Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Empresario e inversor privado del sector Internet y Nuevas Tecnologías.
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Desmitificando el fracaso del emprendedor
Este texto es una tribuna publicada por el Diario de Sevilla y puede leerse en pdf aqui
Desmitificando el fracaso del emprendedor
En los tiempos que corren es clave tener una actitud positiva frente al error. En los países mediterráneos no se habla del fracaso, suelen utilizar desde siempre la expresión “mal fario”. Los anglosajones lo afrontan de una manera más natural y desde luego mucho más práctica.
Si nos aventuráramos a escribir un reportaje de empresarios de éxito, seguro que saldrían candidatos hasta de debajo de las piedras dispuestos a contar su historia. Es una foto atractiva. Si quisiéramos hacerlo de sonados fracasos, es posible que apenas lográramos respuestas y personajes para participar en nuestra historia. El fracaso no sólo no vende, es impopular y nadie quiere salir en esa foto. Pocos currículums reflejan experiencias fallidas y eso, en mi opinión, es un error.
En España el fracaso es un estigma. Si un emprendedor se lanza a una aventura y esta no llega a buen puerto, generalmente no vuelve a intentarlo, incluso me atrevería a decir que queda socialmente marcado. Es una pena y un enorme factor diferencial que caracteriza a nuestra clase emprendedora si la comparamos con la de otros países.
Pero son muchos los ejemplos que nos demuestran que segundas partes muchas veces fueron buenas, Thomas Edison fracasó miles de veces antes de dar con el filamento ideal para su bombilla incandescente. Richard Brandson (fundador de Virgin) tuvo dos empresas fallidas antes de saborear el éxito. Incluso Google, el gigante de Internet, ha desarrollado o comprado proyectos que ha tenido que cerrar por su escaso interés, o más cerca Telefónica y su fracasada red social Keteke.
Todos los emprendedores de éxito tienen una -mayor o menor- lista de fracasos a sus espaldas. Que se hable más de los éxitos que de los fracasos no quiere decir que éstos no existan, de hecho, no se puede entender una trayectoria brillante sino es construida desde el punto de inflexión de uno o varios fracasos. Del error se aprende, el éxito se disfruta.
Estamos en un país donde las estadísticas indican que en promedio, el 80% de los nuevos proyectos fracasan antes de los cinco años y el 90% no llega a los 10 años. Para los emprendedores, las razones del fracaso no se encuentran generalmente fuera de sus empresas, es dentro y desde dentro donde hay que analizar e identificar las causas del fracaso y en un gran número, la causante principal es la capacidad de gestión de sus responsables.
Recuerdo una larga reunión con un fondo de Capital Riesgo de Silicom Valley hace varios años. Me sorprendió mucho cuando analizando una inversión de varios millones de dólares en un proyecto de Internet argentino, la desecharon por una razón cuanto menos curiosa: el emprendedor no había fracasado antes. Me llamó mucho la atención y recuerdo que quise indagar en el tema. Ante mi sorpresa me respondieron con naturalidad. “Es el mejor master que puede hacer el emprendedor, buscamos perfiles que hayan vivido, entre otra,s esa experiencia y hayan aprendido de ella. Navegar con mar en calma es relativamente sencillo, queremos gente que haya hundido ya al menos una vez su propio barco en una tormenta. Ese momento siempre llega, y si no lo ha hecho aún, podría ser esta la ocasión. Que vuelvan a vernos tras vivir y aprender esa experiencia, nos dará más confianza”.
Este episodio me dejó pensativo. En España nadie habría discutido en ningún caso el perfil del emprendedor ya que constituía lo que no dudaríamos en llamar una trayectoria de éxito. El mercado americano la veía incompleta y partía de la base de que “el fracaso siempre llega”. El emprendedor que vive una y otra vez iniciativas de éxito no es más ni menos brillante; es que, simplemente, ha tenido mucha suerte. Nadie garantiza que si los problemas afloran su intuición y fortuna puedan solventar los momentos de crisis.
Todos recibimos con cierta frecuencia invitaciones a participar en un negocio aparentemente seguro, dentro de un sector en fuerte crecimiento y con un target dispuesto a la compra, pero eso no es suficiente, no sirve ni como punto de partida, al margen de definir completamente y en profundidad el Bussines Plan, siempre hay variables que se han de estudiar en profundidad, los compañeros de viaje, el momento de lanzarse, la capacidad de respuesta y por donde nos puede llegar el fracaso. Ser conscientes de nuestras limitaciones, es la mejor forma de avanzar.
Cuando un error se tapa, éste vuelve a aflorar irremediablemente. La clave es no sólo no ocultarlo, sino compartir los errores, analizarlos y poder construir desde ellos; vivirlos como una experiencia más dentro del devenir de un proyecto y, en ningún caso, como algo traumático de lo que avergonzarse.
Equivocarse puede ser un buen punto de partida para empezar a construir en la dirección correcta.
Tags: coaching, Emprendedores, Prensa, tribunas



























[...] This post was mentioned on Twitter by Alejandro Suárez, Fernando del Pozo, David Carrero Fdez-B, Jesús Pérez Serna, Jose Luis Marrero and others. Jose Luis Marrero said: RT @alejandrosuarez: – : Desmitificando el fracaso del emprendedor http://www.alejandrosuarez.es/2010/05/desmitificando-el-fracaso-del-e … [...]
Totalmente de acuerdo. En los últimos tiempos lo he podido comentar con varias personas, de hecho, pues hasta tal punto es así que si revisamos la lista de eventos y cursos para emprendedores y siempre hay “casos de éxito”, pero nadie se atreve a llevar a un empresario que haya fracasado y que cuente esa historia.
Creo firmemente que se aprende mucho más de los errores que de los éxitos, pero vivimos en un país en el que los fracasos se meten debajo de la alfombra, y los éxitos se llevan a la TV.
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Muy bueno este aporte. Casi nunca se cuentan los porcentajes de cierre de negocios emprendedores, no los voy a llamar fracaso porque ya de por sí tiene una connotación muy poco agradable.
Hay algo en lo que no estoy del todo de acuerdo, no creo que alguien que eche el cierre porque le ha salido mal una vez deje de emprender. El emprendedor, a veces se hace y otras veces nace. El que nace no tiene más remedio que emprender, y si le sale mal una vez repetirá con un nuevo tipo de negocio hasta que consiga el éxito de su empresa.
Sí que hay un punto importante y es la soledad del emprendedor, sobre todo cuando le van mal las cosas, la gente huye cuando te va mal y se acercan a tí como moscas a la miel cuando ven que comienzas a triunfar. En esos momentos es cuando te acuerdas de los que verdaderamente te apoyaron en los momentos más duros, ¿os suena?, sí, seguro, porque todos hemos pasado por esas situaciones.
Mucho ánimo a todos los emprendedores, se os necesita.
Hola alejandro, nos volvemos a encontrar

Estaba buscando info para una ponencia que tengo que hacer sobre la gestión del fracaso y di con este post tuyo.
Solo quería decirte que estoy totalmente de acuerdo con lo que dices y me gustaría que vieras la experiencia que conté en mi blog, espero que te guste
http://www.echaleku.es/yo-me-arruine-emprendiendo/
Un abrazo.
Echaleku.