Innovando que es gerundio

Esta Tribuna se publicó en el Diario de Navarra el pasado domingo.

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Innovando que es gerundio

En estos momentos  de crisis económica mundial, donde la competencia entre empresas llega al punto de  ser una batalla a vida o muerte hay un concepto clave que nos permite diferenciarnos, seguir creciendo y poder desarrollar una ventaja competitiva con las empresas y a nivel global con los países de nuestro entorno; es la innovación.
Históricamente España no ha sido un país innovador , en los últimos 50 años, muy al contrario uno de los grandes agujeros negros de las empresas de nuestro país son lo paupérrimos resultados de i+D muy especialmente en Pymes.
De entrada observo una confusión de concepto. Innovar es según la RAE “la creación y modificación de un producto así como su introducción en un mercado” y en nuestro país las partidas destinadas a innovar en muchas ocasiones no acaban sino aplicando e imitando los modelos gestados y validados internacionalmente para aplicarlos al el mercado local. Es decir, rara vez empresas españolas obtienen resultados en i+D, nos limitamos a importar tecnología y clonar  ideas del exterior 12 o 24 meses más tarde.
Ese es uno de los talones de Aquiles de la empresa española, poco riesgo, poca inversión en i+D y en las raras ocasiones que esta existe (como en caso de algunas universidades españolas), esta queda limitada a un ejercicio teórico sin vocación ni futuro comercial, que en ocasiones acaba una vez desarrollado en un cajón sin cumplir lo que debería ser su objetivo, acabar en ciclo de comercialización y producción.
Bien es cierto que en los últimos 10 años la administración pública se ha esforzado en fomentar por medio de todo tipo de ayudas y subvenciones todo lo que representa innovación, pero el resultado es muy limitado a día de hoy. ¿El culpable? Posiblemente una falta de cultura emprendedora e innovadora, una búsqueda del resultado económico inmediato y en muchas ocasiones la mano del Capital Riesgo en España, que paradójicamente aporta de “Capital” muy poco y de “Riesgo” literalmente ninguno, y sin esa última variable no hay posibilidad alguna de innovar en la empresa privada, que no puede permitirse vivir únicamente de fondos propios y subvenciones  a la innovación. El i+D es una apuesta y debe ser decidida y sostenida especialmente a medio plazo si queremos resultados mínimamente interesantes.
Uno de los baremos significativos para medir la innovación de un país es el número de patentes solicitadas. Este indicador muestra desde hace años un movimiento de tendencia desde  Japón y del mercado anglosajón hacia Asía nororiental que crece rápidamente. Según los informes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual es Japón el país que en 2005 (ultimo año del que se dispone de estudios globales), tiene el mayor número de patentes per capita con 2.876 por millón de habitantes, nuestro país está literalmente a años luz en el puesto 25 tras países como Ucrania, Singapur, Kazajistán con 70 patentes por cada millón de habitantes y con crecimientos anuales muy moderados del 4%, inferiores a la media mundial, que nos hacen año a año caer en la lista de la innovación, frente a países como China con enormes crecimientos de más del 40% interanual en el número de patentes.
Cabe destacar que no es un problema económico, sino un problema cultural y conceptual, no hay “cultura de la innovación” en nuestro país, incluso en plena bonanza económica en el año 2006, España estaba a la cola de la innovación en la Unión Europea, en el puesto 16 según los datos de la propia Comisión Europea, dentro del poco honroso grupo de países que pierden terreno anualmente en innovación junto a Estonia, Bulgaria, Rumanía y Turquía. Los líderes europeos son Suecia, Finlandia, Alemania, Dinamarca y Suiza.
De todos los indicadores analizados por la UE destaca el denominado “espíritu emprendedor” clave para forzar la innovación y la creación de nuevas compañías donde nuestro país cae a un desastroso puesto 22 dentro de la UE de 25.
La crisis económica debe ser entendida y vista como la excusa perfecta para abrir los ojos, innovar, desarrollar departamentos de i+D establecer por fin sinergias y vínculos entre organismos innovadores en si mismos, como ciertas Universidades, y el tejido empresarial.
En nuestra mano está revertir en pocos años la situación y poder poner a nuestro país en un punto de vista competitivo real con los países de nuestro entorno

En estos momentos  de crisis económica mundial, donde la competencia entre empresas llega al punto de  ser una batalla a vida o muerte hay un concepto clave que nos permite diferenciarnos, seguir creciendo y poder desarrollar una ventaja competitiva con las empresas y a nivel global con los países de nuestro entorno; es la innovación.

Históricamente España no ha sido un país innovador , en los últimos 50 años, muy al contrario uno de los grandes agujeros negros de las empresas de nuestro país son lo paupérrimos resultados de i+D muy especialmente en Pymes.

De entrada observo una confusión de concepto. Innovar es según la RAE “la creación y modificación de un producto así como su introducción en un mercado” y en nuestro país las partidas destinadas a innovar en muchas ocasiones no acaban sino aplicando e imitando los modelos gestados y validados internacionalmente para aplicarlos al el mercado local. Es decir, rara vez empresas españolas obtienen resultados en i+D, nos limitamos a importar tecnología y clonar  ideas del exterior 12 o 24 meses más tarde.

Ese es uno de los talones de Aquiles de la empresa española, poco riesgo, poca inversión en i+D y en las raras ocasiones que esta existe (como en caso de algunas universidades españolas), esta queda limitada a un ejercicio teórico sin vocación ni futuro comercial, que en ocasiones acaba una vez desarrollado en un cajón sin cumplir lo que debería ser su objetivo, acabar en ciclo de comercialización y producción.

innovacion_radical

Bien es cierto que en los últimos 10 años la administración pública se ha esforzado en fomentar por medio de todo tipo de ayudas y subvenciones todo lo que representa innovación, pero el resultado es muy limitado a día de hoy. ¿El culpable? Posiblemente una falta de cultura emprendedora e innovadora, una búsqueda del resultado económico inmediato y en muchas ocasiones la mano del Capital Riesgo en España, que paradójicamente aporta de “Capital” muy poco y de “Riesgo” literalmente ninguno, y sin esa última variable no hay posibilidad alguna de innovar en la empresa privada, que no puede permitirse vivir únicamente de fondos propios y subvenciones  a la innovación. El i+D es una apuesta y debe ser decidida y sostenida especialmente a medio plazo si queremos resultados mínimamente interesantes.

Uno de los baremos significativos para medir la innovación de un país es el número de patentes solicitadas. Este indicador muestra desde hace años un movimiento de tendencia desde  Japón y del mercado anglosajón hacia Asía nororiental que crece rápidamente. Según los informes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual es Japón el país que en 2005 (ultimo año del que se dispone de estudios globales), tiene el mayor número de patentes per capita con 2.876 por millón de habitantes, nuestro país está literalmente a años luz en el puesto 25 tras países como Ucrania, Singapur, Kazajistán con 70 patentes por cada millón de habitantes y con crecimientos anuales muy moderados del 4%, inferiores a la media mundial, que nos hacen año a año caer en la lista de la innovación, frente a países como China con enormes crecimientos de más del 40% interanual en el número de patentes.

Cabe destacar que no es un problema económico, sino un problema cultural y conceptual, no hay “cultura de la innovación” en nuestro país, incluso en plena bonanza económica en el año 2006, España estaba a la cola de la innovación en la Unión Europea, en el puesto 16 según los datos de la propia Comisión Europea, dentro del poco honroso grupo de países que pierden terreno anualmente en innovación junto a Estonia, Bulgaria, Rumanía y Turquía. Los líderes europeos son Suecia, Finlandia, Alemania, Dinamarca y Suiza.

De todos los indicadores analizados por la UE destaca el denominado “espíritu emprendedor” clave para forzar la innovación y la creación de nuevas compañías donde nuestro país cae a un desastroso puesto 22 dentro de la UE de 25.

La crisis económica debe ser entendida y vista como la excusa perfecta para abrir los ojos, innovar, desarrollar departamentos de i+D establecer por fin sinergias y vínculos entre organismos innovadores en si mismos, como ciertas Universidades, y el tejido empresarial.

En nuestra mano está revertir en pocos años la situación y poder poner a nuestro país en un punto de vista competitivo real con los países de nuestro entorno

6 comentarios sobre “Innovando que es gerundio”

  1. Muy de acuerdo con el fondo del post, pero no comparto la idea de innovación que se transmite en él, y por ende en la RAE.

    En la empresa en la que trabajo, definimos la innovación como “todo cambio basado en el conocimiento que aporta valor, tanto al usuario (cliente) como a la empresa”.

    A veces confundimos innovación con “ideas de un solo día”. Una idea brillante que no está basada en la observación y el conocimiento de las necesidades del cliente (y apoyada en los pilares del conocimiento), es la que genera el rechazo a la innovación por parte de quienes tienen el poder de decisión.

    Saludos!
    @fabian_gonzalez

  2. Pero eso no es innovación, Fabián. Innovación es aportar algo nuevo (de ahí la palabra), no resoluciones diarias, eso lo hacen todas las empresas día a día. Innovación necesita de un proyecto (innovación), de una investigación previa bastante larga en el tiempo (desarrollo).

    Innvar en este país es misión casi imposible, y casi siempre se hace a nivel universitario (comparto totalmente la idea del artículo: la mayoría de los proyectos universitarios acaban en un cajón olvidados, aunque para su desarrollo se haya invertido mucho dinero y muchísimo tiempo, nunca llegan a ver el mercado).

    Sobre este particular, me viene a la memoria el caso de una patente gallega, que consistía en un indicador de salubridad para las latas de conserva (aunque no lo parezca, este es un tema muy serio para las conserveras, y Galicia es uno de los pilares de esta industria en España). Pues bien, lamentablemente, la idea, aunque era factible tanto económica como técnicamente, no llegó nunca al mercado. La autora del proyecto se lamentable hace algún tiempo en una entrevista en la radio sobre ese tema.

  3. por qué unimos innovacion a tecnologia? acaso no fue innovador el chupachups? y la fregona? post it quiza? En turismo, mi sector, los grandes hitos en innovacion fueron, por ej,el desayuno bufet, el todo incluido, o el modelo de touroperacion…que nada tienen que ver con tecnologia.

    Para mi, el error estriba en asociar Innovacion a laboratorios y batas blancas…

    Esto no quiere decir que no esté totalmente alineado con el fondo del post y con tu opinion, pero matizando ese puntito, para mi imprescindible.

  4. Hay un problema de fondo en la innovación que tiene mucho que ver con el espíritu emprendedor y, bajando otro escalón, las ganas de ser empresario.
    Hay mucha gente joven que quiere montar su propio “negocio”, de esos, son pocos que “emprenden” el camino arriesgando tiempo y mucho esfuerzo y, de este pequeño grupo, muchos menos los que, además, innovan.
    Si la base de esta pirámide es pequeña porque lo que se “enseña” en Andalucía (como siempre a la cola de todo) y repiten los sindicatos todos los días, ayer por ejemplo, es que el empresario es un ser despreciable que se hace rico explotando a sus empleados, pues mal empezamos.
    La cantera de la que se nutren los innovadores no se fomenta, al contrario, se desacredita.

    De todas formas, como pudiste comprobar en el “Iniciador Granada” hay una generación interesante de gente joven que no se deja engañar por estos políticos demagogos que nos gobiernan.

    Por cierto, me ahorré repetir tu experiencia con Ryan Air porque el avión ni siquiera llegó.

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