuya intención es cobrar a Google Inc. por el uso de sus instalaciones, ya que es imprescindible para realizar su actividad.

Parece ser que la operadora no tiene suficiente con cobrar una cuota de línea fija mensual a cada usuario por utilizar su red. Para no desaprovechar oportunidades, Bautista salió al paso apuntando que “lo lógico es queTelefónica cobre de Google y luegonos pague a nosotros”. El hecho de que la SGAE hable de la “posición dominante” de Google tiene su gracia si tenemos en cuenta que este organismo, aunque sin ánimo de lucro,monopoliza el cobro de los derechos de los autores, e incluso ha sido cuestionada por la Comisión Nacional de Competencia (CNC).

La SGAE ha pasado por alto la última sentencia del tribunal en respuesta a la demandainterpuesta por Telecinco a You tube, en la que se declaraba que “no infringe los derechos de propiedad intelectual”. Y es que para la SGAE Internet es una amenaza,un campo incontrolable en el se hace difícil extender sus tentáculos, es imposiblede abarcar. Enlugar de aprovechar esa inmensidad inmensidad para abrirse camino hacia otros campos en defensa de los derechos de autor, utilizando esta herramienta en beneficio de sus afiliados, prefieren quedarse anclados en la cultura del vinilo. Lo cierto es que la SGAE tiene muchos frentes abiertos y se ha ganado la antipatía general de toda la sociedad.

Los internautas tienen en muy alta estima a Google; para ellos es la empresa amable, que les ofrece la posibilidad de obtener información de manera gratuita, rápida y aparentemente sin límites. El éxito del buscador se ve reflejado en el gran tráfico de visitas,quela sitúa como la páginaweb más vista. El modelo de negocio de Google es tan acertado que los usuarios, aunque percibieran ciertos tintes de opacidad, saldrían en su defensa porque les hace más fácil la vida y sin cobrar por ello.

En cambio la opinión que se tiene de la SGAE es muy diferente,mucho peor incluso que la de Hacienda, que históricamente ha sido el icono de entidad más odiada, por motivos obvios. La percepción negativa de la SGAE es abrumadora y empeora cada año, sin que los garantes de los derechos de autores y editores hagan nada por impedirlo. Más bien al contrario, parecen carecer de relaciones públicas y comunicación, además de tener un exceso de celo… y de abogados. Deeste modo, la SGAE debería tomar nota de Google siendo como es la institución española con peor prensa. En red es fácil encontrar miles de foros con opiniones desfavorables, por no hablar de las redes sociales y páginas web, en las que se hacen continuas referencias a su actividad “dudosa o engañosa”. Hoyporhoy, la SGAE está obsoleta en sus ideas, su mecanismo de actuación y, por supuesto, en su actuación respecto a las nuevas tecnologías 

1 thought on “Hincándole el diente a Google”

  1. Como esta la crisis, no me extraña que quiera la SGAE chupar de las “tetas” mas gordas, haciendonos creer que encima la culpa es nuestra por usar las herramientas que nos facilitan la vida y los nuevos negocios a muchos.
    Amen Alejandro
    Un saludo

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