Cuando el enemigo está en tu propio email



Nada ha aumentado más mi productividad que el email, posteriormente el ‘smartphone’ y, más tarde, aplicaciones como DropBox o similares -algunos ya prefieren Google Drive-. Si a principios de los 90 trabajabas en una oficina, seguro que recuerdas con auténtico pavor cuando te llegaba un documento por fax, especialmente si era muy largo. Era un auténtico coñazo, daba mil y un problemas, y si usabas un fax térmico -por poner un ejemplo- tenías que romper cada hoja con una regla para poder utilizarlo. Ni que decir tiene que las llamadas constantes tipo “mándame otra vez la hoja 7” o “no ha llegado el fax” eran bastante habituales. En pocas palabras, un suplicio. Continuar leyendo “Cuando el enemigo está en tu propio email“.

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