Este texto es una tribuna publicada por El Mundo Economía y Negocios y puede leerse en pdf aqui
Emprender hoy en día tiene cierto mérito. El emprendedor actual es una mezcla de un iluso, un Don Quijote surrealista y un loco moderno, que siente que va en contra de la corriente general de la sociedad que le rodea y que muchas veces consigue confundirle para desistir en su épica batalla. El mundo necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu. En estos duros momentos económicos, la crisis se está llevando por delante a los primeros: a los arriesgados e innovadores. Son tiempos duros en todos los países, pero es necesario tener gente capaz de asumir riesgos y lanzarse al vacío, una opción de alto complicada, que contrasta salvajemente con otras opciones muy controladas y seguras a nivel laboral. Es algo así como saltar con red o lanzarse al vacío como estamos viendo en el caso de muchos autónomos. Un emprendedor no es más ni menos que un funcionario o un asalariado.
En una sociedad como la nuestra, todas las sensibilidades son necesarias y es comprensible que haya un alto número de personas que quieran asegurarse un trabajo para toda la vida, pero la economía global también necesita personas arriesgadas. ¡Dignifiquemos el término emprendedor! Son muy necesarios.
En primer lugar, porque todos, con mayor o menor éxito, aportan iniciativa dentro de un “momentum” mayoritariamente mediocre e inmovilista. En segundo lugar, porque el emprendedor es el embrión del empresario que crea riqueza y valor. ¿Hay pocos emprendedores? Muy pocos. Sí, es cierto, pero no es menos cierto que muchos de ellos son sensacionales. Las instituciones, el sistema financiero y el capital riesgo, en muy contadas ocasiones apoyan las iniciativas de nuevos emprendedores, y cuando las apoyan, lo hacen en ocasiones de una forma tan agresiva con el mentor del proyecto, que acaban estrangulándolo.
Tienes que salir adelante por ti mismo, sin esperar ningún tipo de ayuda y, sobre todo, sin creer que tendrás opción a las ayudas anunciadas constantemente en televisión si te encuentras finalmente en el momento crítico empresarial, que todos tememos. Por otro lado, a todos los que nos gusta emprender nos llega también un momento en el que nos vemos reflejados con unos años menos, pero esta vez en la piel de otro nuevo emprendedor, inquietoyllenodeideas.Apostar y apoyar por una nueva generación de emprendedores y actuar como “Business Ángel” es para algunos de nosotros tan vocacional como crear un nuevo proyecto en primera persona.
Es una ilusión tan especial como la que todos hemos vivido al generar nuestro primer proyecto y crear aquella primera empresa. Muchas veces es tan difícil emprender como ayudar a un tercero a que emprenda. Es por eso que se echa en falta un apoyo específico al sector de los soñadores, a los constructores de ilusiones y, más aún, a los mentores de éstos, que son incluso más difíciles de encontrar que los primeros. Los gobiernos de los diferentes países deben sacar adelante leyes que se conviertan en un estímulo más para los emprendedores y sus mentores.
Este texto es una tribuna publicada por El Mundo de Venezuela y puede leerse en pdf aqui
La respuesta parece obvia. Sí, hoy claro que se puede hacer negocios, pero si analizamos un poco más en profundidad la cuestión, veremos que no. No de una manera tan sencilla como se debería de poder hacer. En el momento en el que los datos del paro alcanzan proporciones históricas, y es la principal preocupación de millones de familias en todo el mundo, el fomento de las oportunidades de negocio y la actitud emprendedora deberían ser la base fundamental sobre la que cimentar la recuperación económica para que ésta sea estable y sostenible.
El Índice Doing Business, dependiente del Banco Mundial, mide detalladamente desde hace años el grado de facilidad para hacer negocios en 183 países. En este informe los datos de España, mi país, no son nada halagüeños, ni por la evolución del país ni por su posición actual respecto a países de nuestro entorno. Y sucede parecido en muchos países latinoamericanos. A escala global, España se clasifica en el número 62 en facilidad para hacer negocios en 2010, habiendo perdido 11 posiciones respecto a la edición anterior (en la que ya teníamos una clasificación más que discreta), muy lejos de la posición que le correspondería, siendo nuestro país una de las principales economías del mundo.
Esto quiere decir, que para los analistas del Banco Mundial es preferible, durante 2010, emprender un negocio en países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, o Japón. Hasta aquí nada reseñable, pero también otros países como Corea, Suráfrica, Chipre, Tonga o Mongolia están por delante en la clasificación de la facilidad para emprender y hacer negocio. Este índice de comparación mide la facilidad para empezar a emprender, para contratar, aun la facilidad a la hora de afrontar los trámites administrativos, registrar propiedades, obtener créditos, pago de impuestos o índice de protección y cumplimiento de contratos.
Uno de los principales frenos a la actividad económica suelen ser las pesadas trabas burocráticas que tienen los emprendedores para poder poner en marcha cualquier iniciativa. En un escenario en el que se intenta desde la administración incentivar a que surjan proyectos innovadores y fomentar la aparición de emprendedores que generen empleo, es absurdo que luego ese esfuerzo público en fomentar la figura del emprendedor caiga en saco roto ante las enormes trabas burocráticas que limitan la actividad económica y empresarial y que las trana muchos sectores, no sólo en la generación de demanda interna, sino también en la competitividad para la instalación de empresas extranjeras, que cada vez eligen otros mercados emergentes, como pueden ser Irlanda, Rumania o Polonia.
No es de recibo que, por ejemplo en España, los trámites para abrir una empresa nos lleven a una media de 10 procedimientos administrativos y 47 días de media, mientras que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, la media se encuentra en 5 procesos y 13 días. Seguimos en los tiempos del “vuelva usted mañana”.
Es el momento de exigir que se agilicen y faciliten todos estos procesos, el Gobierno y las comunidades autónomas tienen una asignatura pendiente y, aunque todos los años se anuncian medidas para simplificar los trámites administrativos en la apertura de empresas, aún estamos años luz de los países más avanzados, de hecho, estamos en el furgón de cola por detrás de casi todos los países de nuestro entorno.
Creo que es el momento de pasar a ser más activo en inversiones, tras unos meses en los que no tenía bajo mi punto de vista mucho sentido moverse, y sobre todo correr riesgos económicos, creo que hay que empezar a hacer cosas, más que por la situación global, porque ya que estamos viviendo en el susto, nos hemos acostumbrado a él.
No es un secreto, aunque es cierto que he sido muy celoso en lo que he publicado sobre ello, que trabajo hace casi 1 año y medio junto a muchas otras personas en el proyecto de Genolab, del que podré empezar a dar información en breve, pero hoy no toca, hoy quería aprovechar para anunciar, ya que ayer se hizo público, mi participación en otra empresa innovadora en el ámbito de la biotecnología.
He invertido en un proyecto que me gusta especialmente, 2B BlackBio, una empresa biotecnológica española que nace con objetivo de llevarnos a un escenario de medicina personalizada basada en la genómica y proteomica, y que tendrá como principal mercado Europa, Asia y América, se trata de una compañía nacida desde España con capital nacional e internacional y dimensión global.
Por ese motivo y esa vocación global 2b Blackbio se ha presentó hace 1 mes en el foro de Deutsches Eigenkapitalforum en Alemania, algo muy poco común para una empresa española. Del mismo modo en unos días participaremos en Biomedica 2010. Aachen, Alemania.
Esta primera ronda se ha cerrado una ampliación de 400.000 Euros de capital privado, que hemos suscrito varios inversores privados nacionales e internacionales, y empresas del sector. Además de mi participación accionarial en la compañía, será un placer ser uno de los consejeros de la misma.
Creo que estamos en un escenario clave para las empresas BioTec , sólo hay que visitar USA para ver que la línea de Internet/tecnología y Biotecnologia y Cleantec es cada vez más fina , yo diría que casi casi inexistente. Es un sector en el que hay que estar, y además para mi el poder participar tiene unos enormes añadidos, el primero las sinergias y colaboraciones establecidas con Genolab, y en segundo caso la presencia como Fundador y Consejero Delegado de Pedro Franco de Sarabia, fundador de una de las más antiguas empresas del sector en España, BioTools y persona de referencia en el ámbito de la biotecnología.
2B BlackBio, realizará desarrollos propios y para terceros, con focus en investigación en Oncología, Wellness, Cardiovascular, Alergias, Farmacogenómica y Microbiología, utilizando para ello diversas herramientas como microarrays de proteínas, PCR en tiempo real
Actualmente BlackBio cuenta ya con su primera patente internacional registrada, un revolucionario BioKit desarrollado BlackLight Sepsis Kit (patente PCT ES2009 000507), que permite identificar en 4 horas cualquier infección bacteriana, incluso sin tener síntoma alguno de por donde podría venir la infección
Además en breve espacio de tiempo se presentarán otras 4 patentes en las que trabaja el equipo de BlackBio hace meses.
Tenía pendiente de publicar hace una semana (llevo 2 semanas muy locas, y no he podido ponerme al día) esta tribuna que se ha publicado el pasado 14 de Febrero en el Mercantil Valenciano. Creo que reflejo mi opinión sobre el Capital Riesgo en España, pero ojo en un estado muy similar está el tema de los inversores privados.
Puedes descargarla en pdf desde aquiDe capital poco, de riesgo ninguno
Las posibilidades de conseguir financiación se presentan más que negras para emprendedores y empresas. El pasado 2009 terminó con un cierre de facto de la financiación bancaria, excepto para perfiles de riesgo muy consolidados. Fuimos conscientes de la práctica inexistencia de inversión privada y tengo la percepción de que el capital riesgo, que en este escenario gris podría tirar del carro, ni está ni se le espera.
Esa era una percepción generalizada que ahora es refrendada por los datos de ASCRI, la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo, que certifican que la inversión del sector en 2009 se ha reducido de manera radical un 47%, hasta los 1.600 millones de euros, lo que nos remonta a un escenario del año 2003-2004. Es decir, hemos retrocedido más de cinco años.
Todos sabemos que el capital riesgo, bien utilizado, es un instrumento eficaz para que las empresas puedan reforzarse en su lanzamiento o en momentos de cierta penuria. La creación de empleo en las compañías participadas por entidades de capital riesgo, al margen de la importancia de su valor social, se lleva a cabo a un ritmo de un 15%. Este porcentaje es muy superior al ritmo de crecimiento de las empresas no financiadas, que normalmente no superan el 5%, y es algo que toman muy en cuenta nuestros vecinos europeos, legislando y apoyando en pro del progreso.
Pero no sólo ayudan a generar puestos de trabajo, también favorecen el empleo de calidad. La viabilidad futura de la empresa también se ve reflejada según sea su origen: aquellas donde el capital riesgo aporta fondos muestran una mortandad cercana al 4%, mientras que el 60% de las empresas no participadas no sobreviven a los tres años de su nacimiento. Este es otro punto a tener en cuenta para favorecer el trabajo a estas entidades y ayudarlas en sus necesidades.
No obstante, el capital riesgo se está alejando de las empresas españolas; se ha cerrado a muchos sectores de nuestra economía, aunque afortunadamente no a todos. Sólo se puede dar gracias si nuestros proyectos de inversión se encuentran dentro del sector de productos de consumo, que recibió un 19,4% del volumen invertido durante todo 2009, o de la medicina y la salud, con un 15,3%. Así, las empresas de productos y servicios o las empresas de biotecnología e ingeniería genética serían las únicas áreas donde las entidades financieras de capital riesgo, en teoría, nos podrían ayudar a arrancar, expandir o consolidar nuestra empresa.
Pero esta caída de actividad de los fondos de venture capital no sólo ocurre en el mercado español. En países como Estados Unidos la caída ha sido mayor, cercana al 60%. Eso sí, partiendo de cifras de negocio a años luz de las de nuestro país.
Durante años, muchos hemos sostenido que en España los fondos de capital riesgo apenas tenían presencia y actuaban como bancos: simplemente financiando, generalmente sin arriesgar y actuando sobre seguro. No obstante, en un entorno como el actual es importante contar con un instrumento como el capital riesgo, que ha demostrado claramente su utilidad para apoyar y desarrollar a las empresas en las fases tanto recesivas como expansivas del ciclo económico.
Ahora, simple y llanamente podemos decir que el sector ha desaparecido y es clave recuperar esa actividad económica; deben resurgir los auténticos brotes verdes que permitirán a nuevos proyectos, emprendedores y empresas salir adelante y proporcionar a la sociedad lo que ahora mismo más necesita: nuevas oportunidades de empleo.
Preocupa echar un vistazo a las previsiones con las que trabajamos para el primer semestre de 2010, que no son nada halagüeñas. Se estima que el sector difícilmente se recuperará a lo largo de este año y es muy posible que apenas se registre una leve subida de actividad respecto al año 2009. No hay indicios de recuperar esos cinco años que hemos perdido en un abrir y cerrar de ojos.
El crédito bancario, la plena actividad del capital riesgo y la ansiada legislación ad hoc que regule y fomente la actividad de los Business Angel en España serán factores clave que determinen nuestro desarrollo futuro, laboral y empresarial.
La recuperación está en nuestra mano, pero es imprescindible que todos los actores del mundo financiero den un paso adelante y abran el baile.
El pasado jueves salía publicada en el Diario 5 Días en papel e Internet esta tribuna, bajo el título “La Hora de Saltar“, puedes leerla en la web del citado diario , descargarla en pdf o aquí mismo:
La Hora de Saltar
Hace menos de una semana que hemos despedido el terrible 2009 y empezamos un año que entre todos debemos de conseguir que sea mejor de lo que nos dicen, 2010 es el año de ser decidido. De no dudarlo. Mirar por la ventana y pese a que no hay red, ver claro que ha llegado el momento de dar el salto.
La Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2009, nos deja con el triste panorama de 3.923.603 parados, 794.640 personas más que en 2008 y se sitúa en el peor dato desde 1996, aumentando el mes de diciembre en casi 1,5% respecto al mes anterior, un drama real para las familias y un enorme hándicap en el balance económico de un país que necesita cambiar su estructura económica y modelo productivo.
2009 se queda como un amargo recuerdo y entra en primer plano 2010, un nuevo año que ha de traernos todo lo que hemos perdido en ese fatídico 2009; Ha llegado el momento de convertir desempleados en emprendedores. España, país de los 3 millones de funcionarios, tan sólo tiene 3,2 millones de autónomos. Un país donde hay casi el mismo número de funcionarios que autónomos, es un país donde algo falla.
Tenemos que ayudar a un porcentaje de esos desempleados a emprender, transformar una parte de esos cerca de 4 millones de desempleados en emprendedores, en germen de futuros empresarios que en los próximos años puedan crear valor y ofrecer a terceros puestos de trabajo. Revertir esta situación es crítico para ponernos en un escenario de crecimiento sostenible en el futuro.
Emprender en España no es sencillo y las generaciones jóvenes tienen un hándicap añadido, la falta de claros referentes en generaciones anteriores, espejos en los que mirarse, éxitos personales a querer emular. Hablamos de dar la vuelta a lo que se está conociendo como “generación pérdida” una generación donde la falta de emprendedores va a ser un lastre para toda la sociedad en un futuro muy cercano. Que esta “generación pérdida” no sea tal, es clave en esta coyuntura económica y es un imperativo para la administración estimularles, formarles y empujarles a dar el salto, ahora no hay mejor receta contra la crisis.
España, según el informe Doing Business 2010 que elabora el Banco Mundial, y mide la facilidad para hacer negocios en 168 países, se encuentra en el número 62 del ranking mundial, siendo el país desarrollado de mayor retroceso el último año. El Banco Mundial sitúa a nuestro país con la capacidad de hacer negocios por detrás de países como Botswana, Armenia, o Mongolia. Triste panorama.
Como no podría ser de otra manera en el top10 de esta clasificación mundial países como EEUU, Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, Canadá, Australia y Noruega. Es ahí donde tenemos que posicionarnos, y es obligación de la administración estimular a la “generación pérdida” y transformar el drama del alto número de desempleados una oportunidad para esa esperanza de cambio de ciclo productivo en nuestro país.
Hace menos de una semana que hemos despedido el terrible 2009 y empezamos un año que entre todos debemos de conseguir que sea mejor de lo que nos dicen, 2010 es el año de ser decidido. De no dudarlo. Mirar por la ventana y pese a que no hay red, ver claro que ha llegado el momento de dar el salto.
La Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2009, nos deja con el triste panorama de 3.923.603 parados, 794.640 personas más que en 2008 y se sitúa en el peor dato desde 1996, aumentando el mes de diciembre en casi 1,5% respecto al mes anterior, un drama real para las familias y un enorme hándicap en el balance económico de un país que necesita cambiar su estructura económica y modelo productivo.
2009 se queda como un amargo recuerdo y entra en primer plano 2010, un nuevo año que ha de traernos todo lo que hemos perdido en ese fatídico 2009; Ha llegado el momento de convertir desempleados en emprendedores. España, país de los 3 millones de funcionarios, tan sólo tiene 3,2 millones de autónomos. Un país donde hay casi el mismo número de funcionarios que autónomos, es un país donde algo falla.
Tenemos que ayudar a un porcentaje de esos desempleados a emprender, transformar una parte de esos cerca de 4 millones de desempleados en emprendedores, en germen de futuros empresarios que en los próximos años puedan crear valor y ofrecer a terceros puestos de trabajo. Revertir esta situación es crítico para ponernos en un escenario de crecimiento sostenible en el futuro.
Emprender en España no es sencillo y las generaciones jóvenes tienen un hándicap añadido, la falta de claros referentes en generaciones anteriores, espejos en los que mirarse, éxitos personales a querer emular. Hablamos de dar la vuelta a lo que se está conociendo como “generación pérdida” una generación donde la falta de emprendedores va a ser un lastre para toda la sociedad en un futuro muy cercano. Que esta “generación pérdida” no sea tal, es clave en esta coyuntura económica y es un imperativo para la administración estimularles, formarles y empujarles a dar el salto, ahora no hay mejor receta contra la crisis.
España, según el informe Doing Business 2010 que elabora el Banco Mundial, y mide la facilidad para hacer negocios en 168 países, se encuentra en el número 62 del ranking mundial, siendo el país desarrollado de mayor retroceso el último año. El Banco Mundial sitúa a nuestro país con la capacidad de hacer negocios por detrás de países como Botswana, Armenia, o Mongolia. Triste panorama.
Como no podría ser de otra manera en el top10 de esta clasificación mundial países como EEUU, Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, Canadá, Australia y Noruega. Es ahí donde tenemos que posicionarnos, y es obligación de la administración estimular a la “generación pérdida” y transformar el drama del alto número de desempleados una oportunidad para esa esperanza de cambio de ciclo productivo en nuestro país.
Si estas montando una startup o quieres hacerlo y tu objetivo es seducir a un inversor privado (Business Angel), hay algunas cosas que deberías tener en cuenta. Lamentablemente los inversores y los emprendedores hablan lenguajes diferentes y en ocasiones tienen motivaciones igualmente distintas. Tal vez por eso es no ya solo un ejercicio saludable, sino que además es necesario ponerse siempre en la piel del inversor. Ver con que tipo de inversor se trata y de antemano validar mentalmente si ese perfil d einversor es el que necesitamos y puede aportar a nuestro proyecto.
Son muchas las ocasiones en las que el emprendedor ve su proyecto como su obra, su hijo. De entrada no podemos pedir a un inversor que lo vea así. Reconozco haber invertido varias veces desde ese prisma, y eso, lo que deja claro es que no soy un buen inversor. Para el buen inversor tu proyecto es sólo una posibilidad de negocio. Incluso pudiendo ir más allá si estamos hablando con un Business Angel que participa en algunas empresas del sector de las TICs, puede verlo como una posibilidad de negocio y además verle alguna sinergia, pero nunca tendrá –o no debería- tener ese apego sentimental que el emprendedor suele tener con su criatura.
En este doble lenguaje, ahora más que nunca recomiendo tener en cuenta los siguientes conceptos a la hora de reunirse con un inversor, en definitiva, comprender y hablar su idioma:
-Muchos emprendedores se obcecan con el concepto “éxito”, mientras el inversor espera escuchar el concepto “exit”, se escriben parecido, y son muy diferentes. La entrada de una Business Angel no esta directamente condicionada a que una empresa gane directo o tenga éxito social, sino a que a medio plazo haya un “exit” de la inversión generando ganancias. Para ello debe haber mercado en España para esa compañía y se debe crear valor (si, aun perdiendo dinero).
-La crisis ha provocado poco dinero y una selección natural. Unos amigos (incluso un equipo medianamente potente) con un Business Plan, rara vez captarán inversión. Es necesario un prototipo, que demuestres y no sólo vendas que puedes hacer. No hay tanta competencia entre los inversores como para bajar más abajo a Business Plan sin nada más que un .pdf y una cara agradable. Contra la crisis equipo y prototipo.
-Al inversor siempre le gusta tu proyecto. Cuando te dicen “quiero verte el año que viene, o quiero verte más avanzado, porque me gusta” lo que te están diciendo es “ahora ni de coña meto dinero, demuestra que sabes avanzar” (es decir, pon en marcha un prototipo y demuestra que puedes tirar hacia delante). Un inversor no se suele cerrar puertas.
-Una de las cosas que rara vez se ven en una negociación inversor-emprendedor, es que el emprendedor entregue un análisis claro de mercado de los que considera que son compradores de una startup a futuro, el porque y sus magnitudes económicas. El emprendedor suele no pensar en eso, y el inversor siempre lo hace. Si llevas ese trabajo hecho demuestras estar en el mismo barco.
-Créeme, a los inversores les gusta pensar que el emprendedor no quiere estar a toda costa en su proyecto y que entiende que es una etapa. Hace poco en un fondo de capital riesgo escuché como un activo mencionar “el objetivo del emprendedor, es en 3 años con el trabajo hecho salirse con nosotros y tener su premio”. Allí se sorprendían y veían muy positivo que el emprendedor no se quedaba en “mi tesoro…” y comprendía el juego del Venture Capital y quería acompañarles en el.
-Un inversor privado se juega su dinero . Eso es muy importante, la mayoría de fondos de Capital Riesgo se juegan dinero de terceros, dinero gestionado que además tienen que jugarse y apostar si o si. La diferencia es enorme. De entrada la mayoría de los Inversores Privados apuestan por no destinar más de un 5-10% a su cartera de inversiones y que siempre intenten tener al menos 5-6 inversiones hechas para diversificar riesgo. ¿Qué quiere decir eso?. Que si le pides a un Business Angel por ejemplo 500.000 euros, estás pensando que tiene para apostar por compañías varios millones de Euros y un patrimonio brutal. Rara vez es así. Hay que intentar ser razonablemente consecuentes.
-Hay muchos tipos de inversores. Recuerda que si eliges uno debes adaptarte tu a el y no al revés. Hay inversores sentimentales, pseudo-emprendedores, y otros muy al contrario distantes que te dicen “el emprendedor eres tu”. Debes saber con quien tratas para luego no llevarte las manos a la cabeza.
-En España una pregunta critica siempre es, si hay sitio para 1-2 compañías de este tipo, ¿Cómo se yo que esa compañía ganadora sois vosotros?. Si no sabes responder o no eres tremendamente directo y seguro con eso, difícilmente encontrarás inversión.
-Las discusiones de valoración son estériles. Ninguna compañía vale 3 millones de euros pre Money sin prototipo y la primera venta realizada. Debo decir que veo Business Plan con esas valoraciones y sin nada que las justifique muy a menudo. Antes de discutir si me estás tomando el pelo o no, en esos casos creo que lo razonable e inteligente es pensar que el valor no es lo importante y pensar que dinero es necesario para lograr el éxito, y no que creo yo que vale mi compañía porque yo lo valgo.
Nadie más cruel que otro emprendedor para cargarse tu valoración de startup. Hay que ser coherentes siempre.
-¿Rico o Rey?. (una de mis frases favoritas que dice Carlos Blanco) Ese es un planteamiento del emprendedor. El inversor privado no se plantea cuestiones tan obvias. Para el inversor sólo existe rico, los reyes los magos de Oriente y en navidad. Puede ser poco romántico, pero es real.
Si estas montando una startup o quieres hacerlo y tu objetivo es seducir a un inversor privado (Business Angel), hay algunas cosas que deberías tener en cuenta. Lamentablemente los inversores y los emprendedores hablan lenguajes diferentes y en ocasiones tienen motivaciones igualmente distintas. Tal vez por eso es no ya solo un ejercicio saludable, sino que además es necesario ponerse siempre en la piel del inversor. Ver con que tipo de inversor se trata y de antemano validar mentalmente si ese perfil d einversor es el que necesitamos y puede aportar a nuestro proyecto.
Son muchas las ocasiones en las que el emprendedor ve su proyecto como su obra, su hijo. De entrada no podemos pedir a un inversor que lo vea así. Reconozco haber invertido varias veces desde ese prisma, y eso, lo que deja claro es que no soy un buen inversor. Para el buen inversor tu proyecto es sólo una posibilidad de negocio. Incluso pudiendo ir más allá si estamos hablando con un Business Angel que participa en algunas empresas del sector de las TICs, puede verlo como una posibilidad de negocio y además verle alguna sinergia, pero nunca tendrá –o no debería- tener ese apego sentimental que el emprendedor suele tener con su criatura.
En este doble lenguaje, ahora más que nunca recomiendo tener en cuenta los siguientes conceptos a la hora de reunirse con un inversor, en definitiva, comprender y hablar su idioma:
-Muchos emprendedores se obcecan con el concepto “éxito”, mientras el inversor espera escuchar el concepto “exit”, se escriben parecido, y son muy diferentes. La entrada de una Business Angel no esta directamente condicionada a que una empresa gane directo o tenga éxito social, sino a que a medio plazo haya un “exit” de la inversión generando ganancias. Para ello debe haber mercado en España para esa compañía y se debe crear valor (si, aun perdiendo dinero).
-La crisis ha provocado poco dinero y una selección natural. Unos amigos (incluso un equipo medianamente potente) con un Business Plan, rara vez captarán inversión. Es necesario un prototipo, que demuestres y no sólo vendas que puedes hacer. No hay tanta competencia entre los inversores como para bajar más abajo a Business Plan sin nada más que un .pdf y una cara agradable. Contra la crisis equipo y prototipo.
-Al inversor siempre le gusta tu proyecto. Cuando te dicen “quiero verte el año que viene, o quiero verte más avanzado, porque me gusta” lo que te están diciendo es “ahora ni de coña meto dinero, demuestra que sabes avanzar” (es decir, pon en marcha un prototipo y demuestra que puedes tirar hacia delante). Un inversor no se suele cerrar puertas.
-Una de las cosas que rara vez se ven en una negociación inversor-emprendedor, es que el emprendedor entregue un análisis claro de mercado de los que considera que son compradores de una startup a futuro, el porque y sus magnitudes económicas. El emprendedor suele no pensar en eso, y el inversor siempre lo hace. Si llevas ese trabajo hecho demuestras estar en el mismo barco.
-Créeme, a los inversores les gusta pensar que el emprendedor no quiere estar a toda costa en su proyecto y que entiende que es una etapa. Hace poco en un fondo de capital riesgo escuché como un activo excepcional mencionar “el objetivo del emprendedor, es en 3 años con el trabajo hecho salirse con nosotros y tener su premio”. Allí se sorprendían y veían muy positivo que el emprendedor no se quedaba en “mi tesoro…” y comprendía el juego del Venture Capital y quería acompañarles en el.
-Un inversor privado se juega su dinero . Eso es muy importante, la mayoría de fondos de Capital Riesgo se juegan dinero de terceros, dinero gestionado que además tienen que jugarse y apostar si o si. La diferencia es enorme. De entrada la mayoría de los Inversores Privados apuestan por no destinar más de un 5-10% a su cartera de inversiones y que siempre intenten tener al menos 5-6 inversiones hechas para diversificar riesgo. ¿Qué quiere decir eso?. Que si le pides a un Business Angel por ejemplo 500.000 euros, estás pensando que tiene para apostar por compañías varios millones de Euros y un patrimonio brutal. Rara vez es así. Hay que intentar ser razonablemente consecuentes con la economía de quien tratamos.
-Hay varios tipos de inversores. Recuerda que si eliges uno debes adaptarte tu a el y no al revés. Hay inversores sentimentales, pseudo-emprendedores, y otros muy al contrario distantes que te dicen “el emprendedor eres tu, búscate la vida, y si es posible, devuélveme algún día el dinero con ganancias”. Debes saber con quien tratas para luego no llevarte las manos a la cabeza y procura recordar que “Un hombre tonto siempre sera tonto. Un tonto rico, siempre sera rico” : hay que ser practico.
-En España una pregunta critica siempre es, “si hay sitio para 1-2 compañías de este tipo, ¿Cómo se yo que esa compañía ganadora sois vosotros?”. Si no sabes responder o no eres tremendamente directo y seguro con eso, difícilmente encontrarás inversión.
-Las discusiones de valoración son estériles. Ninguna compañía vale 3 millones de euros pre Money sin prototipo y la primera venta realizada, si vas así siempre pensaran que estas loco o eres un soñador. Debo decir que veo Business Plan con esas valoraciones y sin nada que las justifique muy a menudo. Antes de discutir si me estás tomando el pelo o no, en esos casos creo que lo razonable e inteligente es pensar que el valor no es lo importante y pensar que dinero es necesario para lograr el éxito, y no que creo yo que vale mi compañía porque yo lo valgo.
Nadie más cruel que otro emprendedor para cargarse tu valoración de startup. Hay que ser coherentes siempre.
-¿Rico o Rey?. (una de mis frases favoritas que dice Carlos Blanco) Ese es un planteamiento del emprendedor. El inversor privado no se plantea cuestiones tan obvias. Para el inversor sólo existe rico, los reyes los magos de Oriente y en navidad. Lo siento, puede ser poco romántico, pero es real.
Este es el vídeo de la ponencia “Emprender en Tiempos de Crisis” con la que acudí al III Congreso de Webmasters, al que fuí invitado por Factoría de Internet. Fue interesante poder compartir con tanta gente (la sala estaba abarrotada, en uno de los videos María Rosa dice que en ese momento en la sala había más de 1.000 personas)
La verdad es que fue un rato agradable, y luego estuve más de 2 horas, que se dice pronto, respondiendo preguntas y charlando con las personas que quisieron comentarme algo en la sala anexa habilitada para ello.
Mérito tremendo el de Leandro, que cámara en mano desde la primera fila, agazapado, aguanto 1 hora entera el tío grabando con lo que a mi me parecía un móvil y ahora el me dice que fue con una cámara “Flip”, vamos que aun hoy, días más tarde le debe doler la mano (mil gracias por grabarlo y colgarlo en tu blog)
La charla se divide en varios vídeos de aproximadamente 10 minutos cada uno (el último 5 min). Espero que os entretenga: