Este texto es una tribuna publicada por La Razón de Mexico y puede leerse en pdf aqui
Me refiero a Business Angels. La traducción más certera de este anglicismo podría ser “ángeles inversionistas”, y generalmente lo son; ángeles, y en algunas ocasiones incluso también inversionistas. Uno de los más reconocidos Business Angels del sector de la tecnología y la innovación me confesaba: “Mi rango de inversión es de, haciendo un esfuerzo, 200 mil euros.” La práctica totalidad de las nuevas empresas en el sector de la tecnología necesitan un primer financiamiento cercano a los 400,000 euros y el primer paso consiste generalmente en recurrir a las clásicas 3F (Friends, Family and Fools).
Pero de todos los nuevos proyectos empresariales del sector tecnológico, solo un pobre 30% consigue traspasar esta primera barrera; el otro 70% de proyectos generadores de empleo y riqueza se quedan olvidados, esperando financiamiento. Conseguir fondos cercanos a los 400 mil euros siempre ha sido difícil, pero es más difícil entender por qué la crisis no afecta el logro del financiamiento al día de hoy. Hace pocos meses había dinero para unos pocos y tú, como emprendedor, no estabas entre ellos; ahora ¡alegría! nos encontramos en uno de los pocos casos en los que la situación no ha empeorado con la crisis, seguimos igual, no habrá dinero para tu proyecto.
El problema es de estructura re al. La figura del Business Angels no existe casi y las sociedades tradicionales de Capital Riesgo son generalmente de “Capital” justito y de “Riesgo” poco o nada. Hoy sólo se apoyan proyectos claramente ganadores y casi nunca se atiende a inversiones inferiores a un Millón de Euros. El resultado: una tierra de nadie que habría que abonar para que estuviera regada de Business Angels deseosos de apoyar las nuevas compañías. Además, habría que destacar que ángeles de verdad hay pocos y entran y salen del sector con frecuencia. Me atrevería a decir que los pocos que están estudiando, apoyando y dando la cara por este sector son mayoritariamente empresarios de éxito, quienes tienen un poco de atrevidos y mucho de románticos.
En muchos países, la labor de estos inversores particulares todavía no está regulada, no tiene un marco fiscal definido y no cuenta con el más mínimo apoyo institucional, ni tan siquiera con unas reglas del juego establecidas. Posiblemente por este motivo, la gente no sabe qué es, qué representa ni qué significa ser un Business Angel. Afortunadamen te existen motivos para el optimismo. Se han iniciado ya los primeros pasos y solo tenemos que mirar a algunos países de Europa, Japón o Estados Unidos para ver como se está regulando la figura del Business Angels desde hace ya años. Empezamos a caminar y eso es ya un motivo para seguir trabajando y apoyando desde nuestras empresas de inversión a los emprendedores que nos presentan sus nuevos proyectos.
Tenía pendiente de publicar hace una semana (llevo 2 semanas muy locas, y no he podido ponerme al día) esta tribuna que se ha publicado el pasado 14 de Febrero en el Mercantil Valenciano. Creo que reflejo mi opinión sobre el Capital Riesgo en España, pero ojo en un estado muy similar está el tema de los inversores privados.
Puedes descargarla en pdf desde aquiDe capital poco, de riesgo ninguno
Las posibilidades de conseguir financiación se presentan más que negras para emprendedores y empresas. El pasado 2009 terminó con un cierre de facto de la financiación bancaria, excepto para perfiles de riesgo muy consolidados. Fuimos conscientes de la práctica inexistencia de inversión privada y tengo la percepción de que el capital riesgo, que en este escenario gris podría tirar del carro, ni está ni se le espera.
Esa era una percepción generalizada que ahora es refrendada por los datos de ASCRI, la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo, que certifican que la inversión del sector en 2009 se ha reducido de manera radical un 47%, hasta los 1.600 millones de euros, lo que nos remonta a un escenario del año 2003-2004. Es decir, hemos retrocedido más de cinco años.
Todos sabemos que el capital riesgo, bien utilizado, es un instrumento eficaz para que las empresas puedan reforzarse en su lanzamiento o en momentos de cierta penuria. La creación de empleo en las compañías participadas por entidades de capital riesgo, al margen de la importancia de su valor social, se lleva a cabo a un ritmo de un 15%. Este porcentaje es muy superior al ritmo de crecimiento de las empresas no financiadas, que normalmente no superan el 5%, y es algo que toman muy en cuenta nuestros vecinos europeos, legislando y apoyando en pro del progreso.
Pero no sólo ayudan a generar puestos de trabajo, también favorecen el empleo de calidad. La viabilidad futura de la empresa también se ve reflejada según sea su origen: aquellas donde el capital riesgo aporta fondos muestran una mortandad cercana al 4%, mientras que el 60% de las empresas no participadas no sobreviven a los tres años de su nacimiento. Este es otro punto a tener en cuenta para favorecer el trabajo a estas entidades y ayudarlas en sus necesidades.
No obstante, el capital riesgo se está alejando de las empresas españolas; se ha cerrado a muchos sectores de nuestra economía, aunque afortunadamente no a todos. Sólo se puede dar gracias si nuestros proyectos de inversión se encuentran dentro del sector de productos de consumo, que recibió un 19,4% del volumen invertido durante todo 2009, o de la medicina y la salud, con un 15,3%. Así, las empresas de productos y servicios o las empresas de biotecnología e ingeniería genética serían las únicas áreas donde las entidades financieras de capital riesgo, en teoría, nos podrían ayudar a arrancar, expandir o consolidar nuestra empresa.
Pero esta caída de actividad de los fondos de venture capital no sólo ocurre en el mercado español. En países como Estados Unidos la caída ha sido mayor, cercana al 60%. Eso sí, partiendo de cifras de negocio a años luz de las de nuestro país.
Durante años, muchos hemos sostenido que en España los fondos de capital riesgo apenas tenían presencia y actuaban como bancos: simplemente financiando, generalmente sin arriesgar y actuando sobre seguro. No obstante, en un entorno como el actual es importante contar con un instrumento como el capital riesgo, que ha demostrado claramente su utilidad para apoyar y desarrollar a las empresas en las fases tanto recesivas como expansivas del ciclo económico.
Ahora, simple y llanamente podemos decir que el sector ha desaparecido y es clave recuperar esa actividad económica; deben resurgir los auténticos brotes verdes que permitirán a nuevos proyectos, emprendedores y empresas salir adelante y proporcionar a la sociedad lo que ahora mismo más necesita: nuevas oportunidades de empleo.
Preocupa echar un vistazo a las previsiones con las que trabajamos para el primer semestre de 2010, que no son nada halagüeñas. Se estima que el sector difícilmente se recuperará a lo largo de este año y es muy posible que apenas se registre una leve subida de actividad respecto al año 2009. No hay indicios de recuperar esos cinco años que hemos perdido en un abrir y cerrar de ojos.
El crédito bancario, la plena actividad del capital riesgo y la ansiada legislación ad hoc que regule y fomente la actividad de los Business Angel en España serán factores clave que determinen nuestro desarrollo futuro, laboral y empresarial.
La recuperación está en nuestra mano, pero es imprescindible que todos los actores del mundo financiero den un paso adelante y abran el baile.
Si estas montando una startup o quieres hacerlo y tu objetivo es seducir a un inversor privado (Business Angel), hay algunas cosas que deberías tener en cuenta. Lamentablemente los inversores y los emprendedores hablan lenguajes diferentes y en ocasiones tienen motivaciones igualmente distintas. Tal vez por eso es no ya solo un ejercicio saludable, sino que además es necesario ponerse siempre en la piel del inversor. Ver con que tipo de inversor se trata y de antemano validar mentalmente si ese perfil d einversor es el que necesitamos y puede aportar a nuestro proyecto.
Son muchas las ocasiones en las que el emprendedor ve su proyecto como su obra, su hijo. De entrada no podemos pedir a un inversor que lo vea así. Reconozco haber invertido varias veces desde ese prisma, y eso, lo que deja claro es que no soy un buen inversor. Para el buen inversor tu proyecto es sólo una posibilidad de negocio. Incluso pudiendo ir más allá si estamos hablando con un Business Angel que participa en algunas empresas del sector de las TICs, puede verlo como una posibilidad de negocio y además verle alguna sinergia, pero nunca tendrá –o no debería- tener ese apego sentimental que el emprendedor suele tener con su criatura.
En este doble lenguaje, ahora más que nunca recomiendo tener en cuenta los siguientes conceptos a la hora de reunirse con un inversor, en definitiva, comprender y hablar su idioma:
-Muchos emprendedores se obcecan con el concepto “éxito”, mientras el inversor espera escuchar el concepto “exit”, se escriben parecido, y son muy diferentes. La entrada de una Business Angel no esta directamente condicionada a que una empresa gane directo o tenga éxito social, sino a que a medio plazo haya un “exit” de la inversión generando ganancias. Para ello debe haber mercado en España para esa compañía y se debe crear valor (si, aun perdiendo dinero).
-La crisis ha provocado poco dinero y una selección natural. Unos amigos (incluso un equipo medianamente potente) con un Business Plan, rara vez captarán inversión. Es necesario un prototipo, que demuestres y no sólo vendas que puedes hacer. No hay tanta competencia entre los inversores como para bajar más abajo a Business Plan sin nada más que un .pdf y una cara agradable. Contra la crisis equipo y prototipo.
-Al inversor siempre le gusta tu proyecto. Cuando te dicen “quiero verte el año que viene, o quiero verte más avanzado, porque me gusta” lo que te están diciendo es “ahora ni de coña meto dinero, demuestra que sabes avanzar” (es decir, pon en marcha un prototipo y demuestra que puedes tirar hacia delante). Un inversor no se suele cerrar puertas.
-Una de las cosas que rara vez se ven en una negociación inversor-emprendedor, es que el emprendedor entregue un análisis claro de mercado de los que considera que son compradores de una startup a futuro, el porque y sus magnitudes económicas. El emprendedor suele no pensar en eso, y el inversor siempre lo hace. Si llevas ese trabajo hecho demuestras estar en el mismo barco.
-Créeme, a los inversores les gusta pensar que el emprendedor no quiere estar a toda costa en su proyecto y que entiende que es una etapa. Hace poco en un fondo de capital riesgo escuché como un activo mencionar “el objetivo del emprendedor, es en 3 años con el trabajo hecho salirse con nosotros y tener su premio”. Allí se sorprendían y veían muy positivo que el emprendedor no se quedaba en “mi tesoro…” y comprendía el juego del Venture Capital y quería acompañarles en el.
-Un inversor privado se juega su dinero . Eso es muy importante, la mayoría de fondos de Capital Riesgo se juegan dinero de terceros, dinero gestionado que además tienen que jugarse y apostar si o si. La diferencia es enorme. De entrada la mayoría de los Inversores Privados apuestan por no destinar más de un 5-10% a su cartera de inversiones y que siempre intenten tener al menos 5-6 inversiones hechas para diversificar riesgo. ¿Qué quiere decir eso?. Que si le pides a un Business Angel por ejemplo 500.000 euros, estás pensando que tiene para apostar por compañías varios millones de Euros y un patrimonio brutal. Rara vez es así. Hay que intentar ser razonablemente consecuentes.
-Hay muchos tipos de inversores. Recuerda que si eliges uno debes adaptarte tu a el y no al revés. Hay inversores sentimentales, pseudo-emprendedores, y otros muy al contrario distantes que te dicen “el emprendedor eres tu”. Debes saber con quien tratas para luego no llevarte las manos a la cabeza.
-En España una pregunta critica siempre es, si hay sitio para 1-2 compañías de este tipo, ¿Cómo se yo que esa compañía ganadora sois vosotros?. Si no sabes responder o no eres tremendamente directo y seguro con eso, difícilmente encontrarás inversión.
-Las discusiones de valoración son estériles. Ninguna compañía vale 3 millones de euros pre Money sin prototipo y la primera venta realizada. Debo decir que veo Business Plan con esas valoraciones y sin nada que las justifique muy a menudo. Antes de discutir si me estás tomando el pelo o no, en esos casos creo que lo razonable e inteligente es pensar que el valor no es lo importante y pensar que dinero es necesario para lograr el éxito, y no que creo yo que vale mi compañía porque yo lo valgo.
Nadie más cruel que otro emprendedor para cargarse tu valoración de startup. Hay que ser coherentes siempre.
-¿Rico o Rey?. (una de mis frases favoritas que dice Carlos Blanco) Ese es un planteamiento del emprendedor. El inversor privado no se plantea cuestiones tan obvias. Para el inversor sólo existe rico, los reyes los magos de Oriente y en navidad. Puede ser poco romántico, pero es real.
Si estas montando una startup o quieres hacerlo y tu objetivo es seducir a un inversor privado (Business Angel), hay algunas cosas que deberías tener en cuenta. Lamentablemente los inversores y los emprendedores hablan lenguajes diferentes y en ocasiones tienen motivaciones igualmente distintas. Tal vez por eso es no ya solo un ejercicio saludable, sino que además es necesario ponerse siempre en la piel del inversor. Ver con que tipo de inversor se trata y de antemano validar mentalmente si ese perfil d einversor es el que necesitamos y puede aportar a nuestro proyecto.
Son muchas las ocasiones en las que el emprendedor ve su proyecto como su obra, su hijo. De entrada no podemos pedir a un inversor que lo vea así. Reconozco haber invertido varias veces desde ese prisma, y eso, lo que deja claro es que no soy un buen inversor. Para el buen inversor tu proyecto es sólo una posibilidad de negocio. Incluso pudiendo ir más allá si estamos hablando con un Business Angel que participa en algunas empresas del sector de las TICs, puede verlo como una posibilidad de negocio y además verle alguna sinergia, pero nunca tendrá –o no debería- tener ese apego sentimental que el emprendedor suele tener con su criatura.
En este doble lenguaje, ahora más que nunca recomiendo tener en cuenta los siguientes conceptos a la hora de reunirse con un inversor, en definitiva, comprender y hablar su idioma:
-Muchos emprendedores se obcecan con el concepto “éxito”, mientras el inversor espera escuchar el concepto “exit”, se escriben parecido, y son muy diferentes. La entrada de una Business Angel no esta directamente condicionada a que una empresa gane directo o tenga éxito social, sino a que a medio plazo haya un “exit” de la inversión generando ganancias. Para ello debe haber mercado en España para esa compañía y se debe crear valor (si, aun perdiendo dinero).
-La crisis ha provocado poco dinero y una selección natural. Unos amigos (incluso un equipo medianamente potente) con un Business Plan, rara vez captarán inversión. Es necesario un prototipo, que demuestres y no sólo vendas que puedes hacer. No hay tanta competencia entre los inversores como para bajar más abajo a Business Plan sin nada más que un .pdf y una cara agradable. Contra la crisis equipo y prototipo.
-Al inversor siempre le gusta tu proyecto. Cuando te dicen “quiero verte el año que viene, o quiero verte más avanzado, porque me gusta” lo que te están diciendo es “ahora ni de coña meto dinero, demuestra que sabes avanzar” (es decir, pon en marcha un prototipo y demuestra que puedes tirar hacia delante). Un inversor no se suele cerrar puertas.
-Una de las cosas que rara vez se ven en una negociación inversor-emprendedor, es que el emprendedor entregue un análisis claro de mercado de los que considera que son compradores de una startup a futuro, el porque y sus magnitudes económicas. El emprendedor suele no pensar en eso, y el inversor siempre lo hace. Si llevas ese trabajo hecho demuestras estar en el mismo barco.
-Créeme, a los inversores les gusta pensar que el emprendedor no quiere estar a toda costa en su proyecto y que entiende que es una etapa. Hace poco en un fondo de capital riesgo escuché como un activo excepcional mencionar “el objetivo del emprendedor, es en 3 años con el trabajo hecho salirse con nosotros y tener su premio”. Allí se sorprendían y veían muy positivo que el emprendedor no se quedaba en “mi tesoro…” y comprendía el juego del Venture Capital y quería acompañarles en el.
-Un inversor privado se juega su dinero . Eso es muy importante, la mayoría de fondos de Capital Riesgo se juegan dinero de terceros, dinero gestionado que además tienen que jugarse y apostar si o si. La diferencia es enorme. De entrada la mayoría de los Inversores Privados apuestan por no destinar más de un 5-10% a su cartera de inversiones y que siempre intenten tener al menos 5-6 inversiones hechas para diversificar riesgo. ¿Qué quiere decir eso?. Que si le pides a un Business Angel por ejemplo 500.000 euros, estás pensando que tiene para apostar por compañías varios millones de Euros y un patrimonio brutal. Rara vez es así. Hay que intentar ser razonablemente consecuentes con la economía de quien tratamos.
-Hay varios tipos de inversores. Recuerda que si eliges uno debes adaptarte tu a el y no al revés. Hay inversores sentimentales, pseudo-emprendedores, y otros muy al contrario distantes que te dicen “el emprendedor eres tu, búscate la vida, y si es posible, devuélveme algún día el dinero con ganancias”. Debes saber con quien tratas para luego no llevarte las manos a la cabeza y procura recordar que “Un hombre tonto siempre sera tonto. Un tonto rico, siempre sera rico” : hay que ser practico.
-En España una pregunta critica siempre es, “si hay sitio para 1-2 compañías de este tipo, ¿Cómo se yo que esa compañía ganadora sois vosotros?”. Si no sabes responder o no eres tremendamente directo y seguro con eso, difícilmente encontrarás inversión.
-Las discusiones de valoración son estériles. Ninguna compañía vale 3 millones de euros pre Money sin prototipo y la primera venta realizada, si vas así siempre pensaran que estas loco o eres un soñador. Debo decir que veo Business Plan con esas valoraciones y sin nada que las justifique muy a menudo. Antes de discutir si me estás tomando el pelo o no, en esos casos creo que lo razonable e inteligente es pensar que el valor no es lo importante y pensar que dinero es necesario para lograr el éxito, y no que creo yo que vale mi compañía porque yo lo valgo.
Nadie más cruel que otro emprendedor para cargarse tu valoración de startup. Hay que ser coherentes siempre.
-¿Rico o Rey?. (una de mis frases favoritas que dice Carlos Blanco) Ese es un planteamiento del emprendedor. El inversor privado no se plantea cuestiones tan obvias. Para el inversor sólo existe rico, los reyes los magos de Oriente y en navidad. Lo siento, puede ser poco romántico, pero es real.
Este es el vídeo de la ponencia “Emprender en Tiempos de Crisis” con la que acudí al III Congreso de Webmasters, al que fuí invitado por Factoría de Internet. Fue interesante poder compartir con tanta gente (la sala estaba abarrotada, en uno de los videos María Rosa dice que en ese momento en la sala había más de 1.000 personas)
La verdad es que fue un rato agradable, y luego estuve más de 2 horas, que se dice pronto, respondiendo preguntas y charlando con las personas que quisieron comentarme algo en la sala anexa habilitada para ello.
Mérito tremendo el de Leandro, que cámara en mano desde la primera fila, agazapado, aguanto 1 hora entera el tío grabando con lo que a mi me parecía un móvil y ahora el me dice que fue con una cámara “Flip”, vamos que aun hoy, días más tarde le debe doler la mano (mil gracias por grabarlo y colgarlo en tu blog)
La charla se divide en varios vídeos de aproximadamente 10 minutos cada uno (el último 5 min). Espero que os entretenga: