El país que no tenía ángeles

Angel (Del lat. angĕlus, y este del gr. ἄγγελος, mensajero).
Me refiero a Business Angels. La traducción más certera de este anglicismo podría ser “ángeles inversionistas”, y generalmente en España lo son; ángeles, y en algunas ocasiones incluso también inversionistas.
No hace mucho, uno de los más reconocidos Business Angels del sector de la tecnología y la innovación me confesaba: “Mi rango de inversión es de hasta, haciendo un esfuerzo, 200.000Euros. En una reciente reunión que hemos tenido de Business Angels en Suiza, muchos de los inversores privados  europeos nos confesaron que su rango de inversión era de hasta 2 o 3 millones de Euros, algo imposible de extrapolar a España, donde esa capacidad económica no existe actualmente”.
En España, la práctica totalidad de nuevas empresas en el sector de la tecnología, necesitan una primera financiación cercana a los 400.000 euros, el primer paso consiste generalmente en recurrir a las clásicas 3 F (Friends, Family and Fools). Una vez estudiadas estas posibilidades “cercanas” los recursos y las puertas a las que llamar se agotan con pasmosa rapidez.  De todos los nuevos proyectos empresariales del sector tecnológico, solo un pobre 30% consigue traspasar esta primera barrera, el resto, un 70% de proyectos generadores de empleo y riqueza se quedan olvidados esperando una opción de financiación .
Conseguir una financiación cercana a los 400.000 euros siempre ha sido difícil, pero es más difícil entender porque la crisis no afecta al logro de la financiación a día de hoy. Hace pocos meses había dinero para unos pocos, y tú como emprendedor no estabas entre ellos; ahora ¡alegría! nos encontramos en uno de los pocos casos en los que  la situación no ha empeorado con la crisis, seguimos igual, no habrá dinero para tu proyecto.
En España hay un problema de estructura real, la figura del Business Angels no existe prácticamente y las sociedades tradicionales de Capital Riesgo son en nuestro país de “Capital” justito y de “Riesgo” poco o nada. Actualmente estas sociedades solo apoyan proyectos claramente ganadores y casi nunca atienden a inversiones inferiores a 1 Millón de Euros. El resultado, una tierra de nadie, que habría que abonar para que estuviera regada de Business Angels deseosos de apoyar el lanzamiento de estas compañías con rangos de inversión cercanos a los 300.000 o 400.000Euros.
Para ser sinceros también habría que destacar que ángeles de verdad hay pocos, y entran y salen del sector con frecuencia. De hecho me atrevería a decir que la figura del inversor particular profesional casi no existe y que los pocos que están estudiando, apoyando y dando la cara por este sector son mayoritariamente empresarios de éxito.
Estos casos de éxito eran pequeños emprendedores a finales de los años 90, que han hecho dinero en estos años y les gusta hacer lo que nadie hizo por ellos; apostar e invertir en compañías jóvenes, mirar a la cara a un emprendedor, creer en su proyecto y acompañarle en el camino, intentando en muchas ocasiones aportar no sólo capitalización sino también valor y no solo buscan una alta rentabilidad a medio o largo plazo, les gusta lo que hacen y para ellos es una gran profesión, aunque insisto, son pocos y se podrían contar con cierta rapidez, demasiada rapidez.
La administración Española jamás ha fomentado la figura del Business Angel. Es una lástima porque es una figura clave en el fomento de la innovación en España. En nuestro país sólo un 5% de las nuevas empresas de internet sobreviven a su primer año de vida. Esa cruel selección natural hace imprescindible la figura de no sólo un inversor financiero, como un banco o un crédito del ICO, sino de un auténtico mentor, que aporte generalmente no sólo financiación, sino también, experiencia, know how y los consejos de una persona que como él, ha pasado por sus mismas inquietudes.
Lamentablemente los pocos que actúan en estos momentos tienen un poco de atrevidos y mucho de románticos. La labor de estos inversores particulares no está regulada, no tiene  una fiscalidad definida y no cuenta con el más mínimo apoyo institucional ni tan siquiera con unas reglas del juego definidas. Posiblemente por este motivo, cuando uno sale y pisa la calle, fuera de algunos sectores muy concretos de emprendedores, la gente no sabe que es, que representa ni que significa ser un Business Angel.
Hace pocas semanas, el pasado 19 de Mayo el portavoz de CIU, Josep Antoni Durán y Lleida presentaba en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para la regulación, potenciación y reconocimiento de la figura de los Business Angels en España. En ella se detalla el papel fundamental que los inversores particulares tienen en pymes y microempresas.
En el razonamiento del escrito, se hace ver que si tradicionalmente la financiación en España ha sido el principal obstáculo para el crecimiento de empresas basadas en la innovación, el momento actual, en el que los bancos se niegan sistemáticamente a apostar por este tipo de empresas hace imprescindible regular y potenciar la figura del Business Angel como elemento vertebrador de proyectos relacionados con las tecnologías e innovación. Se recuerda al Gobierno que no hay ningún tipo de ventajas fiscales para estas inversiones, generalmente de rangos entre los 25.000 a 300.000 Euros, de forma contraría como si sucede con el Capital Riesgo, y se hace hincapié que el desarrollo, regulación y potenciación de estos inversores particulares ha sido clave en los países de nuestro entorno en el desarrollo de proyectos de innovación.
Finalmente se insta al Gobierno desde el Congreso a trabajar en 3 líneas clave:
Regular la figura de los Business Angels
Establecer lazos de colaboración estables con las redes de Business Angels desde la administración pública.
Regular e incentivar con beneficios fiscales estás inversiones aplicándolas a figuras físicas y jurídicas.
Tras el mandato del Parlamento la pelota está en el tejado de nuestro Gobierno. Son ellos ahora los responsables de aplicar medidas de estimulo que sean el auténtico germen de la aparición de estas figuras y el apoyo a la iniciativa privada y las pymes desde una fase muy inicial.
¿Motivos para el optimismo? Se han iniciado los primeros pasos y solo tenemos que mirar a otros países de Europa (Francia, Alemania, Suiza …) , Japón o Estados Unidos para ver como se está regulando la figura del Business Angels, desde hace ya años.  En España, al menos, empezamos a caminar y eso es ya un motivo para seguir trabajando y apoyando desde nuestras empresas de inversión a los emprendedores  que nos presentas sus nuevos proyectos.

Angel (Del lat. angĕlus, y este del gr. ἄγγελος, mensajero).

Este post, es una versión ampliada de la tribuna que se publica en la revista Emprendedores del mes de Octubre,  puedes descargarla  aqui

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El país que no tenía ángeles

Me refiero a Business Angels. La traducción más certera de este anglicismo podría ser “ángeles inversionistas”, y generalmente en España lo son; ángeles, y en algunas ocasiones incluso también inversionistas.

No hace mucho, uno de los más reconocidos Business Angels del sector de la tecnología y la innovación me confesaba: “Mi rango de inversión es de hasta, haciendo un esfuerzo, 200.000Euros. En una reciente reunión que hemos tenido de Business Angels en Suiza, muchos de los inversores privados  europeos nos confesaron que su rango de inversión era de hasta 2 o 3 millones de Euros, algo imposible de extrapolar a España, donde esa capacidad económica no existe actualmente”.

En España, la práctica totalidad de nuevas empresas en el sector de la tecnología, necesitan una primera financiación cercana a los 400.000 euros, el primer paso consiste generalmente en recurrir a las clásicas 3 F (Friends, Family and Fools). Una vez estudiadas estas posibilidades “cercanas” los recursos y las puertas a las que llamar se agotan con pasmosa rapidez.  De todos los nuevos proyectos empresariales del sector tecnológico, solo un pobre 30% consigue traspasar esta primera barrera, el resto, un 70% de proyectos generadores de empleo y riqueza se quedan olvidados esperando una opción de financiación .

Conseguir una financiación cercana a los 400.000 euros siempre ha sido difícil, pero es más difícil entender porque la crisis no afecta al logro de la financiación a día de hoy. Hace pocos meses había dinero para unos pocos, y tú como emprendedor no estabas entre ellos; ahora ¡alegría! nos encontramos en uno de los pocos casos en los que  la situación no ha empeorado con la crisis, seguimos igual, no habrá dinero para tu proyecto.

En España hay un problema de estructura real, la figura del Business Angels no existe prácticamente y las sociedades tradicionales de Capital Riesgo son en nuestro país de “Capital” justito y de “Riesgo” poco o nada. Actualmente estas sociedades solo apoyan proyectos claramente ganadores y casi nunca atienden a inversiones inferiores a 1 Millón de Euros. El resultado, una tierra de nadie, que habría que abonar para que estuviera regada de Business Angels deseosos de apoyar el lanzamiento de estas compañías con rangos de inversión cercanos a los 300.000 o 400.000Euros.

angelinvestor_np_070907

Para ser sinceros también habría que destacar que ángeles de verdad hay pocos, y entran y salen del sector con frecuencia. De hecho me atrevería a decir que la figura del inversor particular profesional casi no existe y que los pocos que están estudiando, apoyando y dando la cara por este sector son mayoritariamente empresarios de éxito.

Estos casos de éxito eran pequeños emprendedores a finales de los años 90, que han hecho dinero en estos años y les gusta hacer lo que nadie hizo por ellos; apostar e invertir en compañías jóvenes, mirar a la cara a un emprendedor, creer en su proyecto y acompañarle en el camino, intentando en muchas ocasiones aportar no sólo capitalización sino también valor y no solo buscan una alta rentabilidad a medio o largo plazo, les gusta lo que hacen y para ellos es una gran profesión, aunque insisto, son pocos y se podrían contar con cierta rapidez, demasiada rapidez.

La administración Española jamás ha fomentado la figura del Business Angel. Es una lástima porque es una figura clave en el fomento de la innovación en España. En nuestro país sólo un 5% de las nuevas empresas de internet sobreviven a su primer año de vida. Esa cruel selección natural hace imprescindible la figura de no sólo un inversor financiero, como un banco o un crédito del ICO, sino de un auténtico mentor, que aporte generalmente no sólo financiación, sino también, experiencia, know how y los consejos de una persona que como él, ha pasado por sus mismas inquietudes.

Lamentablemente los pocos que actúan en estos momentos tienen un poco de atrevidos y mucho de románticos. La labor de estos inversores particulares no está regulada, no tiene  una fiscalidad definida y no cuenta con el más mínimo apoyo institucional ni tan siquiera con unas reglas del juego definidas. Posiblemente por este motivo, cuando uno sale y pisa la calle, fuera de algunos sectores muy concretos de emprendedores, la gente no sabe que es, que representa ni que significa ser un Business Angel.

Hace pocas semanas, el pasado 19 de Mayo el portavoz de CIU, Josep Antoni Durán y Lleida presentaba en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para la regulación, potenciación y reconocimiento de la figura de los Business Angels en España. En ella se detalla el papel fundamental que los inversores particulares tienen en pymes y microempresas.

En el razonamiento del escrito, se hace ver que si tradicionalmente la financiación en España ha sido el principal obstáculo para el crecimiento de empresas basadas en la innovación, el momento actual, en el que los bancos se niegan sistemáticamente a apostar por este tipo de empresas hace imprescindible regular y potenciar la figura del Business Angel como elemento vertebrador de proyectos relacionados con las tecnologías e innovación. Se recuerda al Gobierno que no hay ningún tipo de ventajas fiscales para estas inversiones, generalmente de rangos entre los 25.000 a 300.000 Euros, de forma contraría como si sucede con el Capital Riesgo, y se hace hincapié que el desarrollo, regulación y potenciación de estos inversores particulares ha sido clave en los países de nuestro entorno en el desarrollo de proyectos de innovación.

Finalmente se insta al Gobierno desde el Congreso a trabajar en 3 líneas clave:

Regular la figura de los Business Angels

Establecer lazos de colaboración estables con las redes de Business Angels desde la administración pública.

Regular e incentivar con beneficios fiscales estás inversiones aplicándolas a figuras físicas y jurídicas.

Tras el mandato del Parlamento la pelota está en el tejado de nuestro Gobierno. Son ellos ahora los responsables de aplicar medidas de estimulo que sean el auténtico germen de la aparición de estas figuras y el apoyo a la iniciativa privada y las pymes desde una fase muy inicial.

¿Motivos para el optimismo? Se han iniciado los primeros pasos y solo tenemos que mirar a otros países de Europa (Francia, Alemania, Suiza …) , Japón o Estados Unidos para ver como se está regulando la figura del Business Angels, desde hace ya años.  En España, al menos, empezamos a caminar y eso es ya un motivo para seguir trabajando y apoyando desde nuestras empresas de inversión a los emprendedores  que nos presentas sus nuevos proyectos.

5 thoughts on “El país que no tenía ángeles”

  1. Hola, había leído la versión reducida del post en la revista Emprendedores y al ponerme a buscar más información he visto que aquí la ampliabas, muchas gracias.
    Es una pena la mentalidad española en cuanto a emprender e invertir (fuera del ladrillo, claro). Un buen modelo para importar sería el estadounidense, pero para ello, como bien dices, no solo hace falta cambiar la manera de pensar de la gente sino también la de la Administración.
    Si todo sigue así muy posiblemente pase como con la investigación, los emprendedores se irán a USA a crear su empresa y aquí abrirán una sucursal…

    Un saludo

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