Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Empresario e inversor privado del sector Internet y Nuevas Tecnologías.
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Pero… ¿se pueden hacer negocios en España?
Esta es una columna publicada en 5 Días ayer miércoles 21 de Abril. Puedes verla online aqui o bien descargarla en pdf ¿Se pueden hacer negocios en España?La respuesta parece obvia. Sí, en España claro que se pueden hacer negocios, pero si analizamos un poco más en profundidad la cuestión, veremos que no.
No de una manera tan sencilla como se debería de poder hacer.
En el momento en el que el dato del paro alcanza proporciones históricas, y vuelve a ser la principal preocupación de millones de familias españolas, el fomento de las oportunidades de negocio, y la actitud emprendedora deberían ser la base fundamental sobre la que cimentar la recuperación económica para que esta sea estable y sostenible.
El Índice Doing Business, dependiente del Banco Mundial, mide detalladamente desde hace años el grado de facilidad para hacer negocios en 183 países. En este informe los datos de España no son nada halagüeños, ni por la evolución de nuestro país, ni por su posición actual respecto a países de nuestro entorno.
A nivel global, España está clasificada en el número 62 en facilidad para hacer negocio en 2010, habiendo perdido 11 posiciones respecto a la edición anterior (en la que ya teníamos una clasificación más que discreta), muy lejos de la posición que nos correspondería, siendo nuestro país una de las principales economías del mundo.
Esto quiere decir que para los analistas del Banco Mundial es preferible durante 2010 emprender un negocio en países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, o Japón. Hasta aquí nada reseñable, pero también otros países como Corea, Suráfrica, Chipre, Tonga o Mongolia están por delante de nuestro país en la clasificación de la facilidad para emprender y hacer negocio.
Este índice de comparación mide la facilidad para empezar a emprender, para contratar, la facilidad a la hora de afrontar los trámites administrativos, registrar propiedades, obtener créditos, pago de impuestos o índice de protección y cumplimiento de contratos.
Uno de los principales frenos a la actividad económica en España son las pesadas trabas burocráticas que tienen los emprendedores para poder poner en marcha cualquier iniciativa. En un escenario en el que se intenta desde la administración incentivar que surjan proyectos innovadores y fomentar la aparición de emprendedores que generen empleo, es absurdo que luego ese esfuerzo público en fomentar la figura del emprendedor caiga en saco roto ante las enormes trabas burocráticas que limitan la actividad económica y empresarial, y que lastran a muchos sectores no sólo en la generación de demanda interna, sino también en la competitividad para la instalación de empresas extranjeras en nuestro país, que cada vez elijen mercados emergentes en Europa, como Irlanda, Rumania o Polonia.
No es de recibo que en España los trámites para abrir una empresa nos lleven a una media de 10 procedimientos administrativos y 47 días de media, mientras que en los países de la OCDE la media se encuentra en 5 procesos y 13 días. Seguimos en los tiempos del “vuelva usted mañana”.
Es el momento de exigir que se agilicen y faciliten todos estos procesos, el gobierno y las comunidades autónomas tienen una asignatura pendiente, y aunque todos los años se anuncian medidas para simplificar los trámites administrativos en la apertura de empresas aun estamos años luz de los países más avanzados, de hecho, estamos en el furgón de cola por detrás de casi todos los países de nuestro entorno.
Tags: doing business, Emprendedores, emprender, empresa, Empresas, españa
¿Libertad o almuerzo?
Esta es una tribuna publicada el pasado viernes en La Vanguardia. Puedes descargarla en pdf desde aqui ¿Libertad o almuerzo?Mientras se dilucida si la compañía de Mountain View es héroe o villano para el pueblo chino, aparecen decenas de razones políticas y comerciales por las que Google tendría mucho que perder si finalmente abandona un país con más de cuatrocientos millones de internautas y crecimientos del 40% anual. Un escenario donde el hipotético regreso sería muy lento y extremadamente costoso.
Pero Google no siempre ha sido un paladín de las libertades, suscribió voluntariamente un contrato con el gobierno chino por el que se prestaban a censurar determinados contenidos, pornografía, Tibet, movimientos disidentes, violencia,… para poder establecerse en china.
Pero internet es por definición un espacio libre y anárquico, en el que el usuario valida que información desea consumir y que información, desea emitir. Eso nos pone en un escenario en el que por mucho que las autoridades de un país deseen limitar un contenido, si el usuario final desea consumirlo, lo podrá hacer igualmente, técnicamente es factible saltarse con servidores proxy todo tipo de limitaciones. No se trata de bloquear determinados emisores del mensaje, todos podemos serlo, y no se puede técnica ni humanamente limitar a millones de individuos como potenciales fuentes de información; Si hay interés en la población en llegar a determinados contenidos, esto sucederá.
Pero Google teme las represalias del gobierno chino y tardaron muy poco en emitir un comunicado eximiendo de responsabilidad alguna a sus empleados, no pueden evitar que se cancelen acuerdos comerciales con grandes corporaciones chinas, que no pueden trabajar con empresas condenadas por Beijing, veremos decenas de denuncias por acuerdos de publicidad incumplidos y cada día corre el riesgo, de un posible castigo en los mercados. Pero la vendetta de las autoridades chinas puede ser aun mayor y suponer una barrera de entrada insalvable para el futuro.
Los chinos podrían aplicar a rajatabla aquella famosa frase de Kennedy, “perdona a tus enemigos, pero jamás olvides sus nombres”.
Tags: cliping, españa, Google, Iniciativas, la vanguardia
El mérito de ser emprendedor en España
(Este post es una versión ampliada de la tribuna publicado en Expansión y Empleo de Unidad Editorial, el artículo reducido puede verse aqui)Un país inmóvil
Emprender en España tiene cierto merito. Un emprendedor en nuestro país es una mezcla de un iluso, un Don Quijote surrealista, y un loco moderno, que siente que va en contra de la corriente general de la sociedad que le rodea y que muchas veces consigue confundirle para desistir en su épica batalla.
Algunos días me levanto y me pregunto si vale la pena. Ciertamente si viviera en Estados Unidos o mucho más cerca de España, en algunos estados del Norte de Europa no me levantaría con ese sentimiento que a veces me invade. Socialmente en algunos países latinos la figura del emprendedor, del empresario, está claramente infravalorada. Tanto que es posible que no valga la pena cierto sacrificio y esfuerzo, que para sacar un proyecto adelante, resulta inevitable.
En España se premia el inmovilismo. Emprender no tiene premio, en ocasiones es sólo una última salida, una búsqueda del autoempleo cuando el tema se torna tan feo que no se ven otras opciones a medio y largo plazo. Pero también existe el emprendedor, el que su profesión es exactamente esa, emprender, es un emprendedor vocacional, no sirve o no quiere trabajar para terceros y seguirá emprendiendo nuevos proyectos toda su vida; con mayor o menor acierto, pero lo hará porque no sabe hacer otra cosa; solo emprender.
Lo que no cabe ninguna duda es de que este país necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu. En estos duros momentos económicos, la crisis se está llevando por delante a los primeros; a los arriesgados e innovadores. Son tiempos duros en todo el mundo y España no es una excepción; durante 2008 más de 300 autónomos se daban de baja cada día en la Seguridad Social. Un nefasto dato que nos hace perder iniciativa, innovación y creatividad.
Es necesario tener gente capaz de asumir riesgos y lanzarse al vacío, es una opción de alto complicada, que contrasta salvajemente con otras opciones muy controladas y seguras a nivel laboral, es algo así como saltar con red o lanzarse al vacío como estamos viendo en el caso de muchos autónomos.
Emprendedor Vs Funcionario /Asalariado
Un emprendedor no es más ni menos que un funcionario o un asalariado. En una sociedad como la nuestra, todas las sensibilidades son necesarias, y con un sistema como el español, es comprensible que haya un alto número de funcionarios, es cierto, pero, me pregunto ¿no dice bastante poco de un país que tengamos casi tantos autónomos (3,2 Millones) como funcionarios (3 Millones)?
¡Dignifiquemos el término emprendedor! Son muy necesarios, en primer lugar, porque todos, con mayor o menor éxito aportan iniciativa dentro de un “momentum” mayoritariamente mediocre e inmovilista. En segundo lugar porque el emprendedor es el embrión del empresario que crea riqueza y valor. Es cierto, que muchos crean y vuelan, una idea, un proyecto, un esfuerzo, un desarrollo y en ocasiones la ilusión de crear se diluye y se tiende a busca un hombre de empresa para que continúe la labor y poder soñar de nuevo. Eso ocurre porque un emprendedor no sólo no tiene porque ser necesariamente un buen gestor, sino que además en muchas ocasiones, incluidos escenarios de mucho éxito, al emprendedor le aburre el día a día y comienza a pensar en deshacer posiciones y buscar una nueva idea. Es la inquietud del emprendedor la que no le hace permanecer en puestos cómodos y empezar de nuevo cuando siente que ha llevado su proyecto a su destino.
¿Hay pocos emprendedores en España? Muy pocos. Si, es cierto, pero no es menos cierto que muchos de ellos son sensacionales. Esa criba inicial española, que impide emprender y no potencia el espíritu luchador del individuo que quiere escribir su propio futuro, es lo que hace que los pocos que se deciden a emprender y lo intentan con todas sus fuerzas, lo hacen a conciencia. Las instituciones, el sistema financiero y el capital riesgo, en muy contadas ocasiones apoyan las iniciativas de nuestros emprendedores, y cuando las apoyan, lo hacen en ocasiones de una forma tan agresiva con el mentor del proyecto, que acaban estrangulándolo.
Las ayudas del ICO
Hay noches en las que todos los que emprendemos en España, nos levantamos con sudores fríos. Deben ser las noches que me preocupa que las cosas se pongan aun más difíciles y que haya que recurrir a ese sonriente personaje del ICO que anuncia una “barra libre” de ayudas y dinero en televisión. Es como el Freddy Krugger de los emprendedores; si lo necesitas y crees que vas a tener ayuda del ICO, estás perdido, aquí tienes que salir adelante por ti mismo, sin esperar ningún tipo de ayuda, y sobre todo sin creer que tendrás opción a las ayudas anunciadas constantemente en televisión, si te encuentras finalmente en el momento crítico empresarial, que todos tememos.
A todos los que nos gusta emprender nos llega también un momento en el que nos vemos reflejados como éramos años antes, pero esta vez en la piel de otro nuevo emprendedor, inquieto y lleno de ideas. Apostar y apoyar por una nueva generación de emprendedores españoles y actuar como “Business Angel” es para algunos de nosotros tan vocacional como crear un nuevo proyecto en primera persona, es una ilusión tan especial como la que todos hemos vivido al generar nuestro primer proyecto y crear aquella primera empresa. Pero en este país es tan difícil emprender como ayudar a un tercero a que emprenda. Se echa en falta un apoyo especifico al sector de los soñadores, a los constructores de ilusiones, y más aun a los mentores de estos que son incluso más difíciles de encontrar que los primeros.
Me cuentan que una vieja reivindicación que todos teníamos ha calado en nuestra clase política. Algo tan básico como reglamentar el mecenazgo –si, increíblemente, no había siquiera una reglamentación especifica ni tan siquiera el más mínimo beneficio o incentivo fiscal- va a por fin ser posible. No se pedía mucho, un acuerdo de mínimos en el que se reconozca y se potencie el papel de los Business Angels como vertebradores y auténticos incubadores de proyectos de terceros.
Una luz al final del túnel
El pasado día 22 de abril de 2009 fue aprobada por la Comisión de Ciencia e Innovación del Congreso de los Diputados la Proposición no de Ley nº 161/000858, de regulación de los “Business Angels” como instrumento de potenciación de la innovación, y según me informan en el Congreso, el texto de la Proposición no de Ley será publicado oficialmente en el Boletín Oficial de las Cortes Generales en los próximos días.
Esperamos con ilusión que no sea un nuevo papel mojado, una excusa de comunicación instrumentalizada políticamente, y que realmente sea el impulso que tanto tiempo hemos esperado. Que esta proposición no de Ley se convierta en un estimulo más para emprendedores y sus mentores; que la historia nos ha demostrado muchas veces que son los auténticos innovadores los que finalmente pueden hacer crecer un país.
Emprender en España tiene cierto merito. Un emprendedor en nuestro país es una mezcla de un iluso, un Don Quijote surrealista, y un loco moderno, que siente que va en contra de la corriente general de la sociedad que le rodea y que muchas veces consigue confundirle para desistir en su épica batalla.
Algunos días me levanto y me pregunto si vale la pena. Ciertamente si viviera en Estados Unidos o mucho más cerca de España, en algunos estados del Norte de Europa no me levantaría con ese sentimiento que a veces me invade. Socialmente en algunos países latinos la figura del emprendedor, del empresario, está claramente infravalorada. Tanto que es posible que no valga la pena cierto sacrificio y esfuerzo, que para sacar un proyecto adelante, resulta inevitable.
En España se premia el inmovilismo. Emprender no tiene premio, en ocasiones es sólo una última salida, una búsqueda del autoempleo cuando el tema se torna tan feo que no se ven otras opciones a medio y largo plazo. Pero también existe el emprendedor, el que su profesión es exactamente esa, emprender, es un emprendedor vocacional, no sirve o no quiere trabajar para terceros y seguirá emprendiendo nuevos proyectos toda su vida; con mayor o menor acierto, pero lo hará porque no sabe hacer otra cosa; solo emprender.
Lo que no cabe ninguna duda es de que este país necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu. En estos duros momentos económicos, la crisis se está llevando por delante a los primeros; a los arriesgados e innovadores. Son tiempos duros en todo el mundo y España no es una excepción; durante 2008 más de 300 autónomos se daban de baja cada día en la Seguridad Social. Un nefasto dato que nos hace perder iniciativa, innovación y creatividad.
Es necesario tener gente capaz de asumir riesgos y lanzarse al vacío, es una opción de alto complicada, que contrasta salvajemente con otras opciones muy controladas y seguras a nivel laboral, es algo así como saltar con red o lanzarse al vacío como estamos viendo en el caso de muchos autónomos.
Emprendedor Vs Funcionario /Asalariado
Un emprendedor no es más ni menos que un funcionario o un asalariado. En una sociedad como la nuestra, todas las sensibilidades son necesarias, y con un sistema como el español, es comprensible que haya un alto número de funcionarios, es cierto, pero, me pregunto ¿no dice bastante poco de un país que tengamos casi tantos autónomos (3,2 Millones) como funcionarios (3 Millones)?
¡Dignifiquemos el término emprendedor! Son muy necesarios, en primer lugar, porque todos, con mayor o menor éxito aportan iniciativa dentro de un “momentum” mayoritariamente mediocre e inmovilista. En segundo lugar porque el emprendedor es el embrión del empresario que crea riqueza y valor. Es cierto, que muchos crean y vuelan, una idea, un proyecto, un esfuerzo, un desarrollo y en ocasiones la ilusión de crear se diluye y se tiende a busca un hombre de empresa para que continúe la labor y poder soñar de nuevo. Eso ocurre porque un emprendedor no sólo no tiene porque ser necesariamente un buen gestor, sino que además en muchas ocasiones, incluidos escenarios de mucho éxito, al emprendedor le aburre el día a día y comienza a pensar en deshacer posiciones y buscar una nueva idea. Es la inquietud del emprendedor la que no le hace permanecer en puestos cómodos y empezar de nuevo cuando siente que ha llevado su proyecto a su destino.
¿Hay pocos emprendedores en España? Muy pocos. Si, es cierto, pero no es menos cierto que muchos de ellos son sensacionales. Esa criba inicial española, que impide emprender y no potencia el espíritu luchador del individuo que quiere escribir su propio futuro, es lo que hace que los pocos que se deciden a emprender y lo intentan con todas sus fuerzas, lo hacen a conciencia. Las instituciones, el sistema financiero y el capital riesgo, en muy contadas ocasiones apoyan las iniciativas de nuestros emprendedores, y cuando las apoyan, lo hacen en ocasiones de una forma tan agresiva con el mentor del proyecto, que acaban estrangulándolo.
Las ayudas del ICO
Hay noches en las que todos los que emprendemos en España, nos levantamos con sudores fríos. Deben ser las noches que me preocupa que las cosas se pongan aun más difíciles y que haya que recurrir a ese sonriente personaje del ICO que anuncia una “barra libre” de ayudas y dinero en televisión. Es como el Freddy Krugger de los emprendedores; si lo necesitas y crees que vas a tener ayuda del ICO, estás perdido, aquí tienes que salir adelante por ti mismo, sin esperar ningún tipo de ayuda, y sobre todo sin creer que tendrás opción a las ayudas anunciadas constantemente en televisión, si te encuentras finalmente en el momento crítico empresarial, que todos tememos.
A todos los que nos gusta emprender nos llega también un momento en el que nos vemos reflejados como éramos años antes, pero esta vez en la piel de otro nuevo emprendedor, inquieto y lleno de ideas. Apostar y apoyar por una nueva generación de emprendedores españoles y actuar como “Business Angel” es para algunos de nosotros tan vocacional como crear un nuevo proyecto en primera persona, es una ilusión tan especial como la que todos hemos vivido al generar nuestro primer proyecto y crear aquella primera empresa. Pero en este país es tan difícil emprender como ayudar a un tercero a que emprenda. Se echa en falta un apoyo especifico al sector de los soñadores, a los constructores de ilusiones, y más aun a los mentores de estos que son incluso más difíciles de encontrar que los primeros.
Me cuentan que una vieja reivindicación que todos teníamos ha calado en nuestra clase política. Algo tan básico como reglamentar el mecenazgo –si, increíblemente, no había siquiera una reglamentación especifica ni tan siquiera el más mínimo beneficio o incentivo fiscal- va a por fin ser posible. No se pedía mucho, un acuerdo de mínimos en el que se reconozca y se potencie el papel de los Business Angels como vertebradores y auténticos incubadores de proyectos de terceros
Una luz al final del túnel
El pasado día 22 de abril de 2009 fue aprobada por la Comisión de Ciencia e Innovación del Congreso de los Diputados la Proposición no de Ley nº 161/000858, de regulación de los “Business Angels” como instrumento de potenciación de la innovación, y según me informan en el Congreso, el texto de la Proposición no de Ley será publicado oficialmente en el Boletín Oficial de las Cortes Generales en los próximos días.
Esperamos con ilusión que no sea un nuevo papel mojado, una excusa de comunicación instrumentalizada políticamente, y que realmente sea el impulso que tanto tiempo hemos esperado. Que esta proposición no de Ley se convierta en un estimulo más para emprendedores y sus mentores; que la historia nos ha demostrado muchas veces que son los auténticos innovadores los que finalmente pueden hacer crecer un país. Tags: Business Angel, Capital Riesgo, emprendedor, Emprendedores, Empresas, españa
El blog de Alejandro Suarez.


























