Hace unos días en los comentarios sobre
mi último post de arte Chisco me
sugería hablar de algunos pintores valencianos, entre ellos
Manolo Valdés.
En los mismos comentarios recogí el guante encantado porque así me obligo a escribir algo de Valdés, uno de mis pintores favoritos.
La realidad es que vivo rodeado de obra de
Manolo Valdés. Hay esculturas suyas en el Aeropuerto de Madrid, en el
Parque Enrique Tierno Galván, en Alcobendas una enorme y magnífica “Menina” de 7 metros (maravillosa inversión para el pueblo de Alcobendas. ¡Lo que vale eso hoy en día!), fue comprada en un buen momento, en1999, antes de la explosión de la cotización internacional de Manolo. Algunos gurús se quejaron de la compra, hoy vale el doble o el triple (ver
El Mundo de la fecha). Incluso en el CC
Xanadú han tenido el buen gusto de comprar varias esculturas de cabezas de Valdés y tenerlas allí expuestas; un lujo. También el Reina Sofía (
MNCARS) tiene una espléndida escultura de madera, muy recomendable para ver.

Si de un artista tengo ganas de pasarme por su estudio hoy en día sin haberlo conseguido, ese es Manolo Valdés. Su tratamiento de la materia, sus arpilleras, sus temáticas clásicas y sus esculturas me atraen especialmente. Su estudio está en NYC y tengo entendido que tiene otro en España cuando pasa temporadas en nuestro país.
Su cotización en los últimos 7-8 años ha subido como la espuma, parte de ese trabajo es el mérito indudable para uno de los 3 artistas que mejor tratan la materia en este país (Valdés,
Tàpies, y
Barceló), pero también es un enorme mérito de la
Galería Marlborough, a la que alguno llama despectivamente el
McDonalds de las galerías de arte, pero que realmente es una fábrica de promoción y venta a coleccionistas privados e instituciones.
Era el año 2001 o 2002 cuando un día fui a ver un cuadro de
Antonio López a la Galería Marlborough en Madrid. Allí Alexandra, que ahora trabaja para Sotheby’s, me mostró el cuadro que iba a ver en sus almacenes lejos de ojos indiscretos. Allí, junto a el, descubrí
un enorme Valdés de 1.90 cm de altura. Una arpillera materica del año 98 posiblemente de una serie muy vendida en las exposiciones del autor en la Galería SEN de Madrid (los cuadros de este artista sobre temas clásicos: Meninas, Felipes IV y en general retratos de cuerpo entero con influencia de Velázquez etc. están muy buscados, nada que ver con “bolsos” y “zapatos”, en muchas ocasiones espantosos y que aun así se venden fácilmente).
Este tipo de cuadros, así como las esculturas más clásicas de Manolo han duplicado su precio en el mercado desde el año 2000. Son piezas muy difíciles de encontrar y que hoy en día son ya prohibitivas. Yo lo adquirí por un importe muy importante, pero además muy contento porque a día de hoy mi inversión se ha revalorizado ya más de un 100%, cosa que no es demasiado significativa, ya que no tengo intención alguna de venderlo.
Total, que como uno funciona por impulsos, a los 2 días los operarios del McDonalds del Arte trajeron protegido como se merece este cuadro y me lo colgaron, desde entonces me acompaña día a día.

Me gusta mucho la pieza porque tiene mucha más materia (hasta cemento!) que otras similares que conocía, es rotunda (en la foto eso no se aprecia muy bien por el metacrilato que lo protege). Este es uno de mis cuadros favoritos. Me encantaría tener una escultura de una menina pequeña para acompañarlo
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