Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Empresario e inversor privado del sector Internet y Nuevas Tecnologías.
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Asalto al Imperio de Google
(Esta es una tribuna publicada el pasado domingo en el Mercantil Valenciano) Asalto al Imperio de GoogleLas editoriales, los grupos de comunicación, las organizaciones en defensa de los derechos de autor, gobiernos de países europeos, el inquietante conflicto con el gobierno chino y hasta los operadores de telefonía levantados… por tierra mar y aire se abren diariamente más frentes en torno a Google.
Detecto un cierto cambio de ciclo en el plácido noviazgo que parecía tener la sociedad con la compañía con sede en California. Cada vez hay más empresas y gobiernos que empiezan a temer el imperio que se ha forjado entorno a Google, demasiado poder, demasiada capacidad económica y ambiciosos intereses se ven en nuestro hasta ahora querido buscador; y es que ya no sólo hablamos de internet, donde la presencia en algunos mercados es prácticamente un monopolio de facto, sino de intereses en televisión, aeroespacial, industria editorial, telefonía fija y móvil y un sinfín de sectores.
Hablamos de una compañía que cuenta con una capitalización a día de hoy superior a los 180.000 millones de dólares, valor muy aproximado al producto interior bruto (PIB) de países como Egipto. Un enorme pulmón financiero, que unido a los ambiciosos planes de expansión multisectorial, empieza a resultar un coctel inquietante, para un creciente número de personas.
Nadie nunca había llegado tan lejos ni tan rápido. Empresas IBM o Microsoft, empresas que llegaron en el pasado a ocupar un puesto de liderazgo en el sector de las Tics, siempre que intentaron salir de su terreno e imponer su reinado a otros sectores, se encontraron con la firme oposición de gobiernos y usuarios, pero parecía que con Google no había esa misma oposición institucional o no lo había hasta ahora, ya que lo que antaño era un “puente de plata” para las actividades y proyectos de este gigante empieza ya a ser discutido y consecuencia de ello se le multiplican los frentes abiertos
Pero las desgracias nunca llegan solas, paralelamente a este cambio de vientos favorables llegan otras malas noticias, como la caída de sus acciones desde que comenzaran en enero las tensiones entre Pekín y el buscador, los títulos de la firma han bajado un 6,3 por ciento, mientras que el Nasdaq ha mejorado un 3,4 por ciento.
Y no ha sido lo único de lo que se ha tenido que preocupar Google, también han llegados los fracasos en algunos de sus productos, el ejemplo más reciente sería Google Buzz, un intento de emular el éxito de Twitter, pero que ha generado una enorme contestación social, no sólo porque llega tarde sino además por los problemas de privacidad y lo inútil del servicio. Como consecuencia de estos movimientos la buena estrella de Google se apaga poco a poco, y pierde a pasos agigantados la batalla de las redes sociales, que es en definitiva la batalla por el usuario final.
Pero si algo debiera preocupar a Google, son las reclamaciones sobre la privacidad y las acusaciones de monopolio.
Lo que respecta a la privacidad ataca directamente a la libertad del usuario. Google recopila nuestros datos personales con una voracidad desconocida hasta la fecha, y posiblemente tiene demasiada información de nosotros, pero ¿está haciendo buen uso de esta información? ¿Debería preocuparnos? El problema fundamental que veo en ello, no es si Google está haciendo a día de hoy lo correcto con nuestros datos personales, sino como podemos garantizarnos que lo hará en el futuro.
Las acusaciones de monopolio generan intensos debates a favor y en contra, son ya muchas ya las voces que piden la intervención de las autoridades antitrust en Estados Unidos y Europa.
Google utiliza su monopolio en las búsquedas, con cuotas en las que en algunos países como España superan el 90%, para poder posicionar sus propios productos con especial cariño y minimizar el caudal de tráfico que reciben sus contrincantes. Pero no sólo eso, la sombra del dumping se cierne sobre sus actividades, que aglutinan tanto poder que por ejemplo el mero anuncio de que ofrecerá un sistema de navegación gratuito para teléfonos móviles, hace que se desplomen los líderes mundiales del sector, Tom Tom y Garmin en bolsa.
En el futuro Google podría llegar a ofrecer cualquier tipo de servicio a través de internet dado su músculo financiero, puede posicionarlo por su monopolio de facto a través de su buscador, puede explotarlo publicitariamente al ser el mayor actor de la publicidad online y con ello ofertarlo gratuitamente basado en un modelo publicitario. Las consecuencias generarían usuarios felices, pero también sectores que podrían quedar arrasados a su paso, menor competencia y cierres masivos de compañías donde el gigante ponga su foco.
Difícil calibrar quién, cómo y cuando le puede poner el cascabel al gato.
Tags: china, cliping, Google, mercantil valenciano, Prensa
El blog de Alejandro Suarez.


























