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Tags: Empresas, Google
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5 Días ayer miércoles 21 de Abril.
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¿Se pueden hacer negocios en España?
La respuesta parece obvia. Sí, en España claro que se pueden hacer negocios, pero si analizamos un poco más en profundidad la cuestión, veremos que no.
No de una manera tan sencilla como se debería de poder hacer.
En el momento en el que el dato del paro alcanza proporciones históricas, y vuelve a ser la principal preocupación de millones de familias españolas, el fomento de las oportunidades de negocio, y la actitud emprendedora deberían ser la base fundamental sobre la que cimentar la recuperación económica para que esta sea estable y sostenible.
El Índice
Doing Business, dependiente del Banco Mundial, mide detalladamente desde hace años el grado de facilidad para hacer negocios en 183 países. En este informe
los datos de España no son nada halagüeños, ni por la evolución de nuestro país, ni por su posición actual respecto a países de nuestro entorno.
A nivel global, España está clasificada en el número 62 en facilidad para hacer negocio en 2010, habiendo perdido 11 posiciones respecto a la edición anterior (en la que ya teníamos una clasificación más que discreta), muy lejos de la posición que nos correspondería, siendo nuestro país una de las principales economías del mundo.
Esto quiere decir que para los analistas del Banco Mundial es preferible durante 2010 emprender un negocio en países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, o Japón. Hasta aquí nada reseñable, pero también otros países como Corea, Suráfrica, Chipre, Tonga o Mongolia están por delante de nuestro país en la clasificación de la facilidad para emprender y hacer negocio.
Este índice de comparación mide la facilidad para empezar a emprender, para contratar, la facilidad a la hora de afrontar los trámites administrativos, registrar propiedades, obtener créditos, pago de impuestos o índice de protección y cumplimiento de contratos.
Uno de los principales frenos a la actividad económica en España son las pesadas trabas burocráticas que tienen los emprendedores para poder poner en marcha cualquier iniciativa. En un escenario en el que se intenta desde la administración incentivar que surjan proyectos innovadores y fomentar la aparición de emprendedores que generen empleo, es absurdo que luego ese esfuerzo público en fomentar la figura del emprendedor caiga en saco roto ante las enormes trabas burocráticas que limitan la actividad económica y empresarial, y que lastran a muchos sectores no sólo en la generación de demanda interna, sino también en la competitividad para la instalación de empresas extranjeras en nuestro país, que cada vez elijen mercados emergentes en Europa, como Irlanda, Rumania o Polonia.
No es de recibo que en España los trámites para abrir una empresa nos lleven a una media de 10 procedimientos administrativos y 47 días de media, mientras que en los países de la OCDE la media se encuentra en 5 procesos y 13 días. Seguimos en los tiempos del “vuelva usted mañana”.
Es el momento de exigir que se agilicen y faciliten todos estos procesos, el gobierno y las comunidades autónomas tienen una asignatura pendiente, y aunque todos los años se anuncian medidas para simplificar los trámites administrativos en la apertura de empresas aun estamos años luz de los países más avanzados, de hecho, estamos en el furgón de cola por detrás de casi todos los países de nuestro entorno.
Tags: Emprendedores, emprender, empresa, Empresas, españa
Tenía pendiente de publicar hace una semana (llevo 2 semanas muy locas, y no he podido ponerme al día) esta tribuna que se ha publicado el pasado 14 de Febrero en el Mercantil Valenciano. Creo que reflejo mi opinión sobre el Capital Riesgo en España, pero ojo en un estado muy similar está el tema de los inversores privados.
Puedes descargarla en pdf
desde aqui
De capital poco, de riesgo ninguno
Las posibilidades de conseguir financiación se presentan más que negras para emprendedores y empresas. El pasado 2009 terminó con un cierre de facto de la financiación bancaria, excepto para perfiles de riesgo muy consolidados. Fuimos conscientes de la práctica inexistencia de inversión privada y tengo la percepción de que el capital riesgo, que en este escenario gris podría tirar del carro, ni está ni se le espera.
Esa era una percepción generalizada que ahora es refrendada por los datos de ASCRI, la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo, que certifican que la inversión del sector en 2009 se ha reducido de manera radical un 47%, hasta los 1.600 millones de euros, lo que nos remonta a un escenario del año 2003-2004. Es decir, hemos retrocedido más de cinco años.
Todos sabemos que el capital riesgo, bien utilizado, es un instrumento eficaz para que las empresas puedan reforzarse en su lanzamiento o en momentos de cierta penuria. La creación de empleo en las compañías participadas por entidades de capital riesgo, al margen de la importancia de su valor social, se lleva a cabo a un ritmo de un 15%. Este porcentaje es muy superior al ritmo de crecimiento de las empresas no financiadas, que normalmente no superan el 5%, y es algo que toman muy en cuenta nuestros vecinos europeos, legislando y apoyando en pro del progreso.
Pero no sólo ayudan a generar puestos de trabajo, también favorecen el empleo de calidad. La viabilidad futura de la empresa también se ve reflejada según sea su origen: aquellas donde el capital riesgo aporta fondos muestran una mortandad cercana al 4%, mientras que el 60% de las empresas no participadas no sobreviven a los tres años de su nacimiento. Este es otro punto a tener en cuenta para favorecer el trabajo a estas entidades y ayudarlas en sus necesidades.

No obstante, el capital riesgo se está alejando de las empresas españolas; se ha cerrado a muchos sectores de nuestra economía, aunque afortunadamente no a todos. Sólo se puede dar gracias si nuestros proyectos de inversión se encuentran dentro del sector de productos de consumo, que recibió un 19,4% del volumen invertido durante todo 2009, o de la medicina y la salud, con un 15,3%. Así, las empresas de productos y servicios o las empresas de biotecnología e ingeniería genética serían las únicas áreas donde las entidades financieras de capital riesgo, en teoría, nos podrían ayudar a arrancar, expandir o consolidar nuestra empresa.
Pero esta caída de actividad de los fondos de venture capital no sólo ocurre en el mercado español. En países como Estados Unidos la caída ha sido mayor, cercana al 60%. Eso sí, partiendo de cifras de negocio a años luz de las de nuestro país.
Durante años, muchos hemos sostenido que en España los fondos de capital riesgo apenas tenían presencia y actuaban como bancos: simplemente financiando, generalmente sin arriesgar y actuando sobre seguro. No obstante, en un entorno como el actual es importante contar con un instrumento como el capital riesgo, que ha demostrado claramente su utilidad para apoyar y desarrollar a las empresas en las fases tanto recesivas como expansivas del ciclo económico.
Ahora, simple y llanamente podemos decir que el sector ha desaparecido y es clave recuperar esa actividad económica; deben resurgir los auténticos brotes verdes que permitirán a nuevos proyectos, emprendedores y empresas salir adelante y proporcionar a la sociedad lo que ahora mismo más necesita: nuevas oportunidades de empleo.
Preocupa echar un vistazo a las previsiones con las que trabajamos para el primer semestre de 2010, que no son nada halagüeñas. Se estima que el sector difícilmente se recuperará a lo largo de este año y es muy posible que apenas se registre una leve subida de actividad respecto al año 2009. No hay indicios de recuperar esos cinco años que hemos perdido en un abrir y cerrar de ojos.
El crédito bancario, la plena actividad del capital riesgo y la ansiada legislación ad hoc que regule y fomente la actividad de los Business Angel en España serán factores clave que determinen nuestro desarrollo futuro, laboral y empresarial.
La recuperación está en nuestra mano, pero es imprescindible que todos los actores del mundo financiero den un paso adelante y abran el baile.
Tags: Business Angels, Capital Riesgo, Empresas, Inversiones
(Este post es una versión ampliada de la tribuna publicado en Expansión y Empleo de Unidad Editorial, el artículo reducido puede verse aqui)
Un país inmóvil
Emprender en España tiene cierto merito. Un emprendedor en nuestro país es una mezcla de un iluso, un Don Quijote surrealista, y un loco moderno, que siente que va en contra de la corriente general de la sociedad que le rodea y que muchas veces consigue confundirle para desistir en su épica batalla.
Algunos días me levanto y me pregunto si vale la pena. Ciertamente si viviera en Estados Unidos o mucho más cerca de España, en algunos estados del Norte de Europa no me levantaría con ese sentimiento que a veces me invade. Socialmente en algunos países latinos la figura del emprendedor, del empresario, está claramente infravalorada. Tanto que es posible que no valga la pena cierto sacrificio y esfuerzo, que para sacar un proyecto adelante, resulta inevitable.
En España se premia el inmovilismo. Emprender no tiene premio, en ocasiones es sólo una última salida, una búsqueda del autoempleo cuando el tema se torna tan feo que no se ven otras opciones a medio y largo plazo. Pero también existe el emprendedor, el que su profesión es exactamente esa, emprender, es un emprendedor vocacional, no sirve o no quiere trabajar para terceros y seguirá emprendiendo nuevos proyectos toda su vida; con mayor o menor acierto, pero lo hará porque no sabe hacer otra cosa; solo emprender.
Lo que no cabe ninguna duda es de que este país necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu. En estos duros momentos económicos, la crisis se está llevando por delante a los primeros; a los arriesgados e innovadores. Son tiempos duros en todo el mundo y España no es una excepción; durante 2008 más de 300 autónomos se daban de baja cada día en la Seguridad Social. Un nefasto dato que nos hace perder iniciativa, innovación y creatividad.
Es necesario tener gente capaz de asumir riesgos y lanzarse al vacío, es una opción de alto complicada, que contrasta salvajemente con otras opciones muy controladas y seguras a nivel laboral, es algo así como saltar con red o lanzarse al vacío como estamos viendo en el caso de muchos autónomos.
Emprendedor Vs Funcionario /Asalariado
Un emprendedor no es más ni menos que un funcionario o un asalariado. En una sociedad como la nuestra, todas las sensibilidades son necesarias, y con un sistema como el español, es comprensible que haya un alto número de funcionarios, es cierto, pero, me pregunto ¿no dice bastante poco de un país que tengamos casi tantos autónomos (3,2 Millones) como funcionarios (3 Millones)?
¡Dignifiquemos el término emprendedor! Son muy necesarios, en primer lugar, porque todos, con mayor o menor éxito aportan iniciativa dentro de un “momentum” mayoritariamente mediocre e inmovilista. En segundo lugar porque el emprendedor es el embrión del empresario que crea riqueza y valor. Es cierto, que muchos crean y vuelan, una idea, un proyecto, un esfuerzo, un desarrollo y en ocasiones la ilusión de crear se diluye y se tiende a busca un hombre de empresa para que continúe la labor y poder soñar de nuevo. Eso ocurre porque un emprendedor no sólo no tiene porque ser necesariamente un buen gestor, sino que además en muchas ocasiones, incluidos escenarios de mucho éxito, al emprendedor le aburre el día a día y comienza a pensar en deshacer posiciones y buscar una nueva idea. Es la inquietud del emprendedor la que no le hace permanecer en puestos cómodos y empezar de nuevo cuando siente que ha llevado su proyecto a su destino.
¿Hay pocos emprendedores en España? Muy pocos. Si, es cierto, pero no es menos cierto que muchos de ellos son sensacionales. Esa criba inicial española, que impide emprender y no potencia el espíritu luchador del individuo que quiere escribir su propio futuro, es lo que hace que los pocos que se deciden a emprender y lo intentan con todas sus fuerzas, lo hacen a conciencia. Las instituciones, el sistema financiero y el capital riesgo, en muy contadas ocasiones apoyan las iniciativas de nuestros emprendedores, y cuando las apoyan, lo hacen en ocasiones de una forma tan agresiva con el mentor del proyecto, que acaban estrangulándolo.
Las ayudas del ICO
Hay noches en las que todos los que emprendemos en España, nos levantamos con sudores fríos. Deben ser las noches que me preocupa que las cosas se pongan aun más difíciles y que haya que recurrir a ese sonriente personaje del ICO que anuncia una “barra libre” de ayudas y dinero en televisión. Es como el Freddy Krugger de los emprendedores; si lo necesitas y crees que vas a tener ayuda del ICO, estás perdido, aquí tienes que salir adelante por ti mismo, sin esperar ningún tipo de ayuda, y sobre todo sin creer que tendrás opción a las ayudas anunciadas constantemente en televisión, si te encuentras finalmente en el momento crítico empresarial, que todos tememos.
A todos los que nos gusta emprender nos llega también un momento en el que nos vemos reflejados como éramos años antes, pero esta vez en la piel de otro nuevo emprendedor, inquieto y lleno de ideas. Apostar y apoyar por una nueva generación de emprendedores españoles y actuar como “Business Angel” es para algunos de nosotros tan vocacional como crear un nuevo proyecto en primera persona, es una ilusión tan especial como la que todos hemos vivido al generar nuestro primer proyecto y crear aquella primera empresa. Pero en este país es tan difícil emprender como ayudar a un tercero a que emprenda. Se echa en falta un apoyo especifico al sector de los soñadores, a los constructores de ilusiones, y más aun a los mentores de estos que son incluso más difíciles de encontrar que los primeros.
Me cuentan que una vieja reivindicación que todos teníamos ha calado en nuestra clase política. Algo tan básico como reglamentar el mecenazgo –si, increíblemente, no había siquiera una reglamentación especifica ni tan siquiera el más mínimo beneficio o incentivo fiscal- va a por fin ser posible. No se pedía mucho, un acuerdo de mínimos en el que se reconozca y se potencie el papel de los Business Angels como vertebradores y auténticos incubadores de proyectos de terceros.
Una luz al final del túnel
El pasado día 22 de abril de 2009 fue aprobada por la Comisión de Ciencia e Innovación del Congreso de los Diputados la Proposición no de Ley nº 161/000858, de regulación de los “Business Angels” como instrumento de potenciación de la innovación, y según me informan en el Congreso, el texto de la Proposición no de Ley será publicado oficialmente en el Boletín Oficial de las Cortes Generales en los próximos días.
Esperamos con ilusión que no sea un nuevo papel mojado, una excusa de comunicación instrumentalizada políticamente, y que realmente sea el impulso que tanto tiempo hemos esperado. Que esta proposición no de Ley se convierta en un estimulo más para emprendedores y sus mentores; que la historia nos ha demostrado muchas veces que son los auténticos innovadores los que finalmente pueden hacer crecer un país.
Emprender en España tiene cierto merito. Un emprendedor en nuestro país es una mezcla de un iluso, un Don Quijote surrealista, y un loco moderno, que siente que va en contra de la corriente general de la sociedad que le rodea y que muchas veces consigue confundirle para desistir en su épica batalla.
Algunos días me levanto y me pregunto si vale la pena. Ciertamente si viviera en Estados Unidos o mucho más cerca de España, en algunos estados del Norte de Europa no me levantaría con ese sentimiento que a veces me invade.
Socialmente en algunos países latinos la figura del emprendedor, del empresario, está claramente infravalorada. Tanto que es posible que no valga la pena cierto sacrificio y esfuerzo, que para sacar un proyecto adelante, resulta inevitable.
En España se premia el inmovilismo. Emprender no tiene premio, en ocasiones es sólo una última salida, una búsqueda del autoempleo cuando el tema se torna tan feo que no se ven otras opciones a medio y largo plazo. Pero también existe el emprendedor, el que su profesión es exactamente esa, emprender, es un emprendedor vocacional, no sirve o no quiere trabajar para terceros y seguirá emprendiendo nuevos proyectos toda su vida; con mayor o menor acierto, pero lo hará porque no sabe hacer otra cosa; solo emprender.
Lo que no cabe ninguna duda es de que este país necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu. En estos duros momentos económicos, la crisis se está llevando por delante a los primeros; a los arriesgados e innovadores. Son tiempos duros en todo el mundo y España no es una excepción; durante 2008 más de 300 autónomos se daban de baja cada día en la Seguridad Social. Un nefasto dato que nos hace perder iniciativa, innovación y creatividad.
Es necesario tener gente capaz de asumir riesgos y lanzarse al vacío, es una opción de alto complicada, que contrasta salvajemente con otras opciones muy controladas y seguras a nivel laboral, es algo así como saltar con red o lanzarse al vacío como estamos viendo en el caso de muchos autónomos.
Emprendedor Vs Funcionario /Asalariado
Un emprendedor no es más ni menos que un funcionario o un asalariado. En una sociedad como la nuestra, todas las sensibilidades son necesarias, y con un sistema como el español, es comprensible que haya un alto número de funcionarios, es cierto, pero, me pregunto ¿no dice bastante poco de un país que tengamos casi tantos autónomos (3,2 Millones) como funcionarios (3 Millones)?
¡Dignifiquemos el término emprendedor! Son muy necesarios, en primer lugar, porque todos, con mayor o menor éxito aportan iniciativa dentro de un “momentum” mayoritariamente mediocre e inmovilista. En segundo lugar porque el emprendedor es el embrión del empresario que crea riqueza y valor. Es cierto, que muchos crean y vuelan, una idea, un proyecto, un esfuerzo, un desarrollo y en ocasiones la ilusión de crear se diluye y se tiende a busca un hombre de empresa para que continúe la labor y poder soñar de nuevo. Eso ocurre porque un emprendedor no sólo no tiene porque ser necesariamente un buen gestor, sino que además en muchas ocasiones, incluidos escenarios de mucho éxito, al emprendedor le aburre el día a día y comienza a pensar en deshacer posiciones y buscar una nueva idea. Es la inquietud del emprendedor la que no le hace permanecer en puestos cómodos y empezar de nuevo cuando siente que ha llevado su proyecto a su destino.
¿Hay pocos emprendedores en España? Muy pocos. Si, es cierto, pero no es menos cierto que muchos de ellos son sensacionales. Esa criba inicial española, que impide emprender y no potencia el espíritu luchador del individuo que quiere escribir su propio futuro, es lo que hace que los pocos que se deciden a emprender y lo intentan con todas sus fuerzas, lo hacen a conciencia. Las instituciones, el sistema financiero y el capital riesgo, en muy contadas ocasiones apoyan las iniciativas de nuestros emprendedores, y cuando las apoyan, lo hacen en ocasiones de una forma tan agresiva con el mentor del proyecto, que acaban estrangulándolo.
Las ayudas del ICO
Hay noches en las que todos los que emprendemos en España, nos levantamos con sudores fríos. Deben ser las noches que me preocupa que las cosas se pongan aun más difíciles y que haya que recurrir a ese sonriente personaje del ICO que anuncia una “barra libre” de ayudas y dinero en televisión. Es como el Freddy Krugger de los emprendedores; si lo necesitas y crees que vas a tener ayuda del ICO, estás perdido, aquí tienes que salir adelante por ti mismo, sin esperar ningún tipo de ayuda, y sobre todo sin creer que tendrás opción a las ayudas anunciadas constantemente en televisión, si te encuentras finalmente en el momento crítico empresarial, que todos tememos.
A todos los que nos gusta emprender nos llega también un momento en el que nos vemos reflejados como éramos años antes, pero esta vez en la piel de otro nuevo emprendedor, inquieto y lleno de ideas. Apostar y apoyar por una nueva generación de emprendedores españoles y actuar como “Business Angel” es para algunos de nosotros tan vocacional como crear un nuevo proyecto en primera persona, es una ilusión tan especial como la que todos hemos vivido al generar nuestro primer proyecto y crear aquella primera empresa. Pero en este país es tan difícil emprender como ayudar a un tercero a que emprenda. Se echa en falta un apoyo especifico al sector de los soñadores, a los constructores de ilusiones, y más aun a los mentores de estos que son incluso más difíciles de encontrar que los primeros.
Me cuentan que una vieja reivindicación que todos teníamos ha calado en nuestra clase política. Algo tan básico como reglamentar el mecenazgo –si, increíblemente, no había siquiera una reglamentación especifica ni tan siquiera el más mínimo beneficio o incentivo fiscal- va a por fin ser posible. No se pedía mucho, un acuerdo de mínimos en el que se reconozca y se potencie el papel de los Business Angels como vertebradores y auténticos incubadores de proyectos de terceros
Una luz al final del túnel
El pasado día 22 de abril de 2009 fue aprobada por la Comisión de Ciencia e Innovación del Congreso de los Diputados la Proposición no de Ley nº 161/000858, de regulación de los “Business Angels” como instrumento de potenciación de la innovación, y según me informan en el Congreso, el texto de la Proposición no de Ley será publicado oficialmente en el Boletín Oficial de las Cortes Generales en los próximos días.
Esperamos con ilusión que no sea un nuevo papel mojado, una excusa de comunicación instrumentalizada políticamente, y que realmente sea el impulso que tanto tiempo hemos esperado. Que esta proposición no de Ley se convierta en un estimulo más para emprendedores y sus mentores; que la historia nos ha demostrado muchas veces que son los auténticos innovadores los que finalmente pueden hacer crecer un país.
Tags: Business Angel, Capital Riesgo, emprendedor, Emprendedores, Empresas, españa
La delicada situación económica que vivimos, me hace “disfrutar” de ciertos movimientos empresariales. Sí, digo disfrutar y se que chirria y suena realmente mal en estos momentos, pero
es porque es como haber pasado de un partido de fútbol coñazo de 0-0, donde pocos de los establecidos arriesgaban, a un partido rápido de baloncesto donde pasan cosas cada pocos minutos.
Hay una nueva generación en puestos directivos de multinacionales, que no se planteaban este escenario hace un año, y que no tiene la experiencia de haber pasado por una situación macroeconómica tan compleja con anterioridad (qué majetes?… a lo mejor no había que haber prejubilado hace un par de años a los mayores de 50 años; ¿verdad? Es posible que muchos de aquellos directivos que se fueron a su casa hoy pudieran aportar algo necesario:
experiencia en gestión de crisis).
Esa mezcla de nervios, preocupación, y falta de experiencia contrastada está haciendo que todas las grandes empresas, generalmente conservadoras intentando crecer pero sobre todo no perder su cuota de mercado, tengan que pasar a un plan B que no tenían escrito y
sea obligado “mover ficha”. Y vaya si lo están haciendo ya muchas de ellas y las que no, estudian medidas a tomar en los próximos meses.
Para los que como yo, disfrutan analizando los movimientos empresariales y las acciones de marketing y publicidad, eso es entretenido en cierta forma, y dará para que dentro de 3-5 años se escriban muchos libros hablando de grandes aciertos y grandes errores en estos momentos.
Como consumidores es un momento tan especial que todos debemos prestar atención a lo que nuestras marcas de referencia hacen, pero sobre todo, como consumidores
tenemos que tomar nota, y actuar en consecuencia.
“Ojo por ojo, y diente por diente”, en otras palabras
lex talionis osease
La ley del talión. Creo que no esta bien visto aplicarla y que en público queda más bonito decir que el fin no justifica los medios
bla bla bla, y no ser radical pero… que le vamos a hacer, a mi me lo pide el cuerpo, creo que los consumidores debemos poner cruces en estos momentos a determinadas empresas.
Me gusta lo que ha hecho Iberia, con su anuncio de
apretarse el cinturón y su mensaje “estamos contigo en esto, tiramos el precio para que viajes”. Han logrado generar un consumo inexistente (¡mucho mérito!), mucha gente de mi alrededor ha conseguido vuelos a París, Londres, NYC a precios de risa. Me consta que la acción ha sido un enorme éxito y
ha superado sus previsiones.
Me ha llamado la atención la acción de
Mercadona, valiente pero con claroscuros. Han tenido los arrestos de echar un pulso a grandes marcas retirando los productos de aquellas que no eran líderes de sector indiscutibles para dar más peso a marcas blancas y productos más económicos con objeto de que la experiencia de compra sea más barata. El mensaje es claro “consumidor, estamos contigo, no con las marcas”.
Este movimiento, hábil sobre el papel también ha cabreado a los usuarios que no encuentran en Mercadona sus marcas habituales y no quieren cambiar, y ha llegado a tener tintes ridículos como que en el país por antonomasia del oro líquido,
aceite de oliva fabricado en África, sin indicar la procedencia. Gracias a una directiva europea se acaba ese “chollo” y habrá que
detallar en las etiquetas el país de procedencia del aceite (a ver cuanto vendéis de “Made in Turquía” ahora, majetes) .
Muchas marcas, como
Danone, me dejan algo frío en su postura. Su miedo de las marcas blancas creyendo que el consumo se moverá hacia allí les ha hecho variar su comunicación para dejar claro que “no fabricamos para otras marcas”. A mi no me ha gustado ese movimiento, me parece soberbio, me suena a un “
te jodes, si quieres el yogurt de los bifidus lo compras aquí, no creas que los otros son iguales, que no son nuestros”. A mi no me gusta, me parece que es un momento para decirle al consumidor en primera persona que estás con el, que comprendes el momento y que siga confiando en la marca, no para advertencias. “no se le ocurra ponerte los cuernos que no es lo mismo”. (Por cierto, no sufras por
el famoso bifidus activo, no vale la pena, así que compra lo que te de la gana).
Carrefour por ejemplo, (por cierto, si los franceses hubieran hecho lo del aceite de Mercadona, retirar casi todos y dejar el africano sin avisarlo en el etiquetado… posiblemente nos hubiéramos liado a pedradas con sus luminosos),
ha tenido un movimiento intrépido. Lástima que la campaña de publicidad en TV roce lo patético, pero al comunicación en prensa ha sido muy buena. Han anunciado
la mayor rebaja permanente de precios de la historia de España, bajando 10.000 productos de media un 25%. Simplemente sensacional, que pena que en tv no esté seriamente comunicado.
Me ha defraudado un poco Coca-Cola, esperaba alguna medida, algún anuncio: ALGO. Han hecho un anuncio muy bonito como siempre, pero me deja pelín frío porque
esperaba de ellos lo mejor, y me quedo con la sensación de que no dicen nada, y han hecho un anuncio
precioso pero que es el que no tocaba, pero que dice lo justo y pasa de puntillas por la situación. El presidente de Coca-Cola dice que “Quieren dar un toque de optimismo”, y yo le preguntaría “¿y que aportáis vosotros a ese optimismo?. Nos contáis un bonito cuento cuya moraleja es que no hacéis nada por el consumidor.”

Si de todas las marcas me tuviera que quedar con una que me ha impactado, el premio sería para
Vodafone. Creo que se les ha ido definitivamente la cabeza, han demostrado para que están en España, sin más. Ha sido realmente patético ver que como han caído los resultados el grupo en España, en estos momentos en vez de ayudar y arropar al consumidor
anuncian que para “compensarlo” suben sus tarifas en 3 céntimos de Euro/minuto. En algunos planes de contrato suben un 25% las llamadas a otros operadores. Esa decisión, que parece tomada por un directivo en Londres al que la filial en España se la refanfinfla, y al que no le cuadra el excell, creo que les va a costar carísima ya que han establecido una relación entre la medida y la caída de beneficios mayor que los de
Teléfonica que han caido un 2,6% y los de Vodafone un 5,8% en España; la pataleta es subirte los precios. Es posible que yo no sea el cliente tipo, y la gente no se lo tome tan a pecho, pero yo he dado ya de baja las líneas con Vodafone, y será el único operador con el que jamás tendré líneas. Y no es por los 3 céntimos/minuto, es por la falta de sensibilidad y mala lectura de una situación. Vodafone es la única marca a la que tengo vetada mentalmente en lo sucesivo
(bueno, y a Pepsi, pero es que estoy
totalmente enganchado a la Coca-Cola light).
Tags: coca cola, crisis, Empresas, Telefonica, vodafone
Hoy es el día, hoy oficialmente doy carpetazo al 2008 y me pongo a caminar en el 2009. Si, un poco tarde, pero asi es…
2008 no ha sido un año tan malo si lo repaso mentalmente como parece por la situación macro y los miedos de los últimos meses en general. Es peor la “imagen” que queda por el miedo que se ha creado con la crisis económica, que lo que , al menos a mi y en mis empresas ha pasado realmente. Sólo espero para mi lo mismo que le deseo a todo el mundo, que en ningún caso el 2009 sea peor, que es el miedo que tenemos todos en el cuerpo de una y otra manera.
No quería dejar este 2008 sin comentar lo que más me ha gustado y me ha llamado la atención, y lo que menos en el sector. Esto me sirve de ejercicio de echar la vista atrás. Hoy publico lo que me ha parecido interesante, mañana me gustaría colocar lo que me ha parecido negativo, o un bluff.
Lo que me ha gustado y sorprendido en positivo:
Tuenti:
Me divierte ver lo que han hecho, me gusta como comunican especialmente, por eso tuve interes en conocer personalmente a
Icaro Moyano y me ha dado una gratísima impresión y creo que saben perfectamente hacia donde van, me atrae como han conseguido crear un producto viral, y finalmente como han captado una notabilísima inversión. Tengo hace 8-10 meses cuenta en
Tuenti, y casi no la uso (francamente la que uso a diario es la de Facebook), pero aunque no soy el target de Tuenti, me quiero obligar a usar mucho más ese perfil. Es una empresa española que compite en España con
Facebook un enorme gigante mundial que ha levantado cerca de 500 Millones de dólares. Que “estén en la pomada” me parece divertido y todo un éxito.
Por supuesto que la plataforma tiene limitaciones en comparación con Facebook; faltaría más, pero no es justo valorar una empresa española vs un gigante mundial con inversión ilimitada.
Hace pocas fechas estuve por las oficinas de Tuenti, y vi un poco lo que se cuece allí dentro, la verdad es que son unas oficinas chulísimas,y me apreció que lo tienen muy clarito. Tengo ganas de ver que resulta del desarrollo de la versión 3.0
Para mi, si hay un proyecto que ha crecido sobre los demás este año en España, a nivel real, y ecónomico, con el colofón de la inversión de la familia Polanco en cifras por medio de
Qualitas Equity Partners ha sido Tuenti. Mi felicitación y admiración (y envidia sana) por el trabajo realizado.
Idealista:
Me gusta mucho
como han utilizado sus mejores armas en comunicación durante 2008. Es un gran sector, y es un gran proyecto, son los líderes y a esta empresa fundada entre otros por
Jesús Encinar le salen rivales potentes, pero lo que mas me ha gustado es la comunicación. Han llegado a crear y comunicar a la sociedad de forma acertada un indicador viable para medir la evolución del precio de la vivienda en España y otros datos estadisticos, logran tener una enorme presencia en medios de comunicación en base a sus magnificas estadísticas y un gran análisis de las mismas.
Posiblemente en otro gran actor del sector,
fotocasa , deban aprender que ser líder de un sector no es solamente tener más trafico, y arañar unos decimales en
Nielsen –que también-, sino es poder trasmitir y llegar a la sociedad aportando algo, funcionar como plataforma que es algo más que generar tráfico. Y es que a lo mejor, el valor de los contenidos es real, y la Base de Datos de idealista es el principal activo del proyecto; es su contenido. Y por eso no estoy de acuerdo con que el valor de los contenidos tienda a cero; más bien al contrario.
Sólo destacar una cosa más como curiosidad. En ocasiones he sentido vergüenza ajena al ver como los informes estadísticos de idealista eran citados en un microespacio de tv en
Telecinco como “según un informe de un conocido portal inmobiliario”. Muy mal por parte de la cadena de TV, que siendo al información de valor, y utilizándola para reforzar y crear contenido no citen claramente quien es ese portal inmobiliario.
Telefónica:
Si, cito a
Telefónica en lo mejor del pasado año
pese a Keteke, o incluso mejor dicho, también por Keteke. Muchos de vosotros sabéis mi opinión sobre ese proyecto, pero hay una cosa al final del túnel que me encanta: Telefónica ha vuelto, ya piensa de nuevo en internet, ya sea lanzando productos propios o lanzando un fondo de capital riesgo. Es una buena noticia, y es sobre todo algo muy necesario para el sector.
Bernardo Hernandez:
Se que es una apreciación muy personal, pero me encanta ver a un español como
Bernardo Hernandez nombrado vicepresidente mundial de Google. Ojala tuviéramos así situados a nivel internacional otros perfiles. Además en el éxito de empresas como Idealista como Socio Fundador o Tuenti, como inversor de referencia, también tendrá su parte. La verdad es que verle trasmite energía, tiene una personalidad que atrae.
Tiene carisma.
La Música:
Me parece que este es el año 0 de la música en internet. Las discográficas comienzan a meterse poco a poco dentro de lo que para ellos era el lado oscuro. En este punto proyectos como el de
Yes.fm y
Rockola crean players locales para distribución musical que serán muy necesarios para competir con lo que llega:
Deezer,
Spotify, o con lo que ya estaba establecido:
LastFm. Por cierto llegarán más proyectos locales en 2.009, alguno vinculados a grandes medios.
CAN y Luis Martin Cabiedes:
Creo que los meto dentro del mismo saco

no por los perfiles de la CAN y de Luis, sino por lo que han representado en un sector que necesita gente como ellos que den oportunidades. Luis con sus pequeñas inversiones en capital semilla, y acudiendo a posteriores rondas de algunas de sus participadas, y la CAN dando prestamos participativos a números proyectos
han sido un pequeño Oasis en este desierto que parecen en España en ocasiones las nuevas tecnologías. Ojala surgieran en la banca y los Business Angels, media docena de perfiles más tan activos como lo han sido Luis Y CAN en 2008. Por cierto, para que eso suceda, es importante que esas inversiones realizadas a lo largo de este año funcionen, y en España muchas veces cuando las cosas funcionan más que alegrarnos las tiramos piedrecitas.
Proyectos jóvenes:
Me gustan y procuro seguir la evolución de algunos proyectos jóvenes y no tan jóvenes como (en orden que me vienen a la cabeza)
Ipoki,
OLX,
Red Karaoke,
Agora News,
Bubok,
Salir.com,
11870,
myStrands y otros … También de redes de microcontenidos como por citar una de ellas
Weblogs SL.
También me ha gustado durante 2008 seguir blogs de gente que me gusta, aprendo con ellos y escriben con frecuencia como
Carlos Blanco,
Ismael ElQusdi,
Angel María,
Loogic,
Ariel Arrieta,
Canguro Rico,
Enrique Burgos,
El Blog del Piloto,
Mario Dehter,
Emilio Márquez,
Jaime Estevez,
Fail Beta,
Eneko,
Infoman,
Isabel Vázquez,
Online,
Sergio Escoté,
Tecnorantes y otros tantos que leo con atención …
Pérdon por los que no cito o me olvido, no pretender ser una lista detallada sino un resumen de las cosas más interesant que, mirando atrás me han ven a la cabeza.
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Estamos en una sociedad en la que el fracaso es algo muy negativo, posiblemente demasiado, y personalmente me parece que hay que relativizar el fracaso emprendedor.
Por mi experiencia el fracaso (en un proyecto, en una empresa, en un cargo…) no tiene porque ser necesariamente negativo, es más es algo en ocasiones tan necesario como positivo.
Los emprendedores más jóvenes en España ante el fracaso acaban tomando 2 caminos diferentes;
unos lo siguen intentando, otros buscan un trabajo y se olvidan de la idea romántica de emprender.
Pienso que ninguna de esas 2 opciones es mala; la clave es saber cual es la más acorde a tu tiempo vital, tu posición y tu perfil. No ser un buen emprendedor no es malo, hay gente que operativamente tiene un perfil para trabajar en una gran corporación, para dirigir equipos y llevar a cabo cargos de responsabilidad, y eso es muy positivo. Hay gente que no tiene madera para ser asalariado, y quiere emprender a toda costa. Ambos casos son buenos, la clave es que te conozcas, que veas tus posibilidades y elijas tu camino, y eso si, que una vez elegido intentes ser bueno, y si es posible el mejor en lo tuyo.
En un ambiente de emprendedores, muchas veces se ha impulsado al fracaso a personas que, teniendo brillantes carreras y trabajos, no tenían ese perfil, esa madera de emprendedor, y en vista de su éxito para terceros han sido en ocasiones forzados a emprender abandonando una carrera de éxito y dirigiéndose a un fracaso. El caso más reciente lo ví en un director de un periódico, que, siendo periodista de prestigio había acabado controlando y gestionando una enorme corporación a la que pertenecía pero que no comprendía. Simplemente quería volver a escribir, y dejar esas responsabilidades, pero se sentía moralmente atado por el agradecimiento a los que le nombraron y por el “fracaso” de regresar a su sitio natural.

El fracaso en España no vende, los fracasados son socialmente denostados, y eso choca con otras concepciones de fracaso en otras culturas. En USA por ejemplo, cuando un joven emprendedor necesita capital, el presentar un par de fracasos previos es un signo positivo. Por supuesto nadie quiere vivir en el fracaso, pero el fracaso como experiencia y punto de inflexión es positivo. Un buen amigo, y mejor persona, Bussines Angel en Miami, de los que invierten en USA y Latinoamérica hasta 7 cifras, me comentaba hace unos días por teléfono como
el fracaso se ha convertido ya en un requisito más en momentos de dificultad ecónomica como los acuales. “
¿Voy a dejar mi dinero en tus manos?. ¿Has tenido cantidades así para gestionar alguna vez?. ¿Alguna vez antes has nadado contracorriente?” Estoy rotundamente de acuerdo con ese pensamiento. Siempre me quedaré más tranquilo si el emprendedor me gusta y veo que ha fracasado previamente en alguna iniciativa pero ha vivido esa experiencia y ha aprendido de ella, en cierta forma ese fracaso es el pilar sobre el que trata de construir un éxito. No me cabe ninguna duda de que si has pasado y vivido dificultades, si estás llegan de nuevo no te pillarán de nuevas, sabrás donde te equivocaste la otra vez y estarás más preparado para afrontar el reto que personas que no han vivido un fracaso previo.
Algo de eso está en USA implícito en el tópico del
Self-Made Man, el hombre hecho a si mismo. En la cultura anglosajona el fracaso no es premiado, pero es tolerado como parte del sistema, y el que fracasa no es condenado a perpetuidad.
Otras culturas, como la japonesa por ejemplo, no sólo no entiende el éxito sin el fracaso, sino que además en cierto modo no está bien visto, se considera hasta en cierto modo “un golpe de fortuna” llegar directo al éxito sin un fracaso anterior. Es moralmente un punto de inflexión necesario.
Al margen de diferencias culturales,
yo siempre animaré a emprender y a intentar una segunda y una tercera vez perseguir tu sueño, crear una empresa y lograr tus objetivos, y más ahora que nunca ya que vivimos en un momento especial, que las nuevas tecnologías como vehículo facilitan esa figura del emprendedor, algo que es mucho más complicado en otros sectores, como por ejemplo la industria, la empresa tradicional etc. Pero creo que también hay que saber cuando parar. Si llevas años emprendiendo y cosechando fracasos, también debes pensar que “a lo mejor no es lo tuyo”, y eso no es despectivo, es clave conocerse, encontrar el hueco que seguro que hay en la sociedad para ti, y dentro de él desarrollarte en la medida de tus posibilidades, pero siempre con ambición y esfuerzo.
El problema del fracaso es cuando no lo aceptas, no lo reconoces internamente y no pasas la línea -a veces dura- necesaria para poder aprender de él. Emprender y fracasar es experiencia, el fracaso real es no atreverse a intentar llegar donde una vez soñaste que llegarías.
Mario Dehter, única persona que ha visto este borrador antes de publicarse (y creo que es la primera vez que he mostrado uno antes de ponerlo online) y que no hace demasiadas fechas escribió
un post sobre el fracaso , me recalca muy acertadamente que “el fracaso es parte del maravilloso acto de vivir con éxito”.
Generalmente al hablar de nosotros mismos tendemos a minimizar y en cierto modo justificar nuestros fracasos en un trabajo o un emprendimiento en nuestro curriculum. Mucha gente los relativiza en un resumen rápido, pasado de puntillas,o mencionándolos al resumir su trayectoria con una frase intrascendente o los típicos “no era el momento”, “las circunstancias no eran propicias”, “tuvimos mala suerte” … la realidad es que yo, si miro atrás, he aprendido mucho más de mis fracasos que de mis –pocos- éxitos y creo que en los malos momentos es cuando he forjado mi perfil como emprendedor y como empresario, y en definitiva y es lo más importante, como persona.
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