Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Empresario e inversor privado del sector Internet y Nuevas Tecnologías.
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Crecer en el trabajo
Hace tiempo comenté que quería escribir sobre 20 palabras y conceptos este es uno de ellos.
Tal vez uno que tiene una cierta lectura en interno, y que a la vez que lo escribo me sirve para ordenar algunas ideas y que, de manera especial, para que este blog sea también un elemento de comunicación interna y de este modo personas que trabajan conmigo puedan saber, lo que muchas veces pienso de temas relacionados con el trabajo en general, no con el suyo particular, y que posiblemente no haya tenido ocasión de tratar con ellos.
Es posible que esté errado, pero siento que el concepto “trabajo” no resiste una foto fija, ha ido variando de significado a lo largo de los últimos años, creo que en general para toda la sociedad.
En 2007 y 2008 todos teníamos trabajo, había de sobra, era un mal necesario. La movilidad laboral era alta, desde mi posición el peso del concepto fidelizar se hacía crítico para mantener una estructura operativa. Creo que mucha gente, y en mi propia familia he visto varios ejemplos, no valoraba un activo en sí mismo en “tener trabajo”, en un país en el que históricamente este ha sido uno de los principales talones de Aquiles.
En cierto modo, el trabajo es como las angulas, sabe especialmente bien cuando eres consciente de que cuesta un enorme esfuerzo y apenas hay; esa escasez es la que te hace valorarlo de manera especial y trascendente. Por cierto, sería una comparación más divertida si el trabajo no fuera necesario, hoy comprar un kilo de angulas es una frivolidad, y se llegan este año a pagar más de 2.000 Euros/kilo http://www.berenguela.com/el-primer-kilo-de-angulas-de-la-temporada-fue-vendido-en-asturias-por-2-001-euros/2009-11-10 y francamente este fin de año, no se si cuesta más encontrar trabajo o comprar un kilo de angulas
La crisis ha enseñado a mucha gente de forma cruel, algo que desconocían, que el trabajo puede llegar a escasear, y para muestra los más de 4 millones de parados que hay en España y los miles de inmigrantes que están regresando a sus países de origen. Es un drama, pero también un toque de atención hacia algunas personas que pensaban que podrían cambiar de trabajo de forma constante ante la mínima dificultad, no valoraban el esfuerzo de las empresas y de sus empleadores y en ocasiones tomaban la decisión de cambiar de empleo trivialmente, total, “si en unas semanas encontraré algo”… Pues bien, esas semanas se han vuelto meses y esos meses han hecho que acabe el paro que tenías asignado, y decenas de miles, cientos de miles, millones de personas no han encontrado nada. Imagino que en los próximos 2-3 años, cuando todo esto vaya pasando, lograrán colocarse, pero lo que de verdad deseo, es que además de colocarse hayan aprendido que esto es cíclico y puede volver a suceder.
Los sindicaticos mayoritarios, ridículamente anacrónicos en una España moderna, viven al calor de las subvenciones del Estado (pocos sindicatos quedarían, y dudo que fueran los grandes, si se tuvieran que mantener con las cuotas de los trabajadores), insisten en trazar una línea que no comparto la que separa al trabajador y el empresario. Para mi eso no existe y es algo del pasado… o si existe es algo mucho más tenue que hace 10 o 20 años.
El concepto de trabajador se empieza a diluir en la actualidad en conceptos aparentemente tan lejanos con el de “inversor” y “empresario”:
¿Qué he ganado en este puesto de trabajo?, ¿Cuál es mi valor de mercado?, ¿He mejorado mi CV este año?, ¿He aprendido y descubierto nuevas perspectivas?
Son preguntas igualmente válidas para una empresa, una inversión y un trabajador.
Para mi somos todos empresarios, hay empresarios que emplean gente y empresarios que capitalizan su propio trabajo dentro de una compañía, es decir, son empresarios de si mismos, pero todos somos en definitiva de una u otra manera empresarios, y si no nos sentimos así nosotros mismos igual es que estamos capitalizando mal nuestro esfuerzo.
Hace tiempo comenté que quería escribir sobre 20 palabras y conceptos este es uno de ellos.
Tal vez uno que tiene una cierta lectura en interno, y que a la vez que lo escribo me sirve para ordenar algunas ideas y que, de manera especial, para que este blog sea también un elemento de comunicación interna y de este modo personas que trabajan conmigo puedan saber, lo que muchas veces pienso de temas relacionados con el trabajo en general, no con el suyo particular, y que posiblemente no haya tenido ocasión de tratar con ellos.
Es posible que esté errado, pero siento que el concepto “trabajo” no resiste una foto fija, ha ido variando de significado a lo largo de los últimos años, creo que en general para toda la sociedad.
En 2006, 2007 y 2008 todos teníamos trabajo, había de sobra, era un mal necesario. La movilidad laboral era alta, desde mi posición el peso del concepto fidelizar se hacía crítico para mantener una estructura operativa. Creo que mucha gente, y en mi propia familia he visto varios ejemplos, no valoraba un activo en sí mismo en “tener trabajo”, en un país en el que históricamente este ha sido uno de los principales talones de Aquiles.
En cierto modo, el trabajo es como las angulas, sabe especialmente bien cuando eres consciente de que cuesta un enorme esfuerzo y apenas hay; esa escasez es la que te hace valorarlo de manera especial y trascendente y cuando abunda, lo valoras en menor medida. Por cierto, sería una comparación más divertida si el trabajo no fuera necesario, hoy comprar un kilo de angulas es una frivolidad, y se llegan este año a pagar más de 2.000 Euros/kilo francamente este fin de año, no se si cuesta más encontrar trabajo o comprar un kilo de angulas.
La crisis ha enseñado a mucha gente de forma cruel, algo que desconocían, que el trabajo puede llegar a escasear, y para muestra los más de 4 millones de parados que hay en España y los miles de inmigrantes que están regresando a sus países de origen. Es un drama, pero también un toque de atención hacia algunas personas que pensaban que podrían cambiar de trabajo de forma constante ante la mínima dificultad, no valoraban el esfuerzo de las empresas y de sus empleadores y en ocasiones tomaban la decisión de cambiar de empleo trivialmente, total, “si en unas semanas encontraré algo”… Pues bien, esas semanas se han vuelto meses y esos meses han hecho que acabe el paro que tenías asignado, y decenas de miles, cientos de miles, millones de personas no han encontrado nada. Imagino que en los próximos 2-3 años, cuando todo esto vaya pasando, lograrán colocarse, pero lo que de verdad deseo, es que además de colocarse hayan aprendido que esto es cíclico y puede volver a suceder.
Los sindicatos mayoritarios, ridículamente anacrónicos en una España moderna, viven al calor de las subvenciones del Estado (pocos sindicatos quedarían, y dudo que fueran los grandes, si se tuvieran que mantener con las cuotas de los trabajadores), insisten en trazar una línea que no comparto la que separa al trabajador y el empresario. Para mi eso no existe y es algo del pasado… o si existe es algo mucho más tenue que hace 10 o 20 años.
El concepto de trabajador se empieza a diluir en la actualidad en conceptos aparentemente tan lejanos con el de “inversor” y “empresario”:
¿Qué he ganado en este puesto de trabajo?, ¿Cuál es mi valor de mercado?, ¿He mejorado mi CV este año?, ¿He aprendido y descubierto nuevas perspectivas?
Son preguntas igualmente válidas para una empresa, una inversión y un trabajador.
Para mi somos todos empresarios, hay empresarios que emplean gente y empresarios que capitalizan su propio trabajo dentro de una compañía, es decir, son empresarios de si mismos, pero todos somos en definitiva de una u otra manera empresarios, y si no nos sentimos así nosotros mismos igual es que estamos capitalizando mal nuestro esfuerzo.
Tags: 20 palabras, Empleo, empresarios, inversor
Superarse
Superarse
Es otra de mis 20 palabras, de las 20 con las que he querido reflexionar esta temporada que comienza. Francamente, no se si mucha gente leerá estas breves notas algo abstractas y conceptuales, no importa.
En ocasiones he escrito post para los demás, y creo haber intentado ser, dentro de mis limitaciones, divulgativo. Estos post de 20 palabras, no los escribo por los demás, por primera vez los escribo por mi mismo, es un dialogo posiblemente unipersonal en el que intento ordenar ideas y reflexionar sobre conceptos. He descubierto que le aleja del ruido y me relaja.
Una charla unipersonal hoy en día es posible que sea estéril, pero me gusta tenerlo es una forma de encontrarme a mi mismo, creo que me aporta, y si alguien más está dispuesto a compartirlo, genial: bienvenido al club.
La superación es el poder romper los límites que están, objetivamente predefinidos para ti. Creo que hay pocas cosas más bonitas que lograr eso. Por eso conceptualmente la superación está mal empleada, es muy difícil ver una acción de superación personal. Si miro para atrás, no encuentro un solo hecho en mi vida en el que haya roto esa barrera. Creo que hay momentos que dí el máximo, que me acerqué, que objetivamente pude haber hecho algo bien, pero francamente no recuerdo una sólo frame de mi vida que pueda enmarcar en el que no haya sido posible “ese poquito más” que marca la diferencia.
Superarse es ser Derek Redmon. Es haber trabajado y focalizado en algo, en lo que sea, durante toda una vida, trabajar duro años, y que llegado el momento todo se caiga, algo suceda. Ese algo es la motivación clave que te hace superarte y te hace pasar a la historia.
Derek Redmon era un atleta británico, un atleta más. Trabajo duramente 4 años para dar el do de pecho en 45 segundos, los que correría en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Focalizar tu vida, y tu carrera como atleta en 45 segundos ya es de por si un esfuerzo generoso y enorme y un riesgo. Lo inesperado, la desgracia, posiblemente provocada por la tensión del momento, hizo que Derek encontrara que era más que un atleta.
A mitad de carrera Derek se lesionó el tendón de la corva, desplomándose y sintiendo un enorme dolor. El mundo se le venía encima, pero sufriendo y con dolor supo sobreponerse, con la ayuda de su padre que saltó desde el público, a la pata coja, con dolor, y ya corriendo otra carrera distinta, cruzó la meta. No se si hubiera ganado o perdido, no importa. El obstáculo le hizo superarse, superar la frustración, el dolor, encontrar la motivación y recrearse en ella. Aunque posiblemente no fue consciente en aquel momento, Derek Redmon si ganó esa carrera, y 17 años después sigue siendo recordado.
Cuando uno necesita esa pizca de motivación extra y necesita encontrarse para así poder superarse, ver este vídeo y sentirse Derek puede ayudar.
Es otra de mis 20 palabras, de las 20 con las que he querido reflexionar esta temporada que comienza. Francamente, no se si mucha gente leerá estas breves notas algo abstractas y conceptuales, no importa.
En ocasiones he escrito post para los demás, y creo haber intentado ser, dentro de mis limitaciones, divulgativo. Estos post, otra de esas 20 palabras, no lo escribo por los demás, por primera vez escribo para mi mismo, es un dialogo unipersonal y es posible que muchos crean que estéril, en el que intento ordenar ideas y reflexionar sobre conceptos. He descubierto que le aleja del ruido y me relaja.
Creo que me aporta, y si alguien más está dispuesto a compartirlo, genial: bienvenido al club.
La superación es el poder romper los límites vitales que están, objetivamente predefinidos para ti. Creo que hay pocas cosas más bonitas que lograr eso. Tal vez por eso conceptualmente la superación está mal empleada, es muy difícil ver una acción de superación personal. Si miro para atrás, no encuentro un solo hecho en mi vida en el que haya roto esa barrera. Creo que hay momentos que dí el máximo, que me acerqué, que objetivamente pude haber hecho algo más o menos bien, pero francamente no recuerdo una sólo frame de mi vida que pueda enmarcar, en el crea que no ha sido posible “ese poquito más” que marca la diferencia.
Superarse es ser como Derek Redmon. Es haber trabajado y focalizado en algo, en lo que sea, durante toda una vida, trabajar duro años, y que llegado el momento aunque todo se caiga, aunque algo suceda, des la talla. Ese algo es la motivación clave que te hace superarte y te hace pasar a la historia.
Derek Redmon era un atleta británico, un atleta más. Trabajo duramente 4 años para dar el do de pecho en 45 segundos, los que correría en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Focalizar tu vida, y tu carrera, en este caso como atleta, en 45 segundos ya es de por si un esfuerzo generoso y enorme riesgo. Lo inesperado, la desgracia, posiblemente provocada por la tensión del momento, hizo que Derek encontrara que era mucho más que un atleta.
A mitad de carrera Derek se lesionó el tendón de la corva, desplomándose y sintiendo un enorme dolor. El mundo se le venía encima, años trabajando para ese momento y en medio, la mayor de las desgracias, pero sufriendo y con dolor supo sobreponerse, con la ayuda de su padre que saltó desde el público, incluso a la pata coja, con dolor, y ya corriendo otra carrera distinta, minutos después cruzó la meta en medio de la enorme ovación del público puesto en pie. No se si hubiera ganado o perdido, ¿a quién importa?. El obstáculo le hizo superarse, superar la frustración, vencer el dolor, encontrar la motivación y recrearse en ella. Aunque posiblemente no fue consciente en aquel momento, Derek Redmon si ganó esa carrera, y aun hoy, 17 años después sigue siendo recordado.
Cuando uno necesita esa pizca de motivación extra y necesita encontrarse para así poder superarse, ver este vídeo y sentirse unos minutos como Derek puede ayudar.
Tags: 20 palabras, coaching, motivacion, superacion
Regresando a la cultura del Esfuerzo
Recuerdo que llevaba poco tiempo escribiendo en este blog. Tampoco es que lleve mucho haciéndolo, sólo llevo un año y muy poquito. Pero recuerdo que eran unos días o semanas y en un post escribí algo relacionado con el esfuerzo. Me llvoieron algunas collejas que me dejaron algo confuso.
Aun recuerdo un comentario, que sigue aprobado y decía algo tal que asi:
“Además de ser ciencia ficción esa posibilidad, parece que a lo que aspiramos todos los “jóvenes” es a eso, cobrar mierda (mil y poco euros, con suerte) y desconectar (¿tener vida, quizás?), además de trabajar lo mínimo (¿40 horas semanales, quizás, y no extras nunca remuneradas?)¿Pero de qué vais? Volved al mundo real, trabajaos algo vuestra casi nula vida personal (porque estar casado con una tía que ves dos horas por semana y sacar al niño al parque no es tener vida) y salid de vez en cuando de Majadahonda.”
El comentario era anónimo, firmado por “Maria” con un email falso y seguido de otro similar desde la misma IP con otro nombre, pero no por eso dejé de publicarlo, rarísima vez he moderado un comentario en este blog. La realidad es que un año después aun lo recuerdo, es uno de los comentarios que se han publicado que tengo más frescos en la memoria, pensé mucho sobre ello María, y eso que no vivo en Majadahonda.
Por eso cuando comenté que a la vuelta de vacaciones querría escribir sobre 20 palabras/conceptos distintos, y me gustaría aprovechar y hacerlo cada martes, este es el primero y “esfuerzo” la primera palabra que me vino a la cabeza.
Es evidente que el esfuerzo para esta chica y para mi es diferente. Yo no lo sabía, creía que era una palabra universal llena de valores en si misma, indiscutible, y descubrí y me sorprendió mucho ver que no tiene porque ser así y que hay otras posturas, respetables por supuesto, pero que no comparto ante el esfuerzo.
Por ese motivo me gustaría explicar algo en voz alta. Para mi el esfuerzo es la manera en la que intento paliar mis debilidades, porque soy consciente –y es mi único mérito- que tengo enormes debilidades como persona y profesional, y por ello el darlo todo es importante por dos razones. La primera es un tema de autorealización y motivación; si no me esfuerzo, si no me llena lo que hago y me resulta simple, blando, y alcanzo objetivos limitándome a cumplir, no tengo ninguna motivación y delego esa tarea. No se si es lo correcto o no, pero es lo que hago. Si no hay un reto no hay un objetivo.
Soy una persona tremendamente critica conmigo misma y con lo que hago. Soy durillo también en ocasiones con los demás, es cierto, y eso es porque presumo de ser tremendamente crítico y exigente conmigo mismo y me “despellejo” en determinados momentos en el espejo y descubro en ello un factor de motivación extra. No soy anda autocomplaciente.
Lamentablemente no tengo una capacidad suficiente como si detecto en otras personas, un halo intrínseco que les hace alcanzar metas una y otra vez con facilidad. No tengo ninguna cualidad que pueda marcar diferencias con nadie, y mi única vía es trabajar y esforzarme más. Sí, en alguna ocasión, como dice María un tanto despectivamente, igual esos tiempos dedicados a intentar dar un empujón más a algo han invadido mi vida personal, es un tema en el que a medida que cumplo más años, y tengo más obligaciones familiares, intento controlar y mantener una cierta disciplina.
Con un símil sencillo, cuando me miro al espejo veo que no soy –ni de lejos- Usain Bolt, un tipo que saldrá a correr y ganará sin despeinarse, es más, generalmente siempre veo a alguien cerca que si me lo parece, siempre hay alguien que me sacará 10 metros de diferencia en la línea de llegada con facilidad. Siempre hay alguien que parece haber nacido para el objetivo que yo busco, y siempre es otra persona, una persona a la que la única manera de superarle o al menos intentar llegar a su nivel es el esfuerzo; trabajar mucho más que él, sabiendo que es posible que ni aun así lo consiga.
Hemos pasado unos años en los que todo era demasiado barato, incluso el acceso al trabajo y al dinero.
Personas con sueldos de 1.000Eur adquirían casas de 250.000 o 300.000, que ahora hay que pagar y para eso va a haber que esforzarse, si te ibas de un trabajo a las pocas semanas estabas en otro con lo que esforzarse carecía de valor, incluso era algo estúpido y ahora vamos camino al increíble 20% de paro (cuando en culturas del esfuerzo y del self-made man como USA se escandalizan de tener un 9%). Si algo bueno tiene está situación, puede ser que al menos pondrá de moda, como lo estuvo en muchos momentos en nuestra sociedad, la cultura del esfuerzo.
Me encanta ver correr a Bolt, disfruto con ello, es espectacular. Es el mejor. Tiene unas cualidades innatas que son puro espectáculo, algo histórico. Pero a los que realmente admiro es a los tres o cuatro que van por detrás, que tienen que literalmente “matarse” para estar a un nivel cercano, cuando Bolt corre al 90%, otros logran superarse al 110% para poder estar cerca, a sabiendas que aun así, no le vencerán, ni batirán ningún record. Ellos son realmente el Dream Team, los que me inspiran más admiración y confianza.
Llevaba poco tiempo escribiendo en este blog. Tampoco es que lleve mucho haciéndolo, sólo llevo un año y muy poquito. Pero recuerdo que eran unos días o semanas y en un post escribí algo relacionado con el esfuerzo. Me llvoieron algunas collejas que me dejaron algo confuso.
Aun recuerdo un comentario, que sigue aprobado y decía con gracejo y mala leche algo tal que así:
“Además de ser ciencia ficción esa posibilidad, parece que a lo que aspiramos todos los “jóvenes” es a eso, cobrar mierda (mil y poco euros, con suerte) y desconectar (¿tener vida, quizás?), además de trabajar lo mínimo (¿40 horas semanales, quizás, y no extras nunca remuneradas?)¿Pero de qué vais? Volved al mundo real, trabajaos algo vuestra casi nula vida personal (porque estar casado con una tía que ves dos horas por semana y sacar al niño al parque no es tener vida) y salid de vez en cuando de Majadahonda.”
El comentario era anónimo, firmado por “Maria” con un email falso y seguido de otro similar desde la misma IP con otro nombre, pero no por eso dejé de publicarlo, rarísima vez he moderado un comentario en este blog. La realidad es que un año después aun lo recuerdo, es uno de los comentarios que se han publicado que tengo más frescos en la memoria, pensé mucho sobre ello María, y eso que no vivo en Majadahonda.
Por eso cuando comenté que a la vuelta de vacaciones quería escribir sobre 20 palabras/conceptos distintos, y me gustaría aprovechar y hacerlo cada martes, este es el primero y “esfuerzo” la primera palabra que me vino a la cabeza.
Es evidente que el esfuerzo para esta chica y para mi es diferente. Yo no lo sabía, creía que era una palabra universal llena de valores en si misma, indiscutible, y descubrí y me sorprendió mucho ver que no tiene porque ser así y que hay otras posturas, respetables por supuesto, pero que no comparto ante el esfuerzo.
Por ese motivo me gustaría explicar algo en voz alta. Para mi el esfuerzo es la manera en la que intento paliar mis debilidades, porque soy consciente –y es mi único mérito- que tengo enormes debilidades como persona y profesional, y por ello el darlo todo es importante por dos razones. La primera es un tema de autorealización y motivación; si no me esfuerzo, si no me llena lo que hago y me resulta simple, blando, y alcanzo objetivos limitándome a cumplir, no tengo ninguna motivación y delego esa tarea. No se si es lo correcto o no, pero es lo que hago. Si no hay un reto no hay un objetivo.
Soy una persona tremendamente critica conmigo misma y con lo que hago. Soy durillo también en ocasiones con los demás, es cierto, y eso es porque presumo de ser tremendamente crítico y exigente conmigo mismo y me “despellejo” en determinados momentos en el espejo y descubro en ello un factor de motivación extra. No soy anda autocomplaciente.
Lamentablemente no tengo una capacidad suficiente como si detecto en otras personas, un halo intrínseco que les hace alcanzar metas una y otra vez con facilidad. No tengo ninguna cualidad que pueda marcar diferencias con nadie, y mi única vía es trabajar y esforzarme más. Sí, en alguna ocasión, como dice María un tanto despectivamente, igual esos tiempos dedicados a intentar dar un empujón más a algo han invadido mi vida personal, es un tema en el que a medida que cumplo más años, y tengo más obligaciones familiares, intento controlar y mantener una cierta disciplina.
Con un símil sencillo, cuando me miro al espejo veo que no soy –ni de lejos- Usain Bolt, un tipo que saldrá a correr y ganará sin despeinarse, es más, generalmente siempre veo a alguien cerca que si me lo parece, siempre hay alguien que me sacará 10 metros de diferencia en la línea de llegada con facilidad. Siempre hay alguien que parece haber nacido para el objetivo que yo busco, y siempre es otra persona, una persona a la que la única manera de superarle o al menos intentar llegar a su nivel es el esfuerzo; trabajar mucho más que él, sabiendo que es posible que ni aun así lo consiga.
Hemos pasado unos años en los que todo era demasiado barato, incluso el acceso al trabajo y al dinero.
Personas con sueldos de 1.000 Euros adquirían casas de 250.000 o 300.000, que ahora hay que pagar y para eso va a haber que esforzarse, si te ibas de un trabajo a las pocas semanas estabas en otro con lo que esforzarse carecía de valor, incluso era algo estúpido y ahora vamos camino al increíble 20% de paro (cuando en culturas del esfuerzo y del self-made man como USA se escandalizan de tener un 9%). Si algo bueno tiene está situación, puede ser que al menos pondrá de moda, como lo estuvo en muchos momentos en nuestra sociedad, la cultura del esfuerzo.
Me encanta ver correr a Bolt, disfruto con ello, es espectacular. Es el mejor. Tiene unas cualidades innatas que son puro espectáculo, algo histórico. Pero a los que realmente admiro es a los tres o cuatro que van por detrás, que tienen que literalmente “matarse” para estar a un nivel cercano, cuando Bolt corre al 90%, otros logran superarse al 110% para poder estar cerca, a sabiendas que aun así, no le vencerán, ni batirán ningún record. Ellos son realmente el Dream Team, los que me inspiran más admiración y confianza. Tags: 20 palabras, superacion
Sólo 20 palabras
Llevo una semana dura.
Sólo 10 días de vacaciones, y me han parecido un mes… y un regreso tan empantanado con tantos y tan variados temas que llevo unos días totalmente saturado.
Escribo estas líneas a las 19.43 desde mi oficina. Ya estoy sólo hace horas. Me quedan aun en casa varias horas de trabajo hoy Jueves, y no me quería ir sin escribir unas líneas en este blog.
La semana pasada, de vacaciones, lo actualicé poco. Esta semana, con el retorno a la rutina, he estado tan superado por mil citas, reuniones y temas pendientes que no había tenido tiempo aun.
Al menos antes de irme a casa quería esta vez compartir con quien también quiera hacerlo 25 conceptos. No se si muchas o pocas, pero estas son las mías, cosas sobre las que en alguna ocasión quiero hablar las próximas semanas. Intentaré que sea 1 por día y me reservo el ir anotando alguna más.
En Agosto suelo tener por costumbre (o manía según se vea), antes de que comience la temporada, anotar 25 palabras que para mi quieren decir algo o que por el motivo que sea veo importantes para poder cumplir objetivos en la temporada que empieza. Está vez las quiero decir en voz alta, porque me quiero obligar a escribir 1 vez a la semana hasta terminarlas un post sobre cada una de ellas.
Estos son los conceptos, sin ningún orden predefinido, que me han venido a la cabeza:
Sacrificio y Esfuerzo
Los Teóricos
Crecer en el Trabajo
Rendirse
Dirigir personas
Querer abarcar demasiado
Gestión de favores
Voluntariado
Pocos indios
Bluff
Huir
Correr como pollos sin cabeza
Inválidos mentales
La Soledad del emprendedor
Autofinanciarse
Saber decir NO
Gestión productividad personal
Saltar al vacio
Vivir
Salir de la Cueva
Inteligencia Colectiva
Llevo una semana dura… Sobreviviré, no tengo derecho a quejarme, soy un privilegiado.
Sólo 10 días de vacaciones, y me han parecido un mes… y un regreso tan empantanado con tantos y tan variados temas que llevo unos días totalmente saturado.
Escribo estas líneas a las 20.09 desde mi oficina. Ya estoy sólo hace horas. Me quedan aun en casa varias horas de trabajo hoy Jueves, y no me quería ir sin escribir unas líneas en este blog.
La semana pasada, de vacaciones, lo actualicé poco. Esta semana, con el retorno a la rutina, he estado tan superado por mil citas, reuniones, llamadas y temas pendientes que no había tenido tiempo aun.
Al menos antes de irme a casa quería esta vez compartir con quien también quiera hacerlo 20 conceptos. No se si muchas o pocas, pero estas son las mías, cosas sobre las que en alguna ocasión quiero hablar las próximas semanas. Intentaré que sea 1 por día y me reservo el ir anotando alguna más.
En Agosto suelo tener por costumbre (o manía según se vea), antes de que comience la temporada, anotar 20 palabras que para mi quieren decir algo o que por el motivo que sea veo importantes para poder cumplir objetivos en la temporada que empieza. Está vez las quiero decir en voz alta, porque me quiero obligar a escribir 1 vez a la semana hasta terminarlas un post sobre cada una de ellas.
Estos son los conceptos, sin ningún orden predefinido, que me han venido a la cabeza:
Sacrificio y Esfuerzo
Superarse
Los Teóricos
Crecer en el Trabajo
Definir bien
Rendirse
Dirigir personas
Querer abarcar demasiado
Gestión de favores
Voluntariado
Pocos indios
Bluff
Huir
Correr como pollos sin cabeza
Inválidos mentales
La Soledad del emprendedor
Autofinanciarse
Saber decir NO
Gestión productividad personal
Saltar al vacio
Vivir
Salir de la Cueva
Inteligencia Colectiva Tags: 20 palabras, coaching
El blog de Alejandro Suarez.

























