Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Empresario e inversor privado del sector Internet y Nuevas Tecnologías.
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Regresando a la cultura del Esfuerzo
Recuerdo que llevaba poco tiempo escribiendo en este blog. Tampoco es que lleve mucho haciéndolo, sólo llevo un año y muy poquito. Pero recuerdo que eran unos días o semanas y en un post escribí algo relacionado con el esfuerzo. Me llvoieron algunas collejas que me dejaron algo confuso.
Aun recuerdo un comentario, que sigue aprobado y decía algo tal que asi:
“Además de ser ciencia ficción esa posibilidad, parece que a lo que aspiramos todos los “jóvenes” es a eso, cobrar mierda (mil y poco euros, con suerte) y desconectar (¿tener vida, quizás?), además de trabajar lo mínimo (¿40 horas semanales, quizás, y no extras nunca remuneradas?)¿Pero de qué vais? Volved al mundo real, trabajaos algo vuestra casi nula vida personal (porque estar casado con una tía que ves dos horas por semana y sacar al niño al parque no es tener vida) y salid de vez en cuando de Majadahonda.”
El comentario era anónimo, firmado por “Maria” con un email falso y seguido de otro similar desde la misma IP con otro nombre, pero no por eso dejé de publicarlo, rarísima vez he moderado un comentario en este blog. La realidad es que un año después aun lo recuerdo, es uno de los comentarios que se han publicado que tengo más frescos en la memoria, pensé mucho sobre ello María, y eso que no vivo en Majadahonda.
Por eso cuando comenté que a la vuelta de vacaciones querría escribir sobre 20 palabras/conceptos distintos, y me gustaría aprovechar y hacerlo cada martes, este es el primero y “esfuerzo” la primera palabra que me vino a la cabeza.
Es evidente que el esfuerzo para esta chica y para mi es diferente. Yo no lo sabía, creía que era una palabra universal llena de valores en si misma, indiscutible, y descubrí y me sorprendió mucho ver que no tiene porque ser así y que hay otras posturas, respetables por supuesto, pero que no comparto ante el esfuerzo.
Por ese motivo me gustaría explicar algo en voz alta. Para mi el esfuerzo es la manera en la que intento paliar mis debilidades, porque soy consciente –y es mi único mérito- que tengo enormes debilidades como persona y profesional, y por ello el darlo todo es importante por dos razones. La primera es un tema de autorealización y motivación; si no me esfuerzo, si no me llena lo que hago y me resulta simple, blando, y alcanzo objetivos limitándome a cumplir, no tengo ninguna motivación y delego esa tarea. No se si es lo correcto o no, pero es lo que hago. Si no hay un reto no hay un objetivo.
Soy una persona tremendamente critica conmigo misma y con lo que hago. Soy durillo también en ocasiones con los demás, es cierto, y eso es porque presumo de ser tremendamente crítico y exigente conmigo mismo y me “despellejo” en determinados momentos en el espejo y descubro en ello un factor de motivación extra. No soy anda autocomplaciente.
Lamentablemente no tengo una capacidad suficiente como si detecto en otras personas, un halo intrínseco que les hace alcanzar metas una y otra vez con facilidad. No tengo ninguna cualidad que pueda marcar diferencias con nadie, y mi única vía es trabajar y esforzarme más. Sí, en alguna ocasión, como dice María un tanto despectivamente, igual esos tiempos dedicados a intentar dar un empujón más a algo han invadido mi vida personal, es un tema en el que a medida que cumplo más años, y tengo más obligaciones familiares, intento controlar y mantener una cierta disciplina.
Con un símil sencillo, cuando me miro al espejo veo que no soy –ni de lejos- Usain Bolt, un tipo que saldrá a correr y ganará sin despeinarse, es más, generalmente siempre veo a alguien cerca que si me lo parece, siempre hay alguien que me sacará 10 metros de diferencia en la línea de llegada con facilidad. Siempre hay alguien que parece haber nacido para el objetivo que yo busco, y siempre es otra persona, una persona a la que la única manera de superarle o al menos intentar llegar a su nivel es el esfuerzo; trabajar mucho más que él, sabiendo que es posible que ni aun así lo consiga.
Hemos pasado unos años en los que todo era demasiado barato, incluso el acceso al trabajo y al dinero.
Personas con sueldos de 1.000Eur adquirían casas de 250.000 o 300.000, que ahora hay que pagar y para eso va a haber que esforzarse, si te ibas de un trabajo a las pocas semanas estabas en otro con lo que esforzarse carecía de valor, incluso era algo estúpido y ahora vamos camino al increíble 20% de paro (cuando en culturas del esfuerzo y del self-made man como USA se escandalizan de tener un 9%). Si algo bueno tiene está situación, puede ser que al menos pondrá de moda, como lo estuvo en muchos momentos en nuestra sociedad, la cultura del esfuerzo.
Me encanta ver correr a Bolt, disfruto con ello, es espectacular. Es el mejor. Tiene unas cualidades innatas que son puro espectáculo, algo histórico. Pero a los que realmente admiro es a los tres o cuatro que van por detrás, que tienen que literalmente “matarse” para estar a un nivel cercano, cuando Bolt corre al 90%, otros logran superarse al 110% para poder estar cerca, a sabiendas que aun así, no le vencerán, ni batirán ningún record. Ellos son realmente el Dream Team, los que me inspiran más admiración y confianza.
Llevaba poco tiempo escribiendo en este blog. Tampoco es que lleve mucho haciéndolo, sólo llevo un año y muy poquito. Pero recuerdo que eran unos días o semanas y en un post escribí algo relacionado con el esfuerzo. Me llvoieron algunas collejas que me dejaron algo confuso.
Aun recuerdo un comentario, que sigue aprobado y decía con gracejo y mala leche algo tal que así:
“Además de ser ciencia ficción esa posibilidad, parece que a lo que aspiramos todos los “jóvenes” es a eso, cobrar mierda (mil y poco euros, con suerte) y desconectar (¿tener vida, quizás?), además de trabajar lo mínimo (¿40 horas semanales, quizás, y no extras nunca remuneradas?)¿Pero de qué vais? Volved al mundo real, trabajaos algo vuestra casi nula vida personal (porque estar casado con una tía que ves dos horas por semana y sacar al niño al parque no es tener vida) y salid de vez en cuando de Majadahonda.”
El comentario era anónimo, firmado por “Maria” con un email falso y seguido de otro similar desde la misma IP con otro nombre, pero no por eso dejé de publicarlo, rarísima vez he moderado un comentario en este blog. La realidad es que un año después aun lo recuerdo, es uno de los comentarios que se han publicado que tengo más frescos en la memoria, pensé mucho sobre ello María, y eso que no vivo en Majadahonda.
Por eso cuando comenté que a la vuelta de vacaciones quería escribir sobre 20 palabras/conceptos distintos, y me gustaría aprovechar y hacerlo cada martes, este es el primero y “esfuerzo” la primera palabra que me vino a la cabeza.
Es evidente que el esfuerzo para esta chica y para mi es diferente. Yo no lo sabía, creía que era una palabra universal llena de valores en si misma, indiscutible, y descubrí y me sorprendió mucho ver que no tiene porque ser así y que hay otras posturas, respetables por supuesto, pero que no comparto ante el esfuerzo.
Por ese motivo me gustaría explicar algo en voz alta. Para mi el esfuerzo es la manera en la que intento paliar mis debilidades, porque soy consciente –y es mi único mérito- que tengo enormes debilidades como persona y profesional, y por ello el darlo todo es importante por dos razones. La primera es un tema de autorealización y motivación; si no me esfuerzo, si no me llena lo que hago y me resulta simple, blando, y alcanzo objetivos limitándome a cumplir, no tengo ninguna motivación y delego esa tarea. No se si es lo correcto o no, pero es lo que hago. Si no hay un reto no hay un objetivo.
Soy una persona tremendamente critica conmigo misma y con lo que hago. Soy durillo también en ocasiones con los demás, es cierto, y eso es porque presumo de ser tremendamente crítico y exigente conmigo mismo y me “despellejo” en determinados momentos en el espejo y descubro en ello un factor de motivación extra. No soy anda autocomplaciente.
Lamentablemente no tengo una capacidad suficiente como si detecto en otras personas, un halo intrínseco que les hace alcanzar metas una y otra vez con facilidad. No tengo ninguna cualidad que pueda marcar diferencias con nadie, y mi única vía es trabajar y esforzarme más. Sí, en alguna ocasión, como dice María un tanto despectivamente, igual esos tiempos dedicados a intentar dar un empujón más a algo han invadido mi vida personal, es un tema en el que a medida que cumplo más años, y tengo más obligaciones familiares, intento controlar y mantener una cierta disciplina.
Con un símil sencillo, cuando me miro al espejo veo que no soy –ni de lejos- Usain Bolt, un tipo que saldrá a correr y ganará sin despeinarse, es más, generalmente siempre veo a alguien cerca que si me lo parece, siempre hay alguien que me sacará 10 metros de diferencia en la línea de llegada con facilidad. Siempre hay alguien que parece haber nacido para el objetivo que yo busco, y siempre es otra persona, una persona a la que la única manera de superarle o al menos intentar llegar a su nivel es el esfuerzo; trabajar mucho más que él, sabiendo que es posible que ni aun así lo consiga.
Hemos pasado unos años en los que todo era demasiado barato, incluso el acceso al trabajo y al dinero.
Personas con sueldos de 1.000 Euros adquirían casas de 250.000 o 300.000, que ahora hay que pagar y para eso va a haber que esforzarse, si te ibas de un trabajo a las pocas semanas estabas en otro con lo que esforzarse carecía de valor, incluso era algo estúpido y ahora vamos camino al increíble 20% de paro (cuando en culturas del esfuerzo y del self-made man como USA se escandalizan de tener un 9%). Si algo bueno tiene está situación, puede ser que al menos pondrá de moda, como lo estuvo en muchos momentos en nuestra sociedad, la cultura del esfuerzo.
Me encanta ver correr a Bolt, disfruto con ello, es espectacular. Es el mejor. Tiene unas cualidades innatas que son puro espectáculo, algo histórico. Pero a los que realmente admiro es a los tres o cuatro que van por detrás, que tienen que literalmente “matarse” para estar a un nivel cercano, cuando Bolt corre al 90%, otros logran superarse al 110% para poder estar cerca, a sabiendas que aun así, no le vencerán, ni batirán ningún record. Ellos son realmente el Dream Team, los que me inspiran más admiración y confianza. Tags: 20 palabras, esfuerzo, sociedad, superacion
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