7 razones para no trabajar por cuenta ajena



El otro día, mientras paseaba por Fnac, me llamó la atención la portada de un libro: Cómo trabajar para un idiota, de John Hoover. Me pareció un planteamiento divertido.

Reconozco que no tuve la tentación de comprarlo, ya que, como no trabajo por cuenta ajena, entiendo que no soy el target del libro. Aún así, me hizo reflexionar, en cierta medida, sobre algunas razones por las cuales no tiene mucho sentido trabajar por cuenta ajena a medio y a largo plazo. Continuar leyendo “7 razones para no trabajar por cuenta ajena”

3 opiniones en “7 razones para no trabajar por cuenta ajena”

  1. Curioso post. Sin duda, entiendo tu postura: yo tampoco trabajo (ni trabajaría, excepto si no hay más remedio) por cuenta ajena. Pero me parece que dar motivos para ponerte por tu cuenta es como dar motivos por los que quiero a alguien: es más algo que tiene que ver con nosotros y no tanto con las circunstancias externas. Si no fuese por esos motivos que expones en el post, ¿estarías tentado de trabajar para un idiota? ¿O incluso para alguien normalito? Probablemente no. Yo tampoco.

    A mi modo de ver, no todo el mundo quiere, ni puede, trabajar por cuenta propia. Creo que hay muchas personas que buscan un puesto de trabajo más que un trabajo. Es decir, necesitan, como todos, pagar sus gastos, pero el trabajo no es donde quieren (o piensan) “realizarse”. Igual ni siquiera piensan realizarse, simplemente vivir tranquilos. El trabajo para estas personas es un mal inevitable, así que cuanto menos, mejor. Y, sobre todo, cuanta menos energía me requiera mejor.

    Al contrario de lo que sentimos quienes trabajamos naturalmente por cuenta propia, una gran mayoría de la gente que conozco sólo se pondrían por su cuenta si no hay más remedio. En cuanto pueden, vuelven a un trabajo “fijo”. En fin…

  2. Lo subscribo a full. De todos modos y, aunque la evidencia de sus argumentos, parece incontestable, me gustaría que, cuando pueda, escriba un post argumentando justo lo contrario. Ya sabe que, toda moneda, tiene dos caras.
    Por cierto, compré su libro, yo que nunca compro ninguno y…, con un par!, sí señor.
    Saludos

  3. Como trabajador por cuenta ajena, me he visto reflejado en la carrera de la rata. No puedo dejar de correr, o quizás no soy capaz de ver como salir de ese círculo vicioso.

    Probablemente estés en lo cierto cuando dices que las nóminas ya no aportan la seguridad de antaño. Ni el historial con tu banco.

    Un saludo!

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