Entrevista en La Opinión de Málaga



Os dejo con la última entrevista, publicada en el diario "La opinión de Málaga", el día 30 de marzo.

 

 

 

¿Es buen momento para montar una empresa con la crisis?

 Lejos de ser problema la veo como una oportunidad. Con la crisis han desaparecido 350.000 empresas y 260.000 autónomos, el 14% del tejido empresarial del país. Es una desgracia, pero siguen haciendo falta servicios y, a la vez, hay menos competencia. Yo, que soy emprendedor, pero también inversor privado, le digo que hay dinero para invertir, pero hacen falta buenos proyectos empresariales. En el año 2007 un 90% de los emprendedores eran vocacionales, ahora son un 50%, y el otro 50% son parados que, por necesidad, se plantean el poner una empresa.

¿En un proyecto empresarial, lo más importante es la idea?

Nunca he conocido a nadie con una idea capaz de revolucionar el mundo. Se idealiza mucho la idea, pero es sólo una parte del camino. La clave está en la ejecución de esa idea. Recuerde que la primera idea que hubo para una red social no fue la de Facebook sino la de Classmates, diez años antes. Pero Facebook la ejecutó bien. Hay muchas empresas cuya idea inicial no tiene nada que ver con la que finalmente les ha dado el éxito.

¿Vale todo el mundo para empresario?

Hace falta vocación, un momento personal adecuado donde seas capaz de hacer sacrificios y, sobre todo, formación. Esa idea de que todos podemos ser empresarios es una falacia, no es verdad. Hay gente que no da el perfil, o tiene tres hijos y tres hipotecas, por lo que sería una irresponsabilidad por su parte jugarse todo a una carta en una aventura empresarial. Además, vivimos en un país donde las universidades dan la espalda al mundo de la empresa y no enseñan a emprender.

¿Cuál es la realidad de los que abren una empresa?

Que sólo un 10% de las empresas creadas sobreviven a su tercer año de vida; el resto quiebra. Por eso no entiendo ese afán de las administraciones públicas por empujar a los parados a crear empresas capitalizando el paro. Sería mejor enseñarlas a sobrevivir y a superar la línea roja de ese tercer año de vida, que es cuando una empresa se consolida. En los últimos años sí proliferan las incubadoras y viveros de empresas con ese cometido… Bueno, las incubadoras ayudan, pero a veces creo que son un simple maquillaje. Algunos ayuntamientos las montan para sacar una nota de prensa a final de año que diga cuántas empresas han ayudado a crear, y en realidad son más bien autoempleo de personas. Acaban siendo bussiness center a bajo coste. La clave no es cuántas, sino si las ayudas a competir y a crear empleo.

¿Cómo se salva el escollo de conseguir un préstamo?

Estamos en un momento muy duro. La financiación bancaria está cerrada y la pública, centrada sobre todo en el Instituto de Crédito Oficial (ICO) es una tomadura de pelo. Nos vendieron la línea ICO Directo pero de sus 2.500 millones de euros sólo han concedido 230 millones, un 9%, y rechazan el 95% de las ayudas solicitadas por emprendedores y autónomos. El ICO está pidiendo más garantías que las que piden los bancos; creo que no hay una entidad que haya salida peor parada de la crisis. El ICO está para momentos como éste pero parece ahora mismo más fácil que le dejen 250 millones a la constructora ACS que 10.000 euros al panadero de la esquina.

Lo mejor entonces supongo que es apostar por un negocio que no necesite de mucho capital inicial para arrancar…

No es desde luego mala idea, aunque sí hay sectores con muchas ayudas públicas como la tecnología. Francamente, España es ahora mismo el país con más ayudas en I+D, pero también hay dudas con eso. Son créditos a devolver en cinco años, veremos a ver cuando llegue el momento quién los devuelve. Luego están los inversores privados, tipo fondos de capital riesgo o business angels. Pero para buscar ese tipo de inversores debe ser un negocio con perspectivas de facturar millones, no vale una empresa de tres jóvenes que a lo que aspiren sea a lograr tres sueldos para vivir.

 ¿Hay demasiado deseo por ser funcionario desde joven?

Ése es un gran déficit. La gente quiere ser futbolista, y si eso no sale, tener un puesto para toda la vida. Tenemos en España 3 millones de funcionarios y 3,2 millones de autónomos, casi a la par, lo que es una barbaridad. En Estados Unidos, la proporción es 18% de funcionarios para un 82% de autónomos. Necesitamos al menos 1,5 millones de autónomos más para ir recuperando los 3 millones de empleos destruidos con la crisis, y aún así podemos tardar 6 o 7 años en hacerlo.

¿Y demasiada burocracia?

 En España se tarda 49 días en crear una empresa, una barbaridad en comparación a los 3-4 días de Bélgica, los 7 días del Reino Unido y los 12 días de media de la OCDE. Ha habido intentos de ventanilla única, pero sólo sirven para empresas muy típicas. Es algo que las administraciones deben arreglar.

También se habla del miedo al fracaso del emprendedor.

 Vivimos es una sociedad que no admite las segundas oportunidades. Si un empresario cierra está estigmatizado y es un fracasado. Eso no pasa en otro lugar, porque en toda trayectoria puede haber éxitos y fracasos. Aquí, si la primera vez no sale bien, tu propia gente te dice: no lo intentes más, vete a trabajar a un banco. ¿Se puede dar un pelotazo con una empresa y una gran idea? Pelotazos hay ya pocos. Se acabaron en la época del ladrillo, y eso es bueno. Se montaban SL que compraban pisos a «x» millones para venderlos más caros. Se creaban empresas, pero no para generar empleo sino para especular. Muchas ya han desaparecido, y esa purga ha sido buena, aunque en el camino también han desaparecido otras que se dedicaban a cosas más razonables 

1 opinión en “Entrevista en La Opinión de Málaga”

  1. Muy útiles tus comentarios Alejandro.

    Gracias por esa visión tan realista! Ayuda a que seamos cautos a la hora de montar una empresa. Como dices en la entrevista, nos venden que la mejor forma de salir adelante es ser emprendedor pero, si no se sabe cómo emprender, éste puede ser un riesgo muy, muy grande.

    Un saludo,

    Natalia

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