Preparándonos para la ciberguerra

Este texto es una tribuna publicada por El Mundo de Venezuela y puede leerse en pdf aqui.

La administración americana ha revolucionado sus cuerpos militares con una nueva fuerza de intervención: los “cibercomandos”. Dependientes de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y con un presupuesto de 2.000 millones de dólares en su primer año de operaciones, garantizan la protección de los sistemas militares americanos en Internet y responden a los recientes descubrimientos que aportan la certeza de que, durante años, hackers vinculados a países como China y Rusia han campado a sus anchas en ordenadores de la Nasa  y de diversas organizaciones militares, robando información militar clasificada y datos de satélites, cohetes e incluso de los transbordadores espaciales.

Quizás puede parecernos una necesidad futura para los ejércitos de los  principales estados incorporar cuerpos de élite informática para llevar a cabo acciones de ataque y defensa a través de Internet, pero la realidad es que, para nuestra intranquilidad, algunos países nos llevan mucha delantera. Corría el año 1996 cuando en Beijing se creó el primer ejército de guerra informática que, desde entonces, se encuentra al servicio del Gobierno chino para todo tipo de operaciones. Muchas son operaciones internas, como la censura,  la propaganda o el control de opinión y de la disidencia, pero preparándonos para la ciberguerra.

El control de Internet debe entenderse como el control sobre la información y las telecomunicaciones. Por un lado, está la capacidad de defensa de los sistemas de un país ante un ataque, pero también el control sobre los ciudadanos de un país otras muchas son externas, como el ataque y robo de información clasificada de empresas y gobiernos extranjeros. La República de Estonia sufrió, entre abril y mayo de 2007, la mayor ofensiva cibernética conocida hasta la fecha. Empresas, medios de comunicación, instituciones gubernamentales, comunicaciones y bancos dejaron de funcionar. El resultado fue el total colapso informático del país. Las sospechas sobre la autoría de estos ataques recayeron sobre Rusia.

Un arma demasiado poderosa como para dejar pasar por alto la peligrosidad que podría desprender un mal uso de tanto poder. La ciberguerra, e incluso el ciberterrorismo, abren nuevos e inesperados camposde batallaen la seguridad y sufoco se traslada a Internet. La creciente dependencia de la red para las comunicaciones y las actividades de millones de personas y organizaciones hacen que deba ser un campo protegido y seguro, lejos de los intereses propios de cada país. 

Escenarios cinematográficos y apocalípticos como los narrados en la película “La red” (1995),donde Sandra Bullock descubre una  misteriosa red de espionaje en Internet que le envolverá posteriormente en una peligrosa trama internacional, ya no son tan lejanos y técnicamente imposibles. Gobiernos de todos los países deben prepararse para estos escenarios. Y cuanto antes, mejor.

 

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