Emprender ‘low cost’



Os dejo nueva tribuna en Cinco Días publicada el 13 de febrero. Puedes leerla completa a continuación o descargarla en PDF.

Emprender ‘low cost’

A la hora de invertir en una empresa, una de las cosas más difíciles para un inversor privado es lograr distinguir, desde un momento temprano, entre un negocio viable y otro en el que no merece la pena invertir.

Parece obvio, pero no lo es en absoluto. Muchas empresas pueden ser viables y muy rentables para el emprendedor y, al mismo tiempo, no ser atractivas como operación financiera para un inversor privado o business angel. En cierto modo, podríamos decir que, desde este lado de la mesa, se trata de separar el polvo de la paja; de acertar, en definitiva, la magnitud del proyecto que los emprendedores se traen entre manos. En un estadio inicial, con apenas una presentación repleta de ideas e ilusiones, no hay mucho margen para encontrar algo tangible que permita una mínima seguridad de acierto.

Si a todo ello le sumamos esta especial coyuntura socioeconómica, crítica en cuanto a la financiación de las empresas y de los autónomos, en la que el emprendedor debe agudizar su ingenio al máximo para lograr los fondos que necesita, podemos fácilmente concluir que es hora de poner en valor una opción a menudo desechada: la de emprender con un planteamiento de guerrilla o de low cost.

Lejos de ser un inconveniente, poner en marcha una estructura empresarial básica, o un prototipo inicial, incluso con muy pocos medios, y conseguir unas primeras ventas –aunque parezcan testimoniales– demuestra, por un lado, que la empresa es viable y, por el otro, la tenacidad y capacidad del equipo emprendedor para poner en marcha su negocio.

Tengo la impresión de que muchos emprendedores prestan más atención a utilizar la fuerza bruta –es decir, la financiación– para así desatascar el embudo actual, que a agudizar el ingenio y sortear el problema para no quedarse encorsetados en la necesidad de inversión. En mi opinión, resulta más acertado poner en marcha la empresa desde una estructura de guerrilla para luego, con algo tangible entre las manos, poder volver
atrás a la caza del inversor.

Curiosamente, pocos promotores lo hacen. Y eso supone un tremendo error en la situación que vivimos actualmente. Hay decenas de empresas en fase start-up o en fase de expansión que bucean en el mercado de capitales en busca del dinero necesario para desarrollar su proyecto. Hoy en día la situación es similar a un baile de máscaras desigual en el que, debido al alto número de partícipes de un mismo sexo, resulta difícil encontrar una pareja de baile. Los bancos no están ni se les espera. Los escasos business angels de nuestro país están desbordados por la cantidad de proyectos que reciben, lo que origina un problema de atención y de gestión adecuadas.

El elemento diferenciador es tener un prototipo, haber conseguido un hito inicial de primeras ventas, haberse lanzado, aunque sea de forma modesta, a validar el modelo de negocio, abandonando así la confortable calidez que parece encontrarse tras un power point. Dar un paso al frente invita a que el inversor valore con una especial sensibilidad ese proyecto y a añadir un valor diferenciado a ese equipo promotor. Ante un escenario de escasez hay que tratar de destacar, y nada mejor que empezar poniéndose manos a la obra.

Hoy, más que nunca, emprender low cost es una opción válida y diferencial para poder financiarse posteriormente con más facilidad.

3 opiniones en “Emprender ‘low cost’”

  1. Hola, Alejandro. Nosotros seguimos para nuestro proyecto Spanisland la estrategia que indicas en tu artículo: hemos salido con menos recursos de los deseados, empeñándonos hasta los dientes y con nuestro propio empuje para mientras tanto seguir en la búsqueda de financiación.
    A pesar de ello, o los inversores están desaparecidos en combate o no les basta, porque cuesta horrores ni tan siquiera llegarse a entrevistar. ¿Crees que existe alguna otra estrategia complementaria que pueda enriquecer lo dicho en tu artículo para poder ayudarnos a encontrar socios-inversores?
    Gracias de antemano y gracias por los buenos artículos de tu blog.

  2. Alejandro, después de leer con mucha atención tu post no podría estar más de acuerdo. Creo que te gustará saber que nosotros somos de esos pocos emprendedores de guerrilla como tu bien los llamas. Llevamos con un proyecto muy interesante entre manos desde hace unos 10 meses, y no ha sido hasta ahora, cuando ya hemos conseguido unos hitos importantes, colaboraciones esenciales, una plataforma totalmente operativa y perfeccionada, y un estudio del mercado objetivo completo, que nos hemos lanzado a la caza del inversor.

    Hasta ahora los gastos que hemos tenido que ir afrontando los hemos pagado de nuestros sueldos, nada del otro mundo por cierto.

    Así que como ves, no solo hemos hecho startup de guerrilla en cuanto a recursos económicos, sino también en cuanto a tiempo. Para más INRI, hemos tenido que compaginar trabajos por cuenta ajena con empezar nuestra actividad. Toda una aventura.

    Nos hemos sentido bien identificados con el post! Pero si me permites, a lo que dices, que suscribo totalmente, me gustaría añadir un apunte. A menudo la búsqueda de financiación (y casi todo lo demás) lleva mucho más tiempo del previsto en un primer momento. Por lo tanto, cuando la búsqueda de financiación se hace imprescindible para la evolución, incluso la viabilidad del proyecto, a menudo te encuentras con que has empezado tarde.

    Así que imagino que el equilibrio perfecto está en hacer unos inicios bajo mínimos, usando el ingenio para sacar adelante el proyecto sin recursos (cosa que te curte más que cualquier otra), y a la vez ser consciente del tiempo real que lleva el encontrar una inversión(y multiplicarlo por tres), para no encontrarse con que la falta de recursos puede dar al traste con el trabajo de guerrilla!

    Un abrazo, seguiré leyendo tus post con gran interés! Y ya que me he animado a comentar uno, no creo que sea el último.

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