Hacia ¿la Web 3.0?



Es difícil filosofar sobre hacia qué punto nos lleva internet y las nuevas tecnologías. Es un tema tan apasionante como recurrente y lamentablemente nadie puede predecir las tecnologías que vienen y cómo afectaran nuestras vidas.

La web y el comportamiento de los usuarios en relación a las nuevas tecnologías han ido evolucionando a lo largo de la última década, a un ritmo sin precedentes. Ese frenético ritmo, que en ocasiones parece insostenible, llega a cuestionar los estándares a los pocos años de ser creados, y no sólo se mantendrá de esta forma, sino que es muy posiblemente que se acentué en la próxima década.

La incidencia en nuestras vidas de diversos conceptos como el social media o web 2.0, la interpretación de la información en clave geolocalizada, la evolución de los dispositivos móviles o la web semántica, también conocida como web 3.0, crearán un nuevo internet, mucho más interactivo y dinámico en el cual no se entenderá el medio “ordenador personal” como un vehículo de conexión, sino que estaremos permanentemente conectados; por defecto.

El gran salto ha comenzado con la conectividad total: dispositivos móviles como las Blackberrys, los Iphone o HTC son los pioneros en esta evolución del PC a la conexión permanente. En unos años, no habrá diferencia de prestaciones entre este tipo de dispositivos portátiles y un ordenador personal, o una simple consola de videojuegos llegará la conectividad total y permanente. Viviremos la integración de todo este hardware en uno sólo, sin que llegue a importar si es teléfono, videoconsola o portátil.

Pero, aunque todos esos cambios sean apasionantes, posiblemente el principal sea la llegada de la web semántica, también conocida como la web 3.0. El primer cambio será algo más que estético, la llegada de la web en 3 dimensiones y no en dos como la conocemos ahora mismo.

El concepto de web semántica llega a nosotros desde uno de los padres de la WWW, el premio Nobel Sir Timothy “Tim” John Berners – Lee. Se trata de poder enriquecer la comunicación mediante metadatos semánticos que aportan un valor añadido a la información, la diferencian y la hacen más inteligente.

Cuando una persona busca información en la web, habla con una máquina de poca precisión, en ocasiones, manejando conceptos básicos actualmente conocidos como “palabras clave”, sin que ni el interlocutor, ni el servidor de destino pueda interpretar y servir de manera racional a nuestras necesidades. El concepto de web semántica se basa en dar a estas máquinas la capacidad de raciocinio e interpretación mediante metadata semántica, con lo que podrán no sólo servir información albergada en su base de datos, sino procesarla con nosotros, interactuar con nosotros y trabajar en equipo, valorando e interpretando nuestras necesidades.

El concepto se basa en que la máquina nos pueda interpretar y colabore con nosotros, y a raíz de esa interpretación pueda ofrecer distintas soluciones acordes a lo que necesitamos en cada momento. El usuario no debe estar preocupado de realizar las búsquedas y redefinirlas para obtener resultados más relevantes, sino de ir tomando decisiones adecuadas. La máquina seleccionará e interpretará la información según nuestras necesidades personales en cada momento, o incluso en cada horario o ubicación geográfica. El humano y la máquina trabajarán en cooperación mutua, mediante el desarrollo de máquinas capaces de interpretar varias fuentes de información, y a la vez poder ofrecer opciones en tiempo real al usuario.

Por poner un ejemplo, a día de hoy cualquier usuario puede preguntar en Google “cuál es la capital de España” y recibe perfectamente el resultado “Madrid”. Con la web semántica podremos realizar y redefinir preguntas mucho más complejas, intuitivas e interpretativas y no basadas en conceptos simples de desfasadas palabras clave. Así por ejemplo podremos preguntar “un hotel en Madrid, de 5 estrellas pero que esté cerca del retiro y tenga restaurante”, llegando a trabajar con un soporte informático que procesará esa información, ofreciéndonos las alternativas válidas y siendo la única labor del humano la que debe ser: procesar la información y tomar decisiones.

No sólo llegaremos a búsquedas más complejas, sino que además interpretaremos información de forma inteligente. Por ejemplo, si quiero buscar una restaurante italiano, en un ratio a la redonda de 500 metros de mi ubicación actual, por medio de geolocalización, el motor de búsqueda leerá y procesará de forma inteligente alternativas en la zona ofreciéndome por ejemplo una pizzería en la calle de al lado (pese a que dicho establecimiento se promocione como “pizzeria” y no como “restaurante italiano”), o por poner otro ejemplo, recomendando un restaurante que pese a ser de cocina mediterránea, tiene unos magníficos spaghetti como plato especialmente recomendado en su carta. Llegar a ese punto es complejo y requiere de la interacción de la máquina y el conocimiento humano, de que la máquina aprenda y valore las reacciones de las personas, y en definitiva de la Inteligencia Artificial.

Otro enorme cambio, aunque a más largo plazo, será el cambio que llegará con la imposición de la voz como vehículo principal en la comunicación no sólo entre usuarios sino con nuestros dispositivos.

Dentro de unos años en nuestras estructuras empresariales será habitual contar con un agente de información semántica con una tecnología basada en Inteligencia Artificial, que podrá realizar parte del trabajo, interactuar con nuestro equipo humano para que este tome sus propias decisiones, y con otros agentes o máquinas de otras organizaciones, creando una “mente colectiva artificial” que optimice tiempos y ayude a la productividad y la toma de decisiones humanas. Hablamos de una máquina definitiva de respuestas, experta en su propia temática (capaz por sí sola), de consultar a otras máquinas interconectadas en busca de la información total y sustituyendo a los viejos motores de búsqueda de una forma local, inteligente y a medida de las necesidades de cada estructura y/o organización. Posiblemente podamos llegar a ese umbral en 10 años.

Estamos aun en los albores de la web 2.0, y ya definimos a medio-largo plazo la web 3.0 o web semántica, pero podemos ir más allá, hablando de la web 4.0 como la interconexión total, un punto, aun muy lejano, en el que las máquinas no sólo interactuarán con el usuario final, sino que también lo harán entre ellas mismas creando una red inteligente de interconexión entre máquinas y humanos; la web total que podríamos definir como:

Web 3D+ Web 3.0 (web semántica) + Inteligencia Artificial + Voz como vehículo de intercomunicación= Web 4.0 (web total)

Adelanto del libro “La web 2.o … y la madre que la parió” de próxima publicación

14 opiniones en “Hacia ¿la Web 3.0?”

  1. Comparto en gran medida este punto de vista y me gustaría añadir una posible tendencia:

    Dentro de los cambios que se produzcan en el marco de la “web semántica”, pienso que no sólo podremos tener una interacción mucho más natural con las máquinas, tal y como has descrito, sino que veremos cómo las máquinas comienzan a producir contenidos, a “comprender” los datos que los humanos volcamos a “La Red” y a generar valor encima de ellos.

    Veo, en un futuro no muy lejano, a máquinas realizando recomendaciones gastronómicas en base al análisis de nuestros gustos, nuestras comidas recientes, nuestra crítica de restaurantes, etc.

    Y no me refiero a resultados de búsqueda muy afnados, sino a un primer y rudimentario uso de la inteligencia artificial para crear datos nuevos en base a la suma de datos relacionados. Vamos, un toque de “creatividad” en las máquinas, entre tanto dato indexado.

    ¿Qué os parece?

  2. ¿Y no se menciona el software por aquí?. ¿Qué hay de la integración y transparencia, cada vez mayor, entre web y software?. Ahora muchas webs intentan parecer una “aplicación online” y otras tantas aplicaciones una “web de escritorio”, ¿qué hay de esa fusión, de ese punto intermedio?.

    Gracias por le artículo, un saludo!!

  3. Excelente post, Alejandro. Solo como un apunte, hablas de “Web 3.0 + Inteligencia Artificial”, como dos cosas separadas, cuándo la Web Semántica a día de hoy es un subcampo de la Inteligencia Artificial, dónde se están desarrollando ontologías para el etiquetado semántico pero también motores de razonamiento para que las computadoras sean capaces de responder a preguntas elaboradas y procesar la información adecuadamente.

  4. Pues si la red 4.0 es la interacción cognitiva entre máquinas y de éstas con los humanos, no os perdáis lo que será la 5.0: Dispositivos nanotecnológicos implantados en el cerebro que fijarán los enlaces sinápticos y nos permitiran, entre otras muchas cosas: interacción a distancia con máquinas y entre humanos, aprendizaje instantaneo (lo que se conoce como memoria fotográfica), borrado selectivo de recuerdos, solución de problemas complejos en “redes cerebrales humanas”, volcado de memoria humana en dispositivos electrónicos o en otros cerebros animales, desconexión cerebral selectiva de los sentidos (o lo que es lo mismo: Matrix). Para más información ver el programa “redes” de TVE sobre nanotecnologías, lo siento pero no he tenido tiempo de buscar un enlace, si alguien lo encuentra y lo quiere colgar…

  5. Pues yo creo que despues de la web 2.0 habria que dejarse ya de numeritos.
    Salvo que uno quiera vender la burra escribiendo libros, dando conferencias y demas zarandajas, esto de los numeritos es puro marketing.

    Igual que no hay medicina 5.0, ni derecho 4.2 creo que para demostrar la mayoria de edad de Internet y la Web deberiamos de dejarnos de apellidos.

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