Este texto es una tribuna publicada por el Diario de Sevilla y puede leerse en pdf aqui
Desmitificando el fracaso del emprendedor
En los tiempos que corren es clave tener una actitud positiva frente al error. En los países mediterráneos no se habla del fracaso, suelen utilizar desde siempre la expresión “mal fario”. Los anglosajones lo afrontan de una manera más natural y desde luego mucho más práctica.
Si nos aventuráramos a escribir un reportaje de empresarios de éxito, seguro que saldrían candidatos hasta de debajo de las piedras dispuestos a contar su historia. Es una foto atractiva. Si quisiéramos hacerlo de sonados fracasos, es posible que apenas lográramos respuestas y personajes para participar en nuestra historia. El fracaso no sólo no vende, es impopular y nadie quiere salir en esa foto. Pocos currículums reflejan experiencias fallidas y eso, en mi opinión, es un error.
En España el fracaso es un estigma. Si un emprendedor se lanza a una aventura y esta no llega a buen puerto, generalmente no vuelve a intentarlo, incluso me atrevería a decir que queda socialmente marcado. Es una pena y un enorme factor diferencial que caracteriza a nuestra clase emprendedora si la comparamos con la de otros países.
Pero son muchos los ejemplos que nos demuestran que segundas partes muchas veces fueron buenas, Thomas Edison fracasó miles de veces antes de dar con el filamento ideal para su bombilla incandescente. Richard Brandson (fundador de Virgin) tuvo dos empresas fallidas antes de saborear el éxito. Incluso Google, el gigante de Internet, ha desarrollado o comprado proyectos que ha tenido que cerrar por su escaso interés, o más cerca Telefónica y su fracasada red social Keteke.
Todos los emprendedores de éxito tienen una -mayor o menor- lista de fracasos a sus espaldas. Que se hable más de los éxitos que de los fracasos no quiere decir que éstos no existan, de hecho, no se puede entender una trayectoria brillante sino es construida desde el punto de inflexión de uno o varios fracasos. Del error se aprende, el éxito se disfruta.
Estamos en un país donde las estadísticas indican que en promedio, el 80% de los nuevos proyectos fracasan antes de los cinco años y el 90% no llega a los 10 años. Para los emprendedores, las razones del fracaso no se encuentran generalmente fuera de sus empresas, es dentro y desde dentro donde hay que analizar e identificar las causas del fracaso y en un gran número, la causante principal es la capacidad de gestión de sus responsables.
Recuerdo una larga reunión con un fondo de Capital Riesgo de Silicom Valley hace varios años. Me sorprendió mucho cuando analizando una inversión de varios millones de dólares en un proyecto de Internet argentino, la desecharon por una razón cuanto menos curiosa: el emprendedor no había fracasado antes. Me llamó mucho la atención y recuerdo que quise indagar en el tema. Ante mi sorpresa me respondieron con naturalidad. “Es el mejor master que puede hacer el emprendedor, buscamos perfiles que hayan vivido, entre otra,s esa experiencia y hayan aprendido de ella. Navegar con mar en calma es relativamente sencillo, queremos gente que haya hundido ya al menos una vez su propio barco en una tormenta. Ese momento siempre llega, y si no lo ha hecho aún, podría ser esta la ocasión. Que vuelvan a vernos tras vivir y aprender esa experiencia, nos dará más confianza”.
Este episodio me dejó pensativo. En España nadie habría discutido en ningún caso el perfil del emprendedor ya que constituía lo que no dudaríamos en llamar una trayectoria de éxito. El mercado americano la veía incompleta y partía de la base de que “el fracaso siempre llega”. El emprendedor que vive una y otra vez iniciativas de éxito no es más ni menos brillante; es que, simplemente, ha tenido mucha suerte. Nadie garantiza que si los problemas afloran su intuición y fortuna puedan solventar los momentos de crisis.
Todos recibimos con cierta frecuencia invitaciones a participar en un negocio aparentemente seguro, dentro de un sector en fuerte crecimiento y con un target dispuesto a la compra, pero eso no es suficiente, no sirve ni como punto de partida, al margen de definir completamente y en profundidad el Bussines Plan, siempre hay variables que se han de estudiar en profundidad, los compañeros de viaje, el momento de lanzarse, la capacidad de respuesta y por donde nos puede llegar el fracaso. Ser conscientes de nuestras limitaciones, es la mejor forma de avanzar.
Cuando un error se tapa, éste vuelve a aflorar irremediablemente. La clave es no sólo no ocultarlo, sino compartir los errores, analizarlos y poder construir desde ellos; vivirlos como una experiencia más dentro del devenir de un proyecto y, en ningún caso, como algo traumático de lo que avergonzarse.
Equivocarse puede ser un buen punto de partida para empezar a construir en la dirección correcta.
Ante un estimulo cada individuo responde de una manera diferente. Estamos atravesando una época en la que muchas personas reciben por ejemplo la mala noticia de que se quedan sin trabajo. Puede ser paradójico y no pretendo hacer la más mínima demagogia y no llegaré a decir que es una buena noticia, pero si creo que aunque puedes tomártelo a la tremenda y hundirte, también puedes aceptarlo, tocar fondo, y dar un paso al frente y que sea un estimulo de verdad; un punto de inflexión para crecer.
Los estímulos positivos son placer puro, de ellos no se aprende, se viven y se disfrutan. Los estímulos negativos son los que hacen crecer a las personas dentro de si mismas, los que pueden obligarte a buscar lo que posiblemente nunca antes te habías planteado encontrar: a ti mismo.
Todos estamos sujetos a estímulos y cada vez más por el avance tecnológico. La barrera de la distancia, por ejemplo en zonas rurales ha sido históricamente un freno, la menor interacción con terceros reducía el número de estímulos a los que responder. Hoy en día la ubicación física deja de ser relevante gracias a la tecnología y a todo tipo de comunicación, todos podemos responder a muchos más estímulos que hace 10 años, y aun así responderemos a muchísimos menos que la generación que nos releve, especialmente los llamados nativos digitales, nacidos en los años 90.
Las situaciones buenas o malas se irán sucediendo cíclicamente en nuestra vida.
Si curiosamente tienes la suerte de que sólo te suceden cosas positivas, no puedo alegrarme por ti; pienso que te falta algo.
Mi escenario personal ideal es el de un 75% de experiencias positivas y un 25% negativas, que son en las que toco fondo en alguna faceta de la vida, me obligo a reflexionar, a replantearme y muy a menudo a cambiar mi punto de vista sobre las cosas. Ese 25% me enriquece, es gasolina pura para mí día a día, o al menos intento que lo sea. El otro 75%, y sobre todo la proporción que mantiene con los problemas y experiencias negativas, me hace vivir tranquilo.
“Hombre sin sonrisa no abre tienda”. Al menos eso dice un proverbio chino que me gusta y creo que hay que intentar aplicarlo –yo a menudo no logro hacerlo-, al día a día. Ante la mayor adversidad uno puede tomar la vía de la autocomplacencia, navegar y naufragar en su problema y sufrimiento o encarar la vida con arrestos y dignidad. Creo que intentar lo segundo vale la pena.
Conocer a gente con problemas, pero problemas de verdad, no como los tuyos, y ver con la dignidad y alegría e incluso frialdad que los encara, vale la pena. Es por eso, que vale la pena que conozcas a Randy Pausch, un ejemplo de dignidad, respuesta positiva a estímulos y alegría de vivir. Un ejemplo que sirve para reflexionar antes de pensar si uno debe hundirse, deprimirse, o simplemente enfrentarse a un problema, que dicho sea de paso, tal vez tras ver este vídeo, te des cuenta de que sólo era un ligero problemilla.
Ante un estimulo cada individuo responde de una manera diferente. Estamos atravesando una época en la que muchas personas reciben por ejemplo la mala noticia de que se quedan sin trabajo. Puede ser paradójico y no pretendo hacer la más mínima demagogia y no llegaré a decir que es una buena noticia, pero si creo que aunque puedes tomártelo a la tremenda y hundirte, también puedes aceptarlo, tocar fondo, y dar un paso al frente y que sea un estimulo de verdad; un punto de inflexión para crecer.
Los estímulos positivos son placer puro, de ellos no se aprende, se viven y se disfrutan. Los estímulos negativos son los que hacen crecer a las personas dentro de si mismas, los que pueden obligarte a buscar lo que posiblemente nunca antes te habías planteado encontrar: a ti mismo.
Todos estamos sujetos a estímulos y cada vez más por el avance tecnológico. La barrera de la distancia, por ejemplo en zonas rurales ha sido históricamente un freno, la menor interacción con terceros reducía el número de estímulos a los que responder. Hoy en día la ubicación física deja de ser relevante gracias a la tecnología y a todo tipo de comunicación, todos podemos responder a muchos más estímulos que hace 10 años, y aun así responderemos a muchísimos menos que la generación que nos releve, especialmente los llamados nativos digitales, nacidos en los años 90.
Las situaciones buenas o malas se irán sucediendo cíclicamente en nuestra vida.
Si curiosamente tienes la suerte de que sólo te suceden cosas positivas, no puedo alegrarme por ti; pienso que te falta algo.
Mi escenario personal ideal es el de un 75% de experiencias positivas y un 25% negativas, que son en las que toco fondo en alguna faceta de la vida, me obligo a reflexionar, a replantearme y muy a menudo a cambiar mi punto de vista sobre las cosas. Ese 25% me enriquece, es gasolina pura para mí día a día, o al menos intento que lo sea. El otro 75%, y sobre todo la proporción que mantiene con los problemas y experiencias negativas, me hace vivir tranquilo.
“Hombre sin sonrisa no abre tienda”. Al menos eso dice un proverbio chino que me gusta y creo que hay que intentar aplicarlo –yo a menudo no logro hacerlo-, al día a día. Ante la mayor adversidad uno puede tomar la vía de la autocomplacencia, navegar y naufragar en su problema y sufrimiento o encarar la vida con arrestos y dignidad. Creo que intentar lo segundo vale la pena.
Conocer a gente con problemas, pero problemas de verdad, no como los tuyos, y ver con la dignidad y alegría e incluso frialdad que los encara, vale la pena. Es por eso, que vale la pena que conozcas a Randy Pausch, un ejemplo de dignidad, respuesta positiva a estímulos y alegría de vivir. Un ejemplo que sirve para reflexionar antes de pensar si uno debe hundirse, deprimirse, o simplemente enfrentarse a un problema, que dicho sea de paso, tal vez tras ver este vídeo, te des cuenta de que sólo era un ligero problemilla.
Es otra de mis 20 palabras, de las 20 con las que he querido reflexionar esta temporada que comienza. Francamente, no se si mucha gente leerá estas breves notas algo abstractas y conceptuales, no importa.
En ocasiones he escrito post para los demás, y creo haber intentado ser, dentro de mis limitaciones, divulgativo. Estos post de 20 palabras, no los escribo por los demás, por primera vez los escribo por mi mismo, es un dialogo posiblemente unipersonal en el que intento ordenar ideas y reflexionar sobre conceptos. He descubierto que le aleja del ruido y me relaja.
Una charla unipersonal hoy en día es posible que sea estéril, pero me gusta tenerlo es una forma de encontrarme a mi mismo, creo que me aporta, y si alguien más está dispuesto a compartirlo, genial: bienvenido al club.
La superación es el poder romper los límites que están, objetivamente predefinidos para ti. Creo que hay pocas cosas más bonitas que lograr eso. Por eso conceptualmente la superación está mal empleada, es muy difícil ver una acción de superación personal. Si miro para atrás, no encuentro un solo hecho en mi vida en el que haya roto esa barrera. Creo que hay momentos que dí el máximo, que me acerqué, que objetivamente pude haber hecho algo bien, pero francamente no recuerdo una sólo frame de mi vida que pueda enmarcar en el que no haya sido posible “ese poquito más” que marca la diferencia.
Superarse es ser Derek Redmon. Es haber trabajado y focalizado en algo, en lo que sea, durante toda una vida, trabajar duro años, y que llegado el momento todo se caiga, algo suceda. Ese algo es la motivación clave que te hace superarte y te hace pasar a la historia.
Derek Redmon era un atleta británico, un atleta más. Trabajo duramente 4 años para dar el do de pecho en 45 segundos, los que correría en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Focalizar tu vida, y tu carrera como atleta en 45 segundos ya es de por si un esfuerzo generoso y enorme y un riesgo. Lo inesperado, la desgracia, posiblemente provocada por la tensión del momento, hizo que Derek encontrara que era más que un atleta.
A mitad de carrera Derek se lesionó el tendón de la corva, desplomándose y sintiendo un enorme dolor. El mundo se le venía encima, pero sufriendo y con dolor supo sobreponerse, con la ayuda de su padre que saltó desde el público, a la pata coja, con dolor, y ya corriendo otra carrera distinta, cruzó la meta. No se si hubiera ganado o perdido, no importa. El obstáculo le hizo superarse, superar la frustración, el dolor, encontrar la motivación y recrearse en ella. Aunque posiblemente no fue consciente en aquel momento, Derek Redmon si ganó esa carrera, y 17 años después sigue siendo recordado.
Cuando uno necesita esa pizca de motivación extra y necesita encontrarse para así poder superarse, ver este vídeo y sentirse Derek puede ayudar.
Es otra de mis 20 palabras, de las 20 con las que he querido reflexionar esta temporada que comienza. Francamente, no se si mucha gente leerá estas breves notas algo abstractas y conceptuales, no importa.
En ocasiones he escrito post para los demás, y creo haber intentado ser, dentro de mis limitaciones, divulgativo. Estos post, otra de esas 20 palabras, no lo escribo por los demás, por primera vez escribo para mi mismo, es un dialogo unipersonal y es posible que muchos crean que estéril, en el que intento ordenar ideas y reflexionar sobre conceptos. He descubierto que le aleja del ruido y me relaja.
Creo que me aporta, y si alguien más está dispuesto a compartirlo, genial: bienvenido al club.
La superación es el poder romper los límites vitales que están, objetivamente predefinidos para ti. Creo que hay pocas cosas más bonitas que lograr eso. Tal vez por eso conceptualmente la superación está mal empleada, es muy difícil ver una acción de superación personal. Si miro para atrás, no encuentro un solo hecho en mi vida en el que haya roto esa barrera. Creo que hay momentos que dí el máximo, que me acerqué, que objetivamente pude haber hecho algo más o menos bien, pero francamente no recuerdo una sólo frame de mi vida que pueda enmarcar, en el crea que no ha sido posible “ese poquito más” que marca la diferencia.
Superarse es ser como Derek Redmon. Es haber trabajado y focalizado en algo, en lo que sea, durante toda una vida, trabajar duro años, y que llegado el momento aunque todo se caiga, aunque algo suceda, des la talla. Ese algo es la motivación clave que te hace superarte y te hace pasar a la historia.
Derek Redmon era un atleta británico, un atleta más. Trabajo duramente 4 años para dar el do de pecho en 45 segundos, los que correría en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Focalizar tu vida, y tu carrera, en este caso como atleta, en 45 segundos ya es de por si un esfuerzo generoso y enorme riesgo. Lo inesperado, la desgracia, posiblemente provocada por la tensión del momento, hizo que Derek encontrara que era mucho más que un atleta.
A mitad de carrera Derek se lesionó el tendón de la corva, desplomándose y sintiendo un enorme dolor. El mundo se le venía encima, años trabajando para ese momento y en medio, la mayor de las desgracias, pero sufriendo y con dolor supo sobreponerse, con la ayuda de su padre que saltó desde el público, incluso a la pata coja, con dolor, y ya corriendo otra carrera distinta, minutos después cruzó la meta en medio de la enorme ovación del público puesto en pie. No se si hubiera ganado o perdido, ¿a quién importa?. El obstáculo le hizo superarse, superar la frustración, vencer el dolor, encontrar la motivación y recrearse en ella. Aunque posiblemente no fue consciente en aquel momento, Derek Redmon si ganó esa carrera, y aun hoy, 17 años después sigue siendo recordado.
Cuando uno necesita esa pizca de motivación extra y necesita encontrarse para así poder superarse, ver este vídeo y sentirse unos minutos como Derek puede ayudar.
Sólo 10 días de vacaciones, y me han parecido un mes… y un regreso tan empantanado con tantos y tan variados temas que llevo unos días totalmente saturado.
Escribo estas líneas a las 19.43 desde mi oficina. Ya estoy sólo hace horas. Me quedan aun en casa varias horas de trabajo hoy Jueves, y no me quería ir sin escribir unas líneas en este blog.
La semana pasada, de vacaciones, lo actualicé poco. Esta semana, con el retorno a la rutina, he estado tan superado por mil citas, reuniones y temas pendientes que no había tenido tiempo aun.
Al menos antes de irme a casa quería esta vez compartir con quien también quiera hacerlo 25 conceptos. No se si muchas o pocas, pero estas son las mías, cosas sobre las que en alguna ocasión quiero hablar las próximas semanas. Intentaré que sea 1 por día y me reservo el ir anotando alguna más.
En Agosto suelo tener por costumbre (o manía según se vea), antes de que comience la temporada, anotar 25 palabras que para mi quieren decir algo o que por el motivo que sea veo importantes para poder cumplir objetivos en la temporada que empieza. Está vez las quiero decir en voz alta, porque me quiero obligar a escribir 1 vez a la semana hasta terminarlas un post sobre cada una de ellas.
Estos son los conceptos, sin ningún orden predefinido, que me han venido a la cabeza:
Sacrificio y Esfuerzo
Los Teóricos
Crecer en el Trabajo
Rendirse
Dirigir personas
Querer abarcar demasiado
Gestión de favores
Voluntariado
Pocos indios
Bluff
Huir
Correr como pollos sin cabeza
Inválidos mentales
La Soledad del emprendedor
Autofinanciarse
Saber decir NO
Gestión productividad personal
Saltar al vacio
Vivir
Salir de la Cueva
Inteligencia Colectiva
Llevo una semana dura… Sobreviviré, no tengo derecho a quejarme, soy un privilegiado.
Sólo 10 días de vacaciones, y me han parecido un mes… y un regreso tan empantanado con tantos y tan variados temas que llevo unos días totalmente saturado.
Escribo estas líneas a las 20.09 desde mi oficina. Ya estoy sólo hace horas. Me quedan aun en casa varias horas de trabajo hoy Jueves, y no me quería ir sin escribir unas líneas en este blog.
La semana pasada, de vacaciones, lo actualicé poco. Esta semana, con el retorno a la rutina, he estado tan superado por mil citas, reuniones, llamadas y temas pendientes que no había tenido tiempo aun.
Al menos antes de irme a casa quería esta vez compartir con quien también quiera hacerlo 20 conceptos. No se si muchas o pocas, pero estas son las mías, cosas sobre las que en alguna ocasión quiero hablar las próximas semanas. Intentaré que sea 1 por día y me reservo el ir anotando alguna más.
En Agosto suelo tener por costumbre (o manía según se vea), antes de que comience la temporada, anotar 20 palabras que para mi quieren decir algo o que por el motivo que sea veo importantes para poder cumplir objetivos en la temporada que empieza. Está vez las quiero decir en voz alta, porque me quiero obligar a escribir 1 vez a la semana hasta terminarlas un post sobre cada una de ellas.
Estos son los conceptos, sin ningún orden predefinido, que me han venido a la cabeza:
Sacrificio y EsfuerzoSuperarse
Los Teóricos
Crecer en el Trabajo
Definir bien
Rendirse
Dirigir personas
Querer abarcar demasiado
Gestión de favores
Voluntariado
Pocos indios
Bluff
Huir
Correr como pollos sin cabeza
Inválidos mentales
La Soledad del emprendedor
Autofinanciarse
Saber decir NO
Gestión productividad personal
Saltar al vacio
Vivir
Salir de la Cueva
Inteligencia Colectiva
No es un editor de la publicación de moda en USA, ni es un gurú de nada. Paul Potts es un tipo normal, de la calle. O al menos lo era hasta hace poco.
Ayer por la mañana en un desayuno informal con unos periodistas en la oficina se han quedado sorprendidos cuando he mencionado lo que yo llamo “El Efecto Paul Potts“. ¿Qué es para mi ese efecto? Para verlo, deberías verte este vídeo, es menos de 3 minutos y podrás sacar algunas conclusiones (es posible que tal vez muchos lo habréis visto; este vídeo tiene cerca de 6.000.000 de visionados en YouTube).
Posiblemente pensarás, bueno, un reality de televisión más y un tipo feo que canta bien. Correcto, pero no es para mi lo trascendente. Para mi lo increíble es que este tipo, con una voz excepcionalmente educada y que ha nacido para cantar ópera, ha consumido su vida hasta entrar en este concurso detrás de un mostrador, vendiendo teléfonos móviles para South West; es tan triste como increíble. Es triste que alguien que tiene un don, que tiene una ilusión y que tiene unas posibilidades excepcionales de hacer algo bonito e importante se haya visto engullido por la sociedad y no pueda hacer aquello para lo que realmente ha nacido; en este caso cantar.
Por supuesto Paul es un privilegiado, un golpe de fortuna; el esfuerzo, constancia y finalmente la televisión, un concurso, una bonita historia, fama, grabar un disco, conciertos por medio mundo. Podríamos decir que es algo así como una Cenicienta moderna.
El problema es que con toda esta incertidumbre económica que vivimos, estas bonitas historias van a escasear cada vez más aun de lo que ya lo estaban haciendo, y la inercia de la sociedad, que nos va limitando como individuos y quitándonos ambición, va a ser más cruel aún y va a generalizar que este tipo de personajes, emprendedores, con una ilusión, o incluso con un don, acaben en un trabajo gris, donde están limitado, no pueden superarse, cumplir ilusiones y hacer aquello para lo que han nacido. El efecto Paul Potts es quitarse ese corsé, romper con lo preestablecido para ti, con el papel que alguien te ha asignado, luchar por lo que quieres e intentar destacar, no autolimitarte dentro de una sociedad o estructura mediocre.
Si crees que tienes posibilidades, ilusiones o “que has nacido” para hacer algo en concreto; lucha por ello, que la situación económica ni te intimide ni te pare, creo que si sientes que has nacido para algo distinto debes al menos intentar luchar por ello. Aunque fracases.