Música y lentejas



Esta es la tribuna ha sido publicada el pasado día 20 de Noviembre por el Diario 5 Dias, sobre la industría musical bajo el título “Música y Lentejas”. La verdad es que el título original era “Mi receta para la industria de la Música” y en ella incluía más ingredientes entre ellos “música, vaselina y lentejas”, pero en las páginas de un diario económico nacional la vaselina era… digamos que demasiado agresiva.

Puedes verlo en pdf aqui o verlo en la web de 5 Días aquí

Mi receta para la Industria de la música

Si el papel de internet ha sido decisivo en una industria, esa es la industria musical.
Las compañías discográficas durante la época de los 80 y los 90 han estado viviendo una época dorada, que se ha truncado de forma abrupta en este decenio. Las cuatro majors, Sony, Warner, Emi y Universal, acostumbradas a enormes rentabilidades y a poder ir aglutinando pequeños y no tan pequeños sellos discográficos dentro de sus catálogos, a actuar con soberbia con el usuario y los artistas, se han ido viendo poco a poco arrinconados por varios factores, que amenazan seriamente la viabilidad de estos gigantes con pies de barro.
En primer lugar el soporte obsoleto; el CD. Ha envejecido mal, muy mal. Lejos del glamour y ventas sostenidas que aun hoy tiene para nostálgicos el vinilo, la fabricación, stockaje, distribución, gestión de vendidos y distribución del cd lo convierte en un soporte obsoleto en vías de extinción. Morirá, y esta vez no habrá siquiera unos pocos nostálgicos que le echen de menos.
También la piratería. Este es un tema extremadamente complejo que crea la paradoja de enfrentar a la industria con quienes son, o al menos  deberían ser, sus propios clientes. No hay postura más absurda que la de no navegar paso a paso de la mano de la sociedad, atendiendo sus demandas, adaptándose a los tiempos y así explorar nuevos modelos de negocios aprovechando la tecnología. Eso las majors parecen no entenderlo e insisten en demandas contra creadores de software, usuarios finales que descargan música, y páginas web que enlazan mp3.
Para comprender el fenómeno de la piratería la industria debe mirarse en el espejo y entender que el papel de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que actúa cual Gestapo del Siglo XXI amedrentando y demandando al consumidor final con situaciones pintorescas propias de un cómic satírico, no hace sino alimentar una defensa de las descargas ilegales por parte de ciertas élites intelectuales. El canon digital, es una de las vergüenzas de nuestros días, una situación transitoria que debe finalizar por el bien de la industria y los usuarios, y este será un punto imprescindible para que llegue la paz social, en este enfrentamiento abierto dentro del sector de los contenidos musicales.
Otro problema añadido es el papel de las majors en España, sin margen de maniobra a nivel estratégico, y dependiendo exclusivamente de sus matrices en Londres y Nueva York, no tienen sus directivos más preocupación que los resultados del próximo trimestre para contentar al patrón. Eso nos lleva a una política de tierra quemada que impide la creación de un sector de distribución musical que pueda a un precio coherente evangelizar e ir convirtiendo usuarios captados desde el “lado oscuro”, sin amenazar, sin amedrentarles, utilizando un precio por fin razonable (lejos de los absurdos precios de los cds de la época dorada de la música) y respondiendo a las demandas actuales.
Tal vez por ello recomiendo lentejas, hay que adaptase a la sociedad y dejar de lamentarse de que cualquier tiempo pasado fue mejor, hoy ningún artista venderá en España un millón de copias a 18 Euros, esa época se fue. Y si las discográficas pretender seguir con su enfrentamiento con artistas y sociedad, mi recomendación y receta, si, lo se , algo escatológica, se centraría en la vaselina porque la van a necesitar.
Tan sólo hay dos cosas que no interesan a los jóvenes españoles; una es aprender ortografía y la otra pagar por la música. La segunda está en manos de la habilidad de la industria discográfica revertirla, la primera ya se me antoja más difícil.

Si el papel de internet ha sido decisivo en una industria, esa es la industria musical.

Las compañías discográficas durante la época de los 80 y los 90 han estado viviendo una época dorada, que se ha truncado de forma abrupta en este decenio. Las cuatro majors, Sony, Warner, Emi y Universal, acostumbradas a enormes rentabilidades y a poder ir aglutinando pequeños y no tan pequeños sellos discográficos dentro de sus catálogos, a actuar con soberbia con el usuario y los artistas, se han ido viendo poco a poco arrinconados por varios factores, que amenazan seriamente la viabilidad de estos gigantes con pies de barro.

En primer lugar el soporte obsoleto; el CD. Ha envejecido mal, muy mal. Lejos del glamour y ventas sostenidas que aun hoy tiene para nostálgicos el vinilo, la fabricación, stockaje, distribución, gestión de vendidos y distribución del cd lo convierte en un soporte obsoleto en vías de extinción. Morirá, y esta vez no habrá siquiera unos pocos nostálgicos que le echen de menos.

También la piratería. Este es un tema extremadamente complejo que crea la paradoja de enfrentar a la industria con quienes son, o al menos  deberían ser, sus propios clientes. No hay postura más absurda que la de no navegar paso a paso de la mano de la sociedad, atendiendo sus demandas, adaptándose a los tiempos y así explorar nuevos modelos de negocios aprovechando la tecnología. Eso las majors parecen no entenderlo e insisten en demandas contra creadores de software, usuarios finales que descargan música, y páginas web que enlazan mp3.

Para comprender el fenómeno de la piratería la industria debe mirarse en el espejo y entender que el papel de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que actúa cual Gestapo del Siglo XXI amedrentando y demandando al consumidor final con situaciones pintorescas propias de un cómic satírico, no hace sino alimentar una defensa de las descargas ilegales por parte de ciertas élites intelectuales. El canon digital, es una de las vergüenzas de nuestros días, una situación transitoria que debe finalizar por el bien de la industria y los usuarios, y este será un punto imprescindible para que llegue la paz social, en este enfrentamiento abierto dentro del sector de los contenidos musicales.

Otro problema añadido es el papel de las majors en España, sin margen de maniobra a nivel estratégico, y dependiendo exclusivamente de sus matrices en Londres y Nueva York, no tienen sus directivos más preocupación que los resultados del próximo trimestre para contentar al patrón. Eso nos lleva a una política de tierra quemada que impide la creación de un sector de distribución musical que pueda a un precio coherente evangelizar e ir convirtiendo usuarios captados desde el “lado oscuro”, sin amenazar, sin amedrentarles, utilizando un precio por fin razonable (lejos de los absurdos precios de los cds de la época dorada de la música) y respondiendo a las demandas actuales.

Tal vez por ello recomiendo lentejas, hay que adaptase a la sociedad y dejar de lamentarse de que cualquier tiempo pasado fue mejor, hoy ningún artista venderá en España un millón de copias a 18 Euros, esa época se fue. Y si las discográficas pretender seguir con su enfrentamiento con artistas y sociedad, mi recomendación y receta, si, lo se , algo escatológica, se centraría en la vaselina porque la van a necesitar.

25 opiniones en “Música y lentejas”

  1. Gran planteamiento. Una pena que saltaran a tu cuello el otro día en el Ficod cuando empezaste siquiera a plantearlo y ni siquiera se pudo profundizar apenas.

    Comparto al 100% tu punto de vista. El CD está obsoleto, siempre ha habido y siempre habrá piratería, es todo una cuestión de precio y experiencia de usuario. Nadie volverá a comprar un formato de 10 canciones por 20 euros. Cuanto antes lo asuman mejor para la industria.

  2. Es cierto Carlos. Saltaron al cuello y la culpa luego fue mía porque entre que el moderador no centro el tema y que cada uno hablaba de lo que quería fue un caos y no logré decir lo que al final se resume en:

    “La industria debe también hacer autocritica, no echar la culpa a la pirateria y exigir a la administración que le enmiende la plana.”

    Lo malo es que por decir algo tan vago como eso a uno la industria le odia y los usuarios le consideran pro industria. hablar de forma critica de la música es como meterse en un divorcio: vas a recibir por todos lados.

    Gracias por tu opinión

  3. 100% de acuerdo. Llevo mucho tiempo intentando encontrar un ejemplo parecido a este, en el que se intente hacer rentable por ley un modelo de negocio obsoleto (la distribución de música) y no se me ocurre.
    Desgraciadamente, teniendo algo de experiencia con ellos, dudo bastante que vayan a ser capaces de adaptarse a la realidad. Seguirán en su delirio hasta que colapsen. Mi predicción (o deseo, quizá) es que serán los propios músicos los que les den la espalda masivamente cuando entiendan que las reglas han cambiado y ya no les necesitan.

  4. La gente es estúpida, y si se tiran al cuello por decir eso, es que más estúpidos son. No tienen ni idea ni de la música de verdad, ni de artistas ni, sobre todo, de la industria que mueve esos hilos (y cuyos hilos llegan hasta altas esferas políticas, hasta el punto de manejar a muchos como marionetas). No hay más que ver la “tasa terrorista” que pagamos a la SGAE.
    Tal vez el FICOD no haya sido un buen escaparate para plantearlo.
    A mí me gustó mucho el artículo cuando lo leí el otro día en Cinco Días, y es normal que levante ampollas o que a muchos no les guste. La verdad es difícil de asumir por quienes viven en la mentira y los cuales, además, obtienen pingües beneficios por ello.

  5. Nada se crea ni se destruye, sino todo se transforma.

    Está máxima mueve el mundo desde los inicios e Internet permite reflejar esa capacidad de transformación de forma exponencial. El problema es que “algunos”, desde su trono imperial, pretende el estancamiento social, cultural… en pro de sus suculentos beneficios para unos poquísimo, aunque luego nos vendan que detrás hay una industria con muchos puestos de trabajo, que si tal, que si cual… MENTIRA. Insisto, unos poquísimos son los que concentra la riqueza económica generada por esa “industria”.

    Menos milongas y cuanto antes acepten la transformación irrevocable menos sufrirán, porque el usuario o consumidor es el que manda. No usen la técnica del ventilador acusando al usuario/consumidor de pirata, que eso habrá que discutir quién es quien en esta trama.

    Saludos.

  6. Hola,

    El modelo ha cambiado y por suerte hay gente que se ha dado cuenta. Y aquí voy a introducir un elemento de “publicidad” pero es que en mi opinión se lo merecen. Me refiero a la empresa que está detras de Spotify.

    Lo utilizo muchísimo sin pagar nada. Pero en ocasiones, para fiestas sobre todo, si que he pagado para no tener publicidad y tener una mayor calidad de sonido.

    Esto es plantear el negocio desde otra perspectiva por el cual la gente si está dispuesta a pagar, o al menos yo sí.

    Un saludo,

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