Sexo, mentiras y trailers de video (o Habitación en Roma)



Ayer fue una tarde curiosa. De vez en cuando salen así, que le vamos a hacer.

No me interesa demasiado el bonitamente subvencionado mundo del cine, aun así tenemos un blog temático de películas que se centra en este mundo (que desconozco profundamente, por eso lo que viene a continuación sean divagaciones sin sentido).

El cine en España recibe “caramelos” de todo el mundo; de las televisiones, del Estado… es el triste espejo donde en ocasiones se mira la industria de la música, que siente envidia el dinero público que entra al cine y al grito de “la música (también) es cultura” intentan hacer lobby para forzar una situación similar en la que reciban caramelos de papá Estado. Al tiempo, lo conseguirán.

A mi no me gustan las subvenciones, entiendo el razonamiento de que posiblemente sin ellas no hubiera cine español, y me da lástima que así sea. Hay muchos puestos de trabajo en juego y comprendo perfectamente que hay que defenderse, pero tampoco puedo evitar pensar, de forma malévola y con una medio sonrisa en la boca, que sin esas subvenciones nos hubiéramos ahorrado bodrios patrios de enorme calibre que hemos pagado indirectamente todos. Generalmente Amenabar, Almodóvar o directores que tienen éxito, nos gusten más o menos no las necesitan.

A este respecto, en twitter se entabló hace meses una discusión, que cerró con un rotundo y muy recomendable post Gonzalo Martin que recomiendo leer en respuesta a mi incredulidad al plantear que películas que, como “los fantasmas de Goya” cuesten 16 millones de Euros, y obtienen una subvención de 1 millón de Euros, para luego, en taquilla recaudar 1,5 millones. Extraña circunstancia, de perder más de 15 millones de Euros, que Gonzalo aclaraba en su post

Sin ánimo de entrar en ese debate de nuevo, si diré que el año pasado por primera vez las subvenciones al cine español superaron a la recaudación de las películas en taquilla, y que uno de cada dos euros invertidos en hacer cine español lo pagaban indirectamente los contribuyentes

Pero bueno, al tema que me lío.

Parece ser que se ha filtrado en internet un tráiler de la última película de Julio Medem llamada “habitación en Roma” y que nos hacíamos eco de ese tráiler en películas.info hace 2 días. Hasta ahí todo normal -o casi-, esto de las filtraciones siempre se pone entre paréntesis… Fotos fantasma de coches de prototipos de motor son filtradas por las propias marcas para hacer ruido en el 90% de los casos, los rumores 2 meses antes a un lanzamiento de Apple son filtraciones para caldear el ambiente desde allí… la filtración es el primer capítulo de la publicidad viral, muchas veces hemos tenido ofertas para recibir algo filtrado por parte de anunciantes y agencias de comunicación … por lo que un tráiler robado de una película (no creo que los GEO hayan entrado en el estudio, ni la mafia quiera vender el tráiler en el mercado negro) , parte obviamente,de forma intencionada o no del entorno del director, estudio o productora.

Hasta ahí todo normal, te llega “la filtración”, no preguntas y la pones, todo es un juego.

La pelicula es esta:

El vídeo había tenido 17.000 visionados en pocas horas, esta mañana eran ya más de 45.000, normal en mi opinión, por la temática de la película de corte erótico con una actriz muy mona y conocida en España (Elena Anaya). Yo, que he visto el tráiler, como a estas horas todo quisqui, no dudo que esta película si la va a ver mucha gente, y además eso espero ya que es una película hecha con esa intención, lejos de otros muchos bodrios sin sentido que se hacen para trincar la subvención de turno a sabiendas que no interesan y nadie las va a ir a ver. Vamos que no es un caso como:

«Mia Sarah», de Gustavo Adolfo Ron Zorzano. Su recaudación fue de 256.557 euros, y la ayuda de 598.048. No superó los 330.000 euros en la taquilla
o
La animación «Cristóbal molón», de Íñigo Berasategui y Aitor Arregui. Recaudó 121.875 euros y obtuvo una subvención de 448.434, es decir, más del triple de su taquilla

Este tema, este director, estas actrices y en definitiva esta película te gustaran más o menos, pero es una película de verdad, hecha para ganar dinero y no para comerse la ayudita, y aunque sea sólo por eso, espero que le salga bien a Julio Medem.

Ayer a las 19.30 recibí un par de emails, que me dice mi abogado que no califique como amenazantes, y tal vez por eso para su tranquilidad cuando lea esto, le recordaré que eran amenazantes 😀 en los que los abogados de la productora (bueno o eso decían ser en el email, yo no lo se), nos amenazaban con el fuego eterno si seguíamos “albergando un tráiler” (joder, yo creía que los tráiler se hacían para eso, que circulen y promocionen películas!!), que había sido “sustraído del estudio de forma ilegal” (coño, pues proteger vuestras cosas de los GEO!!), y que si no “actuábamos con rapidez, seriamos responsables al amparo de la Ley 34/2002, de Servicios de la Sociedad de la Información.” “Que estábamos haciendo un enorme daño a director, actrices y productora” bla bla bla. Vamos, que nos meterían un paquete y nos iban a excomulgar. Que amables.

Joder, de cine se poco, y de leyes menos. Aun así quise llamar a estos amables señores, a explicarles que confundían ¡albergar un contenido” con enlazarlo! (estaba en dailymotion y nosotros usando un embed code), y a decirle que, hombre, si querían que no se viera, que llamara a Paris a los chicos de DailyMotion y que lo quitaran, así, nosotros y otros tantos blogs dejaríamos de mostrarlo, y punto y final, le expliqué que estaban confundiendo “enlazar” con “hospedar” etc. La conversación fue breve, unos segundos porque es lo que tiene cuando a uno le gritan de forma nerviosa por teléfono, y le tratan mal, que al final manda al otro al carajo y cuelga el teléfono y dice “hala pues no lo quito, y que se jodan”. Literal.

No puedo dejar de ver paralelismos con el periodismo en este caso. Imaginemos que trabajamos en un periódico y no sólo tengo protegida por ley mi fuente, sino que nadie se le ocurre amenazarme a mi porque alguien me haya filtrado nada. Las “amenazas”, si es que se pueden llamar así son normalmente trueques, intercambios, y suelen ser de guante blanco, más sutiles. En internet ocurre, que los propios abogados desconocen profundamente la ley, el sector y siempre creen que al otro lado están unos chavalillos de 17 años acojonables a la primera de cambio.

Curiosa situación. Al final, a la hora y media tras mandarnos al carajo, recibo un email más tranquilo en el que parecían entrar en razón y ya no me sentía amenazado por el fuego eterno de la ley Ley 34/2002 –un alivio que me tenia en un sin vivir-, me decidí y quité el tráiler, que por cierto, se sigue viendo en DailyMotion, vamos, lo enlazaría pero igual me meten un paquete de nuevo.

(Memorandum: mis abogados se están haciendo mayores… muy blandos, ya no les divierten los líos, me pidieron que lo quitara… ya se lo he dicho hoy por email: tendré que dejar de recomendarles o buscarme otros más guerrilleros) .

Esto nos lleva a preguntas trascendentes:

– Si haces un tráiler esperando que se vea. ¿joder, porque no aprovechas y que se vea?

– Si lo retiras y el mes que viene quieres invitarnos a la premiere, o que lo pongamos y yo, que tengo memoria de pez, pero más que suficiente en este caso, me acuerdo de las amenazas y tono de tus abogados. ¿Por qué lo debería poner?. ¿Hoy te presiono y provoco y mañana somos amiguetes?

– Un tráiler como este, por la temática obviamente no puede salir en televisión integro o al menos no en horario de protección infantil, muchas cadenas no lo aceptarán. ¿No ha podido pensar alguien que su éxito está en internet para tener enorme difusión?

– En las cartas de los abogados nos hacían ver que estábamos “perjudicando a las actrices”. Hombre, si las perjudicaba estar en esta película, no haberla hecho ¿no?

Conclusión. Espero que la película sea un enorme éxito para Julio Medem y su gente, pero también espero entiendan que ciertas formas, ciertos tonos y ciertas actitudes de sus abogados, pueden enemistarles con la gente que luego ayuda a difundir sus películas –los chavalillos de 17 años de antes-.

Es absurdo e irrespetuoso, estar de bronca y amenazar al que luego el mes que viene “se tiene que trabajar” literalmente tu agencia de comunicación.

Creo en una sociedad diferente. Una llamada de teléfono, 30 segundos y estoy seguro que los 2-3 blogs que lo habíamos puesto hubiéramos entendido, accedido a la petición y pudiéramos habernos tomado un café y haber hecho cosas juntos para promocionar la película en semanas y a lo mejor hasta nos hubiéramos echado unas risas.

Ahora, es posible Julio, que tu propia gente te lo haya puesto más difícil.

Suerte de todas maneras. A mi el tráiler, me gustó

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11 opiniones en “Sexo, mentiras y trailers de video (o Habitación en Roma)”

  1. “todo quisqui” no, yo no lo he visto (francamente: las películas españolas no me gustan, son malas, malos diálogos, malos directores, mala fotografía… son infumables, excepto, si eso, las de Manolo Escobar, pero nada más). Aunque no se si esa era española… en todo caso no me va esa temática.

    No es “embled code”, sino “embed code” 😀 (de “empotrar”, “incrustar”…).

    Creo que te están agradecidos por darles esta publicidad gratuita, y que para la próxima vez harán lo mismo para que les sigas publicitando 😀

    Lo de 17 años tienes razón, la mayoría de esas empresas o lo que sean (tampoco me preocupa) siguen en la idea de que en internet somos una banda todos de piratas con acné… bueno, aunque fuera así al principio, los años no pasan en balde y muchos ya andamos con bastón XDDD

  2. Los únicos que dañan la imagen de las actrices son las propias actrices al hacer este tipo de películas, recordar que Elena Anaya ya hizo una escena bastante subida de tono en Lucia y el Sexo…. curiosamente del mismo director Julio Medem…

  3. Puedo prometer y prometo que no entiendo nada, cómo se puede justificar una película que cuesta 19 m de euros y consigue 1,5 de taquilla y otro tanto de subvenciones,… por no entrar en el temita de Julio, te tratan a patadas por enlazar un trailer ya cerrado, que se ve que está montado y bien montado y a puntito de lanzarse, pues vale, vamos a ver cuanto tardan en decir que ya es visible.

  4. Bueno, la incompetencia de las organizaciones para coordinarse es notoria. Si una parte decide por su cuenta y riesgo pasar el trailer a los GEO, pero el director, o las actrices, o el bufete asociado, o la distribuidora, etc. entienden que no es positivo para sus intereses entonces culparán al mensajero.

    Apple en estos temas es la empresa estrella por antonomasia. Unos genios de las filtraciones.

    Mismamente mañana tienen un evento y hay millones de personas pendiente de ver por dónde respira Jobs… Pues Julio debería de hacer lo propio, en mi humilde opinión.

    Un saludo

  5. Gracias por la mención Alejandro.

    Unos comentarios breves: personalmente dudo mucho que la mentalidad que rodee una producción de Julio Médem sea la de ganar dinero. Digamos que es un director que, en mi opinión personal, combina una notable cualidad para sugerir imágenes con pésimos diálogos (mucha gente dirá que no), una tendencia acusada a rodar escenas que se quedan en credibilidad cero, una dirección de actores corta, un mundo personal con momentos de alto interés y, desde luego, una acusada “obsesión” por la creación de escenas de eso que se solía llamar “alto voltaje”. Si a estas alturas todavía alguien se sorpende o escandaliza de ver señoras y señores desnudos, pues es otro tema: nadie obliga ni a ver ni a pagar la entrada.

    Aquí tu tema es, en realidad, el curioso concepto de propiedad intelectual y libertad de expresión que nos invade. Pero aprovecho para hacer algunas precisiones sobre el tema eterno de las subvenciones.

    A mí tampoco me gustan las subvenciones, pero dado que hasta la agricultura lo está y hasta que no cambie nuestra percepción social sobre las ayudas del estado, el problema esencial no es ese: sino qué incentivan. Y, sobre todo, si logran el objetivo. En este caso, una industria viable. El resultado, como comentábamos, es que la normativa y la forma de emplear el dinero, seguramente no está fomentando un tipo de producto que conduzca a un entorno estable. Entorno que, por cierto, solo se puede conseguir con producciones internacionales, algo dificultoo de generalizar, según mi opinión, con la normativa vigente. Predomina en exceso un sentido “cultural” que daña la pura existencia de la cultura y el negocio.

    Es muy legítimo que como votantes nos planteemos los privilegios que tienen, por ejemplo, farmacias, estancos, loterías y kioscos: no se pueden poner libremente y pueden ser heredados. Alguien debiera de hacer de esto un escándalo social, pero parece que ese privilegio no genera lo mismo que el cine, que está en boca de la opinión pública todos los días.

    Así que, por terminar, mi opinión es que es la sociedad la que debe revisar todo su concepto de ayudas y prebendas para que sea libre emprender y competir con reglas justas. Y, si aceptamos las “ayudas”, qué marco regulatorio fomentan su verdadera finalidad y no el sostenimiento del fracaso.

  6. Y yo manifiesto mi intención de no ver esta pelicula, e invito a todos a hacer lo mismo. Primera porque no veo cine español desdeeee…. buf, unos cuantos años. Y ojito, he dicho que NO lo veo, porque tampoco me lo descargo. Y segunda por su falta de entendederas y pésima comunicación.

    NOTA: Planet51 no es cine español, es cine USA pero Made in Spain

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