¿Principio del fin de los derechos civiles?

Tenía pendiente publicar esta tribuna que salió el 29 de Enero en el Diario de Navarra

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El fin de las descargas, ¿principio del fin de los derechos civiles?
El debate sobre las descargas en Internet y la gestión de los derechos de autor está sobre la mesa. Sectores enfrentados, Internet y la industria de los contenidos. ¿Qué derecho prevalece, la libertad de expresión o los derechos de autor?
Este es un asunto espinoso, del que me temo que sólo estamos afrontando una solución parcial, una primera batalla y unos resultados ampliamente mejorables con la redacción de la Ley de Economía Sostenible.
Entiendo perfectamente la preocupación por preservar los derechos de autores y editores, pero me resulta intolerable que para salvaguardarlos se ponga en duda el comportamiento de 25 millones de internautas, entre los que me encuentro, y se pisoteen los derechos civiles fundamentales de este colectivo. Además, me parece simplemente  inaudito y a todas luces difícil de digerir que la ejecutora de estas medidas sea la ministra Gónzalez-Sinde, actuando como juez y parte influenciada por su relación con la industria audiovisual, recién llegada hace pocas fechas al Ministerio de Cultura con una clara misión: la de atajar las descargas.
Resulta preocupante la piratería. Es cierto y no debemos negarlo. Pero también lo es la actitud prepotente de los organismos de gestión de derechos de autor, de la industria discográfica y cinematográfica, autoproclamadas como industria cultural por antonomasia (¡cuando solamente son una pequeña parte de ella!), que al amparo de artistas y creadores, en más de una ocasión subvencionados, saludan una iniciativa partidista poniendo en duda derechos fundamentales de las personas.
La mala noticia para la industria es que el problema no es únicamente la piratería, ni mucho menos se centra en las páginas de Internet que ofrecen enlaces a descargas p2p. Una vez desaparecidas éstas, el escenario seguirá siendo el mismo: el usuario que quiera descargar lo hará utilizando la búsqueda de programas p2p en vez de buscar vía web. No cambia en nada el panorama. El problema es mucho más grave y enquistado. Tenemos una industria audiovisual, -especialmente la discográfica- anclada en el pasado, con un sistema de distribución y soporte ya obsoleto, el CD. Tal vez la preocupación principal de la industria debería centrarse en adaptarse a los nuevos tiempos; en encontrar nuevas vías de distribución y abrazar de forma definitiva el modelo digital, apostando con firmeza por modelos alternativos a la tradicional venta de un CD en tienda, que cada vez tiene menos recorrido y sentido. La industria debe reinventarse. La solución no está en enfrentarse a los propios consumidores, sino en ofrecer una alternativa lógica y real, ajustada en precio y coherente en soporte con los tiempos que estamos viviendo.
La propiedad intelectual, el software y los contenidos multimedia, cine, televisión y música, han sido los grandes perjudicados del avance y la implantación masiva de Internet. Pero no es menos cierto que en nuestro país esta situación se ha intentado paliar con golpes bajos a la población y medidas que posicionan a millones de ciudadanos como piratas y delincuentes preventivos por medio de instrumentos que abusan del ciudadano e insultan a la inteligencia, como el mal llamado “canon digital”, a todas luces injusto e ininteligible. Hay que educar al usuario, hay que ofrecerle alternativas validas, un nuevo modelo de consumo. La solución de enfrentarse a millones de usuarios como ha hecho la industria en todo el mundo con multas y denuncias en los juzgados simplemente es alargar una agonía de un modelo que necesita una reconversión. Es el momento de mirar al futuro buscando una solución consensuada, razonable, que escuche, que permita al creador hacer su trabajo, que permita al usuario mantener sus derechos y que no venga de la mano de alguien que pueda ser considerado parcial y contaminado con intereses en la industria audiovisual como la actual ministra.
Este escenario complejo deja tras la Ley de Economía Sostenible pocas soluciones y varias incertidumbres para los usuarios de Internet (que no olvidemos son más del 50% de la población de nuestro país) y me temo que dentro de poco tengamos que preocuparnos que con la ley en la mano, el Gobierno, la industria discográfica o cinematográfica, las operadoras o cualquier entidad relacionada con los derechos de propiedad intelectual (y la SGAE tiene todas las papeletas para ser la ganadora), podrán controlar, espiar y utilizar estas normas para extender ilegalmente su control sobre las comunicaciones digitales de los ciudadanos. Sin más opción por parte de éstos que acudir una y otra vez a las instituciones judiciales en busca de amparo.
Es ahí donde está el quid de la cuestión: el problema no es sólo la propiedad intelectual, el problema llegará cuando alguien tenga patente de corso para mirar por sistema tus comunicaciones privadas y empresariales. Ese caballo de Troya navegará en nuestros ordenadores y hará que nos preocupemos por quién controla al controlador, y mucho me temo que visto lo visto no nos gustará la respuesta.

27 comentarios sobre “¿Principio del fin de los derechos civiles?”

  1. imposible que hagan eso que dices, adaptarse a los tiempos y dejar de vender cds? De ningunamanera! si hacen eso supondria tener que dejar de recibir los miles de millones que estos señoritingos les roban a todos y cada uno de los españoles, y por ahi si que no van a pasar.

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