Poca ayuda, muchas trabas



Os dejo con la última tribuna publicada en La Gaceta el día 4 de junio.

La situación económica de España en la actualidad ha sido el tema más debatido entre los políticos en las pasadas elecciones autonómicas. Las posibles soluciones a la crisis en un país que cuenta con un 20% de desempleados parecen pocas y menos con medidas tan “nada efectivas” como las que se proponen a diario. Nuestro país cuenta hoy con tres millones de autónomos, pese a que en los tres últimos años se han dado de baja 375.000. Es evidente que la crisis ha hecho mella en ellos, en mayor o igual medida que en el resto de las empresas. Pero lo más indignante es que la Administración se empeña en ponerles la zancadilla cada vez que intentan sacar la cabeza del lodo. Las trabas que los autónomos y pequeñas y medianas empresas (pymes) encuentran en la actualidad para poder desarrollar y mantener su trabajo son de tal magnitud, que resulta difícil concebir cómo es posible que continúen con su actividad.

La caída de las ventas debido al descenso del consumo y la falta de financiación por parte de los bancos son dos de los graves problemas a los que se enfrentan los autónomos a diario. Pero si a ello añadimos el índice de morosidad de España, que nos sitúa a la cabeza entre los países de Europa, donde cuatro de cada 10 tardan al menos seis meses en cobrar las facturas y donde quien peor paga es la Administración Pública, a 158 días de media, no hay que ser muy listo para suponer las consecuencias para un autónomo. Es difícil comprender cómo las Administraciones son tan rápidas en cobrar y tan lentas en pagar y más a un colectivo que cumple con la ley para el desarrollo de su actividad. Además, estoy seguro de que en unos meses se sumará a la grave situación que atravesamos la proliferación de la economía sumergida.

Un país con la tasa de desempleo por las nubes y sin acceso posible a la financiación por parte de autónomos y pymes difícilmente puede crear empleo. Ya ni siquiera puede pedirse a la Administración que apoye a este colectivo. Déjenlo. Sólo cabe decir: no ayuden, pero tampoco molesten.

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