Hay gente a la que le cuesta reinventarse y dudar de si mismo y de las cosas que viene haciendo. Yo lo necesito cíclicamente, es una exigencia personal que me marco.
Para mi reinventarse es darle vueltas a las cosas, pero darle vueltas a las cosas de verdad, de golpe, desde abajo del todo, dudando de uno mismo. Empezar a replantearse lo que hasta ese momento siempre habías considerado indiscutible. Discutirte a ti mismo, exigirte.
Cada X tiempo siento que necesito un descanso, y no hablo de un descanso físico o unas vacaciones, generalmente cada x años haciendo lo mismo me noto mentalmente algo agotado y necesito replantearme hacia donde voy, reinventar lo que hago y replantearme un montón de circunstancias personales y profesionales.
Imagino que cada persona en esos momentos actúa de una manera muy diferente, yo sólo puedo hablar de lo que siento y lo que hago. En ocasiones despierto, como si hubiera estado aletargado, y descubro que lo que consideraba importante es trivial, que mis prioridades ya no lo son tanto, y que tal vez he malgastado lo más preciado que tengo; el tiempo y lo he hecho no aportando nada trascendente , ni a las personas de mi alrededor ni a mí mismo.
En esos momentos es cuando pienso que necesito un par de días lejos y sólo. Son los pocos días que me sobran un ordenador, una conexión a internet o un teléfono móvil, pero cuando necesito replantearme a mi mismo cosas, me sobra todo; genera ruido. Esos momentos creo que debo replantearme cosas, pensar si no estoy partiendo y construyendo iniciativas desde un punto de vista erróneo, desde un error de base y valorar si estoy tan metido en una frenética dinámica que no logro parar y reflexionar si la inercia me lleva hacia delante sin sentido.
Hay veces que lo más inteligente es parar el tiempo, descansar mentalmente, y a mí en esos momentos el cuerpo me pide estar sólo un par de días, perdido y reflexionando. Ese par de días, por trabajo, por estrés y por familia a veces es un lujo difícil de explicar a los que te rodean, pero en definitiva es necesario. Es tomarse un kitkat, como decía el anuncio, pero de 2-3 días tranquilo lejos del ruido del día a día y de una dinámica de inercia que hace, que en ocasiones te levantes y vayas a la oficina como un zombi, sin siquiera saber si harás algo interesante allí ese día, sin un plan, sin una idea y acabando perdiendo el tiempo.
La gente más brillante que he conocido en mi vida se reinventa constantemente. Incluso desde el punto en el que los demás piensan que puede estar en la cumbre profesional y en pleno éxito, ellos no se paran a contemplarse, son inconformistas y entonces toman una decisión para algunos sorprendente renuncian a muchas cosas y mentalmente parten de cero … y vuelven a empezar. Lamentablemente a mi no me sale por si sólo, tal vez por eso procuro parar y reflexionar forzándome a imitarles.
Creo que en este ritmo frenético de la sociedad de la información, a veces corremos como pollos sin cabeza, y que olvidamos en mitad de la carrera, sentarnos, oxigenarnos y pensar. Entendernos más a nosotros mismos y finalmente reinventarnos.
Nadie como el águila para hacerlo. Se retira, descansa, se reinventa y resurge de las cenizas tras un proceso de catarsis integral en el que garantiza su supervivencia, más fuerte, más dura, más realizada y con la fuerza suficiente para poder afrontar una nueva etapa en su vida tras renunciar a todo.
En este vídeo es inspirador y real como la vida misma, con la fabula del Águila puedes ver y sentir que la respuesta esta muchas más veces muy cerca, mucho más de lo que pensamos, generalmente se puede encontrar en uno mismo si se mira con detalle, y se puede amplificar contemplando alrededor, si, por ejemplo observando la lección del águila.
Esta es una tribuna publicada en el Mercantil Valenciano el pasado Domingo 21 de febrero.
Si lo deseas la puedes descargar desde aqui
Llegan los Nativos Digitales
2.015 no es un horizonte lejano y, sin embargo, la evolución tecnológica hará que tan sólo dentro de unos cinco años la forma en la que educamos y aprendemos haya cambiado radicalmente. Dentro de pocos años, los alumnos de educación infantil de cualquier centro de nuestro país se especializarán en trabajos que todavía no existen y utilizarán a diario una tecnología que todavía hoy no ha sido inventada.
Diariamente, un profesional español de perfil medio recibe unos 150 mensajes e impactos originados por otras personas, mediante las diferentes plataformas tecnológicas actuales. En 2.015 serán más de 350 impactos diarios los que recibirá nuestro querido profesor y un alto porcentaje de ellos serán estímulos generados por la propia tecnología, sin intervención de un ser humano, de una forma totalmente autónoma. Todos coincidimos en compartir que muy posiblemente hoy no podríamos asumir tal cantidad de estímulos e información, nuestros hijos lo harán.
Decía el prestigioso gurú y conferenciante, experto en e-learning, Marc Prensky que “los alumnos han cambiado de forma radical; ya no son las personas para las cuales ha sido diseñado nuestro sistema educativo”. Pronto, los nativos digitales, nacidos a partir de 1.985, vertebrarán una nueva sociedad en la que se creará una ruptura generacional como jamás antes en la historia de la humanidad había ocurrido -nunca en un espacio de tiempo tan breve- y vamos a ver como durante muchos años convivirán dos generaciones: los hijos del Baby Boom y los nativos digitales. Sólo nos separarán treinta años y seremos tan cercanos pero tan distantes a la vez.
La revolución del e-learning 2.0 llegará a los colegios de nuestros hijos, que vivirán una reestructuración similar a la que Internet ha vivido con las nuevas tecnologías y la aparición de la web 2.0. El alumno no será un receptor pasivo del mensaje, sino que interactuará con él, cambiando el rol del educador, y haciéndole partícipe de la comunicación, que dejará de ser un canal unidireccional para convertirse en un nuevo medio, que incentiva y estimula el alto rendimiento intelectual y revoluciona el mensaje del aprendizaje.
El lugar natural de un profesor pasará a ser el de un inmigrante frente a sus alumnos, que ya desde muy temprana edad, serán expertos en tecnologías y podrán manifestar un rol de relativa superioridad en el uso de las herramientas técnicas más comunes en el entorno escolar y que para ellos serán tan sencillas y accesibles, como complicadas para nuestros maestros. La escuela va a pasar a ser una comunidad colaborativa, que potencia y modera el aprendizaje, dentro de un ecosistema de información que aprende y comparte elementos, interactúa y mantiene en un mismo rol al alumno y profesor.
Se acerca un tiempo fascinante, donde las graves deficiencias educativas actuales habrán desaparecido. Intentemos no desaparecer con ellas por no querer entender esta nueva especie: los nativos digitales.
Tenía pendiente de publicar hace una semana (llevo 2 semanas muy locas, y no he podido ponerme al día) esta tribuna que se ha publicado el pasado 14 de Febrero en el Mercantil Valenciano. Creo que reflejo mi opinión sobre el Capital Riesgo en España, pero ojo en un estado muy similar está el tema de los inversores privados.
Puedes descargarla en pdf desde aquiDe capital poco, de riesgo ninguno
Las posibilidades de conseguir financiación se presentan más que negras para emprendedores y empresas. El pasado 2009 terminó con un cierre de facto de la financiación bancaria, excepto para perfiles de riesgo muy consolidados. Fuimos conscientes de la práctica inexistencia de inversión privada y tengo la percepción de que el capital riesgo, que en este escenario gris podría tirar del carro, ni está ni se le espera.
Esa era una percepción generalizada que ahora es refrendada por los datos de ASCRI, la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo, que certifican que la inversión del sector en 2009 se ha reducido de manera radical un 47%, hasta los 1.600 millones de euros, lo que nos remonta a un escenario del año 2003-2004. Es decir, hemos retrocedido más de cinco años.
Todos sabemos que el capital riesgo, bien utilizado, es un instrumento eficaz para que las empresas puedan reforzarse en su lanzamiento o en momentos de cierta penuria. La creación de empleo en las compañías participadas por entidades de capital riesgo, al margen de la importancia de su valor social, se lleva a cabo a un ritmo de un 15%. Este porcentaje es muy superior al ritmo de crecimiento de las empresas no financiadas, que normalmente no superan el 5%, y es algo que toman muy en cuenta nuestros vecinos europeos, legislando y apoyando en pro del progreso.
Pero no sólo ayudan a generar puestos de trabajo, también favorecen el empleo de calidad. La viabilidad futura de la empresa también se ve reflejada según sea su origen: aquellas donde el capital riesgo aporta fondos muestran una mortandad cercana al 4%, mientras que el 60% de las empresas no participadas no sobreviven a los tres años de su nacimiento. Este es otro punto a tener en cuenta para favorecer el trabajo a estas entidades y ayudarlas en sus necesidades.
No obstante, el capital riesgo se está alejando de las empresas españolas; se ha cerrado a muchos sectores de nuestra economía, aunque afortunadamente no a todos. Sólo se puede dar gracias si nuestros proyectos de inversión se encuentran dentro del sector de productos de consumo, que recibió un 19,4% del volumen invertido durante todo 2009, o de la medicina y la salud, con un 15,3%. Así, las empresas de productos y servicios o las empresas de biotecnología e ingeniería genética serían las únicas áreas donde las entidades financieras de capital riesgo, en teoría, nos podrían ayudar a arrancar, expandir o consolidar nuestra empresa.
Pero esta caída de actividad de los fondos de venture capital no sólo ocurre en el mercado español. En países como Estados Unidos la caída ha sido mayor, cercana al 60%. Eso sí, partiendo de cifras de negocio a años luz de las de nuestro país.
Durante años, muchos hemos sostenido que en España los fondos de capital riesgo apenas tenían presencia y actuaban como bancos: simplemente financiando, generalmente sin arriesgar y actuando sobre seguro. No obstante, en un entorno como el actual es importante contar con un instrumento como el capital riesgo, que ha demostrado claramente su utilidad para apoyar y desarrollar a las empresas en las fases tanto recesivas como expansivas del ciclo económico.
Ahora, simple y llanamente podemos decir que el sector ha desaparecido y es clave recuperar esa actividad económica; deben resurgir los auténticos brotes verdes que permitirán a nuevos proyectos, emprendedores y empresas salir adelante y proporcionar a la sociedad lo que ahora mismo más necesita: nuevas oportunidades de empleo.
Preocupa echar un vistazo a las previsiones con las que trabajamos para el primer semestre de 2010, que no son nada halagüeñas. Se estima que el sector difícilmente se recuperará a lo largo de este año y es muy posible que apenas se registre una leve subida de actividad respecto al año 2009. No hay indicios de recuperar esos cinco años que hemos perdido en un abrir y cerrar de ojos.
El crédito bancario, la plena actividad del capital riesgo y la ansiada legislación ad hoc que regule y fomente la actividad de los Business Angel en España serán factores clave que determinen nuestro desarrollo futuro, laboral y empresarial.
La recuperación está en nuestra mano, pero es imprescindible que todos los actores del mundo financiero den un paso adelante y abran el baile.
No soy sospechoso de ser un fanboy de Apple, de hecho reconozco guardar mi iMac en una caja sin usar desde hace años (si lo lee mi mujer me mata), sólo el iPod, y el iPhone han logrado captar mi atención y fidelizarme. Pero, pese a no ser acérrimo seguidor y generalmente oponerme a estas experiencias de marketing muy medido, reconozco que mis primeras sensaciones viendo la demo del nuevo ‘gadget’ son las de estar ante algo grande y revolucionario.
Todos hemos visto como el iPhone ha provocado que sus principales competidores como Nokia o Samsung taparan su derrota copiando el concepto y la estética sin piedad, con objeto de incrementar sus ventas pareciéndose ‘un poco’ al preciado Smartphone de la manzana. Pienso que en el hasta ahora inexistente mercado de los TabletPc va a pasar algo mucho más drástico. Los existentes TabletPc no han tenido hasta el momento ventas significativas, es el precio de llegar demasiado pronto y sin un producto ambicioso y deseado… y eso va a cambiar.
El iPad va a servir para muchas cosas, desde navegar por internet, consumir video o llevar la gestión de nuestra empresa, gracias a las más de 140.000 aplicaciones que están disponibles antes de salir el producto a la venta, pero mi sensación es que va a revolucionar el mundo editorial y la prensa.
El mercado editorial y los medios online tienen delante un reto con nuevas posibilidades de integración. Steve Wozniak, uno de los co-fundadores de Apple, ha pronosticado un futuro muy cercano en el que habrá suscripciones a periódicos y revistas en el iPad a través del iTunes. Leer en el metro nuestra selección de noticias o como soporte de aprendizaje en la universidad o el colegio, serán vías de entrada, los generadores de contenido esperaban este cambio y de la mano de Apple, los micropagos por contenidos son como coser y cantar, con un modelo ya validado con millones de ventas y descargas.
En España, el móvil de Apple (y también las BlackBerrys) han disparado el consumo de internet desde smartphones hasta el punto de situarnos como el país europeo con mayor tasa de penetración de internet en el móvil. Un iPad con conexión 3G complementa el actual consumo de internet móvil, superando sin precedentes la experiencia de ver o navegar con cualquier otro dispositivo móvil.
Decía Steve Jobs, orgulloso, que 75 millones de consumidores, usuarios del iPod y el iPhone ya saben usar su nuevo invento. La tecnología y la filosofía es la misma, fácil e intuitiva. Una parte importante de esos usuarios adquirirán su iPad en los próximos años, pero mucho más trascendente será el número de personas que adquirirán su primer dispositivo Apple con el iPad.
Apple no inventa la rueda con este nuevo dispositivo, se limita a usarla de manera inteligente y respondiendo a nuevas necesidades del consumidor. Lo útil se puede reinventar y no está reñido con lo estético; la idea no es la clave (¡esta idea estaba hace años en el mercado!), la clave es la ejecución, y Jobs lo acaba de demostrar.
Es el triunfo del marketing y del glamour que sólo Jobs sabe vender. Es el ganar y posicionarse, el crear deseo y que antes de salir a la venta la expectación sea máxima, de filtrar hábilmente precios mucho más elevados para provocar un ‘ohhh’ del público al descubrir los tuyos. Nunca antes una presentación comercial de un objeto de consumo había copado en tal medida las portadas e informaciones de medios de comunicación del mundo entero. Pocos pueden revolucionar el mundo con sus ideas. Jobs lo ha vuelto a hacer, e increíblemente esto se está convirtiendo en una sana costumbre.
Tenía pendiente publicar esta tribuna que salió el 29 de Enero en el Diario de Navarra
Puedes bajarla aquí en pdf
El fin de las descargas, ¿principio del fin de los derechos civiles?
El debate sobre las descargas en Internet y la gestión de los derechos de autor está sobre la mesa. Sectores enfrentados, Internet y la industria de los contenidos. ¿Qué derecho prevalece, la libertad de expresión o los derechos de autor?
Este es un asunto espinoso, del que me temo que sólo estamos afrontando una solución parcial, una primera batalla y unos resultados ampliamente mejorables con la redacción de la Ley de Economía Sostenible.
Entiendo perfectamente la preocupación por preservar los derechos de autores y editores, pero me resulta intolerable que para salvaguardarlos se ponga en duda el comportamiento de 25 millones de internautas, entre los que me encuentro, y se pisoteen los derechos civiles fundamentales de este colectivo. Además, me parece simplemente inaudito y a todas luces difícil de digerir que la ejecutora de estas medidas sea la ministra Gónzalez-Sinde, actuando como juez y parte influenciada por su relación con la industria audiovisual, recién llegada hace pocas fechas al Ministerio de Cultura con una clara misión: la de atajar las descargas.
Resulta preocupante la piratería. Es cierto y no debemos negarlo. Pero también lo es la actitud prepotente de los organismos de gestión de derechos de autor, de la industria discográfica y cinematográfica, autoproclamadas como industria cultural por antonomasia (¡cuando solamente son una pequeña parte de ella!), que al amparo de artistas y creadores, en más de una ocasión subvencionados, saludan una iniciativa partidista poniendo en duda derechos fundamentales de las personas.
La mala noticia para la industria es que el problema no es únicamente la piratería, ni mucho menos se centra en las páginas de Internet que ofrecen enlaces a descargas p2p. Una vez desaparecidas éstas, el escenario seguirá siendo el mismo: el usuario que quiera descargar lo hará utilizando la búsqueda de programas p2p en vez de buscar vía web. No cambia en nada el panorama. El problema es mucho más grave y enquistado. Tenemos una industria audiovisual, -especialmente la discográfica- anclada en el pasado, con un sistema de distribución y soporte ya obsoleto, el CD. Tal vez la preocupación principal de la industria debería centrarse en adaptarse a los nuevos tiempos; en encontrar nuevas vías de distribución y abrazar de forma definitiva el modelo digital, apostando con firmeza por modelos alternativos a la tradicional venta de un CD en tienda, que cada vez tiene menos recorrido y sentido. La industria debe reinventarse. La solución no está en enfrentarse a los propios consumidores, sino en ofrecer una alternativa lógica y real, ajustada en precio y coherente en soporte con los tiempos que estamos viviendo.
La propiedad intelectual, el software y los contenidos multimedia, cine, televisión y música, han sido los grandes perjudicados del avance y la implantación masiva de Internet. Pero no es menos cierto que en nuestro país esta situación se ha intentado paliar con golpes bajos a la población y medidas que posicionan a millones de ciudadanos como piratas y delincuentes preventivos por medio de instrumentos que abusan del ciudadano e insultan a la inteligencia, como el mal llamado “canon digital”, a todas luces injusto e ininteligible. Hay que educar al usuario, hay que ofrecerle alternativas validas, un nuevo modelo de consumo. La solución de enfrentarse a millones de usuarios como ha hecho la industria en todo el mundo con multas y denuncias en los juzgados simplemente es alargar una agonía de un modelo que necesita una reconversión. Es el momento de mirar al futuro buscando una solución consensuada, razonable, que escuche, que permita al creador hacer su trabajo, que permita al usuario mantener sus derechos y que no venga de la mano de alguien que pueda ser considerado parcial y contaminado con intereses en la industria audiovisual como la actual ministra.
Este escenario complejo deja tras la Ley de Economía Sostenible pocas soluciones y varias incertidumbres para los usuarios de Internet (que no olvidemos son más del 50% de la población de nuestro país) y me temo que dentro de poco tengamos que preocuparnos que con la ley en la mano, el Gobierno, la industria discográfica o cinematográfica, las operadoras o cualquier entidad relacionada con los derechos de propiedad intelectual (y la SGAE tiene todas las papeletas para ser la ganadora), podrán controlar, espiar y utilizar estas normas para extender ilegalmente su control sobre las comunicaciones digitales de los ciudadanos. Sin más opción por parte de éstos que acudir una y otra vez a las instituciones judiciales en busca de amparo.
Es ahí donde está el quid de la cuestión: el problema no es sólo la propiedad intelectual, el problema llegará cuando alguien tenga patente de corso para mirar por sistema tus comunicaciones privadas y empresariales. Ese caballo de Troya navegará en nuestros ordenadores y hará que nos preocupemos por quién controla al controlador, y mucho me temo que visto lo visto no nos gustará la respuesta.