Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Empresario e inversor privado del sector Internet y Nuevas Tecnologías.
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La web social, una herramienta a vigilar
Este texto es una tribuna publicada por El Mundo Economía y Negocios y puede leerse en pdf aqui
El fenómeno del Social Media ha llegado como un vendaval y lo ha hecho para quedarse, y el mundo empresarial no es una excepción. Las empresas tienden a prestar una mayor atención al uso de blogs y redes sociales, un fenómeno que anteriormente despreciaban. La web social ha dado el poder al usuario y muchas veces eso puede generar algún quebradero de cabeza en nuestra propia compañía; empleados infieles, filtración e intoxicación de información, bulos que entorno a nuestrosproductos y/oservicios recorren la red y pueden, si no son rápidos de atajar, resultar un enorme problema al que nos tendremos que enfrentar. Internet se ha convertido en pocos años en el medio de medios.
La anarquía y la libertad del sistema, el halo de anonimato que se disfruta y la rapidez con la que fluye la información, que circula de usuario en usuario en segundos, hace que haya que estar especialmente atentos a lo que sucede en torno a nuestra marca. Comercialmente o con la imagen los daños pueden ser graves si no se ataja el problema, si se minimiza o se desprecia. A este respecto podemos destacar el caso de una empresa española: Ikea, lo que seguramente habrá pasado con alguna otra compañía de otro país. Por varios años, un post en uno de los blogs de referencia en España dentro del ámbito de la web 2.0, Microsiervos, era el primer resultado en Google al buscar Ikea, por encima de la web de la firma. Ese post hacía una cruel crítica a la compañía con base a la experiencia de un único usuario bajo el título “Ikea, como mienten a los clientes”.
Aún hoy si se busca en Google sale entre los primeros resultados del buscador. En los últimos años esta situación ha sido un quebradero de cabeza para la firma sueca y los comentarios negativos de otros usuarios participando de ese artículo se han ido sucediendo sin parar, retroalimentándose unos a otros. Hace pocas fechas, la compañía logró por fin cuanto menos posicionar su propiaweb por encima del contenido perjudicial. Una solución parcial, una batalla ganada. Pero un único usuario, hábil en el uso de las herramientas 2.0, había puesto en jaque la estrategia de comunicación de Ikea durante más de un año. Esa erosión aún hoy continúa. En el mundo hay millones de internautas; una percepción negativa en la red nos afecta y esun golpe directo a nuestra línea de flotación. La información positiva es un pequeño goteo, pero la negativa, incluso errónea, es viral por naturaleza.
Por ello, en los últimos meses empiezan a florecer empresas dedicadas a escuchar y gestionar el buzz, los rumores y ecos de Internet en foros, redes sociales, blogs, y Twitter. Se busca captar tendencias negativas y positivas (¿qué mejor focus group que éste?), de encontrar problemas y fugas de información e incluso empleados desleales. Tenemos que cuidar nuestra imagen y para ello es imprescindible empezar por escuchar y monitorear lo que sucede, atajar muy rápido y escalar internamente los problemas, por pequeños que parezcan, y nunca subestimar el medio.
Tags: IKEA, Redes Sociales, social media, tribunas, web social
El mérito de crear negocios
Este texto es una tribuna publicada por El Mundo Economía y Negocios y puede leerse en pdf aqui
Emprender hoy en día tiene cierto mérito. El emprendedor actual es una mezcla de un iluso, un Don Quijote surrealista y un loco moderno, que siente que va en contra de la corriente general de la sociedad que le rodea y que muchas veces consigue confundirle para desistir en su épica batalla. El mundo necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu. En estos duros momentos económicos, la crisis se está llevando por delante a los primeros: a los arriesgados e innovadores. Son tiempos duros en todos los países, pero es necesario tener gente capaz de asumir riesgos y lanzarse al vacío, una opción de alto complicada, que contrasta salvajemente con otras opciones muy controladas y seguras a nivel laboral. Es algo así como saltar con red o lanzarse al vacío como estamos viendo en el caso de muchos autónomos. Un emprendedor no es más ni menos que un funcionario o un asalariado.
En una sociedad como la nuestra, todas las sensibilidades son necesarias y es comprensible que haya un alto número de personas que quieran asegurarse un trabajo para toda la vida, pero la economía global también necesita personas arriesgadas. ¡Dignifiquemos el término emprendedor! Son muy necesarios.
En primer lugar, porque todos, con mayor o menor éxito, aportan iniciativa dentro de un “momentum” mayoritariamente mediocre e inmovilista. En segundo lugar, porque el emprendedor es el embrión del empresario que crea riqueza y valor. ¿Hay pocos emprendedores? Muy pocos. Sí, es cierto, pero no es menos cierto que muchos de ellos son sensacionales. Las instituciones, el sistema financiero y el capital riesgo, en muy contadas ocasiones apoyan las iniciativas de nuevos emprendedores, y cuando las apoyan, lo hacen en ocasiones de una forma tan agresiva con el mentor del proyecto, que acaban estrangulándolo.
Tienes que salir adelante por ti mismo, sin esperar ningún tipo de ayuda y, sobre todo, sin creer que tendrás opción a las ayudas anunciadas constantemente en televisión si te encuentras finalmente en el momento crítico empresarial, que todos tememos. Por otro lado, a todos los que nos gusta emprender nos llega también un momento en el que nos vemos reflejados con unos años menos, pero esta vez en la piel de otro nuevo emprendedor, inquietoyllenodeideas.Apostar y apoyar por una nueva generación de emprendedores y actuar como “Business Ángel” es para algunos de nosotros tan vocacional como crear un nuevo proyecto en primera persona.
Es una ilusión tan especial como la que todos hemos vivido al generar nuestro primer proyecto y crear aquella primera empresa. Muchas veces es tan difícil emprender como ayudar a un tercero a que emprenda. Es por eso que se echa en falta un apoyo específico al sector de los soñadores, a los constructores de ilusiones y, más aún, a los mentores de éstos, que son incluso más difíciles de encontrar que los primeros. Los gobiernos de los diferentes países deben sacar adelante leyes que se conviertan en un estímulo más para los emprendedores y sus mentores.
Tags: crear negocios, Emprendedores, emprender, tribunas
¿Estrés al estar desconectado?
Este texto es una tribuna publicada por Levante Mercantil Valenciano y puede leerse en pdf aqui
Estamos en una época en la que nos empeñamos en ponerle a todo etiquetas y una de las que están de moda en los últimos años es la adicción a la tecnología y más concretamente a Internet. Si bien es cierto que cualquier «heavy user» se medio sonríe sólo con oír mencionarlo, no lo es menos que desde el año corren
ríos de tinta en publicaciones científicas hablando sobre esta adicción denominada IAD (Internet Addiction Disorder).
Pero ¿existe realmente este desorden? Y en caso de que así sea, ¿cómo y cuándo puedo detectar que mi modus vivendi cruza la tibia línea que separa la normalidadde la adicción? Es una respuesta realmente compleja y hay todo tipo de teorías, quizá lo mejor sea siempre aplicar la lógica y preguntarnos si podemos vivirsin consultar compulsivamente nuestro correo electrónico, chatear con nuestro Messenger o interactuar en nuestra red social favorita sin que eso nos cree el más mínimo estrés. Jóvenes de todo el mundo llevan años sustituyendo sus hábitos de ocio, antaño anclados al salón de la casa por medio del televisor, hacia un nuevo tiempo de ocio que les hace estar conectados a la red muchas horas al día.
Otro ejemplo claro es ver cómo las largas conversaciones telefónicas de adolescentes han migrado radicalmente en los últimos años hacia la interacción en redes sociales y los servicios de mensajería instantánea. Eso en sí mismo no representa un problema ni es un síntoma preocupante, es simplemente una seña de identidad de una nueva generación, la primera generación nativa digital.
Las señales de alarma deberían empezar a encenderse cuando ese hábito, esos largos tiempos de conexión empiezan a sustituir el trato personal con las personas de alrededor hasta el punto de cambiar y limitar al individuo, o incluso desdoblar una doble personalidad online-offline. Si el tiempo frente al monitor anula la socialización del individuo es necesaria una reflexión. Es posible que se esté empezando a cruzar el camino que separa la percepción de lo real y lo virtual.
Síntomas
Existen varios síntomas que deben alertarnos y hacernos reflexionar como la necesidad de incrementar el tiempo conectado para obtener una satisfacción real o la necesidad de conectarse diariamente y el estrés ante la incapacidad de hacerlo en determinados momentos. Podemos empezar a preocuparnos si cesamos nuestras actividades habituales, especialmente las relacionadas con el ocio a causa del uso de Internet o si tenemos problemas de insomnio, maritales y de abandono de obligaciones profesionales.
La distorsión de emociones y la confusión entre los sucesos virtuales y el mundo real, puede ser otro síntoma de que algo va mal. Hay descritos decenas de miles de casos de adicción a Internet, a la tecnología en general y muy particularmente a los videojuegos, y curiosamente existe una mayor proliferación de estas patologías en Estados Unidos y Asia.
Los últimos estudios realizados al respecto hablan de que un de la población internauta podría padecer algún tipo de anomalía en su relación con el medio digital, pero es importante resaltar que Internet no produce en sí mismo desordenes o adicciones; sí lo pueden hacer el uso poco racional de los distintos servicios que ofrece la red, como los chats, las compras online, las redes sociales, la búsqueda de información etc. El mero hecho de estar muchas horas conectados no determina que tengamos un problema, de hecho caminamos hacia una conexión total en dispositivos fijos y móviles.
Tags: adicción internet, enfermedades era digital, era digital, Redes Sociales, tribunas
Desmitificando el fracaso del emprendedor
Este texto es una tribuna publicada por el Diario de Sevilla y puede leerse en pdf aqui
Desmitificando el fracaso del emprendedor
En los tiempos que corren es clave tener una actitud positiva frente al error. En los países mediterráneos no se habla del fracaso, suelen utilizar desde siempre la expresión “mal fario”. Los anglosajones lo afrontan de una manera más natural y desde luego mucho más práctica.
Si nos aventuráramos a escribir un reportaje de empresarios de éxito, seguro que saldrían candidatos hasta de debajo de las piedras dispuestos a contar su historia. Es una foto atractiva. Si quisiéramos hacerlo de sonados fracasos, es posible que apenas lográramos respuestas y personajes para participar en nuestra historia. El fracaso no sólo no vende, es impopular y nadie quiere salir en esa foto. Pocos currículums reflejan experiencias fallidas y eso, en mi opinión, es un error.
En España el fracaso es un estigma. Si un emprendedor se lanza a una aventura y esta no llega a buen puerto, generalmente no vuelve a intentarlo, incluso me atrevería a decir que queda socialmente marcado. Es una pena y un enorme factor diferencial que caracteriza a nuestra clase emprendedora si la comparamos con la de otros países.
Pero son muchos los ejemplos que nos demuestran que segundas partes muchas veces fueron buenas, Thomas Edison fracasó miles de veces antes de dar con el filamento ideal para su bombilla incandescente. Richard Brandson (fundador de Virgin) tuvo dos empresas fallidas antes de saborear el éxito. Incluso Google, el gigante de Internet, ha desarrollado o comprado proyectos que ha tenido que cerrar por su escaso interés, o más cerca Telefónica y su fracasada red social Keteke.
Todos los emprendedores de éxito tienen una -mayor o menor- lista de fracasos a sus espaldas. Que se hable más de los éxitos que de los fracasos no quiere decir que éstos no existan, de hecho, no se puede entender una trayectoria brillante sino es construida desde el punto de inflexión de uno o varios fracasos. Del error se aprende, el éxito se disfruta.
Estamos en un país donde las estadísticas indican que en promedio, el 80% de los nuevos proyectos fracasan antes de los cinco años y el 90% no llega a los 10 años. Para los emprendedores, las razones del fracaso no se encuentran generalmente fuera de sus empresas, es dentro y desde dentro donde hay que analizar e identificar las causas del fracaso y en un gran número, la causante principal es la capacidad de gestión de sus responsables.
Recuerdo una larga reunión con un fondo de Capital Riesgo de Silicom Valley hace varios años. Me sorprendió mucho cuando analizando una inversión de varios millones de dólares en un proyecto de Internet argentino, la desecharon por una razón cuanto menos curiosa: el emprendedor no había fracasado antes. Me llamó mucho la atención y recuerdo que quise indagar en el tema. Ante mi sorpresa me respondieron con naturalidad. “Es el mejor master que puede hacer el emprendedor, buscamos perfiles que hayan vivido, entre otra,s esa experiencia y hayan aprendido de ella. Navegar con mar en calma es relativamente sencillo, queremos gente que haya hundido ya al menos una vez su propio barco en una tormenta. Ese momento siempre llega, y si no lo ha hecho aún, podría ser esta la ocasión. Que vuelvan a vernos tras vivir y aprender esa experiencia, nos dará más confianza”.
Este episodio me dejó pensativo. En España nadie habría discutido en ningún caso el perfil del emprendedor ya que constituía lo que no dudaríamos en llamar una trayectoria de éxito. El mercado americano la veía incompleta y partía de la base de que “el fracaso siempre llega”. El emprendedor que vive una y otra vez iniciativas de éxito no es más ni menos brillante; es que, simplemente, ha tenido mucha suerte. Nadie garantiza que si los problemas afloran su intuición y fortuna puedan solventar los momentos de crisis.
Todos recibimos con cierta frecuencia invitaciones a participar en un negocio aparentemente seguro, dentro de un sector en fuerte crecimiento y con un target dispuesto a la compra, pero eso no es suficiente, no sirve ni como punto de partida, al margen de definir completamente y en profundidad el Bussines Plan, siempre hay variables que se han de estudiar en profundidad, los compañeros de viaje, el momento de lanzarse, la capacidad de respuesta y por donde nos puede llegar el fracaso. Ser conscientes de nuestras limitaciones, es la mejor forma de avanzar.
Cuando un error se tapa, éste vuelve a aflorar irremediablemente. La clave es no sólo no ocultarlo, sino compartir los errores, analizarlos y poder construir desde ellos; vivirlos como una experiencia más dentro del devenir de un proyecto y, en ningún caso, como algo traumático de lo que avergonzarse.
Equivocarse puede ser un buen punto de partida para empezar a construir en la dirección correcta.
Tags: coaching, diario de sevilla, Emprendedores, fracaso, fracaso emprendedor, Prensa, tribunas
El blog de Alejandro Suarez.

























