Ojo por ojo, diente por diente



Ese texto es una tribuna publicada por El Mundo Economía & Negocios y puede leerse en pdf aquí.

La delicada situación económica que vivimos, me hace “disfrutar” de ciertos movimientos empresariales. Sí, digo disfrutar y sé que chirría y suena realmente mal en estos momentos, pero es como haber pasado de un partido de fútbol coñazo de 0-0, donde pocos arriesgaban, a un partido rápido de baloncesto donde pasan cosas cada pocos minutos. Hay una nueva generación en puestos directivos de multinacionales que no se planteaban, ni de lejos, el escenario económico actual y que tampoco tienen la experiencia de haber pasado por una situación macroeconómica tan compleja con anterioridad.

Esa mezcla de nervios, preocupación, y falta de experiencia contrastada está haciendo que todas las grandes empresas, generalmente conservadoras que intentan crecer pero sobre todo no perder su cuota de mercado, tengan que pasar a un plan B que no tenían escrito y sea obligado “mover fichas”. Y vaya si lo están haciendo ya muchas de ellas, y las que no, estudian medidas a tomar próximamente.

Para los que como yo disfrutan analizando los movimientos empresariales y las acciones de marketing y publicidad, esto entretiene en cierta forma y servirá para que dentro de 3-5 años se escriban muchos libros hablando de grandes aciertos y grandes errores en estos momentos. Como consumidores es un momento tan especial que todos debemos prestar atención a lo que nuestras marcas de referencia hacen, pero sobre todo, como consumidores debemos tomar nota, y actuar en consecuencia. “Ojo por ojo y diente por diente” o en otras palabras lex talionis o lo que es lo mismo La ley del talión.

No está muy bien visto aplicarla en público, pero creo que los consumidores debemos poner cruces en estos momentos a determinadas empresas que no tienen en cuenta la situación por la que estamos atravesando. Por ejemplo, me gusta lo que hizo una compañía de vuelos en mi país, cuando sacó su anuncio de apretarse el cinturón y su mensaje de “estamos contigo en esto, tiramos el precio para que viajes”.

La acción en su momento tuvo un enorme éxito y superó sus previsiones. Pero otras marcas, al contrario, me dejan algo frío en su postura. Es el caso de una compañía de teléfonos en mi país, de la que no voy a dar el nombre, que en tiempos de crisis económica anunció que iba a subir sus tarifas en lugar de ayudar y arropar al consumidor.

Me parece que las empresas en estos difíciles momentos deben de decirle al consumidor en primera persona que se está con él, que se comprende la situación y que siga confiando en la marca. Y no al contrario. Tampoco me valen los anuncios espectaculares que no dicen nada, salvo lo justo y pasan de puntillas por la situación de sus consumidores. Las empresas deben tener cuidado con la falta de sensibilidad ante una situación económica como la actual, ya que pueden producir una mala lectura en los consumidores que les puede pasar factura en el futuro, cuando las aguas vuelvan a su cauce.

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