Este texto es una tribuna publicada por El Mercantil Valenciano y puede leerse en pdf aqui
La palabra esfuerzo es una palabra universal llena de valores en sí misma. Sobre el esfuerzo existen varias posturas, igualmente respetables aunque no se esté de acuerdo con todas ellas. «Darlo todo» es importante por dos razones. La primera es un tema de autorealización y motivación. Si no hay un esfuerzo personal, si no me llena lo que hago y me resulta simple, blando y alcanzo los objetivos limitándome a cumplir, no tengo ninguna motivación y delego esa tarea. Si no hay un reto no hay un objetivo. Si no tengo ninguna cualidad que pueda marcar diferencias con nadie, la única vía que me queda es trabajar y esforzarme cada día más. El esfuerzo es la forma de paliar las debilidades humanas.
Por ejemplo, cuando me miro al espejo veo que no soy — ni de lejos— Usain Bolt, un tipo que sale a correr y gana sin despeinarse. Es más, generalmente, siempre veo a alguien cerca que sí que me lo parece. En este caso, como siempre hay alguien que parece haber nacido para el objetivo que yo busco, la única manera de superarle o al menos intentar llegar a su nivel es el esfuerzo. Trabajar mucho más que él, sabiendo que es posible que ni aún así lo consiga. Hemos pasado unos años en los que todo era demasiado barato, incluso el acceso al trabajo y al dinero. Personas con sueldos muy limitados adquirían casas muy alejadas de su capacidad de endeudamiento, que ahora hay que pagar y para eso va a haber que esforzarse. También, si te ibas de un trabajo, a las pocas semanas estabas en otro.
Esforzarse carecía de valor, incluso era algo estúpido. Si algo bueno tiene la situación actual que vivimos, puede ser que al menos ponga de moda, de nuevo, la cultura del esfuerzo. Todo triunfo tiene más de una cara: el reflejo que proyecta sobre su autor y el reconocimiento de nuestro familia, nuestra empresa, la sociedad…en definitiva, de nuestro entorno; un espacio donde se reconoce que el éxito viene de acciones novedosas e inéditas y lo que realmente importa, de alguna manera estamos ayudando a que nuestro entorno también triunfe. Todos estamos relacionados en mayor o menor medida y eso es lo que permite avanzar en conjunto a un país.
La proyección personal y social de «ese triunfo» es lo que nos va a permitir volver a la cultura del esfuerzo, a inculcarlo entre la gente joven desde que da sus primeros pasos, como una lección más de ética. La gente joven sabe y quiere escuchar, por primera vez en mucho tiempo, cómo salir de esta crisis que cada día se hace más profunda. Ellos saben que su futuro se está jugando ahora y que esta carrera no tiene segundas partes. Ver correr a Bolt es espectacular.
Tiene unas cualidades innatas que son puro espectáculo. Pero a quienes realmente admiro son a los tres o cuatro que van por detrás, que tienen que literalmente «matarse» para estar a un nivel cercano. Cuando Bolt corre al 90%, otros logran superarse al 110% para poder estar cerca, a sabiendas que aun así, no le vencerán, ni batirán ningún record. Ellos son realmente el Dream Team, los que me inspiran más admiración y confianza.
Es otra de mis 20 palabras, de las 20 con las que he querido reflexionar esta temporada que comienza. Francamente, no se si mucha gente leerá estas breves notas algo abstractas y conceptuales, no importa.
En ocasiones he escrito post para los demás, y creo haber intentado ser, dentro de mis limitaciones, divulgativo. Estos post de 20 palabras, no los escribo por los demás, por primera vez los escribo por mi mismo, es un dialogo posiblemente unipersonal en el que intento ordenar ideas y reflexionar sobre conceptos. He descubierto que le aleja del ruido y me relaja.
Una charla unipersonal hoy en día es posible que sea estéril, pero me gusta tenerlo es una forma de encontrarme a mi mismo, creo que me aporta, y si alguien más está dispuesto a compartirlo, genial: bienvenido al club.
La superación es el poder romper los límites que están, objetivamente predefinidos para ti. Creo que hay pocas cosas más bonitas que lograr eso. Por eso conceptualmente la superación está mal empleada, es muy difícil ver una acción de superación personal. Si miro para atrás, no encuentro un solo hecho en mi vida en el que haya roto esa barrera. Creo que hay momentos que dí el máximo, que me acerqué, que objetivamente pude haber hecho algo bien, pero francamente no recuerdo una sólo frame de mi vida que pueda enmarcar en el que no haya sido posible “ese poquito más” que marca la diferencia.
Superarse es ser Derek Redmon. Es haber trabajado y focalizado en algo, en lo que sea, durante toda una vida, trabajar duro años, y que llegado el momento todo se caiga, algo suceda. Ese algo es la motivación clave que te hace superarte y te hace pasar a la historia.
Derek Redmon era un atleta británico, un atleta más. Trabajo duramente 4 años para dar el do de pecho en 45 segundos, los que correría en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Focalizar tu vida, y tu carrera como atleta en 45 segundos ya es de por si un esfuerzo generoso y enorme y un riesgo. Lo inesperado, la desgracia, posiblemente provocada por la tensión del momento, hizo que Derek encontrara que era más que un atleta.
A mitad de carrera Derek se lesionó el tendón de la corva, desplomándose y sintiendo un enorme dolor. El mundo se le venía encima, pero sufriendo y con dolor supo sobreponerse, con la ayuda de su padre que saltó desde el público, a la pata coja, con dolor, y ya corriendo otra carrera distinta, cruzó la meta. No se si hubiera ganado o perdido, no importa. El obstáculo le hizo superarse, superar la frustración, el dolor, encontrar la motivación y recrearse en ella. Aunque posiblemente no fue consciente en aquel momento, Derek Redmon si ganó esa carrera, y 17 años después sigue siendo recordado.
Cuando uno necesita esa pizca de motivación extra y necesita encontrarse para así poder superarse, ver este vídeo y sentirse Derek puede ayudar.
Es otra de mis 20 palabras, de las 20 con las que he querido reflexionar esta temporada que comienza. Francamente, no se si mucha gente leerá estas breves notas algo abstractas y conceptuales, no importa.
En ocasiones he escrito post para los demás, y creo haber intentado ser, dentro de mis limitaciones, divulgativo. Estos post, otra de esas 20 palabras, no lo escribo por los demás, por primera vez escribo para mi mismo, es un dialogo unipersonal y es posible que muchos crean que estéril, en el que intento ordenar ideas y reflexionar sobre conceptos. He descubierto que le aleja del ruido y me relaja.
Creo que me aporta, y si alguien más está dispuesto a compartirlo, genial: bienvenido al club.
La superación es el poder romper los límites vitales que están, objetivamente predefinidos para ti. Creo que hay pocas cosas más bonitas que lograr eso. Tal vez por eso conceptualmente la superación está mal empleada, es muy difícil ver una acción de superación personal. Si miro para atrás, no encuentro un solo hecho en mi vida en el que haya roto esa barrera. Creo que hay momentos que dí el máximo, que me acerqué, que objetivamente pude haber hecho algo más o menos bien, pero francamente no recuerdo una sólo frame de mi vida que pueda enmarcar, en el crea que no ha sido posible “ese poquito más” que marca la diferencia.
Superarse es ser como Derek Redmon. Es haber trabajado y focalizado en algo, en lo que sea, durante toda una vida, trabajar duro años, y que llegado el momento aunque todo se caiga, aunque algo suceda, des la talla. Ese algo es la motivación clave que te hace superarte y te hace pasar a la historia.
Derek Redmon era un atleta británico, un atleta más. Trabajo duramente 4 años para dar el do de pecho en 45 segundos, los que correría en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Focalizar tu vida, y tu carrera, en este caso como atleta, en 45 segundos ya es de por si un esfuerzo generoso y enorme riesgo. Lo inesperado, la desgracia, posiblemente provocada por la tensión del momento, hizo que Derek encontrara que era mucho más que un atleta.
A mitad de carrera Derek se lesionó el tendón de la corva, desplomándose y sintiendo un enorme dolor. El mundo se le venía encima, años trabajando para ese momento y en medio, la mayor de las desgracias, pero sufriendo y con dolor supo sobreponerse, con la ayuda de su padre que saltó desde el público, incluso a la pata coja, con dolor, y ya corriendo otra carrera distinta, minutos después cruzó la meta en medio de la enorme ovación del público puesto en pie. No se si hubiera ganado o perdido, ¿a quién importa?. El obstáculo le hizo superarse, superar la frustración, vencer el dolor, encontrar la motivación y recrearse en ella. Aunque posiblemente no fue consciente en aquel momento, Derek Redmon si ganó esa carrera, y aun hoy, 17 años después sigue siendo recordado.
Cuando uno necesita esa pizca de motivación extra y necesita encontrarse para así poder superarse, ver este vídeo y sentirse unos minutos como Derek puede ayudar.
Recuerdo que llevaba poco tiempo escribiendo en este blog. Tampoco es que lleve mucho haciéndolo, sólo llevo un año y muy poquito. Pero recuerdo que eran unos días o semanas y en un post escribí algo relacionado con el esfuerzo. Me llvoieron algunas collejas que me dejaron algo confuso.
Aun recuerdo un comentario, que sigue aprobado y decía algo tal que asi:
“Además de ser ciencia ficción esa posibilidad, parece que a lo que aspiramos todos los “jóvenes” es a eso, cobrar mierda (mil y poco euros, con suerte) y desconectar (¿tener vida, quizás?), además de trabajar lo mínimo (¿40 horas semanales, quizás, y no extras nunca remuneradas?)¿Pero de qué vais? Volved al mundo real, trabajaos algo vuestra casi nula vida personal (porque estar casado con una tía que ves dos horas por semana y sacar al niño al parque no es tener vida) y salid de vez en cuando de Majadahonda.”
El comentario era anónimo, firmado por “Maria” con un email falso y seguido de otro similar desde la misma IP con otro nombre, pero no por eso dejé de publicarlo, rarísima vez he moderado un comentario en este blog. La realidad es que un año después aun lo recuerdo, es uno de los comentarios que se han publicado que tengo más frescos en la memoria, pensé mucho sobre ello María, y eso que no vivo en Majadahonda.
Por eso cuando comenté que a la vuelta de vacaciones querría escribir sobre 20 palabras/conceptos distintos, y me gustaría aprovechar y hacerlo cada martes, este es el primero y “esfuerzo” la primera palabra que me vino a la cabeza.
Es evidente que el esfuerzo para esta chica y para mi es diferente. Yo no lo sabía, creía que era una palabra universal llena de valores en si misma, indiscutible, y descubrí y me sorprendió mucho ver que no tiene porque ser así y que hay otras posturas, respetables por supuesto, pero que no comparto ante el esfuerzo.
Por ese motivo me gustaría explicar algo en voz alta. Para mi el esfuerzo es la manera en la que intento paliar mis debilidades, porque soy consciente –y es mi único mérito- que tengo enormes debilidades como persona y profesional, y por ello el darlo todo es importante por dos razones. La primera es un tema de autorealización y motivación; si no me esfuerzo, si no me llena lo que hago y me resulta simple, blando, y alcanzo objetivos limitándome a cumplir, no tengo ninguna motivación y delego esa tarea. No se si es lo correcto o no, pero es lo que hago. Si no hay un reto no hay un objetivo.
Soy una persona tremendamente critica conmigo misma y con lo que hago. Soy durillo también en ocasiones con los demás, es cierto, y eso es porque presumo de ser tremendamente crítico y exigente conmigo mismo y me “despellejo” en determinados momentos en el espejo y descubro en ello un factor de motivación extra. No soy anda autocomplaciente.
Lamentablemente no tengo una capacidad suficiente como si detecto en otras personas, un halo intrínseco que les hace alcanzar metas una y otra vez con facilidad. No tengo ninguna cualidad que pueda marcar diferencias con nadie, y mi única vía es trabajar y esforzarme más. Sí, en alguna ocasión, como dice María un tanto despectivamente, igual esos tiempos dedicados a intentar dar un empujón más a algo han invadido mi vida personal, es un tema en el que a medida que cumplo más años, y tengo más obligaciones familiares, intento controlar y mantener una cierta disciplina.
Con un símil sencillo, cuando me miro al espejo veo que no soy –ni de lejos- Usain Bolt, un tipo que saldrá a correr y ganará sin despeinarse, es más, generalmente siempre veo a alguien cerca que si me lo parece, siempre hay alguien que me sacará 10 metros de diferencia en la línea de llegada con facilidad. Siempre hay alguien que parece haber nacido para el objetivo que yo busco, y siempre es otra persona, una persona a la que la única manera de superarle o al menos intentar llegar a su nivel es el esfuerzo; trabajar mucho más que él, sabiendo que es posible que ni aun así lo consiga.
Hemos pasado unos años en los que todo era demasiado barato, incluso el acceso al trabajo y al dinero.
Personas con sueldos de 1.000Eur adquirían casas de 250.000 o 300.000, que ahora hay que pagar y para eso va a haber que esforzarse, si te ibas de un trabajo a las pocas semanas estabas en otro con lo que esforzarse carecía de valor, incluso era algo estúpido y ahora vamos camino al increíble 20% de paro (cuando en culturas del esfuerzo y del self-made man como USA se escandalizan de tener un 9%). Si algo bueno tiene está situación, puede ser que al menos pondrá de moda, como lo estuvo en muchos momentos en nuestra sociedad, la cultura del esfuerzo.
Me encanta ver correr a Bolt, disfruto con ello, es espectacular. Es el mejor. Tiene unas cualidades innatas que son puro espectáculo, algo histórico. Pero a los que realmente admiro es a los tres o cuatro que van por detrás, que tienen que literalmente “matarse” para estar a un nivel cercano, cuando Bolt corre al 90%, otros logran superarse al 110% para poder estar cerca, a sabiendas que aun así, no le vencerán, ni batirán ningún record. Ellos son realmente el Dream Team, los que me inspiran más admiración y confianza.
Llevaba poco tiempo escribiendo en este blog. Tampoco es que lleve mucho haciéndolo, sólo llevo un año y muy poquito. Pero recuerdo que eran unos días o semanas y en un post escribí algo relacionado con el esfuerzo. Me llvoieron algunas collejas que me dejaron algo confuso.
Aun recuerdo un comentario, que sigue aprobado y decía con gracejo y mala leche algo tal que así:
“Además de ser ciencia ficción esa posibilidad, parece que a lo que aspiramos todos los “jóvenes” es a eso, cobrar mierda (mil y poco euros, con suerte) y desconectar (¿tener vida, quizás?), además de trabajar lo mínimo (¿40 horas semanales, quizás, y no extras nunca remuneradas?)¿Pero de qué vais? Volved al mundo real, trabajaos algo vuestra casi nula vida personal (porque estar casado con una tía que ves dos horas por semana y sacar al niño al parque no es tener vida) y salid de vez en cuando de Majadahonda.”
El comentario era anónimo, firmado por “Maria” con un email falso y seguido de otro similar desde la misma IP con otro nombre, pero no por eso dejé de publicarlo, rarísima vez he moderado un comentario en este blog. La realidad es que un año después aun lo recuerdo, es uno de los comentarios que se han publicado que tengo más frescos en la memoria, pensé mucho sobre ello María, y eso que no vivo en Majadahonda.
Por eso cuando comenté que a la vuelta de vacaciones quería escribir sobre 20 palabras/conceptos distintos, y me gustaría aprovechar y hacerlo cada martes, este es el primero y “esfuerzo” la primera palabra que me vino a la cabeza.
Es evidente que el esfuerzo para esta chica y para mi es diferente. Yo no lo sabía, creía que era una palabra universal llena de valores en si misma, indiscutible, y descubrí y me sorprendió mucho ver que no tiene porque ser así y que hay otras posturas, respetables por supuesto, pero que no comparto ante el esfuerzo.
Por ese motivo me gustaría explicar algo en voz alta. Para mi el esfuerzo es la manera en la que intento paliar mis debilidades, porque soy consciente –y es mi único mérito- que tengo enormes debilidades como persona y profesional, y por ello el darlo todo es importante por dos razones. La primera es un tema de autorealización y motivación; si no me esfuerzo, si no me llena lo que hago y me resulta simple, blando, y alcanzo objetivos limitándome a cumplir, no tengo ninguna motivación y delego esa tarea. No se si es lo correcto o no, pero es lo que hago. Si no hay un reto no hay un objetivo.
Soy una persona tremendamente critica conmigo misma y con lo que hago. Soy durillo también en ocasiones con los demás, es cierto, y eso es porque presumo de ser tremendamente crítico y exigente conmigo mismo y me “despellejo” en determinados momentos en el espejo y descubro en ello un factor de motivación extra. No soy anda autocomplaciente.
Lamentablemente no tengo una capacidad suficiente como si detecto en otras personas, un halo intrínseco que les hace alcanzar metas una y otra vez con facilidad. No tengo ninguna cualidad que pueda marcar diferencias con nadie, y mi única vía es trabajar y esforzarme más. Sí, en alguna ocasión, como dice María un tanto despectivamente, igual esos tiempos dedicados a intentar dar un empujón más a algo han invadido mi vida personal, es un tema en el que a medida que cumplo más años, y tengo más obligaciones familiares, intento controlar y mantener una cierta disciplina.
Con un símil sencillo, cuando me miro al espejo veo que no soy –ni de lejos- Usain Bolt, un tipo que saldrá a correr y ganará sin despeinarse, es más, generalmente siempre veo a alguien cerca que si me lo parece, siempre hay alguien que me sacará 10 metros de diferencia en la línea de llegada con facilidad. Siempre hay alguien que parece haber nacido para el objetivo que yo busco, y siempre es otra persona, una persona a la que la única manera de superarle o al menos intentar llegar a su nivel es el esfuerzo; trabajar mucho más que él, sabiendo que es posible que ni aun así lo consiga.
Hemos pasado unos años en los que todo era demasiado barato, incluso el acceso al trabajo y al dinero.
Personas con sueldos de 1.000 Euros adquirían casas de 250.000 o 300.000, que ahora hay que pagar y para eso va a haber que esforzarse, si te ibas de un trabajo a las pocas semanas estabas en otro con lo que esforzarse carecía de valor, incluso era algo estúpido y ahora vamos camino al increíble 20% de paro (cuando en culturas del esfuerzo y del self-made man como USA se escandalizan de tener un 9%). Si algo bueno tiene está situación, puede ser que al menos pondrá de moda, como lo estuvo en muchos momentos en nuestra sociedad, la cultura del esfuerzo.
Me encanta ver correr a Bolt, disfruto con ello, es espectacular. Es el mejor. Tiene unas cualidades innatas que son puro espectáculo, algo histórico. Pero a los que realmente admiro es a los tres o cuatro que van por detrás, que tienen que literalmente “matarse” para estar a un nivel cercano, cuando Bolt corre al 90%, otros logran superarse al 110% para poder estar cerca, a sabiendas que aun así, no le vencerán, ni batirán ningún record. Ellos son realmente el Dream Team, los que me inspiran más admiración y confianza.
No es un editor de la publicación de moda en USA, ni es un gurú de nada. Paul Potts es un tipo normal, de la calle. O al menos lo era hasta hace poco.
Ayer por la mañana en un desayuno informal con unos periodistas en la oficina se han quedado sorprendidos cuando he mencionado lo que yo llamo “El Efecto Paul Potts“. ¿Qué es para mi ese efecto? Para verlo, deberías verte este vídeo, es menos de 3 minutos y podrás sacar algunas conclusiones (es posible que tal vez muchos lo habréis visto; este vídeo tiene cerca de 6.000.000 de visionados en YouTube).
Posiblemente pensarás, bueno, un reality de televisión más y un tipo feo que canta bien. Correcto, pero no es para mi lo trascendente. Para mi lo increíble es que este tipo, con una voz excepcionalmente educada y que ha nacido para cantar ópera, ha consumido su vida hasta entrar en este concurso detrás de un mostrador, vendiendo teléfonos móviles para South West; es tan triste como increíble. Es triste que alguien que tiene un don, que tiene una ilusión y que tiene unas posibilidades excepcionales de hacer algo bonito e importante se haya visto engullido por la sociedad y no pueda hacer aquello para lo que realmente ha nacido; en este caso cantar.
Por supuesto Paul es un privilegiado, un golpe de fortuna; el esfuerzo, constancia y finalmente la televisión, un concurso, una bonita historia, fama, grabar un disco, conciertos por medio mundo. Podríamos decir que es algo así como una Cenicienta moderna.
El problema es que con toda esta incertidumbre económica que vivimos, estas bonitas historias van a escasear cada vez más aun de lo que ya lo estaban haciendo, y la inercia de la sociedad, que nos va limitando como individuos y quitándonos ambición, va a ser más cruel aún y va a generalizar que este tipo de personajes, emprendedores, con una ilusión, o incluso con un don, acaben en un trabajo gris, donde están limitado, no pueden superarse, cumplir ilusiones y hacer aquello para lo que han nacido. El efecto Paul Potts es quitarse ese corsé, romper con lo preestablecido para ti, con el papel que alguien te ha asignado, luchar por lo que quieres e intentar destacar, no autolimitarte dentro de una sociedad o estructura mediocre.
Si crees que tienes posibilidades, ilusiones o “que has nacido” para hacer algo en concreto; lucha por ello, que la situación económica ni te intimide ni te pare, creo que si sientes que has nacido para algo distinto debes al menos intentar luchar por ello. Aunque fracases.